Lla alameda en el recuerdo
               La alameda en el recuerdo         

El actual paseo de la Alameda era el antiguo camino de acceso al Palacio del Real desde el mar. En su origen era un lugar lleno de humedales por su cercanía al río. A finales del siglo XVI se terminó de construir los pretiles del río en esta zona por lo que el lugar, protegido ahora de las riadas, se transformó en un espacio más habitable.

Entre 1643 y 1645 Rodrigo Ponce de León (1602-1672), duque de Arcos y virrey de Valencia manda plantar dos filas paralelas de álamos a lo largo del pretil del río, a partir de este momento el lugar se conocería como la Alameda (lugar de álamos).

Durante más de dos siglos fue el paseo preferido de los valencianos y las valencianas, que a pie, a caballo y en coche se cruzaron y encontraron bajo la sombra de La Alameda. Allí nació la Feria de Julio, cuyos pasacalles, desfiles, retretas, carreras, conciertos y batallas de flores encontraron siempre su marco más ameno.

También se le ha llamado el “Prado de Valencia” por ser el lugar predilecto de la nobleza valenciana para pasear por el mismo y lucir palmito.

Torre de los Guardas
                          Torre de los Guardas               

En su paseo podemos encontrar diversas esculturas dedicadas al naturalista Cavanilles, a Luís Santángel y al doctor Moliner y otras tantas fuentes conocidas como la de las Cuatro Estaciones (la más cercana a los Viveros), la del puente de Aragón, conocida como de los Cuatro Elementos y la dedicada a la diosa Flora.

También cerca del puente de la Exposición podemos encontrar un templete cubierto y de planta octogonal, para realizar audiciones musicales y que en raras ocasiones es usado para el fin con que fue construido.

En 1714 el Intendente Rodrigo Caballero abordó una serie de mejoras destinadas a definir y mejorar un paseo arbolado que, en la margen izquierda del Turia, enlazara el Llano del Real con el arranque del camino que llevaba al Grao, en el Puente del Mar.  La Alameda se convirtió en un frondoso paseo de 825 metros de longitud, distribuidos en dos calles de 15 metros de ancho cada uno para los carruajes, mientras que la calle central quedaba para los paseantes. Mandó construir la Ermita de la Soledad (hoy desaparecida) y las dos torres conocidas como de los guardas que todavía se conservan.

Las torres llamadas de los Guardas, se encuentran situadas en la cabecera de la Alameda, construidas en 1714 por orden del Intendente, y dedicadas una a San Felipe y la otra a San Jaime y estaban destinadas a alojar a los arrendatarios de las huertas cercanas.

De planta cuadrada, constan de dos cuerpos ambos con balcones. Los balcones se distribuyen tanto en la fachada principal como en las laterales. Están rematadas por un capitel de forma piramidal recubierto por tejas vidriadas azules, con buhardillas en cada una de sus cuatro caras. En su fachada principal cinco blasones o escudos: las armas reales, las armas municipales y las armas del intendente Caballero con la cruz de Santiago.

Sobre los balcones del piso principal de cada torre una leyenda: “Reinando en las Españas. Felipe V el Animoso, mandó hacer estas torres, estos jardines y restablecer la pública creación de este paseo don Rodrigo Caballero y Llanos, caballero del hábito de Santiago, del Consejo de S.M. y superintendente general de Justicia, Política, Guerra y Hacienda en este Reino de Valencia. Año de 1714”.

Cuartel de infantería visto desde el Paseo de la Alameda
Cuartel de infantería visto desde el Paseo de la Alameda                    

También conviene recordar que en el lugar aproximado donde se encuentra la fuente a la diosa Flora, se encontraba la Ermita de la Soledad, derribada en el año 1810 al mismo tiempo que el Palacio del Real al objeto de que los franceses que se acercaban a Valencia no pudieran hacerse fuertes en ella. De su antiguo emplazamiento queda el recuerdo aparte de algún grabado antiguo por la existencia de una cruz sobre una columna y un pedestal que en la actualidad podemos ver en nuestro paseo.

En el siglo XVIII se podían encontrar dos pequeñas plazas, una a cada lado de la Alameda que la cerraba. En la plazoleta más cercana al Palacio del Real, sobre dos columnas se colocaron los bustos de Felipe V y de su esposa Maria Luisa de Saboya, mientras que en el lado opuesto una única columna con el busto del hijo de ambos Luís I. El busto del rey Felipe V en la actualidad se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia, las dos restantes han desaparecido. También conviene recordar que en el lugar aproximado donde se encuentra la fuente a la diosa Flora, se encontraba la Ermita de la Soledad, derribada en el año 1810 al mismo tiempo que el Palacio del Real al objeto de que los franceses que se acercaban a Valencia no pudieran hacerse fuertes en ella. De su antiguo emplazamiento queda el recuerdo aparte de algún

grabado antiguo por la existencia de una cruz sobre una columna y un pedestal que en la actualidad podemos ver en nuestro paseo

Durante la Guerra de la Independencia, el paseo de la Alameda sufrió grandes daños, lo que motivó que, una vez tomada la ciudad por los franceses, el general francés Suchet ordenará la replantación de árboles y el adecentamiento del lugar.

En 1932 fue remodelada por el arquitecto Javier Goerlich formando un paseo de aproximadamente un kilómetro entre el puente de Aragón y el puente del Real.

Paseo de la Alameda con el Palacio de Ripalda al fondo
Paseo de la Alameda con el Palacio de Ripalda al fondo