Dejando la estación a nuestra izquierda siguiendo la calle Bailen, y torciendo a la derecha por la calle de la Ermita, llegamos hasta la Ermita de San Vicente.

Lo que llamamos Ermita de San Vicente es en la actualidad la Parroquia de San Vicente Mártir, y el edificio que vemos en la actualidad nada tiene que ver con el histórico edificio. De hecho su fachada pasa completamente desapercibida para los transeúntes y más todavía la historia que alberga el lugar.
Diremos que la parroquia se levanta sobre el muladar donde según la tradición fue arrojado el cuerpo de San Vicente Mártir para que fuera devorado por las alimañas. En el Bajo Imperio Románo este lugar quedaba bastante alejado del centro cívico o foro de la ciudad de “Valentía”.

No sabemos en qué momento, pero casi con toda seguridad después de la conquista de Valencia por el rey Jaime I de Aragón en 1238,  se levantó en el lugar una pequeña ermita para honrar al santo mártir. El templo recibió el nombre de Ermita de San Vicente de la Roqueta o simplemente Ermita de San Vicente (no confundir con el cercano Monasterio de San Vicente de la Roqueta cuya antigüedad está suficientemente acreditada).

En su origen se trataba de un pequeño edificio de planta cuadrada, a cuyo interior cubierto por una bóveda de crucería, se accedía por una puerta formada por un arco de medio punto. En su interior y en un nicho había una imagen yacente de San Vicente Mártir, que con el tiempo recibiría el nombre de “LLit de Sant Vicent” (cama de San Vicente). La ermita estaba al cargo de los monjes cistercienses del cercano Monasterio de San Vicente de la Roqueta.
Entre 1738 y 1740 (siglo XVIII) y ante el avanzado estado de abandono en que encontraba la ermita, el abad del Monasterio de Poblet al que pertenecía La Roqueta, autorizó se procediera a su renovación y decoro. Así el maestro de obras Miguel Correa, derribó la bóveda y amplió el espacio interior adoptando una planta en forma de cruz griega. Sobre el crucero de esta planta se levantó una cúpula sobre tambor rematada por una alta linterna. La portada se componía de una puerta adintelada flanqueada por dos pilastras dóricas y en la parte superior una hornacina con una imagen de San Vicente Mártir. Se construyó así msmo una sacristía y una vivienda para el ermitaño.

 Ermita del S.18, en 191
           Ermita del S.18, en 191

El nicho donde se encontraba la imagen del santo fue destruido y en su lugar el escultor Francisco Vergara Bartual realizó un retablo donde fue colocada la imagen del santo tras una urna de cristal.

Durante la Guerra de la Independencia el templo fue incendiado y en 1815 nuevamente reconstruido.

En 1935 el templo fue cedido a los Misioneros del Inmaculado Corazón de Maria (los padres Claretianos) que procedentes de Játiva, pasaron a controlar el destino del edificio, con derecho a demoler, y edificar.

En 1951 se procede a una nueva remodelación de la ermita cuya parte más destacable fue la construcción de una cripta bajo el suelo de la misma. En 1958 se constituye como parroquia y los padres claretianos acuerdan demoler el edificio y construir sobre el lugar un edificio moderno de viviendas y en el bajo de la misma la iglesia parroquial también de factura actual. Las obras corrieron a cargo del arquitecto Eugenio Ciscar Tur. Sólo quedó integro la cripta que en la actualidad puede visitarse, aunque en su interior sólo encontramos un pilar de su antigua fábrica.

Ermita de San Vicente Mártir Parroquia
          Ermita de San Vicente Mártir Parroquia
Ermita de San Vicente Mártir S XVIII
  Ermita de San Vicente Mártir                          S XVIII