El último sitio que visitamos, aunque no el menos importante, es el Monasterio de San Miguel de los Reyes.

Alquería de Rascanya (siglo XI)

Monasterio cisterciense de Sant Bernat de Rascanya (1381-1546)

Monasterio Jerónimo de San Miguel de los Reyes (1546-1835)

Presidio Nacional (1874-1966)

Biblioteca Valenciana (1999-actualidad)

El histórico, grandioso y actual edificio del antiguo Monasterio Jerónimo de San Miguel de los Reyes se halla situado bien entrado en el llamado “Camino Viejo de Barcelona” o “Camí de Murviedro” después de dejar atrás el antiguo arrabal del barrio de Sagunto de la ciudad de Valencia.

Se encuentra en el lugar que antiguamente y en plena huerta se llamaba el “llano de San Bernardo”, por haber existido allí la abadía cisterciense de “Sant Bernat de Rascanya” o de la Huerta. Dicho monasterio fue fundado en el último cuarto del siglo XIV, por fray Arnaldo Saranyó, abad del Monasterio de Santa Maria de la Valldigna, de la que dependió la nueva casa.

El monasterio cisterciense sería construido sobre una alquería musulmana llamada “Rascanya” del siglo XI; de ahí que a este monasterio también se le conociese como “Sant Bernat de Rascanya”.

 Claustro inferior del Monasterio antes de su restauración
   Claustro inferior del Monasterio antes de su               restauración.

Según algunas crónicas, durante la penúltima década del siglo XIV, mudéjares condenados construyeron los elementos básicos que permitieron albergar vida en comunidad. En 1387 Lorenzo Zaragozá, pintor altamente ensalzado por sus contemporáneos y primero de renombre afincado en la ciudad de Valencia, finalizó su trabajo en el retablo del altar mayor de la iglesia, y se pasó a la erección canónica de la abadía.

El viejo monasterio constaba de una iglesia almenada de una sola nave abovedada, cinco capillas laterales a cada lado y un claustro de dos pisos alrededor de los cuales giraban las distintas dependencias que formaban el monasterio. Detrás de la iglesia se encontraba un pequeño claustro con la residencia del prior y la enfermería. Los restos de este antiguo convento los podemos contemplar como restos consolidados en el patio norte del actual monasterio.

La muerte de fray Arnaldo abrió un periodo de tensa relación entre las casas madre e hija. El absentismo de los abades, incluso fuera de los reinos de la Corona de Aragón, llevó a una relajación de costumbres, que se acentuó con el gobierno de los abades comendatarios, clérigos o seculares, interesados principalmente en obtener beneficios económicos.

El estado de vida relajada, preludio de su extinción, fue recogido por Claude de Brosenval, secretario del abad de Claraval, en la visita que realizó en 1532. Años después, a petición de Fernando de Aragón, Duque de Calabría, personas doctas emitieron un informe que corroboraba estas impresiones, lo que finalmente impulsó al Papa Pablo III a extinguir en 1544 la comunidad de San Bernardo e instituir la de San Jerónimo en su lugar, a petición del Duque de Calabria.

Monasterio de San Miguel de los Reyes
      Monasterio de San Miguel de los Reyes

Después, por voluntad de la reina doña Germana de Foix (1488-1536), viuda primero del rey Fernando el Católico y después del marqués de Branderburgo y junto a su tercer esposo, don Fernando de Aragón (1488-1550) duque de Calabria y virrey de Valencia, ordenaron levantar en aquel lugar un nuevo monasterio bajo la advocación de San Miguel.

Ambos esposos hicieron testamento dejándose sus cuantiosos bienes uno a otro en vida, y a la muerte de ambos, sus bienes y fortuna pasarían a la Orden de los Jerónimos, para la construcción del monasterio de dicha orden, ya que Germana de Foix quería ser enterrada en Valencia, en un monasterio de la citada orden. Germana de Foix fallecería en Liria (Valencia) en octubre de 1536.

Monasterio antes de su restauración
             Monasterio antes de su restauración

Para renovar el viejo monasterio se solicitaron trazas a expertos maestros: Alonso de Covarrubias, maestro de obras de su majestad y de la Catedral de Toledo, y a Juan de Vidaña, criado al lado del Duque de Calabria y oficial también aventajado en materia de arquitectura. El primero ofreció el plan general, que tuvo siempre en cuenta la abadía existente.

