Una vez conocida la historia y el escudo de la ciudad pasemos a descubrir sus monumentos, murallas etc.

Antiguas murallas que rodeaban la ciudad
   Antiguas murallas que rodeaban la ciudad

Comenzaremos el recorrido por sus antiguas murallas y puertas.

La historia de las antiguas murallas de la ciudad de Valencia es en realidad la historia de tres murallas: la romana, la musulmana y la cristiana.

Las murallas romanas

Poco o nada conocidas, se sabe que desde bien pronto la ciudad romana de Valentia (fundada en el año 138 a.C.) fue una ciudad amurallada. El cronista romano Salustio las cita contando que en las guerras civiles entre Silo y Mario (guerras sertorianas), las tropas de Pompeyo derrotaron a las de Sertorio en el año 75 a. C. al pie de las murallas de Valentía.

Su itinerario bien podría ser el siguiente:  calle Conde Trénor, calle Serranos, calle Juristas, calle de la Corretgeria, plaza de la Reina, calle Cabillers, calle Avellanas, calle San Luís Beltrán y calle Pintor López.

La ciudad estaba formada por dos calles principales que se cruzaban entre sí, eran el Cardo Máximo y el Decumamo Máximo; en los extremos de dichas calles se abrían cuatro puertas: la Saguntina, la Sucronense, la Celtiberia y la del Mar.

El punto donde se cruzaban ambas calles sería el punto 0, y estaba situado sin ningún genero de dudas en la actual Plaza de la Almoina.

A la puerta Sucronense, llamada así porque es la que estaba orientada hacia Sucro (actual Alzira), la podemos situar aproximadamente en el cruce de la actual Plaza de la Reina con la calle de Mar.

Después de la derrota de Sertorio, Pompeyo arrasó la ciudad y durante más de cincuenta años la ciudad estuvo deshabitada, hasta la época imperial en que la ciudad renació de sus cenizas, pero nunca mas supimos de sus murallas, aunque es de suponer que las mismas con mayor o menor gloria seguirían cumpliendo un papel durante la época del Bajo Imperio Romano y el periodo de permanencia de los visigodos en la peninsula.

En cuanto a las técnicas de construcción la muralla de época republicana estaría construida en tapial mientras que la de época imperial lo sería en sillares y ladrillo.

Las murallas musulmanas

La conquista de la ciudad de Valencia fue realizada por los musulmanes en el 714 al mando de Tarik, pero la primera mención que se hace de las murallas de Valencia durante este periodo es la del geógrafo Al-Razi quien en el siglo X, describe la ciudad con un recinto amurallado con cuatro puertas.

Valencia era conocida en este periodo con el nombre de Madinat al-Turab o ciudad de la tierra, aunque también se le conocía con el nombre de Balansiya. Algunos autores sin embargo consideran que termino Balansiya se aplicaba en general cuando se referían al conjunto de la taifa musulmana, dejando el primer nombre para citar a la ciudad de Valencia en particular.

Según cuenta el cronista Al-Udri, muerto en 1085, gobernando Abd-al-Aziz, nieto de Almanzor, se construirían las nuevas murallas para la defensa de la ciudad. A juzgar por sus comentarios, debió de ser una muralla paradigmática de la arquitectura e ingeniera militar musulmana dentro de Al-Andalus “… no se conoce en Al-Andalus ciudad de muros más perfectos y más hermosos.”

Después de la caída del Califato de Córdoba, a principios del siglo XI, Valencia se convirtió en la capital de un reino de taifa experimentando un importante crecimiento urbano.

Con la dominación musulmana se había iniciado un nuevo periodo u en el que el incremento de la población exigió la ampliación de la ciudad y la construcción de un nuevo perímetro defensivo. Las murallas árabes, de robusta construcción y en las que se abrían 7 puertas principales fueron levantadas por el principal de los reyes de la taifa valenciana, Abd al-Aziz ibn Abi Amir, nieto del gran al-Mansur, que comenzó a reinar en la ciudad de Valencia en el año 1021, cuando solamente contaba con la edad de quince años.

Esta muralla estaba construida con tapial de hormigón con relleno de piedras de mediano tamaño y tenia torres de planta semicircular, hechas con mamposteria regular muy sólidas, y macizas hasta el último piso, donde se abría una estancia abovedada para facilitar la defensa. Su anchura media era de 2,25 mts.

La moreria

Los elementos principales de la muralla musulmana valenciana eran: el foso, la barbacana y la muralla propiamente dicha. El foso se solía anegar con agua para que resultase más eficaz. La barbacana antecede a la muralla y es un muro normalmente almenado de menor altura y grosor, y cuya función es la evitar la labor de zapa, estrategia militar que consiste en la excavación de túneles bajo la muralla para tomar la ciudad. Por ello sus cimientos eran bastantes profundos. La muralla propiamente dicha se remataba con almenas y con torres cuadradas con perfil semicircular al exterior.

Abd al-Aziz vivió hasta el año 1061 y en su largo reinado, Valencia disfrutó el período de mayor esplendor musulmán. Entre algunas de sus realizaciones más importantes, está la construcción de las murallas que aquí tratamos, que según al Adzri, transformó nuestra ciudad en la plaza mas fuerte de todo el Al-Andalus, ya que la solidez del recinto amurallado permitió a los moros valencianos resistir el duro asedio de que fueron objeto por parte del Cid y posteriormente a la conquista de la ciudad por Jaime I el Conquistador continuaron prestando servicio a la ciudad durante siglo y medio.

A partir del siglo XII el recinto amurallado se amplió hacia el Sur y hacia el Este incorporándose nuevos elementos defensivos como las torres de planta cuadrada construidas con tapial de tierra sobre cimientos de hormigón. A su vez, algunos puntos estratégicos se reforzaron para una mejor defensa como es el caso del Tossal, donde se construyó una puerta avanzada en recodo para una mejor defensa del acceso.

