Torre del homenaje de Valencia en cuyas campanas suena robusta la voz de la ciudad (Teodoro LLorente)

Declarado Monumento Histórico Artístico junto con la Catedral en el año 1931.

El Campanar de la “Seu”, es más conocido como “El Micalet”, porque en su parte alta se encuentra la campana llamada “Miquel” (Miguel), santo que tenia la obligación de proteger a la ciudad de tormentas y males.

Iniciada su construcción en 1381 y acabadas en 1425, según se dice en la lápida que hay en la base. Fueron comenzadas las obras por Andreu Juliá, que trabajó en ellas hasta el año 1396. Retomadas en el año 1402 por Josep Franch y en el 1414 por Pere Balaguer, arquitecto también de las Torres de Serranos. Pere Balaguer construiría el último tramo o cuerpo de campanas, que es tal vez la parte más destacada del campanario. El último arquitecto en trabajar en la torre fue Martí Llobet en 1425 pero ya en obras menores. El coronamiento o espadaña de la terraza es muy posterior a la construcción de la torre (entre 1660 y 1736).

La citada lápida dice: “Aquest campanar fonc comensat en l’any de la nativitat de nostre senyor Jesuchrist MCCCLXXXI. Reynant en Aragó lo molt alt rey en Pere. Estant de Bisbe en Valencia lo molt alt en Jaume, fill del alt infant en Pere e cosin germà de dit rey”. Mandada construir por tanto a iniciativa del obispo de Valencia don Jaime de Aragón (1369-1396). Su traducción literal seria: “Este campanario fue comenzado en el año de la natividad de nuestro señor Jesucristo 1381. Reinando en Aragón el rey don Pedro. Siendo Obispo de Valencia don Jaime, hijo del infante don Pedro y primo hermano del citado rey”.

El campanario es de estilo gótico (siglos XIV-XV) y nunca fue terminado su coronamiento. Existía un proyecto de aguja ideada por

El Miguelete
                     El Miguelete

Antoni Dalmau en 1453 que nunca llegó a realizarse.
Tenía una elegante cestería calada que servia de barandilla o antepecho a la terraza. Realizada en 1424 por Martí Llobet, fue arrasada en el siglo XVIII al construir el actual coronamiento de la torre, siendo sustituida por una barandilla metálica a principios del siglo XX. En 1983 fue realizada una nueva barandilla de piedra que es la que hoy día podemos contemplar, obra de Francisco Pons Sorolla y de características neogóticas según fragmentos hallados de la antigua.
El campanario se compone de cuatro cuerpos de igual altura, tiene planta octogonal y una altura de 63 metros (51 metros hasta la terraza) y su perímetro es igual a su altura. Fue construida toda ella en sillería de piedra. En su origen fue ideada como torre exenta a la Catedral, pero una posterior reforma en el siglo XV alargó los pies de la Catedral e hizo que la misma quedara unida a la torre. Tiene su acceso por el interior de la Catedral, mediante una portada angular adornada con arquivoltas y un paso cubierto con curiosas bóvedas nervudas. Para subir a la terraza tiene una escalera de caracol de las llamadas con nabo con 207 escalones de piedra, de una pieza cada peldaño.

Al exterior, los cuerpos de cada sección de la torre están separadas por unas molduras que señalan los diferentes niveles o cuerpos que la conforman y en las aristas que forman el octogono se levantan contrafuertes que le confieren una singular belleza.
En total dispone de cuatro cuerpos y tres salas:
El primer cuerpo es macizo, dejando solo el agujero helicoidal de la escalera.
En el segundo cuerpo encontramos la primera sala, es la conocida como “la presó” (la prisión) o asilo de los refugiados porque en ella se refugiaban los perseguidos por la justicia que se amparaban bajo la protección de la iglesia. Es una sala lóbrega de anchos muros y con poca o escasa entrada de luz en su interior, procedente de una sola ventana tipo saetera. Estancia octogonal abovedada.
En el tercer cuerpo encontramos la segunda sala, es la casa del “campaner” (encargado de tocar las campanas). En ella vivieron hasta entrado el siglo XX. En el techo de la sala hay un agujero que comunica con la tercera sala y por la cual accedía el campanero para realizar el toque de campanas más sencillas y habituales. En días ordinarios se llegaba hasta tocar diez veces las campanas. La sala es abovedada y se ilumina por dos estrechas ventanas.
La tercera sala se corresponde con el cuarto y último cuerpo del campanario, es la Sala de campanas. Está ocupada por once campanas de un total de trece. Tiene ocho ventanales o vanos de perfil apuntado y sobre ellos un gablete con decoración de tracería gótica. Siete de los vanos están ocupados por las campanas y el octavo por el acceso de la escalera. La sala se cubre con bóveda de crucería.

