Ahora regresaremos a la Plaza de la Virgen, para visitar la Catedral

 

Dicen las crónicas que el sábado 9 de octubre del año 1238 hacía su entrada en la recién conquistada ciudad de Valencia, el rey Jaime I el Conquistador. Inmediatamente se dirigió a la Mezquita Mayor, y previa purificación puso la nueva Catedral bajo la advocación de “Nostra Dona Santa María de València”, ante cuya imagen (un icono de la Virgen pintada sobre madera) celebró la primera misa el obispo Pere de Albalat. Según la tradición, dicha imagen era propiedad del mismo Jaime I que la llevó consigo en toda la campaña de la conquista del reino musulmán de Valencia.

Sobre la consagración de la mezquita mayor existen muchas leyendas. Una de ellas narra como el rey, armado con un martillo de plata, destrozó las paredes del templo donde todavía quedaba decoración musulmana. A esta tarea se sumarían sus hombres, dejando la mezquita convertida en ruinas en pocas horas (recogido por Josef Teixidor en su libro Antigüedades de Valencia). Pero esto es sólo leyenda, ya que la Mezquita Mayor  fue usada como Catedral hasta la construcción del actual templo.

Sobre el destino de esta imagen que se encontraba en la Catedral desde los tiempos de la Reconquista, se sabe que fue quemada durante la Guerra Civil en 1936.

Adosada en la parte exterior del ábside tenemos una capilla, cerrada por una puerta metálica, donde según la tradición se realizó la primera misa en la Valencia conquistada. Una placa de piedra encima de la puerta hace referencia a tal hecho.

La misma dice así:

En este lugar, según tradición, se celebró la primera misa al ser reconquistada Valencia por el rey don Jaime. Excmo. Ayuntamiento de Valencia. 9-X-1952

En el interior de la capilla, sobre un altar, hay una tabla gótica, con una pintura de Sant Jordi y un letrero que dice:   Sant Jordi en la batalla del Puig de Santa Maria. Any 1237.

La Catedral de Valencia se halla construida sobre la antigua seo visigotica que, más tarde, se convirtió en mezquita, aunque no queda ningún resto importante de estos edificios. En las excavaciones efectuadas en la adyacente Pl. Almoina, han dejado al aire, restos de la antigua seo visigoda, como es el ábside. Se supone que bajo la actual Catedral estarían los demás restos de la seo visigoda.

Para la construcción de la Catedral, se usaron piedras de las cercanas canteras de Burjassot  y Godella e incluso de lugares más alejados como son Benidorm y Jávea.

Existe constancia que hasta el año 1262 persistió la Mezquita-Catedral con las sentencias coránicas en las paredes, hasta que el 10 de junio de 1262 fray Andrés de Albalat (hermano de Pere de Albalat) resolvió demoler la antigua Mezquita y construir una Catedral de nueva planta. La fecha de inicio de las obras constaba en una lápida situada en la girola y que desapareció en las obras de remodelación del siglo XVIII que modificaron arquitectónicamente el interior de la catedral. La lápida se encontraba en el pilar que separaba las capillas centrales de la girola concretamente donde hoy se encuentra la Capilla de San Jaime.

La inscripción escrita en letra monacal decía según Sanchis Sierra lo siguiente:

Anno Domini M

CC.LXII.-X kalend.ju

lii fuit positus primarius lapis

in Ecclesia Beate Marie

sedis Valentine per

venerabilem patrem

fratem Andream Valentinae Civitatis

Episcopum

“En el año del Señor de 1262, a X de las calendas de julio (10 de junio) fue colocada la primera piedra en la iglesia de Santa María, Seo de Valencia, por el venerable padre Fray Andréu, tercer obispo de la Ciudad de Valencia”.

Puerta de los Hierros
            Puerta de los Hierros

Asimismo en 1970 las llamadas Casas de los Canónigos, que eran unas construcciones adosadas a las capillas exteriores recayentes a la calle del Miguelete, fueron derribadas para devolver a la catedral su pureza original, aligerándola de aditamentos de escaso o nulo valor arquitectónico.

La Catedral se cubre con bóvedas de crucería simple de potentes baquetones y plementeria de ladrillo dispuesta a rosca. Esto sin embargo tiene una excepción en la nave este de la nave del transepto (Puerta del Palau), donde la bóveda es de piedra. Probablemente esto sea así, porque por este lugar se comenzó a construir la Catedral y si en un comienzo se pensó cerrar las bóvedas con piedra, al final se cambió de idea pasando a usar el ladrillo mucho más barato y más fácil de construir. Las naves muestran la escasa diferencia de altura entre la nave principal y las laterales.

En total la Catedral de Valencia tiene unas dimensiones de 94 metros de largo por 53,65 metros de ancho en la nave del transepto.

En 1492 y a petición del cardenal Rodrigo de Borja, la catedral de Valencia fue elevada al rango de Metropolitana, por parte del Papa Inocencio VIII. En recuerdo de tal efemérides se puso una placa adosada a una de las fachadas del Palacio Arzobispal.

