Antes de volver hacia la Plaza de la Virgen, y aprovechando nuestra visita al Tribunal de las Aguas, bajaremos por la calle Miguelete, para visitar la Torre-iglesia de Santa Catalina.

La iglesia de Santa Catalina se encuentra encerrada en el entramado tortuoso de la Valencia medieval (Barri del Mercat), y sobre el lugar donde existió una mezquita, siendo únicamente visible la fachada que recae a la antigua plaza de les “herbes” (en la actualidad Lope de Vega), y su famosa torre campanario. La cabecera de la iglesia queda completamente envuelta por las casas circundantes al igual que ocurre con el lado derecho de la nave. Respecto al lado izquierdo, resulta parcialmente visible desde la calle de la Tapicería, cuyo trazado desigual queda cerrado por uno de los accesos laterales del templo.

Los orígenes

Los orígenes de la iglesia de Santa Catalina se remontan a la propia conquista de Valencia por Jaime I en 1238, ya que se trataba de una de las diez parroquias fundacionales de la ciudad. Al conquistar Valencia, Jaime I tratará de estructurar el espacio urbano distribuyéndolo en parroquias, concediendo para ello la propiedad de todas las mezquitas y cementerios musulmanes al arzobispo de Tarragona, Pedro de Albalat, quien realizó la distribución del espacio urbano entre diez parroquias, concediéndoles a cada una de ellas una demarcación o territorio, siendo una de ellas Santa Catalina.

Esta demarcación no era sólo un instrumento de cristianización, organización y control eclesiástico de la vida vecinal, sino también un instrumento administrativo y político útil para el gobierno de la ciudad, de hecho, el Consell municipal (hoy diríamos Ayuntamiento) estaba formado por representantes elegidos entre las diferentes parroquias de la ciudad. En mayo de 1239 la parroquia de Santa Catalina es citada en el “LLibre del Repartiment”, y baste recordar que Valencia fue ocupada por Jaime I en octubre de 1238.

Recibió el nombre de Santa Catalina por indicación directa del Rey don Jaime en honor a su hija la infanta Catalina de la casa real de Aragón. La primera fábrica de esta iglesia data de 1245 (siglo XIII) cuando, tras la conquista de la ciudad, comenzaron a construirse parroquias de nueva planta sobre las antiguas mezquitas y en los alrededores de la Catedral. No obstante el cuerpo principal del templo se construiría a lo largo del siglo XIV, dándose por terminadas las obras entre 1367 y 1371 cuando se concluyen las últimas capillas a los pies de la iglesia, levantadas como capillas funerarias para las familias Arnau de Valeriola y Gregori Simó.

De su primera época del siglo XIII tenemos noticias de los Beneficios de San Miguel y San Blas, lo que hace pensar de la existencia de capillas en 1280 bajo tales advocaciones.

El estilo arquitectónico del templo es de un gótico mediterráneo de severidad cisterciense, con nave única de seis tramos, contrafuertes laterales entre los que se ubican las capillas, y ábside poligonal iluminado por alargadas ventanas cerradas por vidrieras. La iglesia se cubre con bóvedas de crucería entre arcos fajones. A diferencia del resto de las iglesias góticas primitivas valencianas la de Santa Catalina se caracteriza por rodear con una girola el altar principal.

Así, parece que el templo consta de tres naves al prolongarse el deambulatorio a lo largo de los flancos de la nave central. Es la única iglesia de Valencia que dispone de girola en la cabecera a semejanza de la Catedral.

Dispone de seis capillas laterales en el lado de la epístola, dos capillas en la nave del evangelio y siete capillas en la girola incluyendo la capilla de la Comunión, que es la mayor de todas.

Las características de esta iglesia son muy singulares, esta singularidad se debe a una mezcla de influencias en el estilo gótico: las del Languedoc francés que tanto influyen en la zona mediterránea de la Corona de Aragón, y las grandes iglesias meridionales francesas de tanta influencia en la Corona de Castilla. A ésta se añaden otras particularidades como la inexistencia de arbotantes en los muros exteriores sustiyéndolos por recios contrafuertes levantados sobre las naves laterales.

