Veamos ahora un hermoso palacio donde se ubica el museo de cerámica.

Declarado en 1941 Monumento Histórico Artístico.

En uno de los lugares mas céntricos de la ciudad de Valencia se encuentra este magnífico edificio artístico, mansión señorial que fue de los Marqueses de dos Aguas, actualmente propiedad del Estado Español, dondese encuentra instalado desde 1949 el espléndido y valioso Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí”.

Este monumental edificio, que llama la atención de cuantos lo contemplan por la originalidad y riqueza de la decoración artística de sus fachadas y de su espléndido interior, fué construido en el siglo XV por una de las familias de más rancio abolengo de Valencia.

Dicen los historiadores, que la casa de los Marqueses de Dos Aguas fué considerada en Valencia durante siglos, como dechado de nobleza y opulencia y que, su fortuna provenía de los años mil quinientos, en cuyo tiempo una familia de mercaderes, los Rabassa, se enriquecieron, primero con los tratos mercantiles y luego con los arriendos de los derechos de la Generalidad, o sea los contratos de contribuciones indirectas.

Palacio del Marqués de Dos Aguas 1870
         Palacio del Marqués de Dos Aguas 1870

Un noble caballero, don Francisco Perellós, descendiente de los condes de Tolosa, casó a principios del siglo XV con la hija única del acaudalado mosén Gines de Rabassa, y los descendientes de este matrimonio tomaron el apellido Rabassa de Perellós. Esta familia adquirió por compra la baronia de Dos Aguas en el año 1496, elevada a marquesado por el rey Carlos II, en 1699.

Los Rabassa de Perellós continuaron sus negocios con la Generalidad, al mismo tiempo que ocupaban elevados puestos en la gobernación política de Valencia y acumulaban dotes y herencias importantes por medio de enlaces matrimoniales con otras importantes familias nobles valencianas.

En su origen el palacio era una construcción gótica de tres cuerpos dispuestos alrededor de un patio y con una sola torre almenada en la esquina noroeste. La fachada disponía de una galería corrida.

El actual palacio es producto de una radical reforma llevada a cabo en 1740 sobre la antigua casa solariega de los Rabassa de Perellós, titulares del Marquesado de Dos Aguas y llevada a cabo por el primer Marqués de Dos Aguas Ginés Rabassa de Perellós como muestra de su poder y linaje.

De planta cuadrangular irregular, organizado en torno a un patio y con torres en las esquinas, sus fachadas se alzan con planta baja y dos alturas. En un lateral se abre la puerta principal, realizada en alabastro por el valenciano, Ignacio Vergara (1715-1776), fundador y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Santa Bárbara, luego de San Carlos, sobre diseño de Hipólito Rovira Meri (1693-1765), protegido del Marqués de Dos Aguas.

Hipólito Rovira se encargaría de decorar la señorial casa. La fachada fué pintada al fresco con tonos azules, pero bien pronto desaparecieron, siendo vuelta a pintar esta vez por José Ferrer, alias Ferreret (1728-1782), aunque esta decoración también acabaría por desaparecer.

Palacio del Marqués de Dos Aguas Antes de su ampliación
Palacio del Marqués de Dos Aguas Antes de su ampliación
Portada principal
                Portada principal

En la composición de esta magnifica portada se hace referencia a los dos ríos mas caudalosos de la comunidad valenciana: el Turia y el Júcar, representados por dos grandes figuras humanas desnudas; a su lado descienden dos caudales de agua en alusión al titulo de los marqueses.

En la parte derecha de la portada vemos representadas dos cabezas de cocodrilo, un carcaj con flechas y una vasija por cuya boca se derrama el agua. Sobre este conjunto una de las dos grandes figuras antes aludidas y más arriba decoración de yedra a cuyo tronco se enrosca una serpiente. Completa el conjunto diversa decoración de tipo vegetal.

En el lado izquierdo,  podemos ver un león recostado, otra vasija derramando agua y otro carcaj con flechas. Sobre el lomo del león descansa el pie del otro gigante que destaca sobre la puerta dintelada. Rodea el conjunto diversa decoración de tipo vegetal.