 

La Puerta “dels Ferros” (de los hierros) o Barroca

La puerta principal, llamada “de los hierros”, es la mas moderna, iniciada en el 1703 por el escultor y arquitecto alemán Konrad Rudolf que  llegó a Valencia con el archiduque Carlos de Austrial. Al finalizar la guerra de Sucesión tuvo que marchar con el Archiduque, ya que era su escultor de cámara, dejando paralizadas las obras en el año 1707. Fue terminada por sus discípulos el valenciano Francisco Vergara “el Viejo” y Francisco Stolf, entre los años 1713 y 1728. Otros escultores que intervinieron en la portada fueron Andrés Robles e Ignacio Vergara y los canteros, José Mines y el montañés burgales Domingo Laviesca, autor éste de las portadas de la Iglesia de los Santos Juanes.

 

Es una obra barroca, grandiosa y bella, con esculturas que entonan un himno a los hijos de Valencia, San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir. La Puerta Barroca o de los “Ferros” como también se le llama (llamada así por la verja de hierro que circunda el atrio de entrada), es un monumento dedicado a la exaltación de la Virgen, de la Iglesia y los santos valencianos. Su aspecto general se asemeja a un retablo de forma cóncava, con más de 36 metros de altura, resultando aparentemente forzada debido no sólo por las condiciones estilísticas del momento sino también por la necesidad de producir la ilusión óptica de una mayor sensación de espacio en un lugar realmente muy pequeño, ya que esta puerta fue concebida para ser vista desde la estrecha calle de Zaragoza que la enfrentaba, y que hoy ha desaparecido al abrirse la actual plaza.

La Puerta de los Hierros esta precedida por un pequeño atrio de forma elíptica, que se levanta sobre un zócalo de piedra negra y un banco corrido por el interior. Limita el espacio una verja de hierro, también barroca de donde toma el nombre la portada. Sobre el arranque de las verjas metálicas dos leones de piedra portan entre sus garras dos grandes medallones con la cifra del nombre de Maria.

La puerta se abre formando un arco peraltado de medio punto; el intradós del arco está decorado con figuras de cabezas de ángel con alas y decoración de estilo barroco.

 

La portada se desarrolla en tres cuerpos superpuestos:

En el primero, hay tres columnas a cada lado de la puerta, con fustes decorados y capiteles corintios, realizados por Konrad Rudolf entre los que se abren sendas hornacinas con las estatuas de Santo Tomás de Villanueva dando limosna a los pobres y San Pedro Pascual que sostiene un libro, mientras recibe la mitra de Jaén de manos de un ángel. Ambas obras de Francisco Stolff. Sobre el arco de entrada destaca un bajorrelieve realizado por Ignacio Vergara, que representa el anagrama de la Virgen Maria.

Éste se enmarca en una gloria de ángeles y otros adornos en una venera de estilo rococó. En la obra ejecutada hacia 1752, podemos ver a dos ángeles sosteniendo una coronal imperial sobre las letras en bronce del anagrama de María.

El segundo cuerpo, mas reducido, tiene cuatro columnas del mismo orden, en el intercolunio del centro, un rosetón oval con una vidriera de la Asunción de la Virgen; y en los laterales, las estatuas de San Lorenzo de Francisco Stolff y de San Vicente Mártir, obra de Konrad Rudolf y medallones con los bustos de los papas valencianos, Calixto III y Alejandro VI, con figuras alegóricas, a los pies del primero la Caridad y la Justicia, y a las del segundo la Esperanza y la Fortaleza, todas ellas obra de Francisco Vergara.

En el tercer cuerpo, de menores dimensiones, se representa la Asunción de la Virgen en un altorrelieve salido de la mano de Ignacio Vergara,y en ático, el simbolo del Espíritu Santo en relieve bajo un frontón partido, y a sus extremos, las esculturas de San Luís Bertrán y San Vicente Ferrer, obra de Stolff. Remata el conjunto una cruz de hierro sobre una esfera de bronce entre dos ángeles de piedra. Nos encontramos a 36,66 metros de altura. La piedra de esta portada procede de las canteras de Benigánim, Moncada y Ribarroja.

Puerta de los Apóstoles  La Puerta de los Apóstoles, llamada así por las esculturas de los doce apóstoles de Cristo que figuran en la portada, fue construida entre los siglos XIII y XIV en estilo gótico. Comenzada en tiempos del obispo Jazperto de Botonach (1276-1288), en ella trabajó el italiano Nicolás de Ancona contratado en 1303 y considerado como el artífice de esta portada. En el año 1354 ya estaba terminada. Los autores de la misma a excepción de Nicolás de Ancona se desconocen, y aún de éste, no se sabe qué participación tuvo en su construcción, pues consta que durante el tiempo de realización de la portada, era el maestro mayor de la Catedral. Parece ser que Nicolás de Ancona fue contratado por el obispo de Valencia Raimundo Despont (1289-1312), que conoció su trabajo y experiencia durante su estancia en Italia.

Según una hipótesis de trabajo la antigua mezquita musulmana, se correspondería con el actual transepto de la catedral, siendo la puerta de los apóstoles, la puerta de entrada a la mezquita y el lugar donde se encuentra la puerta de la Almoina el lugar donde se encontraba el mihrab.

Como suele ocurrir en obras arquitectónicas de esta magnitud la Catedral tardó varios siglos en ser finalizada por lo que la mezcla de estilos artísticos es su característica más relevante lo que además la convierte en una joya de la arquitectura universal.