Las obras comenzaron en el 1546 y se terminaron tras pasar por ella diferentes maestros en el año 1644, aunque hasta mediados del siglo XVIII se hicieron numerosos añadidos en la cripta, la iglesia, los retablos, y las balaustradas o remates del monasterio.

Poco después de la muerte de su fundador, don Fernando de Aragón en 1550, las obras prácticamente se paralizaron, debido a largos pleitos de carácter económico, hasta que fueron reanudadas las obras en 1578, pero con una dotación presupuestaria bastante más reducida.

En líneas generales comprendía: una gran iglesia en el eje axial de una composición con dos claustros comunicados por detrás del templo mediante un corredor. Modificaciones posteriores transformaron enormemente el proyecto, sobre todo en lo formal, pero la distribución básica se mantuvo.

En 1802 y con motivo de la visita del rey de España Carlos IV y su esposa Maria Luisa de Parma, se construyó una portería en forma de dos torres almenadas justo enfrente de la portada principal de la iglesia; portería que en la actualidad es utilizada como punto de entrada y oficina de recepción para visitantes. En el paño que unen ambas torres y por encima de la portada encontramos el escudo de la de la Corona de España.

 Interior de la nave
                           Interior de la nave
Claustro Sur
                               Claustro Sur

Claustro Sur

El claustro sur y las dependencias que distribuía fue el primer espacio que comenzó a construirse y se realizó entre 1546 y 1607. Los problemas económicos que suponía seguir la traza de Alonso de Covarrubias, llena de molduras, acorde con el llamado estilo plateresco, obligó a los monjes a cambiar el proyecto. En 1578 monjes jerónimos valencianos acudieron a El Escorial donde copiaron el claustro principal o de los evangelistas ya finalizado. El claustro valenciano adaptó el clasicismo y rigor escurialense, pero con múltiples variantes. Algunas forzadas por las obras ya construidas, otras sin embargo, eran transgresiones libres del original. Desde 1578 hasta comienzos del siglo XVII, con algunas interrupciones, Juan Barreda, Juan de Ambuesa y Juan Cambra, entre otros, se sucedieron en su realización.

El claustro sur de San Miquel de los Reyes constituye una de las obras más relevantes de la arquitectura valenciana del Renacimiento. Se compone de dos galerías superpuestas de siete

arcos de medio punto por cada lado, de orden dórico en la galería inferior y orden jónico en la galería superior. El claustro se corona por medio de una balaustrada de piedra con bolas sobre pedestales y pirámides en las esquinas.

En el centro del patio había inicialmente una fuente que a finales del siglo XVIII fue sustituida por un pozo hoy desaparecido. Alrededor de este claustro se situaban las dependencias donde se desarrollaba la vida de los monjes. En la planta baja se encontraban los servicios comunitarios como la sala capitular, el refectorio o comedor, la cocina etc. En la primera planta los dormitorios de los monjes y en un altillo superior la de los novicios. Sobre el dintel de cada dormitorio de los monjes, estaban escritas en unos casos el anagrama XPS y en otros IHS en ambos casos es el anagrama de CRISTO, el primero en griego y el segundo en latin. Además las celdas tenían su propia numeración, formada por un número y una letra.

Altar Mayor de la iglesia
                  Altar Mayor de la iglesia.

Se da la circunstancia que las celdas más solicitadas eran las situadas en la parte este, ya que éstas daban al mar y la salida del sol calentaba estas habitaciones por lo que eran más confortables. Existió la idea inicial de construir una tercera galería para los novicios, pero considerando que ello quitaría luminosidad a las plantas inferiores del claustro, se decidió no construirla y que los novicios se pudieran conformar con el altillo ahora existente.

Este claustro está formado como hemos dicho por dos galerías superpuestas, al piso de arriba se accede por una escalera de las llamadas imperiales de dos tiros paralelos en el primer tramo y unificado en el segundo. Esta escalera de tipo imperial fue construida en 1600 por Joan Cambra.

Al claustro sur se entra por una sencilla puerta adintelada situada a la derecha de la fachada principal de la iglesia. Esta puerta nos lleva a un vestíbulo que directamente y a través de una puerta da paso al claustro. Una vez hemos entrado en el claustro, si queremos hacer un recorrido por el mismo, empezaremos por el ala que queda a nuestra derecha.