El itinerario del recinto amurallado árabe podría ser el siguiente: Torres de Serranos. Calle de las Rocas, calle Palomino, plaza del ängel, plaza del Tossal, calle Bolsería, plaza Horno de San Nicolás, La Lonja, calle de san Vicente a la altura del Pasaje Ripalda, calle  de las Barcas, calle de la  Universidad, calle de las Comedias, plaza San Vicente Ferrer, calle Gobernador Viejo y desde aquí al palacio del temple y vuelta a las Torres de Serranos

Portal de Valldigna
 Portal de Valldigna

En la actualidad pocos, por no decir casi ninguno, son los restos que nos quedan del recinto amurallado, los que quedan se encuentran en pésimas condiciones, pues a pesar de que en algunos la declaración de Monumento Artístico Nacional les podría haber inyectado algo de vida y esplendor, la realidad es que se encuentran en el más caótico y lamentable estado de conservación, tanto a nivel de monumento como en su entorno.

Tres vivos ejemplos de nuestro esplendoroso pasado musulmán:

El primero de ellos, es un resto de muralla árabe que emerge en la calle de Salinas, entre los números 15 y 19. No está en absoluto protegido y por no tener, no tiene ningún rotulo que nos indique su pasado histórico, el cual se remonta al año 1000. Está construida de mampuesto, con un espesor que pasa los dos metros, su parte superior esta maltrecha por el tiempo. Este resto de muralla pertenecía a la que provenía en línea recta desde las torres de Serranos haciendo una suave curva por la calle de Salinas -curva que aún se aprecia en el trazado de la calle y edificaciones- para cruzarse en este punto con la calle de Caballeros.

El segundo de los restos de la muralla es la llamada, Torre del Ángel (llamada así, por formar parte esta torre de una antigua posada ya desaparecida llamada con ese nombre), es otro de los pocos vestigios que quedan en pie de las murallas de la Valencia musulmana, y asoma entre los patios de las casas recayentes a esta calle. Es una torre de planta semicircular, hoy convertida en vivienda, que en origen formaría parte de la muralla levantada en el siglo XI, en época taifa. Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1963.

Otro resto de las murallas árabes lo tenemos en otra torre, situada en la calle Mare Vella y que se encuentra parcialmente reformada. La misma se integra en el conjunto de los edificios de la ciudad.

También tenemos conocimiento de la existencia de otras torres, esta vez por crónicas escritas, así tenemos la llamada torre de Ali

Bufat, que se situaba en la actual plaza del Temple y que es la más conocida, ya que defendía la puerta de Ibn Sajar y fue en ella donde según las crónicas se izó el pendón real en señal de rendición de la ciudad al rey Jaime I el Conquistador. (Según crónicas del Llibre dels Feyts y el LLibre del Repartiment)

Siete eran las puertas que tenían las murallas de Valencia:

“… la puerta de Levante se llama la puerta del puente, y se sale de ella por el puente que hizo el mismo Abd al-Aziz, y no hay en Al-Andalus más perfecto que él; por ese mismo puente salen los convoyes hacia Toledo, Zaragoza y Tortosa y lo que hay en esa dirección. Después hacia el lado de Levante, está la puerta conocida por Bab al Warraq; que sale de ella, y por un puente de madera se cruza el río hacia el arrabal que hay allí. En la dirección de la quibla está la puerta de Ibn Sajar; y hacia el norte, la puerta de la Culebra (Bab al-Hanas); y en el lado de Poniente, la puerta llamada de Baytala; y junto a ella, por el lado oeste, la puerta conocida por Bab al Quasariya. Por estas dos puertas salen los convoyes hacia el Oeste de Al-Andalus, y hacia Denia, Játiva y Alcira…. “ Este texto de Al-Udri, hace referencia a seis puertas. La que no menciona el texto es la de la Xerea aunque se sabe de la existencia de ésta por otro documento del año 1088.

A continuación indicamos el nombre de la puerta, su traducción del árabe y entre paréntesis su posterior nombre cristiano:

Puerta de Serranos
  Puerta de Serranos

Bab Al-Qantara Puerta del Puente (Puerta de Roteros o Serranos)

Situada aproximadamente donde hoy día se encuentran las Torres de Serranos. Era la entrada norte a la medina. Recibía ese nombre porque daba enfrente a un puente mandado construir por Abd al- Aziz y que cruzaba el río Turia, el que los musulmanes llamaban “Wàli l’Abyad” y de donde deriva “Guadalaviar”. Este puente era el único de piedra de la ciudad.

Bab Al-Hanax Puerta de la Culebra (Puerta de la Moreria)

Situada entre las actuales calle Salinas y calle Caballeros (muy cerca de la Pl.del Tossal). Era la entrada Oeste de la ciudad.

Bab Al-Qaysariya Puerta de la Alcaicería (Puerta Nueva)

Puerta menor que servía de acceso al zoco o mercado, situado en el entorno de la actual calle de las Mantas y la calle Trench.

Bab Baytala Casa de Dios o Casa de Oración (Puerta de la Boatella)

Entrada sur de la ciudad. Situada en el cruce de las actuales calle de Cerrajeros y la calle San Vicente Mártir. Por ella salían las caravanas en dirección a Denia, Játiva y Alzira.

Bab Al-Xaria Puerta de la Ley (Puerta de la Xarea)

Puerta Este. Ubicada en la actual plaza de San Vicente Ferrer, todavía hoy da nombre al barrio de La Xerea.

Bab Ibn-Sajar (Puerta del Real o del Temple)

Situada en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio del Temple. Según el cronista Al Udri estaba orientada hacia La Meca.

Bab Al-Warraq Puerta de la Hoja (Puerta “dels Catalans” o de la “Trinitat”)

También llamada puerta del Sol o de Poniente. Abierta en la actual calle del Salvador que iba a dar a un puente de madera que comunicaba con la actual zona de los jardines de Viveros y del monasterio de la Trinidad. Frente al actual Puente de la Trinidad.

