Este palacio también es conocido como Palacio de los Condes de Brizuela.

Se trata de un palacio gótico del siglo XV, ampliamente reformado durante el siglo XVIII tanto exteriormente como interiormente, hasta el año 1893 (siglo XIX) en que el arquitecto Lucas García Cardona le dio su actual fisonomía.

Palacio de los Marqueses de Malferit
           Palacio de los Marqueses de Malferit

En su origen fue su propietario don Juan Brizuela y Artés de Albanell, señor de Alcolecha, caballero de la Orden de Montesa, para pasar posteriormente al marquesado de Malferit que fue concedido en el año 1690 a don Francisco Roca y Ripoll, señor de Ayelo de Malferit y de Cairent.

El escudo que figura en su portada es de la familia Mercader.

Escudo nobiliario
                             Escudo nobiliario

Se trata un gran edificio con fachadas recayentes a la calle Caballeros y a plaza de los condes de Buñol. Dispone de planta baja y dos pisos altos. En el primer piso encontramos balcones con los antepechos de piedra, mientras que los del segundo piso son de hierro encontrándose rematados por frontones triangulares.

La actual fachada de carácter historicista, tiene remembranzas del renacimiento italiano. Dispone de dos puertas idénticas, una de ellas da acceso al palacio propiamente dicho y la otra a un edificio residencial rotulado con el número 20.

De las partes que mejor conservan su aspecto antiguo una es el patio, parcialmente cubierto y con una escalera colgada bajo la cual hay una columna rematada por un escultura que representa a un unicornio al que la falta el cuerno de la cabeza. Al patio se asoma una galería de madera que vuela sobre él. Por esta escalera se sube al primer piso cuyas salas giran alrededor de patio interior.

Puerta gótica
                                Puerta gótica

Se sabe que el palacio en su origen disponía de almenas pero con el correr del tiempo y de las reformas las mismas han desparecido. También y después de la Guerra Civil Española, el edificio fue utilizado como Palacio Arzobispal hasta tanto se terminaba la actual residencia del arzobispo.

A destacar el empedrado original que tiene tanto el vestíbulo de entrada como el patio, de adoquines de piedra.

Actualmente su interior acoge el Museo L’Iber de los soldaditos de plomo.

Patio
                                             Patio