El gótico es el estilo básico y predominante de la catedral, ya que la nave principal y las capillas fueron construidas entre los siglos XIII al XV. El gótico valenciano se caracteriza por ser más bajo y alargado. En el caso de la catedral de Valencia, las ventanas se tapan con finas láminas de mármol blanco que dejan pasar la luz. Nuevo concepto de espacio, más amplio, ligero y luminoso. Todo está dispuesto para la adoración a Dios.

Las obras fueron iniciadas en 1262 por el maestro de obras Arnau Vidal o Arnaldo Vidal. Existe constancia escrita en el Archivo de la Corona de Aragón de una anotación realizada en 1267 que dice: “Arnaldi Vitalis, magistri operis ecclesiae Sancte Marie civitatis Valentiae”. No obstante, los primeros libros de obras de la Catedral datan de 1380 y hasta esa fecha los datos constructivos de la Catedral son incompletos y fragmentarios.

Una aproximación cronológica de los maestros de obras de la Catedral sería la siguiente: (las fechas son aproximadas)

– Arnaldo Vidal (maestro de obras desde 1262 en que comienza la construcción de la Catedral)

– Nicolás de Ancona (maestro de obras entre 1303 y 1354)

– Andrés Juliá (maestro de obras entre 1358 y 1381)

– Joan Franch (maestro de obras entre 1381 y 1399)

– Joan Llobet (maestro de obras entre 1404 y 1408)

– Pere Balaguer (maestro de obras entre 1408 y 1427)

– Marti Llobet (maestro de obras entre 1428 y 1439) activo en Valencia desde 1417 (hijo de Joan Llobet)

– Antoni Dalmau (maestro de obras entre 1441 y 1453) sustituyendo a Martí Llobet

– Francesc Baldonar (maestro de obras entre 1458 y 1476)

– Pere Compte (maestro de obras entre 1476 y 1487)

– Juan Bautista Pérez Castiel (maestro de obras entre 1672 y 1708)

 

La Catedral se construyó básicamente entre 1262 y 1356 y originalmente se componía de tres naves con tres tramos, la nave central más ancha y alta que las laterales. La nave central es de tramos cuadrados, mientras que en las naves laterales los tramos son rectangulares. El cuarto tramo se construyó en el siglo XV, al objeto de unir el templo con la Sala Capitular y con la torre campanario (El Miguelete) que se habían construido exentos. Por tanto el templo en la actualidad se compone básicamente de tres naves de cuatro tramos, nave de transepto, girola, y presbiterio poligonal. En las naves laterales cuatro capillas a cada lado. La girola dispone de ocho capillas absidiales, y al ser par el número de capillas, el eje del edificio de separación es un pilar en lugar de una capilla como podemos encontrar en otras Catedrales españolas.

El recorrido por el interior de la catedral es muy rico y nos lleva de unos estilos a otros casi sin discontinuidad. La Catedral comenzó a construirse por la girola o cabecera, también llamada eambulatorio, que es la parte semicircular donde se localizan las capillas principales y en cuyo centro se localiza el Altar Mayor. Antes de finalizar el siglo XIII se habia concluido la girola con sus ocho capillas, avanzando la obra según se derribaba la mezquita hasta llegar a la Puerta del Palau, en el brazo este de la nave del transepto.

Originalmente la girola era visible desde el presbiterio o Altar Mayor, al igual que ocurre en la actualidad con la Iglesia de Santa Catalina Mártir, pero en la reforma barroca de 1674 (siglo XVII) los arcos de comunicación fueron cegados y ornamentados con decoración propia de ese estilo.

Entre 1300 y 1350 aproximadamente, se terminó el transepto y se iniciaron las obras de las tres naves hacia los pies, de tal modo que a esta etapa constructiva se deben dos de los aspectos más llamativos de la catedral, es decir la Puerta de los Apóstoles en el brazo norte del transepto, y el cimborio. Las obras fueron dirigidas por el maestro de obras de entonces Nicolás de Ancona.

El templo, que hasta entonces constaba de tres naves de tres tramos desde el crucero, dejaba la Sala Capitular (1356-1369) y la Torre del Miguelete (1381-1425) separadas de la iglesia. En 1459 los maestros Francesc Baldonar y Pere Compte amplían en un tramo más la Catedral, es la conocida como Arcada Nova o Arcada de la Seu, uniendo definitivamente la catedral con la Sala Capitular y el Miguelete que hasta entonces estaban exentos. Para permitir el paso entre la Sala Capitular y la Catedral, Pere Compte construyó un pasillo de paso.

La descarga del empuje de las naves se realiza a través de arbotantes al exterior. Estos, de una extrema sencillez, están formados por arcos de medio punto.

Los siglos XV y XVI, siglos del Renacimiento, no se reflejaron en la arquitectura de la Catedral de forma clara, aunque sí en su decoración pictórica, desde el altar hasta las capillas menores. En el orden arquitectónico, este estilo no supuso una ruptura violenta con el gótico, ya que este último tenía una gran aceptación. Se dió un regreso al lenguaje de la arquitectura clásica, órdenes clásicos, arco de medio punto etc. En lo decorativo, los elementos vegetales, guirnaldas, almohadillados, etc. eran predominantes.