Claustro inferior
                               Claustro inferior.

La primera portada y la más grande corresponde a la escalera que sube al piso superior del claustro, la segunda puerta también da acceso a la escalera y en ella encontramos uno de los pavimentos originales del monasterio. El techo de la escalera principal se cubre con bóveda de medio cañón decorada con casetones.

La tercera y cuarta puerta daban acceso a la Capilla de los Reyes y al Aula de Lectura respectivamente. La construcción en esta ala del claustro entre 1874 y 1886 de talleres para los presos que ocupaban el monasterio, hizo que toda el ala fuera destruida, por lo que de las dos salas que ahora hemos comentado no quedan más que el recuerdo y por ello se usan como salas de exposiciones temporales y no son originales.

La Capilla de los Reyes construida por Juan de Vidaña, Joan d’Ambuesa y Joan Cambra entre 1548 y 1604, era una de las estancias mas ricamente decoradas. El Altar se situaba mirando al oeste y se cubría con bóveda apoyada sobre cuatro pechinas.

El Aula de Lectura construida por Joan d’Ambuesa y Joan Cambra entre 1581 y 1601, estuvo destinada, probablemente, a alojar el aula para leer arte y teología según la idea inicial del Duque de Calabria. Se ordenaba a base de pilastras y capiteles sobre los que se apeaban los arcos que sustentaban las bóvedas.

Más adelante y en el ala que le sigue encontramos en el centro del muro, una puerta, que corresponde a la Librería del Duque de Calabria. Esta sala realizada entre 1581 y 1588 se construyó inicialmente para albergar la importante biblioteca del Duque de Calabria, pero en 1603, la comunidad tomó la decisión de trasladarla a la planta primera del ala oeste. En el siglo XVIII se utilizó posiblemente como refectorio o comedor de los monjes. La traza y ejecución del portal de acceso es obra de Joan d’Ambuesa, realizada entre 1582 y 1583 y en su parte superior puede verse el escudo con las armas del Duque de Calabria.

Interior de la cúpula de la iglesia
               Interior de la cúpula de la iglesia.

La estancia es una sala rectangular cubierta con bóveda de arista sustentada por arcos fajones rebajados que apoyan en pilastras adosadas a la pared. En la actualidad esta sala es utilizada como Salón de Actos.

La siguiente puerta que se encuentra ya en la siguiente ala, pero hace casi esquina con el ala de la que venimos, da acceso a la llamada Torre del Prior.

Obra de Jerónimo Labal realizada entre 1571 y 1578. Esta sala se construyó seguramente siguiendo las trazas de Covarrubias. Llama la atención la bóveda y el arco de piedra llamado de claustro o rincón. Las tres plantas de la torre se comunican interiormente por una escalera de caracol. Posiblemente se utilizara como celda del prior, aunque en el siglo XVIII se convirtió en despensa del monasterio. También llegó a albergar la Sala del Tesoro del monasterio.

Al final del ala donde nos encontramos, una puerta comunica con la Sala Capitular, obra entre 1548 y 1578 de Alonso Covarrubias y Jerónimo Labal. La sala capitular, lugar donde se reunían los monjes para leer los capítulos de las Sagradas Escrituras y resolver asuntos internos de la comunidad, se realizó siguiendo el proyecto de Alonso de Covarrubias ya que por esta sala se comenzó la construcción del claustro sur. Las obras de restauración han permitido descubrir y restaurar las pinturas que decoran sus bóvedas. Posiblemente, la Sala Capitular fue utilizada en el siglo XVII como Capilla mientras se construía la iglesia. Actualmente se realizan en ella exposiciones temporales.

Al lado de la puerta de la Sala Capitular encontramos un pasillo por el cual se puede acceder al Claustro Norte, pero nosotros continuamos por la siguiente ala de este claustro, para detenernos en la portada que corresponde a la entrada a la iglesia.

Sin embargo y si a pesar de ello, optamos por seguir por el pasillo en dirección al patio norte, encontraremos una portada formada por un arco de medio punto y que permite el paso a la segunda escalera de acceso al claustro alto. Esta escalera es más sencilla que la que hemos visto. Por ella además de acceder al primer piso del claustro se accede al piso donde se encontraban los dormitorios de los novicios. Construida entre 1581 y 1582 por Joan d’Ambuesa ocupa el espacio interior de la torre que se sitúa justo detrás de la iglesia. En el arranque de la barandilla podemos ver la figura de un león en piedra, es el ímbolo o atributo de San Jerónimo. El techo se cubre con una bóveda decorada con casetones pintados, y en ella figura una inscripción conmemorativa alusiva a la fundación del monasterio por parte del duque de Calabria.

