Dejando el palacio a nuestra izquierda, seguiremos la calle hasta la plaza del Temople, donde nos espera otro majestuoso palacio y su iglesia.

REAL CASA DE NUESTRA SEÑORA DE MONTESA.

 

Iglesia y el Palacio del Temple 1870
         Iglesia y el Palacio del Temple 1870

La Iglesia y el Palacio del Temple declarado Bien de Interés Cultural en 1978 es un conjunto formado por el Convento y la Iglesia de la Sagrada Orden y Milicia de Nuestra Señora de Montesa (Real Casa de Nuestra Señora de Montesa), aunque es conocido popularmente

como Iglesia y Palacio del Temple por haber pertenecido con anterioridad a esta orden antes de su disolución, en 1312. La Orden de Montesa había sido autorizada por el rey de Aragón Jaime II (1291-1327) en 1317.

En la actualidad,  el Convento es la Delegación de Gobierno en la Comunidad Autónoma, mientras que la Iglesia sigue cumpliendo su función religiosa, y ostenta el titulo de Iglesia Universitaria del Temple.

Según se cree en este lugar existió un castillo o castro romano que debía tener como principal función la protección de la ciudad frente a posibles invasores que vinieran del mar, ya que en aquella época el río Turia era navegable hasta este lugar y se hacía necesario una fortificación que protegiera la ciudad.

En el siglo XI los musulmanes ampliaron las murallas que protegían la ciudad y construyeron sobre este lugar una puerta conocida como la puerta de “Bab ibn Sajar” y una torre conocida como de “Ali Bufat”. A titulo de curiosidad y aunque no existen pruebas documentales diremos que esta puerta ha sido denominada a veces con el nombre de “Puerta del Cid” porque según se dice por esta puerta penetró Rodrigo Díaz de Vivar en la ciudad cuando se la tomó a los musulmanes.

En la toma de Valencia, el rey Jaime I el Conquistador otorgó a la Orden del Temple por Real Privilegio de 19 de noviembre de 1238 la fortaleza, torre y casas contiguas correspondientes al lugar donde fué izado el pendón real en la conquista de la ciudad (la torre de Ali Bufat), y aquí permanecieron hasta que la orden fue disuelta y su patrimonio pasó a manos de la orden de Nuestra Señora de Montesa, ya en tiempos del rey Jaime II de Aragón.

Recuerdo de estos hechos es la placa conmemorativa que hoy ocupa una de las fachadas laterales de la iglesia y que nos relata tal circunstancia. Por encima de la placa, la Cruz de la Orden de Montesa. El texto dice lo siguiente:

“Sitio de la torre y puerta de Bab-el-Shadchar, llamada después del Temple, donde tremoló el pendón real de la conquista en 9 de octubre de 1238. Concedida por el invicto rey don Jaime a los Templarios, conservada por la Orden Militar de Montesa y demolida para el ensanche de la ciudad en 1865. Los caballeros de Montesa para memoria”.

A principios del S.XX
                           A principios del S.XX

El conjunto actual fué construido entre 1761 y 1770 a petición de los monjes guerreros, por orden del Rey Carlos III (1759-1788), después de que un terremoto destruyera el 23 de marzo de 1748 el anterior monasterio situado en el Castillo de Montesa. En este lugar por aquel entonces sólo existían una serie de casas, restos de la Torre de Ali Bufat y una pequeña iglesia propiedad primero del Temple y luego de Montesa. Conviene recordar que en estas fechas el rey de España Carlos III ostentaba el titulo de Gran Maestre de la Orden de Montesa.

El 6 de junio de 1761 se empezó la construcción de la nueva casa monacal de la Orden de Montesa. Fué obra de los arquitectos y maestros de obras valencianos Vicente Gascó, Antonio Garcia y Diego Cubillas siguiendo las trazas del arquitecto madrileño Miguel Fernández (fallecido en 1786), discípulo de Francisco Sabatini. Aunque este último es el que se lleva la gloria de la obra, nunca estuvo en Valencia y las obras fueron supervisadas y realizadas por los arquitectos valencianos anteriormente citados.

El convento fue construido entre 1761 y 1766 y la Iglesia fue bendecida por el obispo auxiliar Rafael Lasala el 4 de noviembre de 1770 (aniversario del Rey) aunque las obras no estaban totalmente terminadas. En 1785 aún se construiría la Capilla de la Comunión.

Su diseño es de estilo neoclásico italianizante siguiendo Miguel Fernández los cánones de su maestro Francisco Sabatini. La fachada del convento presenta una gran sobriedad, con frontones triangulares sobre las ventanas del piso principal pero sin columnas ni pilastras, y la misma sensación de robustez ofrece el claustro interior, con arcadas de piedra en la parte inferior y balcones y ventanas en los dos pisos superiores, ambos realizados en ladrillo. En el claustro encontramos pilastras toscanas y su decoración es casi nula, a excepción de unos frontones triangulares colocados en los balcones del primer piso.

Siguiendo con la historia del edificio, durante la Guerra de la Independencia los franceses saquearon el convento y mataron a la mitad de los monjes, la otra mitad fueron llevados a pie como prisioneros a Francia, pero claro está pocos fueron los que llegaron ya que la gran mayoría murieron en el camino, bien fusilados o de cansancio y hambre.