En el siglo XVIII su estructura interior gótica fue sustituida por el estilo de la época, el neoclásico. El 1 de Septiembre de 1774, bajo el arzobispado de Don Francisco Fabián y Fuero, los arquitectos Antonio Gilabert Fornes y Lorenzo Martinez comenzaron las obras de reforma interior, revistiendo la vieja catedral de pilares corintios, cornisas y archivoltas grecorromanas, estucos y dorados. Hace ya varias décadas, que se procedió a la retirada de todos estos elementos clásicos, volviendo a dar a la Catedral su aspecto de iglesia gótica, dejando algunas capillas con su revestimiento clásico y poder contemplar ambos estilos que han marcado la historia de la catedral. Interesante resulta observar las capillas de la girola, unas con su estilo gótico original de piedra labrada y desnuda y otras con su revestimiento neoclásico.

Ya en el siglo XX y durante la guerra civil española, la Catedral fue incendiada por lo que muchos elementos artísticos de la misma fueron destruidos. El coro situado en la parte central, fue desmontado en 1940 y se situó al fondo del altar mayor. Los órganos de música, que habían sufrido importantes daños durante el conflicto, no fueron reconstruidos. En 1972 se emprendió la tarea de repristinación de la catedral bajo la dirección de Fernando Chueca Goitia.

catedral de valencia.Bóvedas de crucería
                         Bóvedas de crucería

La portada resaltada sobre el muro que le sirve de encuadre está formada por tres arcos apuntados con estructura abocinada y tres arquivoltas adornadas con estatuillas de ángeles, santos y profetas, coronado por un gran rosetón de seis puntas; la estrella de David, también llamada “Salomón o Salomó”, de 6.45 metros de diámetro. Este rosetón tuvo que ser prácticamente reconstruido en 1960 ya que había sido seriamente afectado por el mal de la piedra. Tanto el arco apuntado como el rosetón quedan enmarcados por dos gabletes góticos.

catedral de valencia. Puerta de los apóstoles
         Puerta de los apóstoles

La presencia del rosetón con vidrieras policromadas (no originales) cumple función de iluminación de la nave del transepto en el interior de la Catedral. La presencia de la estrella de David inserta en el rosetón se interpreta como símbolo de Jesús, el Mesías, descendiente de la casa de David. Por investigaciones realizadas parece ser que este rosetón sustituye a una ventana lancelada similar a la que se encuentra sobre la Puerta del Palau.

En el tímpano de la puerta se encuentra la imagen de Santa María, titular de la Catedral, con el Niño en brazos y que hasta 1599 se encontraba en el parteluz hoy desaparecido de esta misma portada. La rodean ocho ángeles tocando instrumentos musicales. Los arcos se apoyan sobre seis pilares de sección prismática triangular. Sobre los mismos hay seis esculturas de apóstoles bajo doseletes. Las caras de los pilares se adornan con detalles escultóricos con imágenes de la Virgen, arcángeles, escudos nobiliarios, escudos del Reino de Valencia ampliamente repetidos, representaciones gremiales o animales fantásticos.

Más al exterior, a la derecha, las estatuas bastante deterioradas de San Sixto papa y su diácono San Lorenzo Mártir, y a la izquierda, las estatuas también muy deterioradas de San Valero obispo y su diácono San Vicente Mártir, estas cuatro figuras insertas en unos pequeños nichos. Los restantes seis apóstoles se encuentran en la misma línea pero fuera del ámbito de la arquería y también protegidos bajo doseletes.

En las jambas de las puertas encontramos cuatro escudos nobiliarios:

– El de la familia Mercader, tres monedas de las llamadas marcos.

– Un toro pasante, atribuido al justicia de la ciudad.

– Un escudo ajedrezado atribuido al procurador general del Reino, don Rodrigo Jiménez de Luna.

– El cuarto escudo que podemos observar en los relieves antes citados es el más representado de todos, pues figura la antigua heráldica de Valencia (una ciudad sobre el mar) antes de que fuera sustituida por las armas reales del rey de Aragón (cuatro palos de gules en campo de oro). No obstante lo dicho debemos indicar que el canónigo y estudioso de la Catedral don José Sanchis Sivera ya escribió en 1909 que el mencionado escudo no se corresponde con la heráldica de la ciudad sino que corresponde al obispo valentino don Jazperto de Botonach (1276-1288) y que representa un castillo o alcázar sobre aguas.

En las arquivoltas de la portada podemos encontrar: catorce estatuillas de ángeles, dieciséis de santos y dieciocho de profetas, en total 48 figuras, todas ellas bajo pequeños doseletes. Toda la estatuaria de la portada se encontraba policromada como fácilmente se puede observar por los restos que quedan.

Es de destacar que esta portada se encuentra en muy mal estado, debido a la mala calidad de la piedra utilizada, lo que ha obligado a una completa restauración y a la sustitución de las imágenes originales por copias, quedando las originales que se han podido salvar en el Museo de la Catedral.

En la parte superior de la portada, bajo el rosetón podemos encontrar diversas esculturas muy mal conservadas, que se consideran representan a diversos reyes y personajes del antiguo Israel (Abraham, Jacob, Daniel, Salomón, Isaías, Miqueas, Simeón y San Juan Bautista. Las figuras se enmarcan en arcos apuntados con tracería gótica. Según Sanchis Sivera los personajes representados son: San Atanasio, San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo como padres de la Iglesia oriental, mientras que los padres de la iglesia occidental están representados por: San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio el Grande.