 La Iglesia en el recuerdo
       La Iglesia en el recuerdo.

La iglesia

La iglesia es obra de Joan Cambra, Pere d’Ambuesa y Martí d’Orinda (1601, 1623-1644). Comenzada a principios del siglo XVII sobre la antigua iglesia cisterciense de San Bernardo, de la cual aprovecha algunos muros, no será hasta 1623 cuando su construcción reciba el impulso definitivo, siendo concluida en 1644. La iglesia de grandes proporciones, presenta planta de cruz latina, cúpula en el crucero, coro alto a los pies con un reloj boca abajo en la bóveda y capillas laterales entre los contrafuertes.

En el exterior, la portada de acceso flanqueada por torres cuadradas fue una de las primeras fachadas retablo de Valencia.

El retablo del Altar Mayor, las gradas y el enlosado del presbiterio y los retablos de las capillas laterales son barrocos del siglo XVIII. En su construcción se empleó una decoración de taracea de mármol, jaspes, alabastros o marquetería con incrustación de mármoles de varios colores. El retablo es obra de José Cavaller realizado con taracea de mármol de diversos colores. Fray Atanacio de San Jerónimo realizaría el enlosado, la balaustrada, y los frentes de las gradas del presbiterio.

A lo largo del siglo XVII Pere d’Ambuesa realizó la fachada de la iglesia de tres cuerpos. El primero es de orden dórico, con seis columnas, y dos nichos que albergan las estatuas de San Jerónimo y Santa Paula. Sobre la puerta hay un altorrelieve con un ángel que porta los escudos de armas de los fundadores. El segundo cuerpo es jónico, con igual número de columnas y disposición. En el centro se encuentra un nicho con una estatua de San Miguel, y en los intercolumnios laterales hay ventanas que iluminan el coro. En el tercer piso, en la calle central se enmarca una gran ventana con columnas salomónicas, corintias de estrías en espiral y pilastras cajeadas. Cada una de las calles, un piso mayor en la central, culminan con frontones semicirculares partidos, coronados por las esculturas de los tres Reyes Magos. La fachada se encuentra delimitada a los lados por dos grandes torres de sección cuadrada, leves resaltes, prominentes cornisas y balaustrada con pirámides y bolas.

Mausoleo de germana de Foix
              Mausoleo de germana de Foix.

Bajo la figura del rey Baltasar que corona la fachada podemos ver una estrella sobre la ventana, que quiere ser la estrella de Oriente que guió a los Reyes Magos hasta Belén.

La fachada en definitiva, forma parte de la tipología conocida como fachadas retablo, que tanta predicación tuvo en tierras valencianas, y directamente se conecta con las portadas de la Iglesia del Carmen o la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en Liria (Valencia).

El Monasterio como ya hemos dicho está bajo la advocación de San Miguel y recibe el sobrenombre de los Reyes en referencia a los tres Reyes Magos que figuran en esta fachada. Al duque de Calabria le gustaba decir que descendía del rey Baltasar a pesar de que él no era negro.

La iglesia, fué construida entre el 1623 y el 1644 bajo las órdenes de Pere d’Ambuesa y Martí d’Orinda. Se trata de un templo de grandes proporciones con planta de cruz latina, amplia y única nave, cúpula sobre pechinas y tambor en el crucero, un gran coro alto a los pies casi tan grande como el del Escorial y capillas laterales comunicadas entre si. La cúpula se cubre con teja vidriada de color azul.

El coro es amplio, ya que como la orden de los jerónimos es una orden de las llamadas contemplativas, pasaban muchas horas al cabo del dia orando en el coro. En la bóveda del coro encontramos un reloj boca abajo para que los monjes pudieran saber en todo momento la hora del día.