Las murallas cristianas

El recinto amurallado cristiano fue construido en 1356, durante el reinado del rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso que dio orden al Consejo General de la Ciudad de construir, en sustitución de la antigua cerca islámica, un nuevo recinto amurallado con el fin de abarcar los nuevos arrabales y barrios formados fuera del antiguo recinto. La nueva muralla, con un perímetro de unos 4 Km. triplicó la superficie interior, que pasó a tener 142 Ha. En ella se abrían doce

puertas -distribuidas en Portals Grans y Portals Xics- que permitían el acceso a la ciudad. En su parte exterior la muralla estaba rodeada por un amplio foso y en la fachada recayente al río se reforzó mediante una serie de torres.

Las murallas fueron construidas en 1356 por Guillem Nebot, pero fue tal la precipitación en su construcción que con posterioridad se hicieron necesarias diversas actuaciones para preservar las mismas. La urgencia venia de la necesidad de fortificar la ciudad con motivo de la guerra con Castilla, conocida como la guerra de los dos Pedros, entre el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso y el rey de Castilla Pedro I el Cruel.

Los “Portals Grans” eran: la Puerta del Mar al Este, Puerta de San Vicente al Sur, Puerta de Cuarte al Oeste y Puerta de Serranos al Norte.

Los “Portals Xics” eran el Portal de los Judíos, Portal de Ruzafa, Portal de los Inocentes o de Torrente, Portal del Cojo o de las “Setze Claus”, Portal de los Tintes, Portal Nuevo o de San José, Portal dels Blanquers y Portal de la Trinitat. A esta relación aún se podrían añadir alguno más ya que, dependiendo de las circunstancias y de las épocas, fueron abriéndose más portales en la muralla cristiana.

Las antiguas murallas musulmanas no fueron destruidas sino que se convirtieron en un segundo anillo defensivo. Para mejorar las comunicaciones entre ambas partes de esa muralla se abrieron portales, entre los que destaca porque aun se conserva el Portal de la Valldigna. Con el paso del tiempo esta cerca islámica iría siendo eliminada o bien integrándose en las casas con los materiales de la misma usadas para estas nuevas construcciones.

En el siglo XVIII los restos de las murallas árabes eran aun muy numerosos, lo que permitió a Pascual Esclapés en 1738 diseñar perfectamente el perímetro de la ciudad amurallada, valiéndose del plano de la ciudad que confeccionó en 1704 el padre Vicente Tosca.

Restos de la puerta de los Judios
   Restos de la puerta de los Judíos

El derribo de las murallas cristianas fue decretado a pesar de la oposición del estamento militar en el año 1865 por orden del gobernador civil interino don Cirilo Amorós, alegando como pretexto la necesidad de dar trabajo a los numerosos obreros en paro afectados por la crisis de la seda y también por la necesidad de abrir la ciudad a un nuevo ensanche que se hacía necesario y mejorar la salubridad de la ciudad que, encerrada en un cerco amurallado, axfisiaba a la población peligrosamente.

Sin embargo, su trazado es hoy perceptible en la Ronda de Circunvalación formada por las calles de Blanquearías, Conde de Trénor, Pintor López, Paseo de la Ciudadela, La Justicia, Puerta de la Mar, Colón, Xátiva y Guillén de Castro. Observando un plano de la ciudad se ve perfectamente por dónde corría el itinerario de esta muralla cristiana.

De estas antiguas murallas cristianas, hoy sólo se conservan dos de las puertas de acceso a la ciudad: las Torres de Serranos y las

Torres de Quart. El resto fue derribado, del cual por cierto aún pueden verse todavía fotografías y litografías de su derribo.

De los restantes portales, tenemos noticias de ellos por investigaciones arqueológicas, fotografías y litografías antiguas, o por los planos elaborados por el Padre Tosca en el siglo XVIII, por Antón Van den Wyngaerde (siglo XVI) y A. Mancelli (siglo XVII).

Puerta de la Trinidad (de la Trinitat)

Situada frente al actual Puente de la Trinidad, también se la ha conocido con el nombre de Catalans (catalanes), por situarse en el

barrio ocupado por los repobladores procedente de Lérida. Y en menor medida también de la Fulla y de Levante.

Puente de la Trinidad
  Puente de la Trinidad

En el siglo XVI estaba formada por dos torres cuadradas gemelas rematadas por almenas unidas por un cuerpo central mas bajo en donde se abria un arco de medio punto.

Posteriormente la puerta sería transformada y así en la vista de la ciudad que nos hace Antonio Bergón en 1862 podemos ver que la misma es un simple arco de medio punto con un frontón triangular en su parte superior.

Puerta del Real

Situada frente al actual Puente del Real, conducía al Palacio del Real situado extramuros de la ciudad. Se componía de un hueco en la muralla formado por un arco ligeramente apuntado con un pequeño resalte. En 1599 la puerta es trasladada de lugar unos metros para hacerla coincidir con el Puente del Real, con el fin de realzar los fastos con ocasión de la boda del rey Felipe III que tuvo lugar en la Catedral de Valencia.

En 1801 esta puerta fue sustituida por otra de mayores dimensiones, construida en piedra caliza por Juan Bautista Lacorte natural de Murcia. Estaba formada por tres vanos, los dos exteriores adintelados y el central mayor formado por un arco de medio punto. En la misma podíamos encontrar una lápida con un texto que decía:

“Reinando Carlos IV y Maria Luisa de Borbón. Año 1801”.

Puerta del Real
  Puerta del Real

La parte superior se encontraba coronada por las armas de la ciudad. Esta puerta fue derribada junto con el resto de la muralla en el año 1865.

Una reconstrucción moderna de esta puerta es la conocida como Puerta del Mar, situada en la plaza del mismo nombre. En realidad se trata de un monumento dedicado a los caídos en la guerra civil, de ahí la cruz que figura en el centro y que lógicamente en su modelo original no existía. Nada tiene que ver esta puerta con la que veremos a continuación.

Porta del Mar (Puerta del Mar)

Situada junto al actual Convento de Santo Domingo. En sus cercanías se encontraba la conocida como Torre del Esperó, que con el tiempo quedaría integrada en el convento. Esta puerta era la salida natural hacia el Mar y en sus inmediaciones se encontraba primero la conocida como Casa de Armas y más tarde como la Ciudadela, que en el fondo no dejaban de ser almacenes de armas y cuarteles militares.