Los batientes de madera son del año 1438 y los clavos y herrajes son los originales de la época.

Al pie de la Puerta de los Apóstoles se reune todos los jueves a las 12 de la mañana, el Tribunal de las Aguas desde el año 880. Probablemente ya se reuniría este tribunal en este mismo lugar cuando la actual Catedral era todavía mezquita musulmana.

La Puerta del Palau o de la Almoina Quedan pocos ejemplos del estilo románico en la Comunidad Valenciana, fue introducido durante los primeros años de la reconquista, por esta razón se le conoce como arte de la Conquista. Todas sus características son importadas y no agrega nada de la originalidad local, como sí ocurrirá con los demás estilos.

La puerta de “L’Almoina” (limosna en valenciano, por la cercanía a la casa donde se daba socorro a los menesterosos) o puerta del “Palau” por su cercanía al Palacio Arzobispal, o sencillamente la

puerta románica, es una puerta de estilo románico en una catedral gótica, y queda como un curioso arcaísmo dentro de una época ya gótica. Además de los citados nombres también se le ha llamado de la “Fruita” por encontrarse en su plaza el lugar del mercado de frutas, y también en algunas ocasiones ha recibido el nombre de puerta bizantina sin mucho acierto.

catedral de valencia. Puerta palau
                                  Puerta palau

Según algunos autores (Sanchis Sivera) es obra del arquitecto Arnau Vidal, realizada entre los años 1260-1270 aunque esta adjudicación es más que dudosa. Para otros, esta puerta es anterior a la construcción de la nueva catedral, y seguramente se realizaría en los primeros años de conquista para derribar el mihrab musulmán allí situado, que como sabemos es la parte mas sagrada de la mezquita y así desdibujar el carácter musulmán del templo que debía ofrecer en los primeros años de la reconquista de la ciudad.

De lo que no cabe duda, es que es la puerta más antigua de la Catedral. En primer lugar se observa la decoración que figura sobre dicha puerta – por encima de la arcada y debajo del tejaroz – se encuentran las cabezas de siete parejas que según la tradición representan a siete matrimonios leridanos que llegaron a repoblar Valencia. Las mismas tienen restos de policromía y sus nombres aparecen inscritos entre ellas y son: Pedro y Maria, Guillem y Berenguela, Ramón y Dolça, Francisco y Ramona, Bernardo y Floreta, Beltrán y Berenguela, Domingo y Ramona.

En realidad la atribución de las siete parejas que llegaron a repoblar Valencia, no es más que una leyenda del siglo XVI, probablemente representan a los donantes o bienhechores que contribuyeron con sus donativos a la construcción de esta portada, aunque esta aseveración ha sido ampliamente refutada.

Otra característica es la similitud existente entre la Puerta “dels fillols” de la Catedral de Lérida y ésta de Valencia, por lo que se ha querido ver la mano de algún maestro leridano en su elaboración. También se ha comentado la similitud entre esta puerta y la portada de la Iglesia de San Miguel de Foces en Ibieca (Huesca).

La Puerta del Palau se inscribe en un cuerpo saliente que permite aumentar el grosor del muro, y la componen, un arco de medio punto primorosamente trabajado, al que siguen otros seis arcos concéntricos (arquivoltas) y en degradación, sostenidas por otras tantas columnillas, seis a cada lado y casi voladas, cuyos botarales, capiteles y demás adornos, son de gusto y prodigalidad admirables, sobre todo en unas liadísimas escenas que en número de veinticuatro, con pocas figuras, gran parquedad de líneas y un espiritualismo encantador, nos representan diversos pasajes del Antiguo Testamento.

Se compone como hemos dicho de seis arquivoltas de medio punto abocinadas y decoradas con motivos vegetales y geométricos. Las arquivoltas son sumamente ricas, con molduración variada: puntas de diamante, figuras de serafines, festones lobulados y delicados follajes, santos en pequeñas hornacinas y molduras en zig-zag.

La última arquivolta la compone el guardapolvos con decoración de filigrana; destaca en la clave de dicho arco la imagen de una máscara diabólica a quien dos aves o dragones parece que le estiran las orejas. De la boca y la cabeza de la máscara sale la decoración antes descrita. Las arquivoltas descansan sobre seis de pares de columnas con capiteles historiados labrados con escenas del Génesis en su parte izquierda, y del Éxodo en la derecha. En la línea de impostas se dispone una cenefa con repertorio de animales fantásticos. Rematando el conjunto y en la parte superior catorce canecillos, con las cabezas de las siete parejas antes citadas que sostienen el tejaroz.

Sobre la puerta se puede observar un espléndido ventanal gótico que ilumina la nave del transepto. Este se compone de arcos apuntados, con tres arquivoltas de baquetones que descansan en altas y delgadas columnillas con capiteles decorados y una última rosca de guardapolvos. La ventana se divide en dos por una moldura que en su parte superior se divide en dos. A la derecha de este vano otro ventanal de similares características, aunque no iguales, ilumina el interior de la sacristía. Las vidrieras que cubren ambas ventanas son de época moderna.

La puerta primitivamente poseía una columna divisoria o parteluz y también unos bancos de piedra a los lados para que los canónigos pudieran subir y bajar cómodamente de sus caballerías. Este parteluz fue retirado en 1599 para dar salida a las andas procesionales.