En el siglo XVI el monumento fue remodelado recubriéndose los muros con motivos decorativos renacentistas. El 29 de marzo de 1548 un incendio destruyó completamente el altar mayor, algunos retablos de las capillas laterales, la sillería del coro y el órgano. Los archivos parroquiales se quemaron y el sagrario que logró salvarse fue trasladado a la cercana Iglesia de San Martín en la calle San Vicente.

La iglesia disponía de cementerio propio, que se encontraba situado en la actual calle de San Fernando, cerca del Mercado Central; ya en el plano del padre Tosca de 1704 consta su existencia y no será hasta principios del siglo XIX cuando éste desapareció.  Una reforma realizada por el arquitecto académico Felipe Rubio Mulet que se inicia en 1740 y durará hasta 1785 supondrá la casi total renovación del templo. Las obras, que en conjunto suponían una fuerte transformación del espacio, consistieron en el revestimiento interior de la iglesia, el cegado del gran rosetón de los pies y de los óculos, el cambio de cubierta, la construcción de las portadas de la calle Tapineria y la correspondiente al imafronte y la reedificación de la fachada de la calle Tapinería. Durante estas obras también se desmontará en 1742 el antiguo campanario situado a los pies de la iglesia en el lado sur. Las capillas sepulcrales o arcosolios del imafronte, en aquellos momentos abiertos hacia el interior del templo, se tapiarán utilizando para ello diversas piezas góticas, entre ellas, fragmentos de una escultura que representa a un obispo. En este periodo también se cortaron algunas capillas laterales de la fachada de la calle Tapineria quitándoles profundidad.

Durante la guerra civil, el templo sufrió un nuevo incendio que destruiría el presbiterio al tiempo que dañaba la decoración interior. También dañó la propia estructura del edificio, hasta el punto que se llegó a pensar en su demolición. Ya entre 1945 y 1968, el arquitecto Luís Gay Ramos inició los trabajos en el templo eliminando la decoración barroca, consolidando la estructura, saneando las bóvedas y construyendo la actual fachada interior además de pavimentar el conjunto de la superficie interna. Con las obras de repristinación se aprovechó para devolver a la iglesia su primitiva traza gótica. En 1950 la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos se hace cargo del templo y desde entonces y hasta la actualidad realiza su obra pastoral de trabajo por las Vocaciones.

Las puertas

Tiene tres puertas, la principal es la que recae a la plaza Lope de Vega, y de las dos laterales una recae a la calle Tapineria y la tercera está situada a los pies de la torre, en la plaza de Santa Catalina.

La fachada recayente a la plaza de Santa Catalina es de tradición gótica del siglo XIV, a ella se añadió a principios del siglo XIX una portada neoclásica conservándose de su estructura original gótica sólo el arco apuntado de la entrada. Sobre una hornacina situada en la parte superior encontramos el busto de Santa Catalina.

La portada de la calle Tapineria es de finales del siglo XVIII (1785), aunque existen indicios de un pequeño rosetón sólo visible desde el interior del templo, que nos hace pensar que debió existir una puerta gótica anterior.

La fachada principal recayente a la plaza Lope de Vega muestra en su fábrica las huellas del tiempo. Sobre una edificación gótica preexistente del siglo XIV, representada por los tres arcosolios o capillas sepulcrales del antiguo cementerio, se levantó a principios del siglo XV una nueva fachada o imafronte. El descubrimiento, durante las obras de restauración, del óculo situado al norte nos habla de una simetría compositiva conformada por una portada, hoy sustituida por la portada barroca del siglo XVIII, y un rosetón en el eje de la nave central y dos óculos menores simétricos que iluminaban las naves laterales.

La fachada es de estilo gótico, y en su portada podemos leer una inscripción que dice así:

SACRAE AEDIS

INDIVAE CATHARINAE MARTYRIS

MEMORIAM DICATAE

NOVISSIMA INSTAURATIO

AN MDCCLXXXV

A los pies de esta fachada se emplazaba la “llotgeta del mustaçaf” o Almotacén, funcionario municipal encargado de la vigilancia de los mercados y de la higiene pública, además del control de las pesas y medidas de la ciudad.