Alegría de uno de los ríos
                 Alegría de uno de los ríos

En el dintel de la puerta  está el complicado escudo de los marqueses, el escudo de los Rabassa de Perellós y sus diversos entronques nobiliarios. Abrazan el escudo las figuras de dos salvajes con mazas.

Y en lo alto de la puerta en una artística hornacina está la bellísima imagen a tamaño natural de la Virgen del Rosario, elegida como especial patrona por la casa de Dos Aguas. A los pies de la Virgen hay dos mujeres arrodilladas una de ellas con una cornucopia de la que se derraman frutos y la otra con una vasija a sus pies de la que salen monedas. En toda la portada se desprende una desbordante voluptuosidad y se enmarca dentro del estilo llamado rococó.

En la fachada recayente a la calle Poeta Querol, encontramos una portada, bastante más sencilla que la principal. En la plazoleta que forma este espacio una fuente da un toque romántico a este maravilloso palacio. En este mismo lugar y hasta hace bien poco se encontraba una fuente, similar que ha sido sustituida por la que ahora vemos.

En 1853 hereda el titulo por no haber sucesión directa familiar, don Vicente Dasí Lluesma. Éste realiza entre 1854 y 1873 una espectacular reforma del edificio, basada principalmente en la decoración ornamental del interior y el exterior del edificio. Así en un claro estilo ecléctico, combina rococó, neo-imperio y motivos chinescos. Así es frecuente la presencia de decoradores italianos y franceses, ajustándose los adornos de rejas y balcones al gusto napoleonico de aquellos años.

En el patio interior se sustituyeron las ventanas góticas por balcones con relieves de figuras alegóricas alusivas a las artes (arquitectura y escultura) y también a la agricultura y el comercio, base de la fortuna del marqués. En el centro se colocó una pequeña fuente cuyo motivo central es un niño que cabalga sobre un cisne. Este mismo motivo podemos encontrarlo idéntico en los Jardines de Monforte.

En esa época toda la fachada estaba decorada con frescos de Hipólito Rovira, pero en 1867 el palacio sufrió una nueva remodelación -obra de José Ferrer-, y de ella desaparecieron las pinturas, que estaban en mal estado por la humedad, siendo sustituidas por estucos en tonos grises y rosas imitando mármoles, y además se realizaron también los balcones de sabor francés, con barandillas ondulantes.

Vista de los balcones
                         Vista de los balcones

Todo el interior fué estucado y pintado por Salustiano Asenjo, y en su decoración intervinieron José María Brel, Plácido Francés, Rafael Montesinos, Ramiro Contreras y Aznar, Franchini y Nicoli entre otros. Del oratorio se encargó Molinelli, de la decoración interior Franchini y Nicoli, la sala chinesca fue pintada por Vicente Flores e intervinieron los arquitectos señores Fornés y Ramón Maria Jiménez.

Los fondos de las paredes se estucarón con alabastro de las minas de Niñerola -de donde se extrajeron también los bloques de mármol alabastrino que utilizó Vergara para labrar la bellísima portada del palacio-, próximas a la villa de Dos Aguas, que da nombre al marquesado.

El interior se decoró también con bellas pinturas y artisticos mármoles en los salones, donde fueron famosos los bailes y conciertos con la actuación de los mejores cantantes y músicos que se desplazaban a Valencia, especialmente invitados por los Marqueses de Dos Aguas.

En el salón de fiestas donde  se conserva el mobiliario original, el techo fue pintado por el pamplonés Salustiano Asenjo Arozarena (1834-1897) con el tema “El Consorcio de Valencia y don Jaime I por la Religión” (1865) donde se narra la derrota de los moros por parte del rey Jaime I. Los medallones de este techo son obra de Plácido Francés (1834-1902) y representan a Venus y Cupido. En este salón destaca la presencia de una tribuna en la pared cerrada por una celosía, donde se asentaban los músicos mientras tocaban, sin necesidad de que estos pudieran ver a los nobles de la sala bailando.