Las escenas labradas en los capiteles de la izquierda narran como ya hemos apuntado escenas del Génesis, dos por capitel, mientras que los de la derecha son escenas del Éxodo, también a dos escenas por capitel. Cada escena del capitel está separada por una pequeña columnilla. Son pues en total veinticuatro escenas todas del Antiguo Testamento. Todas las escenas se encuentran bajo un gablete y por encima de éste lienzos amurallados y torres almenadas labradas en piedra. Entre capitel y capitel encontramos caras en piedra con gesto monstruoso.

 

Izquierda

>> El espíritu de Dios en forma de paloma sobre las aguas y la creación del mundo

>> Disposición del orden de la naturaleza y la creación de Adán

>> Creación de Eva y el pecado original (Adán y Eva junto al árbol con la serpiente enrollada)

>> Adán y Eva son expulsados del paraíso

>> El ángel guarda el paraíso, Adán y Eva obligados a trabajar en el campo

>> El sacrificio de Abel y el crimen de Caín

Derecha

>> Sem, Cam y Jafet marchan a poblar el mundo. Sem cubre a su padre Noé embriagado por el vino

>> Abraham marcha en camello hacia Betel

>> Sacrificio de Isaac. El cordero para el sacrificio. Vemos a Abraham con el cuchillo en alto y la mano de Dios que detiene el sacrificio

>> Aparición de tres ángeles en Mambré a Abraham y el banquete que ofrece a los mismos. Según el Antiguo Testamento, tres ángeles se presentan ante Abraham en el encinar de Mambré y le prometen que será padre de una numerosa descendencia. La segunda escena narra el convite que ofreció Abraham a los ángeles enviados de Yavé.

>> La zarza ardiendo. Moises se descalza e implora por su pueblo con los brazos abiertos

>> Institución de los jueces de Israel. Entrega de las Tablas de la Ley

Hay que mencionar que todos los capiteles se encuentran en bastante mal estado y su interpretación es difícil para ojos no avezados, por lo que para la interpretación de los mismos hemos seguido la misma cronología que la propia Catedral da de ellos.

Además la narración discurre ordenadamente de izquierda a derecha: Génesis y Éxodo, pero el capitel de la aparición de los ángeles en Mambré está mal colocado, ya que debería ir detrás del que habla de la marcha de Abraham en camello hacia Betel.

En este lado de la fachada podemos observar una curiosa gárgola, en la parte superior derecha, donde se ve a una mujer que sostiene sus dos grandes pechos.

 

El Cimborrio

De estilo gótico, siglos XIV-XV,el cimborio está formado por un prisma octogonal de dos cuerpos superpuestos, con ocho ventanales de fina tracería calada en cada cuerpo. El primer cuerpo o parte baja es de autor desconocido, del siglo XIV, mientras que el segundo cuerpo o parte alta se atribuye su construcción a Martí Llobet en el siglo XV, sobre el 1430, ya que éste era el maestro de obras de la Catedral en el momento de su erección. En total dispone de 16 ventanas de arcos ojivales.

Aunque no se conoce la fecha ni el autor de la construcción del primer cuerpo del cimborio, sí que sabemos que en tiempos del obispo Vidal de Blanes (1356-1369) éste ya existía, por lo que aventuramos que para 1369 el primer cuerpo ya estaba construido.

La función del cimborio es dotar de luz natural al espacio más sagrado de la Catedral. El interés de este magnifico cimborio versa precisamente en la enorme cantidad de luz que deja pasar, ya que su armazón de piedra está reducido al mínimo dándole un aspecto de ligereza contractiva muy difícil de lograr desde el punto de vista

arquitectónico. Las ventanas en la actualidad van cerradas con piedra traslúcida de alabastro. Originalmente las ventanas se cerraban con vidrieras policromadas.

El cimborrio descansa en cuatro trompas cónicas y se cierra con una bóveda de crucería compuesta por ocho nervios y plementería de ladrillo. La ausencia de contrafuertes y lo calado de sus muros, permiten considerar como un prodigio tanto su construcción como su permanencia. Tiene una altura aproximada de 40 metros de altura.

En las pechinas, bajo las trompas del cimborrio figuran los cuatro evangelistas acompañados por los atributos que los identifican: San Lucas con el toro, obra de José Puchol, San Juan con el águila, obra de José Puchol, San Mateo con el ángel, obra de José Esteve y San Marcos con el león, de Francisco Sanchis. Se tratan de esculturas de estuco del siglo XVIII.

En su parte superior hay una campana conocida como “El cimboriet” de 1805 que actualmente no se utiliza.

Capilla del Santo Cáliz (antigua Sala Capitular)

Estilo gótico florido. Siglo XIV. Maestro de obras: Pere Balaguer (autor de las obras de las Torres de Serranos).

Se trataba de la sala destinada a la celebración de reuniones del Capitulo de la Catedral, recibiendo por ello el nombre de Sala Capitular. Originariamente era un edificio exento que sería unido al conjunto de la Catedral en el siglo XV. El emplazamiento de esta sala capitular se encuentra sobre la plaza conocida entonces de “les gallines” (las gallinas, por que esta plaza se dedicaba al comercio de esta ave).