Situación de las campanas en el interior de la Sala de Campanas
(El Micalet, y De Quarts, se encuentran en la terraza superior y El Cimboriet en el cimborrio)

 

 

 

  “La Caterina” 1305 343 Kg. (Catalina)
  “El Jaume” 1429 1.393 Kg. (Jaime)
  “L’Ursula” 1438 159 Kg. (Ursula)
  “El Pau” 1489 422 Kg. (Pablo)
  “L’Arcis” 1529 481 Kg. (Narciso)
  “El Micalet” 1539 7.514 Kg. (Miguel)
  “La Maria” 1544 1.765 Kg. (Maria)
  “El Vicent” 1569 835 Kg. (Vicente)
  “L’Andreu” 1605 1.243 Kg. (Andrés)
  “El Manuel” 1621 1.555 Kg. (Manuel)
  “La Barbera” 1681 343 Kg. (Bárbara)
  “La Violant” 1735 285 Kg. (Violante)
  “De quarts” 1750 775 Kg. (Los cuartos)
  “El Cimboriet” 1805 16 Kg. (El Cimborriet)

Estas once campanas se tocan manualmente, a excepción de “La Barbera” que dispone de un motor regulado por un ordenador, aunque ello no impide que pueda ser tocada manualmente.

“La Maria” y “El Manuel” disponen de una cadena que tirando de ella realiza el toque automáticamente. “El Manuel” reproduce de manera íntegra el tradicional toque de “tancar les muralles” que anunciaba el cierre de las puertas de la ciudad.

La más antigua es la conocida como “Caterina” (Catalina) de 1305, que ya se encontraba en el antiguo campanario situado en el espacio que hoy ocupa el aula capitular. Esta campana a título de anécdota es la más antigua en funcionamiento de toda la antigua Corona de Aragón.

Escalera de acceso al campanario
             Escalera de acceso al campanario

En la sala también se encontraba otra campana “L’Eloi” (Eloy) (1816), que fue traída en 1940 desde la vecina Iglesia de Santa Catalina cuando se pensó en demoler la torre (cosa que afortunadamente no ocurrió). Esta campana apenas se tocaba, ya que cuando se escribieron las partituras de las campanas de la catedral, ésta no estaba y por lo tanto no se tuvo en cuenta. Pesa 260 Kg. Para la procesión del Corpus del año 2.003 esta campana fue devuelta a la torre de Santa Catalina una vez restaurada debidamente la citada torre e iglesia.

Las ventanas de la sala donde se encuentran estas campanas permanecen cerradas para recuperar la sonoridad original de las mismas con paneles de madera visibles desde el exterior.

La conservación y toques de las campanas están a cargo del Campaners de la Catedral de Valencia“.

En la parte mas alta de “El Micalet” se encuentra la campana llamada “Miquel” que da nombre a la torre, es una de las más grandes de España y la mayor de toda la antigua Corona de Aragón. Tiene 238 cm.de diámetro y pesa 7.805 Kg. Fundida en el 1539 por LLuís Trilles

Esta campana según acuerdo firmado sólo suena para marcar el paso de las horas del dia y de la noche y para nada más, salvo en casos muy extraordinarios.

Sobre ella se encuentra otra campana que marca los cuartos (“la campana dels quarts”) es de 1736, y fue fundida por Luís Castañer y se le suele llamar de “Sant Vicent Ferrer” aunque está dedicada a “Jesús, Maria, José, Joaquín y Ana” que son los patronos de esta campana. Es la única que lleva el escudo de la ciudad. Da los cuartos por el día y por las noches sólo las medias para no molestar al vecindario. Pesa 724 Kg.

Estas dos campanas se encuentran ubicadas en una espadaña barroca de finales del siglo XVIII para sustituir a la antigua estructura de madera que sostenían las pesadas campanas.

La última campana es la conocida como “Cimboriet”; en la actualidad ya no se usa y como su nombre indica está situada sobre la parte alta del cimborrio. Se tocaba mediante una cuerda que llega hasta el Altar Mayor y servía para dar los avisos al campanero para que este supiera en todo momento los toques que tenía que dar, ya que obviamente desde la torre no podía seguir el desarrollo de la misa.

La torre de El Micalet tuvo en 1378, el primer reloj mecánico de España para regular el toque de las campanas, actualmente y desde 1990 el toque de las campanas de horarios regulares está regida por un ordenador.

Como curiosidad cabe destacar la presencia de una piedra sillar en la base de la torre, que según se dice golpeándola con un objeto duro, el sonido se transmite por causa de algún fenómeno acústico hasta la sala de campanas. Según parece este sistema era una forma de ponerse en contacto con el campanero que residía en la torre.

Una de las campanas del “Miguelete”
Una de las campanas del “Miguelete”