Todavía hoy se pueden observar las argollas para los castigos y el regatón del mástil (a la izquierda del rosetón central) donde se situaba este tribunal. Rememorando la actividad del Almotacén, el escritor setabense Vicente Boix, en su novela “El encubierto de Valencia”, explica que los pelaires de la ciudad se sirvieron de estas argollas y anillos de la piedra para enarbolar su bandera durante la rebelión de las Germanias en 1519.

No hay que olvidar que en las cercanías de este lugar se encontraban las carnicerías y las pescaderías (actual Plaza Redonda) y un poco más alejada la Lonja de los mercaderes (en la actual Plaza del doctor Collado). Era en definitiva una zona comercial y mercantil, donde se alojaban la mayoría de los gremios más importantes de la ciudad.

En el lado izquierdo de la fachada podemos ver un panel de azulejos con una pequeña hornacina bajo la advocación de la Virgen de la Paz que en la actualidad se encuentra vacía. Este panel de azulejos es el único recuerdo que queda de la Capilla dedicada a la Virgen de la Paz que fue construida en 1510 y que se encontraba en este mismo lugar en el interior del templo.

Para la construcción de la citada capilla se cegó el óculo o rosetón lateral que en la actualidad se ha vuelto a recomponer.

Torre de Santa Catalina en el recuerdo
Torre de Santa Catalina en el recuerdo

Capillas de la Iglesia

Una de estas capillas, la primera a la derecha según entramos por los pies de la iglesia, es la que fundó Arnau de Valeriola (o Arnaldo de Valeriola, primer señor de Vinalesa), el financiero más importante de la Valencia del siglo XIV. La capilla estaba bajo la advocación de Sant Bernat y Santa Llùcia y se construyó como lugar de enterramiento. En la actualidad su sepulcro fechado entre 1370 /1380 se encuentra depositado en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Hoy día esta capilla alberga un pequeño espacio expositivo con la explicación de las obras de rehabilitación realizadas en la iglesia en los últimos años.

Las capillas en la actualidad son, comenzando por la nave de la epístola y desde los pies:

> Capilla de Santa Teresa Jornet

> Capilla de la Inmaculada Concepción

> Capilla de Nuestra Señora de Fátima

> Capilla del Cristo de la Resignación y de la Salud

> Capilla de la Anunciación, con un grupo escultórico del siglo XV entre arcos neogóticos

> Capilla de San José

> Capilla Virgen de la Vocación. Talla en madera del 1982. La imagen fue mandada tallar por don Eugenio Fuertes, anterior rector de la iglesia. Presidió el encuentro del papa Juan Pablo II con cinco mil sacerdotes de toda España en el seminario de Moncada el 8 de noviembre de 1982, siendo bendecida en dicho encuentro. El hueco que tiene a la altura del corazón expresa el vacío que la Santísima Virgen hizo de si misma para ser exclusiva del Señor y hacer siempre Su Voluntad. Esta advocación “Virgen de la Vocación” es exclusiva y propia de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, que rigen esta iglesia, cuyo carisma es trabajar por todas las vocaciones de la iglesia.

> Capilla del Beato Manuel Domingo y Sol. Manuel Domingo y Sol nació en Tortosa en 1836 y falleció en 1909. Es el fundador de los Sacerdotes Operarios Diocesanos. Fue declarado beato por el Papa Juan Pablo II en 1987 y es conocido como el Santo Apóstol de las Vocaciones.

> Capilla del Santísimo Sacramento. Situada en la girola, adopta la forma de un pequeño templo de planta de cruz latina, con ábside poligonal, crucero, cúpula que apoya en pechinas y linterna. Preside el Altar Mayor una imagen de la Virgen de los Desamparados en el interior de una hornacina con retablo de corte clásico. Se cubre el Altar Mayor con una pequeña bóveda de horno con pinturas al fresco. En los testeros de la nave del transepto, dos imágenes realizadas en yeso, la de la izquierda representa a San Lorenzo con el elemento de su pasión (la parrilla) y la de la derecha a San Vicente Mártir con el éculeo y la rueda de molino.