El interior del templo se ordena con colosales pilastras toscazas con fuste acanalado y cañas en el tercio interior sobre basas. Las capillas se abren a la nave por medio de arcos de medio punto, y sobre éstas se sitúan las tribunas flanqueadas por columnas jónicas que soportan un entablamento coronado por jarrones y frontones, alternando los segméntales y los de volutas enrolladas. Sobre estos espacios se encuentra un entablamento con ménsulas-talón resaltado sobre las verticales de las pilastras. Una bóveda de cañón con lunetos cubre el espacio. Las ventanas que se abren en los lunetos ofrecen diversidad de diseños aunque guardando la sencillez de estilo.

A ambos lados del Altar Mayor,  encontramos insertas en los muros unas hornacinas donde debían estar los restos mortales del duque de Calabria y su esposa Germana de Foix a modo de cenotafios. En el correspondiente al duque vemos su escudo de armas y enfrente el escudo de armas de su mujer Germana de Foix.

 Cuando fue penitenciaria
                  Cuando fue penitenciaria.

Debajo del presbiterio de la iglesia se encuentra la cripta o panteón, realizado en 1648 y donde se dice están enterrados los cuerpos de Germana de Foix, Fernando de Aragón, duque de Calabria, y dos hermanas de éste. La entrada a la cripta se realiza por una puerta situada en el exterior de la cabecera de la iglesia, en el pasillo de comunicación entre el claustro sur y el claustro norte.

Descendiendo por una escalera de piedra negra de Alcublas, se accede a la cripta de pequeñas dimensiones, planta cuadrada y cubierta por bóveda de aristas. En su hastial un altar de piedra de jaspe y mármol negro con apliques blancos realizado en 1753. A la izquierda el mausoleo de doña Germana de Foix y a la derecha el de su esposo el duque de Calabria. Ambos mausoleos son de similares características. Sobre un bloque funerario se sitúa la urna de mármol negro. En su parte superior el escudo de cada uno de los fundadores del monasterio en mármol blanco.

En principio los cuerpos de los fundadores estaban situados en el Altar Mayor de la Iglesia, en el lugar donde se encuentran las hornacinas en la pared, pero en 1804 los cuerpos fueron trasladados a la cripta.

Fachada de la iglesia
                             Fachada de la iglesia.

No obstante se sabe casi con absoluta certeza que los cuerpos no están en los mausoleos, ya que estos son compactos, y que los cuerpos se encuentran en el suelo de la cripta. Pruebas realizadas con aparatos de medición han comprobado la existencia de cuatro cuerpos, y por estudios realizados se ha llegado a la conclusión de que los cuerpos pertenecen a Germana de Foix, al duque de Calabria y a dos hermanas del duque.

El 29 de Septiembre, día de San Miguel, a las 10.00 horas (hora solar) ocurre un curioso hecho, y es que los rayos del sol penetran a  traves de una ventana realizada en el muro y marca el punto exacto donde está enterrada doña Germana de Foix y el duque de Calabria. Curiosamente el lugar que marca el rayo de luz es en el suelo de la cripta y no en el mausoleo.

Aquel magnífico edificio, y sobre todo el espacioso templo, sufrió una cruel devastación durante la invasión de las tropas de Napoleón, desapareciendo valiosas obras artísticas. El monasterio fue convertido por los franceses en cuartel de artillería y la biblioteca del Duque de Calabria expoliada y quemada. Los libros que pudieron salvarse pasarían a la Biblioteca de la Universidad de Valencia.

Después, cuando la exclaustración de las Órdenes religiosas del año 1835, cuadros y otras obras artísticas que se conservaban pasaron al Museo de Bellas Artes de Valencia y otras fueron vendidas a particulares.

Después de la devastación, el monasterio de San Miguel de los Reyes, estuvo en peligro inminente de desaparecer. Un particular que lo había adquirido iba a demolerlo en 1843 para aprovechar los materiales. El Ayuntamiento de Valencia, mediante informe de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, acudió al Gobierno, logrando el rescate del histórico edificio.

Pero el destino fue deplorable. En un principio se intentó instalar una fábrica de tabacos, proyecto que aun cuando se insistió repetidamente, no se llevó a efecto. Después se estableció en el edificio un asilo de mendicidad y más tarde se dedicó a correccional para mujeres. Cuando se reservó a las mujeres penadas de toda España el establecimiento penitenciario de Alcalá de Henares, el Gobierno de Madrid dispuso en 1869 que San Miguel de los Reyes fuese destinado a presos comunes de hombres.

Sería durante el periodo en que el monasterio fue presidio cuando se acometieron obras para adaptarlo a su función carcelaria.

