El nombre de Baños del Almirante, le viene dado por la cercanía al Palacio del Almirante, con el que forma conjunto. Se accede por el callejón que queda a la izquierda de la fachada principal de éste

Aunque siempre se han considerado como unos baños árabes, recientes investigaciones han demostrado que en realidad son unos baños públicos de época cristiana medieval, concretamente del siglo XIV, ya que existe un documento de 1313, en el cual el rey de Aragón Jaime II autoriza al caballero Pere de Vilarrasa a construir unos baños públicos en terrenos de su propiedad.

La construcción sigue los mismos patrones que los baños públicos de vapor de época árabe, un vestíbulo y tres salas (sala fría, sala templada y sala caliente) y otras dependencias menores para el servicio de los bañistas.

Se componen de tres estancias rectangulares y paralelas entre sí, contando con una cuarta quebrada; la luz penetra a través de veintiuna lucernas, a semejanza de estrellas de ocho puntas, iguales a las de los baños del Palacio de la Alhambra de Granada.

Los Baños del Almirante en el recuerdo
     Los Baños del Almirante en el recuerdo

Las columnas son de mármol y sus arcos de herradura poco acusados. Las bóvedas son de argamasa de almendrilla con la particularidad de estar trasdosadas, lo cual permite formar suaves regaderas para el desagüe de la lluvia, careciendo de tejería.

Durante el siglo XIX, se remodelaron los baños dándole a todo el conjunto un aspecto arabizante, incluida la puerta de entrada, de aspecto árabe y que en modo alguno se corresponde con la construcción original.

Dadas las características y los materiales de la construcción, se suponen unos baños destinados a gente humilde. La función de baños públicos ha sido ininterrumpida desde su construcción hasta mediados del siglo XX (1959) en que la Generalitat Valenciana, adquirió el edificio y procedió a su restauración. Sólo se ha procedido a construir de nueva planta, la sala dedicada a vestíbulo que en sucesivas reformas fue derruida.

Los baños del Almirante se componen de las siguientes piezas:

Vestíbulo.  Esta gran sala es la primera a la que se accede una vez atravesada la puerta de entrada. Tenía las funciones de sala de espera y lugar donde la gente se vestía y desvestía para acceder a los baños. Los baños eran para hombres y mujeres, dedicándose unos días para los hombres y otros para las mujeres. Los hombres solían acudir solos a los baños mientras que las mujeres se hacían acompañar por algún familiar.

Sala fría
                                Sala fría

Sala fría En esta sala el usuario recogía el agua fría necesaria para la higiene. Disponía de dos pequeñas habitaciones, una que era utilizada como almacén de los productos necesarios para el baño y otra dedicado a letrina, la cual consistía en una caja de madera que vertía directamente a una acequia de agua. Se trata de una sala rectangular en cuyos extremos encontramos una pequeña estancia en cada lado, separadas por una pequeña columna que forma dos arcos de medio punto. En el techo encontramos las aberturas para la entrada de luz en forma de estrellas. En esta sala encontramos restos del pavimento original del edificio.

 Sala templada En esta sala se enjabonaban, se limpiaban y se procedía al acicalamiento. Aquí se mezclaba el agua fria y caliente. Nuevamente la estructura de la sala es rectangular, y a ambos lados dos pequeñas estancias esta vez separadas por dos columnas en cada lado que forman tres arcos de medio punto. También aquí encontramos las aberturas en el techo en forma de estrella antes mencionadas. En esta sala podemos comprobar cómo las columnas de separación son de distintos materiales, por lo que se aprecia que son materiales reaprovechados de antiguas construcciones y de donde se deduce que el destino de estos baños era para gente humilde.

 Sala templada
                       Sala templada

Sala caliente.  En esta estancia la temperatura era muy alta y en el ambiente se respiraba el vapor, el cual se conseguía tirando agua fria sobre el suelo, ya que por debajo de este existía una galería por la que se hacia circular aire caliente. En la sala encontramos una pila para el agua caliente.

La Sala de la Caldera. Como su nombre indica, era el lugar donde se calentaba el agua y por medio de tuberías se canalizaba a la sala de agua caliente. Otra cañería llevaba directamente el agua fria a la sala correspondiente. Un horno de leña aseguraba el caudal de agua caliente necesario.

 Las cubiertas.  Los techos de las distintas salas estaban cubiertas por bóvedas de cañón, en su techo podemos encontrar entradas de luz en forma de estrellas. Normalmente estas aberturas estaban cubiertas por piezas de vidrio que solían estar policromadas con colores y estaban colocadas de tal manera que permitían la entrada de luz y aire, pero impedía la salida del calor y del vapor.

Apertura de luz en el techo
                Apertura de luz en el techo