En el siglo XIX el arquitecto de Alcoy, Jorge Gisbert Berenguer construyó una nueva portada que se componía de dos arcos formadas por arcos de medio punto, con pilastras almohadilladas a uno y otro lado de cada puerta. Se coronaba el conjunto con las armas de la ciudad de Valencia.

Portal dels Jueus (Puerta de los judíos)

El portal dels Jueus, que la ciudad había demolido, enterrado y olvidado a finales del XIX, reaparece gracias a la ejecución de una gran obra pública, la ampliación de la línea del metro, decidiéndose integrar en la estación de Metro de Colón los restos conservados de la antigua puerta. Los resultados de la excavación arqueológica, los datos proporcionados por la documentación de archivo, la información gráfica y el estudio de las planimetrías históricas han

permitido conocer mejor esta puerta de la muralla de Valencia y presentarla ahora al público de una manera comprensible.

Porta de la Mar
   Porta de la Mar

El portal dels Jueus era una de las doce puertas situadas en el amplio perímetro de la muralla. Recibió este nombre por su cercanía al cementerio judío, con el que apenas convivió unos años. También fue conocido como Portal de Sant Andreu, por la imagen de San Andrés que figuraba en su fachada y de Santa Caterina de Sena, por su proximidad a dicho convento. Fue uno de los llamados “Portals Xics” y permitía el acceso desde esta zona de la ciudad a la huerta.

Junto al portal se encontraba la casa del peatger o portaler, que era el encargado de controlar las mercancías y productos de la huerta que entraban a la ciudad para su venta. A partir del siglo XVI se prohibió el paso de mercancías por el Portal y sólo se permitía el acceso a los que lo hacían sin finalidad comercial.

La primera mención del Portal dels Jueus data de 1391, aunque su construcción es probablemente anterior. Su aspecto debía ser

parecido al que muestra la ilustración, según los datos recogidos de otros portales de esta época.

En 1422 la ciudad decide construir un nuevo portal con dos torres y un puente de piedra para cruzar el foso. En la parte exterior de la puerta se colocó un retablo con la imagen de San Andrés, obra del pintor Berenguer Matéu.

En1607 el portal es transformado en una única torre y junto a ella se construye el baluarte.

En 1689 la puerta es tapiada y sólo será abierta ocasionalmente hasta su derribo en 1890.

En1890 la prolongación de la calle D.Juan de Austria obliga a la demolición del portal, configurándose así la entonces llamada Plaza del Picadero (hoy plaza de los Pinazo) abierta a la calle Colón.

En 1998 el Portal dels Jueus reaparece durante las obras de ampliación de la línea 3 del metro, quedando integrados en la nueva estación de metro de la calle Colón.

Puerta de los Jusios
  Puerta de los Judíos

Portal de Russafa (Portal de Ruzafa)

Obra de Felipe Fontana, en principio estaba formada por dos torres cuadradas unidas por un cuerpo central intermedio en el cual se abria el acceso a la ciudad.

En 1786 fue derribada y se levantó una nueva puerta formada por un solo cuerpo con un arco de medio punto rematada por un frontón triangular.

 Ruzafa
  Ruzafa

Puerta de San Vicente

Abierta en el lienzo de la muralla cristiana, se trataba de un torreón con una puerta adintelada que permitía el paso al interior de la ciudad.

En 1830 fue demolida y en su lugar el arquitecto Manuel Fornés y Gurrea construiría otra formada por tres vanos rectangulares, el central de mayor tamaño que los laterales. Sobre ella se levantaba una estatua de San Vicente Ferrer, patrón del Reino de Valencia por lo que miraba al exterior y otra de San Vicente Mártir, patrón de la ciudad de Valencia, por lo que miraba al interior; ambas obras de Carlos José Cloostermans.

Puerta de Torrente o de los Inocentes (de Torrent o dels Innocents)

Situada aproximadamente frente al antiguo Hospital General. Se trataba de una puerta formada por un arco de medio punto abierto en una torre con almenas.

Portal del Cojo (del Coixo)

También ha sido llamado de Sant Joan (San Juan), Setze Claus (dieciséis clavos), y de la Encarnació (por estar situada junto al antiguo Convento de la Encarnación).

Según el plano del Padre Tosca se trataba de una puerta abierta en una torre de las murallas.

Puerta de Cuarte (Quart)

Se trata de una de las dos únicas puertas que sobreviven al recinto amurallado.

Portal de la Corona o de Tints

Recibía el nombre de Corona por su cercanía al convento franciscano de la Corona, y dels Tints (Tintes) porque en sus proximidades se encontraba también el barrio dedicado a la citada actividad. Se trataba de una sencilla puerta abierta en la muralla con un sólo arco de ingreso.

Portal de San José

Fue comenzada en 1390 y terminada en 1471, tenia un cierto parecido con las cercanas Torres de Quart, se encontraba frente al actual Puente de San José y como el resto de las murallas fueron derribadas en 1865.

Portal de Sa Jose
 Portal de San José

Otras puertas, portillos o torres dignos de ser citados:

Otra puerta o portillo de los que tenemos referencia es el conocido como Portillo de los Curtidores, usado por los artesanos de este gremio para el aprovisionamiento de agua, y otras puertas abiertas en la cerca islámica una vez construida ya la muralla cristiana y que se abrieron con el fin de permitir el paso entre los distintos barrios. Son los siguientes: el portal de la Valldigna (ya citado), portal de N`Espluges o del Trabuquet (calle Salvá cruce con calle Universidad); portal de N’Avinyó (calle Aparisi y Guijarro); portillo de San Jorge, Sant Jordi o Na Xamorra (calle Portillo de San Jorge).

Entre las torres conocidas podemos citar la de Ali Bufat, famosa ella, por ser la torre donde dice la tradición fue izado el pendón real como señal de rendición ante las tropas del rey don Jaime I el Conquistador. Se encontraba junto a la puerta del Temple (en época cristiana) o de de Ibn Sajar (en época musulmana).