> Capilla de la Virgen del LLedó, patrona de Castellón

> Capilla de la Virgen del Pilar

> Capilla de Santa Catalina de Alejandría con una imagen dorada de la Santa. En su mano encontramos la rueda de molino con clavos, instrumento de su martirio y la palma. Según la tradición fue enterrada en el Monte Sinaí y sobre su tumba se levantó un monasterio que todavía sigue en activo.

> Capilla de la Virgen de la Cueva Santa

> Imagen del Santísimo Cristo de la Paz

A los pies de la iglesia podemos encontrar sobre una peana una imagen en madera plateada de San Vicente Mártir de una calidad manifiestamente mejorable.

La antigua torre estaba situada a los pies de la iglesia en la actual Plaza Lope de Vega, en cuyo lugar dice la tradición se emparedaban voluntariamente en pequeñísimas celdas las mujeres para vivir de las limosnas de los fieles, práctica que fue abolida en el 1566 por el Arzobispo Martín de Ayala.

La primera piedra de la torre fue colocada el 5 de octubre de 1688 y se terminó en el 1705, como relata una lápida que dice: “Este suntuoso campanario, a que felizmente se dio principio el año 1688 merced a la munificencia de los feligreses, en el presente año de 1705, cooperando todos, llevólo a cabo y con toda perfección Juan Bautista Viñes”.

HANC SUMPTUOSAM CYMBALO

RUM TURRIM, QVAM GENEROSA

PARROCHIANORUM MUNIFICEN

TIA ANNO 1688. FOELICITER IN

CHOAVIT, HOC ANNO 1705, NU

MERIS OMNIBUS ABSOLUTAM FOE

LICISSIME RELIQUIT

IOANNES BAPTISTA VINES. F.

Bóveda Nave Central
                       Bóveda Nave Central

Los inicios de la torre fueron comenzados por Valero Viñes, pero a la muerte de éste en 1693, tomó el mando de las obras su hermano Juan Bautista Viñes, que es en definitiva el artífice final de esta gran obra.

Juan Bautista Viñes fue un gran difusor de las formas barrocas en Valencia. Arquitecto valenciano que vivió entre los siglos XVII y XVIII, fue discípulo de Juan Bautista Pérez Castiel quien le inculcó la estética barroca. Su principal obra es la torre de la Iglesia Parroquial de Santa Catalina en Valencia. También realizó la portada de la Iglesia parroquial de Vinaroz y trabajó en la ampliación de la Iglesia Arciprestal de Santa María en Vinaroz.

La torre campanario de Santa Catalina está considerada como una de las torres barrocas más originales de la arquitectura española. Como la mayor parte de las torres campanarios de la ciudad de Valencia data del siglo XVII. El precio final de su edificación se calculó que rondaba los 10.000 ducados. En la actualidad es considerada un modelo original e irrepetido.

La torre es de planta hexagonal y muestra cinco pisos mediante el recurso de modulaciones horizontales. Su mayor riqueza decorativa la encontramos en el tramo superior. Allí los resaltes de los ángulos aparecen en forma de columnas salomónicas de orden compuesto semiempotradas. El conjunto finaliza con un templete cubierto por un pequeña cúpula de piedra labrada en forma de escama de pez, con columnas salomónicas y grandes volutas de a modo de contrafuertes que lo unen al cuerpo de las campanas.

Sobre la cúpula y como remate, una bola que representa al globo terráqueo y una veleta con los símbolos de la santa permiten alcanzar los 56,12 metros de altura.

Provenientes de Londres llegaron al Grao de Valencia el  2 de Octubre de 1729 seis campanas para su instalación en la torre. Fue elegido campanero el mismo de La Catedral. Las mismas fueron bendecidas el 9 de Noviembre de 1729 y subidas después al campanario. El 21 de noviembre se realizó el primer vuelo de las campanas. La torre dispuso de un reloj instalado en 1917 y que en la última reforma efectuada a principios del siglo XXI fue retirado por anacrónico. El acceso a la torre se realiza por una escalera de caracol.

Interior hacia la cabecera
                 Interior hacia la cabecera
Portada de la torre
                       Portada de la torre