 Escalera de honor
                                   Escalera de honor
Salón de baile
                                 Salón de baile

En su interior aún podemos observar hoy, las carrozas del siglo XVIII y los salones decimonónicos con su decoración original, recientemente restaurada, mientras que la segunda planta acoge el Museo Nacional de Cerámica González Martí, con una importante colección de piezas desde la Antigüedad a los más modernos diseños.

Asi podemos destacar la carroza de gala del Marqués de Dos Aguas, otra carroza del Marqués de Llanera y una silla de manos fechada en el siglo XVIII.

Con el paso de los años y por el cambio de residencia de sus propietarios, el antiguo palacio de Dos Aguas fué adquirido por el Estado español en el año 1949, para instalar en él la colección de cerámica reunida por el profesor don Manuel González Martí y su esposa, doña Amelia Cuñat y Monleón. Con la incorporación de los nuevos fondos adquiridos después se creó el Museo Nacional de Cerámica.

La restauración artística del edificio fué minuciosa, así como la instalación del gran número de valiosas obras en las grandes salas, efectuándose la solemne inauguración del Museo Nacional de Cerámica, el día 18 de junio de 1954 por el entonces ministro de Educación Nacional, don Joaquín Ruiz Jiménez, que ostentaba la representación del Jefe del Estado, acompañado del ministro de la Gobernación don Blas Pérez González.

Salón de la lumbrera
                           Salón de la lumbrera

Es verdaderamente magnifico el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias, no sólo por la exposición de obras artísticas, sino, además, por la historia y anécdota de usos y costumbres, fiestas y solemnidades de pasadas épocas. Allí se muestran notables retablos del más puro barroco valenciano, donde se representan variedad de imágenes, muestra y recuerdo de la piedad valenciana en las calles de la ciudad, ante las que se celebraban aquellas tipicas “festes de carrer”, tan numerosas en pasados siglos y como numerosos eran los retablos. Y la esplendida reproducción de la cocina valenciana en un feliz muestrario gastronómico de primeros del siglo XIX donde, entre utensilios típicos, paneles de azulejos con brillantes tonos, representan curiosos tipos y escenas de ambiente culinario. Y la extensa variedad de platos policromados y de dorado reflejo metálico, muestra feliz de la cerámica popular de Paterna y de Manises, con la espléndida y variada colección de azulejos donde se encuentran -desde el dorado “all i oli” a la policromada paella-, como invitación a suculento yantar, la diversidad de la cocina valenciana. También sedas y abanicos -las dos industrias que tan famosas fueron en la Valencia de pasadas épocas-, junto a las galas femeninas en trajes y bordados del ochocientos: la “clavariesa”, con su vistoso atuendo típico; la dama, con su fino traje de calle; la novia, con sus magnificas galas.

Y en los paneles, con los retablos, con las esculturas cerámicas, con los frisos artisticos, con los azulejos policromados o de severos tonos góticos, viejas banderas históricas, reposteros magníficos, tapices decorativos, cuadros y grabados, panoplias con diversidad de armas, muebles artísticos, armaduras de bruñido acero, suntuosas carrozas doradas que recuerdan los antiguos tiempos del palacio de Dos Aguas, con sus fiestas espléndidas, sus minués danzados, su música y sus conciertos en los magníficos salones radiantes de luz y de color, y un desfilar de empolvadas pelucas, casacas bordadas y trajes lujosos de encopetadas damas, nobles y caballeros descendiendo de literas y carrozas.

Entre 1969 y 1972 el palacio es ampliado construyéndose una nueva ala y una nueva torre, concretamente la más cercana a la iglesia de San Juan de la Cruz o de San Andrés. Siguiendo el mismo estilo que el resto del palacio esta ampliación se encuentra tan bien realizada que es difícil para los no entendidos percatarse que esa zona es de nueva construcción.

Carroza de los Marqueses de Lanera
                Carroza de los Marqueses de Lanera
Carroza de las ninfas
                            Carroza de las ninfas