Otra torre digna de mención es la conocida como de Santa Caterina (Santa Catalina). Construida en 1390, tenía forma cilíndrica y recibía este nombre porque disponía de un bajorrelieve con una imagen de la santa a la que flanqueaban dos escudos de la ciudad. Debajo de ella una inscripción decía:

EN LAY: DE LA: “NATIVITAT: DE NOSTRE SENYOR: D: M: CCC: XC: A XII: DE: IUNY: FON COMENÇADA: AQUESTA: TORRA: APELLADA: SANTA: CATARINA

Derribada la torre en 1772, la lápida fue conservada y nuevamente puesta en su lugar al construirse una nueva torre en 1833. Cuando en 1865 fue definitivamente derríbada la muralla y la torre, la lápida fue conservada en los almacenes municipales.

La lápida con la imagen de la santa y la inscripción se conserva hoy día en los sótanos del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) ya que en los mismos existen expuestos a la vista del público restos de lienzos de la muralla, y se supone que la citada torre se ubicaba aproximadamente en este lugar.

Torres de Quart

Las Torres de Quart, conocidas antiguamente como “Portal de la Cals“, son una de las más conocidas puertas de la muralla medieval cristiana de Valencia. Se le dice de la “Cals” porque toda la cal que entraba en Valencia en siglo XVIII tenía que entrar por esta puerta. Orientadas hacia poniente, era el camino de entrada y salida hacia los pueblos y ciudades del interior de la península.

Era la puerta hacia Castilla cuyo camino pasaba por la población de Quart de Poblet. El nombre de Quart proviene del latín “at quartum milliarium” que era la distancia a la que se encontraba la mencionada población, y de donde procede su nombre.

Se trata de una de las cuatro puertas mayores de la ciudad de Valencia, y venia a sustituir a una anterior mucho menor, que se consideraba no estaba de acuerdo a la importancia de la ciudad. Las otras tres puertas mayores eran las Torres de Serranos, la Puerta de San Vicente y la Puerta del Mar (estas dos últimas ya desaparecidas). A titulo de curiosidad mencionaremos que las Torres de Quart son un metro más altas que las Torres de Serranos.

 

Se encuentran emplazadas en la confluencia de las calles de Quart y de Guillén de Castro. En sus alrededores todavía se puede contemplar algún pequeñísimo tramo de la muralla construida a partir de 1356 durante el reinado de Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387) por Guillem Nebot y que se salvó de la demolición en el año 1865.

La construcción de las torres se inició por decisión de “Els Jurats” de la ciudad, de la “Fábrica de Murs e Valls” y del “Mestre Racional”. Las obras comenzaron en 1441 y prácticamente se dieron por terminadas en 1460, de la mano del maestro Francisco Baldomar.

Continuarón obras menores Jaime Pérez desde 1461, Pere Compte en 1468 y Pere Bonfill en 1469.

Torres y calle Quart-1888
 Torres y calle Cuart-1888

La primera tarea de estos artistas consistió en modificar el sencillo portal que existía antiguamente y sobre el que comenzaron a erigirse las Torres que actualmente conocemos.

El antiguo “Portal de Quart” era en principio, según atestiguan los documentos históricos, una modesta puerta abierta en la muralla que rodeaba la ciudad de Valencia y que el rey Pedro IV había mandado ampliar en 1356, incluyendo dentro de la ciudad fortificada, el populoso arrabal que allí se había formado.

Sus dependencias interiores fueron, desde muy pronto, destinadas a diversos quehaceres. En 1562 la Diputación de la Generalidad del Reino ocupó una parte de las Torres como almacén de pólvora. Esto supuso el inicio de numerosas tensiones entre la autoridad militar y el ayuntamiento de la ciudad por el control y utilización del edificio.

Hacia 1626 una de sus torres se destinó temporalmente a prisión para mujeres prostitutas. También la Casa Galera (una de las prisiones que tuvo Valencia) estuvo ubicada en el interior de las Torres de Quart. En el siglo XIX el gobernador militar volvía a reivindicar el uso del edificio como prisión, esta vez militar. Seguramente el hecho de que las Torres de Quart estuvieran en uso como prisión es por lo que se libró de la piqueta cuando fueron demolidas las murallas de Valencia en 1865.

El 1 de septiembre de 1931 el gobierno de la II República devolvía a la ciudad las Torres de Quart, tras haber sido declaradas el 3 de junio de ese mismo año Monumento Histórico Artístico Nacional.

El estilo de las Torres de Quart imita a las torres del castillo de Castelnuovo en la ciudad italiana de Nápoles, que fue construido durante el reinado de Alfonso V el Magnánimo (1416-1458) por el arquitecto mallorquín Guillem Sagrera.

Torres de Cuart
 Torres de Cuart

El estilo arquitectónico de las Torres de Quart es un gótico arcaizante de influencia provenzal. La componen dos enormes torres construidas con mortero y cal por el sistema de encajonadas utilizando la piedra picada en los ángulos, arcos y cuerpos volantes. Están asentadas sobre un basamento en forma de talud; son de base cilíndrica en su parte frontal y seccionado verticalmente en la parte posterior (de gola abierta). Ambas torres quedan unidas por un cuerpo central compuesto por un arco de medio punto. Por su funcionalidad defensiva la decoración no es un elemento por el que se pueda caracterizar este monumento. Las estancias interiores están cubiertas por bóvedas de crucería en el cuerpo central y por bóvedas de arcos apuntados en las torres. Disponía de un foso, cegado en la actualidad. El interior de las torres incluye una planta baja y dos pisos que están abiertos a la ciudad, con grandes arcadas ojivales.

Las torres cilíndricas se consideraban más conveniente para resistir los nuevos cambios de la artillería, así como la sustitución de la piedra tallada por un muro de tapia lisa que facilitaba la  defensa.

Al efecto se trazó una robusta obra, que fue iniciada en el año 1441 con el derribo de la parte necesaria para elevar  las dos grandes torres. El 6 de marzo de 1442, con el objeto de activar las obras se acordó que la asignación de mil florines anuales que se había otorgado se elevase al doble. El 22 de agosto del propio año de 1442 se hacia público mediante “crida” o pregón por las calles de la ciudad que, en tanto se efectuasen las obras de construcción del portal de Quart, nadie pudiese entrar cal en la ciudad, como no fuera con destino a estas obras.