Fue mandada construir por el obispo don Vidal de Blanes que rigió la diócesis valentina de 1356 a 1369, y en un principio fue destinada además para enterramiento de prelados y canónigos. En el subsuelo de esta sala se puede encontrar la cripta de enterramientos, aunque al dia de hoy la misma se encuentra cegada. Después sirvió de cátedra de teología, siendo también aprovechada la amplia estancia para celebrar las juntas capitulares

y asimismo, en diversas ocasiones, para reunirse y efectuarse las Cortes del Reino. Más tarde recibió el nombre de Capilla del Cristo de la Buena Muerte, pero en 1916 se decidió el traslado del Santo Cáliz desde la Sala de las Reliquias a esta capilla, de donde proviene su actual nombre.

De planta cuadrada, está cubierta por una elevada bóveda de crucería nevada de ocho nervios y veinticuatro terceletes que forman una estrella de ocho puntas, que descansan sobre ocho ménsulas policromadas con ángeles y santos. En las claves de la bóveda están los doce Apóstoles y, en la clave central, la coronación de la Virgen en el cielo después de la Asunción, misterio titular de esta Catedral. La clave central también esta policromada.

La planta del sagrado recinto tiene trece metros por lado y una altura total de dieciséis metros, con paredes lisas de piedra oscura labrada y tres ventanales con vidrieras policromadas.

sala capitular
                              sala capitular

En cuanto a los relieves en el lado izquierdo y a su vez de izquierda a derecha podemos contemplar en el relieve superior:  Moisés levanta la serpiente de bronce en el desierto y en el relieve inferior Jesús es levantado en la cruz. Le sigue en la parte superior Sansón arranca las puertas de Gaza y en la inferior Jesús las del infierno. Continuamos en la parte superior con Jonás es devuelto vivo a la playa y en la inferior Jesús resucita del sepulcro.

En el lado derecho, de izquierda a derecha y manteniendo la misma lógica superior e inferior: Elias es arrebatado por un carro de fuego y Jesús asciende a los cielos. Moisés recibe las tablas de la ley en el Sinaí y María con los apóstoles reciben el Espíritu Santo en Pentecostés. Por último Salomón sienta a su madre Betsabé en un trono y Jesús recibe y corona a su Madre en el cielo.

Como hemos podido observar las imágenes de la parte inferior con las de la parte superior se corresponden con las profecías del Antiguo Testamento que luego se harían realidad en el Nuevo Testamento.

Se da la circunstancia que estos relieves del trascoro gótico, no se trasladaron a la Sala Capitular junto con el trascoro sino que permanecieron en el trascoro neoclásico del siglo XVIII y no sería hasta 1942 cuando finalizada la guerra civil y desmontado este elemento, los relieves fueron restituidos a su lugar primigenio tal y como hoy lo podemos observar. Hasta ese momento el lugar que hoy ocupan los relieves estaban ocupados por distintas tablas pictóricas de las muchas que poseía la Catedral.

En el suelo enfrente del retablo, podemos encontrar la tumba del arzobispo Menéndez Conde (1914-1916).

El tesoro más importante que alberga esta Sala, y de donde recibe el nombre, es sin duda alguna, el Santo Cáliz, donado o mejor dicho entregado por el rey Alfonso el Magnánimo en pago de las deudas contraídas con el Cabildo catedralicio. El Santo Cáliz fue trasladado a esta sala en el año 1916, ya que hasta esta fecha la reliquia no estaba expuesta al culto, encontrándose en la sala de reliquias de la Catedral. El Santo Cáliz, protegido por artístico fanal, descansa sobre una ménsula y afiligranado templete gótico en el amplio arco central del grandioso retablo.

Hasta 1744 el vaso sagrado era usado con regularidad, pero en esta fecha se le cayó a un religioso al suelo y éste se rompió, por lo que a partir de esta fecha se decidió que el Cáliz no fuera usado para culto alguno. El vaso hubo de ser reparado y hoy se puede apreciar el lugar por donde se rompió. De este hecho y de la reparación se levantó en su época la correspondiente acta notarial.

La sagrada joya esta formada por un verdadero vaso o copa de piedra, ágata oriental o calcedonia veteada, de la variedad llamada cornalina, de color rojo oscuro. Su diámetro es aproximadamente de diez centímetros y su altura de siete. La superficie exterior e interior es lisa. La base es pequeña, de forma circular. Datada en el siglo I.

El pie de la copa está constituido por una naveta en posición invertida, también de calcedonia, muy traslucida, ribeteada en oro. La unión entre el pie y la copa la forman en vástago prismático de oro, trabajado con primorosa decoración, así como las dos asas. La montura, de fina orfebrería, está engarzada con valiosas perlas y esmeraldas. Tanto el pie como las asas, fueron montados en tiempos medievales.

La historia de la sagrada reliquia menciona en una de sus versiones que, a la muerte de la Virgen Madre, los discípulos de Jesús se repartieron cuanto ella guardaba y que San Pedro se llevó el Cáliz en el que el Maestro instituyó la Sagrada Eucaristía a Roma, donde se le dió culto. Pero debido a las frecuentes persecuciones sufridas por los cristianos, el papa Sixto II entregó la preciada reliquia a San Lorenzo, su diácono, el cual hizo trasladar el cáliz a Huesca, su patria. Allí estuvo el Santo Cáliz hasta el año 712, en que los cristianos, huyendo de los islamitas, se refugiaron en los Pirineos y finalmente en el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca). De allí, según citan los historiadores, pasó a Zaragoza, al palacio real de la Alfajería. El Santo Cáliz, fue donado por la comunidad de San Juan de la Peña al rey de Aragón, don Martin I el Humano en el año 1399, el cual, agradecido, entregó a cambio a los monjes de San Juan de la Peña otro cáliz de oro. Dicen que el rey había manifestado reiteradamente deseos vehementes de poseer la sagrada reliquia.