Básicamente las obras se centraron en la demolición de la fachada oeste del claustro sur del que ya hemos hablado y la construcción de nueva fábrica de dos nuevas alas que cerrara el claustro norte, que hasta entonces, no se había llegado a cerrar por sus cuatro costados y estaba inacabado. Además se rodeó el monasterio con una pequeña muralla y unos pocos torreones para los guardias que aún se conservan. Se cegaron los arcos del claustro sur y se cubrieron con cal muchas salas del monasterio.

El Claustro norte o Patio norte

El patio norte es en la actualidad el resultado de la incorporación de sucesivas edificaciones construidas en diferentes épocas: desde los restos arquitectónicos de la alquería islámica de Rascanya y del monasterio cisterciense de Sant Bernat hasta un ala inacabada del segundo claustro jerónimo y los pabellones penitenciarios.

Los restos arquitectónicos del monasterio de San Bernat de Rascanya han quedado consolidados formando conjunto con el actual Monasterio. Lo más patente de ellos un arco apuntado gótico de lo que antaño fuera el claustro del convento cisterciense. Hay que decir que en el actual monasterio se utilizaron las piedras y sillares del anterior convento, por lo que poco podía quedar de él.

Sin embargo la parte más curiosa es el muro situado al este, en donde vemos una línea de lo que podrían ser ventanas y que en realidad son las portadas de las celdas que tendrían que formar un nuevo claustro de iguales características al que hemos visto. En 1768 y por cuestiones económicas no se llegó a concluir el nuevo claustro y como tal quedó con sus portadas, los arranques de los arcos y el muro inacabado.

Más tarde en el siglo XIX y durante el tiempo que fue prisión se acabaría de cerrar el claustro con dos nuevos lienzos, dándole su actual configuración claustral, que en definitiva no es más, como ya hemos dicho que un conjunto variopinto de estilos y épocas.

Restos arqueológicos del patio Norte
          Restos arqueológicos del patio Norte.

La orden Jerónima

Diversos focos eremíticos que tenían como ejemplo seguir a San Jerónimo en el desierto de Calcis; ante las críticas que recibían por su tipo de vida, según algunos propias de beduinos, decidieron regularizar su tipo de vida, y acudir al Papa. La decisión apareció prácticamente a la vez en territorios de Castilla y Aragón, y posteriormente en Portugal. El 15 de octubre de 1373 el Papa concedió la bula Sane Petitio a los castellanos, en la que les indicaba entre otras cosas, que en adelante seguirían la regla de San Agustín y usarían hábito blanco y pardo. Al año siguiente concedió lo mismo a los ermitaños valencianos.

Las casas eran independientes según la corona en la que estuvieran (Castilla o Aragón), pero en el primer capítulo general de la orden, celebrado en Guadalupe (Cáceres) en 1415, se dispuso la unión entre las distintas casas independientemente de su localización.

Frente a las órdenes mendicantes, que buscaban actuar sobre el mundo, los jerónimos mantienen la tradición monástica medieval de retirarse de él para rezar por su salvación. Siguen una vida apartada dedicada principalmente a la liturgia, las alabanzas divinas desde el coro, la contemplación y la hospitalidad que conlleva la caridad. La rama masculina de desarrolló en los limites estrictos de la Península Ibérica e Islas Baleares. Fueron llamados Religio Sancti Hieronymi Hispaniarum. Precisamente el carácter hispánico de la orden que indica su nombre explica su constante vinculación con la Monarquía Hispana.

Los decretos de desamortización y exclaustración de 1835 la llevaron a su desaparición. Tras diversos intentos, en 1946 se restauró la observancia en Santa María de El Parral (Segovia). A esta iniciativa se sumó la de San Isidro del Campo (Sevilla, 1956), San Jerónimo de Yuste (Cáceres, 1958) y Santa María de los Ángeles de Jávea (Alicante, 1964). En la actualidad sólo quedan escasos monjes en Yuste y el Parral. En Valencia, la orden de los Jerónimos desapareció con el Monasterio de San Miguel de los Reyes.