En el centro de la estructura, se encuentra la puerta que en su parte superior tenía al Ángel Custodio de la ciudad, pero después fue sustituido por el escudo del Reino de Valencia entre los de la ciudad, que son los que se conservan en la actualidad.

En 1449 se colocaron las puertas de madera de entrada a la ciudad. Estas puertas miden cuatro metros de altura.

Al ser una torre de defensa, tiene pocos elementos decorativos, prácticamente reducidos a una moldura que recorre la planta baja de las torres y que acaba en el talud inclinado. Cubre la puerta una terraza con merlones defensivos que no tiene funciones de camino de ronda, sólo de defensa.

En el centro de las torres, encima del arco de la puerta aparece un balcón octogonal por el cual podía atacarse al enemigo que se acercaba a la puerta y facilitaba la vigilancia del paso.

Siguiendo el diseño trazado por el “mestre Francesc Valdomar” autor de excelentes obras en la Catedral y otros edificios notables de la época, se realizó la parte de la cantería, trabajándose sin interrupción, y avanzando las obras de tal manera que en 29 de abril de 1444 se comienza a trazar el portal, festejándose ello con un obsequio de pan, vino y cerezas, al “mestre Valdomar” y los demás trabajadores, a todos los cuales se les daría una comida extraordinaria -según el “Manual de Consells” consistió en pan, seis espaldas de carnero al horno, fruta,  vino blanco y tinto- en 23 de junio del citado año 1444, con motivo de comenzar “a paredar les pedres” que circundaban la base de las dos grandes torres.

Al maestro Francisco Valdomar, le sucede Jaime Pérez, el cual trabajó algún tiempo, encargándose después de la continuación de las obras el famoso Pere Compte -“molt sabut en l’art de la pedra“-, que tan excelentes obras realizaría en Valencia, siendo la mas destacada la construcción del esplendido edificio de La Lonja.

El acceso a las Torres se efectúa por una empinada escalera de construcción reciente que accede al primer piso a traves de una puerta de arco apuntado. Esta puerta se sitúa en el lateral de la torre derecha (según se mira hacia el interior de la ciudad). Se cierra por una reja de hierro.

Otra puerta, ésta ya situada a nivel de calle, se encuentra en el lateral de la torre izquierda. Y una tercera puerta se sitúa a nivel de calle en la parte posterior de la torre izquierda. Esta puerta la cierra una bellísima reja de hierro con el escudo de la ciudad.

Además de estas puertas, las torres tienen a la altura del primer piso dos puertas que comunicaban con el paseo de ronda de las murallas, hoy cerradas, ya que como hemos mencionado las murallas han desaparecido de la faz de la ciudad.

Uno de los aspectos más singulares de esta obra es que la planta esta dispuesta ligeramente en oblicuo, para adaptarse al trazado del camino de Quart que no era perpendicular a la muralla sino que se abría en disposición diagonal.

Desde un principio consta que el Consejo de la Ciudad sólo utilizó las Torres de Quart como fortaleza para defensa de la ciudad, pues si bien la Diputación de la Generalidad del Reino, por el año 1562, almacenaba allí la pólvora necesaria para la defensa del territorio, y practicado por cuenta propia algunas obras, lo hizo sin duda a titulo precario, puesto que fue breve la ocupación.

Almenas de las torres de-cuart
 Almenas de las torres de Cuart

 

Por primera vez son utilizadas como prisión las Torres de Quart en el año 1585, con motivo del incendio de la antigua Casa de la Ciudad que estuvo situada a la entrada de la calle de Caballeros, junto a la actual Generalitat, provocado por los presos que se hallaban recluidos en la cárcel municipal. Después, cuando se habilitó para prisión las Torres de Serranos, pasaron allí los que aquí se encontraban, quedando entonces las de Quart como prisión de mujeres (1626).

El patriótico movimiento de 1808 contra la invasión de las tropas de Napoleón Bonaparte puso en conmoción al pueblo valenciano, quien necesitando los baluartes para la defensa de la ciudad, decidió trasladar las reclusas a otro lugar del interior de la ciudad amurallada.

Cuando el 28 de junio de 1808 asomaron las tropas del Mariscal Moncey por la calle de Quart, (entre 8.000 y 10.000 franceses) el arranque brioso del pueblo valenciano se impuso contra las armas de los invasores que, repetidamente, no sólo fueron rechazados sino obligados a retirarse.

Todavía en las Torres, pueden observarse los impactos de la artillería francesa que bombardearon la ciudad de Valencia al mando del Mariscal Moncey durante la guerra de la independencia.

En el proceso de restauración se ha querido dejar las huellas de los impactos de bala de cañón, en recuerdo del sitio y toma de Valencia durante la Guerra de la Independencia contra el francés, en total se han contabilizado 132 marcas de bolaño (marcas de cañón) y más de 1.000 perforaciones de proyectiles de fusil.

Posteriormente, cuando el Mariscal Suchet, tras largo asedio, logra la rendición de la ciudad, las Torres de Quart quedaron a disposición de la autoridad militar, continuando así después de ser evacuada la ciudad por las tropas francesas, en 1813. Desde entonces la grandiosa fortaleza quedó convertida en permanente prisión militar. Y, a pesar del derribo de las murallas en 1865, y la liberación, en 1887, como cárcel vulgar de las Torres de Serranos, la corporación municipal quiso recobrar las Torres de Quart y efectuar obras de reparación para devolver al grandioso edificio la belleza y esplendor que ocultaban las obras de interés carcelario allí realizadas.

De los avatares de la guerra de la independencia nos ha quedado una inscripción colocada por la Sociedad Lo Rat Penat que dice:

Als heroes

de la guerra de la independencia

defensors de la ciutat

y de estes torres

En XXVIII de juny de MDCCCVIII

Lo Rat Penat

Per a recort en lo

 Primer centenari

Por encima de esta placa, otra lápida dice: Ciudad de Valencia / Capital de Provincia / Puerta de Cuarte. Y en letras rojas pintadas sobre la piedra un vitor que alguien en alguna época quiso dejar para la posterioridad.