Finalizada la guerra contra el francés y después de varios intentos por hacer renacer la vida monacal el edificio fué abandonado, pasando entonces a propiedad estatal y a desempeñar diversas funciones de orden administrativo o cultural, asuntos relacionados con el gobierno central o de la Diputación Provincial. De hecho, todavía hay muchos valencianos que lo recuerdan como sede del Gobierno Civil.

Iglesia y el Palacio del Temple en la actualidad
  Iglesia y el Palacio del Temple en la actualidad

En el año 1839 (13 febrero) se autorizó el uso del Palacio como local de reunión para “El Liceo de Valencia” grupo de intelectuales al que pertenecían Teodoro Llorente Olivares, Vicente Wenceslado Querol y el músico Salvador Giner y Vidal. En el año 1863 extinguida la sociedad del Liceo el edificio fue utilizado como Gobierno de la Provincia y Diputación Provincial, como Delegación de Hacienda en 1865 y Gobierno Civil en 1961. Otros usos que ha tenido el conjunto han sido almacén de tabaco, sal, aguardiente y pólvora.

Nada más traspasar la puerta principal del Palacio, en cuyo dintel se encuentra el escudo de la Orden de Montesa, encontramos a mano izquierda una habitación que hacia de porteria del convento y a su derecha una gran escalera de piedra de traza neogótica que sube al primer piso del claustro. Alrededor de este piso alto se encuentran las distintas dependencias que componen y donde trabajan el distinto personal de la Delegación del Gobierno. En el centro del claustro una fuente procedente del también Castillo de Montesa y que fue realizada en tiempos del XII Maestre de la Orden fray Bernardo Despuig (1506-1537). El claustro se compone de siete arcadas por lado, cada uno de ellos de 39 metros, de lo que resulta un cuadrado perfecto.

A lo largo del tiempo el edificio ha sufrido diversas reformas en su interior, no así el exterior que permanece idéntico a como fue construido. Así llama la atención algunos salones decorados con puertas de tradición gótica, así como la escalera antes mencionada que en realidad fueron construidas a mitad del siglo XX. Destaca el salón conocido como Salón de Plenos de la Diputación Provincial que es donde se reunía dicha institución durante el corto periodo de tiempo que permaneció en este edificio. Este salón se encuentra decorado con elementos a la moda del siglo XIX y así permanece. En la actualidad en esta sala se realizan ciertos actos protocolarios que exigen cierta solemnidad.

Otro de los elementos a destacar es una de las puertas situada en el piso alto del claustro, que se encontraba en el Castillo de Montesa y que pudo salvarse del terremoto que lo destruyó, y que fué traída a este lugar piedra a piedra. Sobre el dintel encontramos el escudo con la cruz de la Orden de Montesa.

La iglesia, situada en el costado oeste del edificio, es de planta basilical con tres naves divididas en seis tramos, ancho transepto, capillas laterales y cúpula sobre tambor en el crucero. La cabecera se cierra con un presbiterio formado por un ábside semicircular.

La fachada está presidida por dos torres que flanquean un gran frontón triangular. Cuatro grandes pilastras cobijan las tres puertas y los dos balcones. Sólo los revestimientos de teja vidriada de las torres (blancas y azules) y la cúpula son de tradición propiamente valenciana. Sobre el frontón triangular dos figuras femeninas alegóricas, una de ellas porta una cruz y representa a la Religión y la otra cruza sus brazos sobre el pecho en alusión a la Devoción, son obras de José Puchol y Rubio (1743-1797) labradas en 1770.

En el frontis de la iglesia destaca el escudo con las Armas Reales del rey Carlos III que ordenó y sufragó la construcción del Convento, es obra de Jaime Molins en 1770.

En el interior observaremos también el imponente orden clásico de los muros, y son de destacar el templete del altar mayor en forma de tabernáculo obra de Miguel Fernández y las pinturas con perspectivas de arquitectura fingidas, obra de Felipe Fontana (1744-1800) realizadas en 1770.

El templete o tabernaculo realizado en 1773 es de planta circular y está coronado por un cúpula que apoya en columnas pareadas adosadas. En su interior se alberga una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro.

En las paredes laterales del presbiterio podemos encontrar dos puertas; la de la izquierda da acceso a la Capilla de San Jorge o de la Comunión, y es obra de Miguel Fernández; su interior está revestido de mármoles, jaspes, columnas y pilastras de orden corintio; la puerta de la derecha permite el paso a la sacristía. Por encima de ambas puertas dinteladas, dos óvalos o medallones, sostenidos por Ángeles, un ovalo representando a Carlos III (lado el evangelio) y el otro a Jaime II el Justo (lado de la epístola), son obras del escultor José Puchol y Rubio y fueron esculpidas en 1774.

Las pinturas de la bóveda del presbiterio representan la Asunción de la Virgen, la Santísima Trinidad, San Jorge y a Santiago. La de las pechinas del crucero están realizadas por el pintor José Vergara y representan a patriarcas y santos cistercienses.

A destacar que en la fachada recayente a la Plaza de Teodoro Llorente, sobre el muro de la iglesia, encontramos un sobreañadido realizado en 1925 por el arquitecto Lorenzo Criado Oltra.

Entre las diversas capillas que podemos encontrar en la iglesia, podemos destacar la de San Cayetano, San José, San Fermín y San Gregorio entre otras.

Claustro
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