Los fundadores: Germana de Foix y Fernando de Aragón

Fernando de Aragón (1488-1550) fue Duque de Calabria; es decir, jurado como heredero al trono de Nápoles (su homólogo español sería Príncipe de Asturias). La deposición de su padre Federico I en 1501 y su propia claudicación meses después, pusieron fin a una experimentada dinastía de sesenta años iniciada por el rey de Aragón, Alfonso V el Magnánimo. El adolescente Duque fue conducido a tierras hispanas, donde se le encarceló. Tras un periodo de libertad y responsabilidades políticas fue de nuevo hecho prisionero por abrigar los deseos de cumplir el mandato testamentario de su padre de restaurarse en el trono napolitano. En diciembre de 1523, después de más de diez años prisionero en el castillo de Játiva, consiguió su definitiva libertad y con ella inició un periodo de reconocimiento que culminó en 1526 con su enlace con Germana de Foix y el nombramiento de ambos como virreyes y lugartenientes del Reino de Valencia, en cuya capital hicieron entrada el 28 de noviembre de 1526. A la muerte de su esposa Germana de Foix, el Duque casaría con la viuda doña Mencía de Mendoza, mujer ilustrada del Renacimiento discípula de Luís Vives.

Doña Germana de Foix (1488-1536) pertenecía a la dinastía reinante en Navarra, linaje que la convirtió en la segunda esposa de Fernando II de Aragón el católico. A la muerte de Fernando el Católico vino a España desde Flandes el futuro rey Carlos I (V de Alemania). A pesar de la diferencia de edad y el parentesco que les unía Germana de Foix y Carlos V mantuvieron un idilio e incluso  tuvieron una hija en común. Germana de Foix era abuela no de sangre de Carlos V. Para acallar las críticas Carlos V, casó a Germana de Foix con el Marqués de Brandenburgo que moriría poco después.

Años después casó en terceras nupcias con Fernando de Aragón, Duque de Calabria. En el testamento que redactó poco antes de morir en 1536 indicó que su voluntad era que el monasterio de San Bernardo de Rascanya, pasase a manos de los monjes jerónimos y le sirviese de enterramiento. Amplia fue la dotación que dejó para tal fin. Su marido acogió como propio el proyecto y amplió el concepto de enterramiento al de panteón familiar. La comunidad jerónima llegó en 1546 y tras la muerte del Duque en 1550 la orden jerónima fue nombrada heredera universal de don Fernando.

De Monasterio a Biblioteca Valenciana

Pese a la dilatada existencia del edificio, las vicisitudes más azarosas llegaron tras la desarmotización de 1835. Tras algunos intentos de demolerlo, y proyectos de convertirlo en parroquia, almacén para agricultores, fábrica de tabacos etc. en 1856 fue destinado a asilo de mendicidad. Tres años más tarde pasó a ser cárcel de mujeres y posteriormente de hombres (1869). En 1936 se destinó para presos políticos condenados a muerte, primero con la Republica y luego con el franquismo, tanto de presos políticos como comunes. Dejó de prestar servicios carcelarios en 1966.
Tras esta fecha sirvió como colegio durante largos años, a la vez que almacén de objetos procedentes de embargos, pabellones de la feria de julio, etc. La década de los ochenta marcó el inicio de las intervenciones en el edificio tras diversos proyectos, y múltiples propuestas de uso. Actualmente es sede de la Biblioteca Valenciana desde 1999.

El eje fundamental de su colección actual lo constituyen los legados de intelectuales valencianos como Nicolau Primitiu, Mosén Josep Espasa, Badenes Dalmau, Adolf Pizcueta y otros.

A ello se suman los fondos ingresados por depósito legal, habiéndose incorporado a su colección más de 45.000 monografías desde 1983, así como los fondos procedentes de la adquisición de bibliotecas o colecciones completas de autor, lugar de producción o asunto valenciano preferentemente. En concreto, la colección actual de la Biblioteca dependiente de la Generalitat Valenciana cuenta con 2.562 manuscritos, 6.250 impresos de los siglos XV-XVIII, 160.000 monografías de los siglos XIX-XX, 9.000 títulos de publicaciones seriadas, 9.000 carteles, 30.000 postales antiguas, 200.000 documentos fotográficos, 30.000 dibujos originales y 6.000 unidades de material audiovisual. Está previsto que las instalaciones puedan albergar 2.000.000 de documentos.
Para la consulta de estos fondos la nueva biblioteca dispone de una sala de información bibliográfica, sala general de investigación, hemeroteca, sala de fondo gráfico y sala de reserva.

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