Pero los propósitos del municipio valenciano no pudieron realizarse hasta el año 1931, en que el Gobierno, atendiendo la justa petición de la corporación municipal, devolvió a la ciudad de Valencia las Torres de Quart.

Como en las Torres de Serranos, el Ayuntamiento ha emprendido lentas y costosas obras de reparación y reconstrucción del histórico edificio valenciano, y donde es propósito de la corporación municipal instalar un museo dedicado a las antiguas artes del hierro (forja), que tanta importancia ha tenido siempre en la historia gremial y artística de Valencia. Así en el año 1933 se procedió a una tímida restauración de las torres. Después de la Guerra Civil se volvieron a efectuar reparaciones entre las cuales se incluyó la colocación de nuevas almenas en lo alto de ambas torres ya que las que tuvo habían sido destruidas durante la Guerra de Sucesión a la Corona de España por las tropas borbónicas de Claude François Bidal, marqués d’Asfeld. Por fin entre 1976 y 1982 el arquitecto municipal Emilio Rieta López procedió a una rehabilitación integral del edificio entre ellas la instalación de la escalera lateral neogótica que en la actualidad es la subida habitual a las torres, estando realizada con los sillares del desaparecido Palacio de Parcent.

En las torres existía una placa en bronce hoy desaparecida que decía:

“A gloria e honor de nostre senyor i Deu Jhesus Salvador e senyor e del beanventurad sant Jordi aquest portal fon començat a XXII de juny de l’any de la nativitat de nostre senyor Mil CCCCXXXXIIII regnant lo escelent rei e senyor Nalfons rei d’Arago e de les deus Cicilies: essent jurats en Pere Serra i Mossen Guillem de Pertusa, generosos i Pere Andreu, Guillem Zaera, Lois Frigola y Manuel Lorens ciutadans”.

Placa conmemorativa en las Torres de Cuart
Placa conmemorativa en las Torres de Cuart

 

Torres de Serranos

 

El 3 de junio de 1931 fueron declaradas Monumento Histórico Artístico Nacional, reconociéndosele su alto valor estético, que hace de este edificio el más bello ejemplo peninsular de la arquitectura militar del siglo XIV.

Las puertas de Serranos se encuentran situadas junto a un puente -el de los Serranos- cuya antigüedad resulta difícilmente datar – pudiéndose tratar incluso de una pasarela romana -.

El nombre de Serranos, le viene dado, tanto al puente como a las torres, por su situación geográfica, ya que esta puerta situada en el norte de la ciudad recogía, la llegada de todos aquellos, procedentes de la zona de la Serranía, comúnmente denominados “los serranos“.

Torres de Serranos 1891
  Torres de Serranos 1891

El puente unía y une la ciudad con uno de los barrios más antiguos, el situado en torno a la calle Sagunto. Siendo por todo ello que estas puertas llegaron a recoger hasta el 95% del acceso a la ciudad, como indica la lápida del siglo XIX que todavía se conserva en las torres.

Citan los cronistas que la ciudad, ensanchada, enriquecida y apaciguada después de las revueltas de la Unión y de las guerras con Castilla, quiso embellecerse y el Consejo general y la Fábrica de Muros y Valladares emprendieron la construcción de una nueva muralla cristiana con nuevos elementos que, como las Torres de Serranos, aportan alguno de los monumentos más importantes de Valencia y nos recuerdan el carácter amurallado de la ciudad en épocas pretéritas  y son el símbolo del poder de la ciudad por la magnificencia de su diseño y por la elaborada ornamentación que iba mucho más allá de una arquitectura utilitaria de mero carácter defensivo.

También para dotarla de una mayor seguridad, se realizó un foso defensivo, ya en la segunda mitad del siglo XIV. Estos elementos forman la visión general del edificio.

Fachada interior de las Torres de Serranos
 Fachada interior de las Torres de Serranos

En el siglo XV, las torres de los Serranos eran la puerta principal de entrada a la ciudad, situándose en ella un lugar de cobro de peaje para las mercancías que entraban y salían de la ciudad. Este tipo de peaje era uno de los impuestos propios de la Baja Edad Media, siendo una de las formas de fiscalidad municipal.

Su construcción tuvo lugar entre abril de 1392 y marzo de 1398 por encargo de los “jurats” (jurados) de Valencia. El arquitecto fue Pere Balaguer, que se inspiró para su proyecto en la puerta real del Monasterio de Poblet, aunque la de los Serranos es de mayores proporciones. Pere Balaguer  también colaboró en otras construcciones de la ciudad como la Catedral, el Miguelete o la Iglesia de Santa Catalina, y en otras ciudades de la comunidad, como la capilla de San Marcos de Gandia, encargada por el padre del poeta Ausias March.

Su planta la forman dos torres poligonales simétricas, rematadas por almenas, de tres pisos abovedados, unidas por un cuerpo central a modo de arco de triunfo en arco dovelado de medio punto, que es donde se encuentra la puerta propiamente dicha, Está decorado con arquería ciega flamear. Las torres están descubiertas

por su parte posterior (de gola abierta), para que los militares que las ocuparan no pudieran hacerlas servir contra la ciudad. Entre 1397 y 1398 se construyó la gran escalinata interior que daba acceso a la planta noble, donde jurados y caballeros recibían las visitas ilustres de la ciudad. Hoy en día es la puerta de entrada de visita a las torres.

La fábrica está realizada con muros de mampostería y sillería muy cuidada, para la que se utilizó piedras de canteras cercanas como Alginet y Rocafort. Toda la parte recayente hacia el exterior de la ciudad tenía un remate de almenas, aunque se ha perdido el de la zona central por encima de la puerta.Sí que se conserva, gracias a la cuidadosa restauración de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, la labor de tracería calada de arquerías ciegas sobre columnillas, que junto al escudo real y los escudos de la ciudad, proporcionan el carácter esencialmente ornamental de esta zona central de la puerta. Por encima de esta labor decorativa y uniendo las torres de los extremos se encontraba el camino de ronda o barbacana con sus correspondientes almenas apoyado sobre gruesos elementos escalonados y bovedillas.

La parte recayente al interior de la ciudad, muestra la misma estructura dividida en tres con la zona central más sobresaliente y las dos torres a los lados. La componen una serie de estancias abovedadas con bóvedas de crucería apeadas en ménsulas esculpidas en unos casos y bóvedas de cañón apuntadas en otros, en las tres alturas o cuerpos en que se dividen las torres. A estas estancias se accedía por una escalera, parecida a la de los palacios Valencianos, que permitía la presencia de nobles y miembros importantes del poder municipal, en las salas abiertas hacia la ciudad. Este espacio quedaba convertido en tribuna para poder contemplar las entradas solemnes y otros festejos ciudadanos, hecho absolutamente desconocido en puertas con exclusiva función militar y defensiva, lo que le confiere un carácter que nos recuerda el del arco triunfal, monumental y simbólica entrada a la ciudad.

Torres de Serranos
  Torres de Serranos

Entre los elementos decorativos destaca la filigrana flamígera del arco del triunfo central, con las armas reales en el centro y dos escudos de la ciudad sujetados por ángeles esculpidos en los laterales. En el interior llaman la atención las ménsulas sobre las que arrancan los nervios de las bóvedas. En la decoración de las estancias interiores trabajaron insignes artistas de la época como los pintores Pere Nicolau y Marçal Pintor. Estos se encargaron de dorar y colocar las claves y los escudos que rematan las bóvedas. En algunas partes de la sillería y mampostería se pueden localizar  signos lapidarios que utilizaban los canteros para facilitar el recuento de los bloques que se iban utilizando en la construcción.

Las torres disponen de un alto talud que forma su basamento en la zona del foso y en su parte trasera podemos observar la hermosa escalera y los arcos góticos que mantienen la estructura defensiva, así como la campana procedente del Convento de San Antonio Abad, situado entonces en la huerta, hoy en la calle de Sagunto, que en 1363 alertó a la población del ataque de las tropas del Rey de Castilla, don Pedro I el Cruel, en guerra contra el Rey de Aragón, don Pedro IV el Ceremonioso. Esta campana sufrió una mella en 1813 durante el asedio de las tropas francesas en la Guerra de la Independencia, por lo que está fuera de uso.

Independientemente de lo dicho sobre la antigüedad de la campana, lo bien es cierto que en la misma figura claramente la fecha de su fundición, que es 1662. Por lo tanto o bien esta es otra campana que sustituyó a una anterior o bien la historia antes narrada no es cierta.

Las Torres de Serranos albergarían desde fines del siglo XVI y hasta el siglo XIX una de las cárceles de la ciudad, lo que motivó el cerramiento de las estancias hacia la zona interna, su subdivisión interior y otras obras de acondicionamiento para este fin, como sucesivos enrejados, que alteraron sustancialmente el conjunto, aunque sirvieron en parte para conservar las torres cuando a partir de 1865 comenzó el derribo de la muralla de Valencia.

Torres de Serranos
Torres de Serranos

En julio de 1586, el incendio provocado en la cárcel de la Casa de la Ciudad obligó a trasladar a los presos nobles, caballeros y generosos a otras dependencias, entre ellas las Torres de Serranos. Desde entonces su utilización como prisión fue ininterrumpida hasta el año 1888.

El triste aspecto que ofrecían las magnificas torres convertidas en cárceles, las insalubres condiciones en que se hallaban los reclusos, movieron repetidamente la protesta de las gentes, con el deseo de liberar el histórico edificio de su cruel destino, trasladando a los presos a locales de mejores condiciones.El día 23 de marzo de 1888, se inició el traslado de los presos desde las cárceles de las torres de Serranos al antiguo convento de San Agustín, convertido en correccional. A este traslado siguió -afortunadamente- el acuerdo de restauración del monumental edificio, que se inició en el mismo año de 1888.

La demolición de muros, escalerillas de servicio y otras paredes y barandas, fue seguida de la restauración, previo informe de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Se reestableció el foso en el 1893, cegado desde antiguo; se repuso el antepecho murado de la barbacana, con la previa consolidación de mensulas y bovedillas; se arrancaron las rejas de hierro que estropeaban los muros de las torres; se reconstruyeron las escaleras primitivas de piedra que unían los distintos pisos; la arcadura que adornaba el cuerpo central.

La reconstrucción lenta, pero constante, se efectuó totalmente y el gótico edificio -borradas las huellas carcelarias- se mostró grandioso como uno de los monumentos históricos y artísticos mas bellos de Valencia.

Las Torres de Serranos recogen ante todo, el espíritu de gobierno de la ciudad. Realizadas en estilo gótico, su construcción buscaba desde sus inicios arrebatar el control de las murallas de la ciudad a los elementos nobiliarios que controlaban determinados trozos de dichas murallas, siendo ésta unas de las causas que llevará al Consell de la ciudad – controlado por el patriciado urbano- a encargar la realización de dicha obra.

Almenas de las Torres de Serranos
Almenas de las Torres de Serranos

En los duros años de la Guerra Civil fueron escogidas por su solidez como depósito de los fondos pictóricos del Museo del Prado. Han sido retratadas y descritas por el viajero inglés Henry Cook en sus “Annales” publicado en Londres en 1585, y también por el francés Jouvín, en su “Voyage” de 1672. Laborde, otro francés, enviado como espía por Napoleón en 1813, quedó subyugado por la belleza y solidez de esta construcción, considerada como la más brillante obra gótica defensiva de la Península Ibérica.

Desde el año 1404 con el Rey don Martín I el Humano y hasta 1976, con el Rey don Juan Carlos I, las torres han sido testigos mudas de las primeras entradas de 22 Soberanos de la Corona de Aragón, rumbo a la Catedral.

Vista de las slmenas inferiores de las Torres de Serranos
Vista de las almenas inferiores de las Torres de Serranos
Puerta de acceso con el escudo de la ciudad
 Puerta de acceso con el escudo de la ciudad