Formando parte de los tesoros y reliquias de la capilla real, estuvo el Santo Cáliz en poder de los monarcas de la Corona de Aragón, hasta que en el año 1437, el rey Alfonso el Magnánimo, que había traído a Valencia las reliquias para la capilla de su real palacio, habiéndose de ausentar del Reino de Valencia, las entregó en pago de sus deudas a la Catedral, donde el Santo Cáliz fue venerado, junto a las demás reliquias, hasta que fue instalado en el 1916, en la antigua Aula Capitular donde hoy se venera.

La histórica capilla muestra todo su esplendor arquitectónico. Y en ella se muestran antiguos recuerdos. Con el bellísimo retablo frontal, filigrana tallada en piedra, los bancos, también de piedra que circundan el recinto y sirvieron de asiento en la antigua aula de estudios. Y, en el muro de la derecha el magnifico púlpito gótico de piedra, desde el cual San Vicente Ferrer explicaba su cátedra de teología. A su derecha el cuadro La Adoración de los Reyes de Nicolás Florentino (1469-1472). Se trata de una pintura al fresco, restaurada y pasada a lienzo.

Frente al Altar Mayor, a mayor altura, se hallan colgados dos grandes trozos de gruesas cadenas. Son las que antaño cerraban el puerto de Marsella y que el 19 de noviembre del año 1423 rompió la nave de Romeu de Corbera, al frente de las demás galeras, para atacar aquella base naval de la casa de Anjou, rival de Alfonso V el Magnánimo, que dirigía el combate. El trofeo fue traído a Valencia y donado por el propio rey a la catedral.

Además se trajo como botín de guerra los restos de San Luís de Tolosa que también fueron donados a esta Catedral. En un primer momento las cadenas fueron depositadas en el presbiterio pero con las reformas del año 1779 se ubicaron en la actual Capilla del Santo Cáliz.

También podemos encontrar un lienzo de Vicente López Portaña (1772-1850), representando la expulsión de los moriscos y una gigantesca pintura anónima sobre tabla del siglo XV representando a San Cristóbal.

Frente al muro donde se encuentra el púlpito una puerta gótica, bellamente tallada, conduce al interesante Museo de la Catedral. En el museo de la catedral hay interesantes y espléndidas obras de arte de Joan de Juanes, Jacomart, Osona, Castellanu, Correggio, Orrente, Espinosa, Vicente López, Camarón, y Francisco de Goya. Esta puerta de acceso al museo es una portada de pequeñas dimensiones, formada por un arco mixtilíneo encuadrado por una moldura dispuesta a modo de alfiz, en cuyas enjutas se aloja una Anunciación en alabastro, obra del alemán Johan de Kassel realizada en 1497.

 

La Capilla Mayor

Es en La Capilla Mayor, donde la belleza de las formas y los vivos colores del retablo renacentista contrasta con la lujosa ornamentación barroca realizada entre 1674 y 1682 por el arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel. La bóveda gótica de planta poligonal y cinco ventanales apuntados, se encuentra recubierta con una nueva bóveda y sus nervios recubiertos con una superposición de relieves vegetales entrelazados con amorcillos. Los ventanales góticos se adintelan y se decoran. A principios del siglo XX José Aixá realizaría las actuales vidrieras que cierran estos ventanales.

Las paredes se llenan de lunetos, superposición de adornos, imágenes, pilastras, columnas salomónicas, modillones, cartelas, pechinas, frontones partidos, guirnaldas, ángeles dorados, jaspes etc. La riqueza de los mármoles y dorados, la suntuosidad de las formas y la profusa decoración recuerda en algunos casos el estilo rococó, tal es la decoración del ábside y su bóveda. Una Capilla Mayor de estilo gótico encapusulada por un recubrimiento barroco

Los cuatro arcos que permitían la comunicación entre la girola y el presbiterio son cegados y en ellos se abren cuatro puertas, dos de ellas practicables y que comunican el presbiterio con el arranque de la girola.

Estas puertas están formadas por dos cuerpos; en el inferior se encuentra la puerta adintelada con columnas salomónicas en sus jambas y frontón partido en el dintel. El cuerpo superior lo ocupan unas hornacinas con relieves de mármol importados de Génova, con escenas de la vida de San Vicente Mártir, San Francisco de Borja, San Pascual Bailón y los Santos Bernardo, María y Gracia, y se deben al cincel de Daniel Salanova o Solavo en 1687.

Las estatuas, de madera dorada, que coronan el suntuoso cornisamiento con modillones, cartelas y óvalos que rematan el ábside, corresponden a San Vicente Ferrer, San Pedro Pascual, San Luís Bertrán, San Francisco de Borja, San Lorenzo y San Vicente Mártir y son obra de Tomás Sánchez Artigues.

La lámpara de cristal que cuelga es de cristal de murano, traída de Roma por el arzobispo Rocaberti (1677-1699), y que en un principio estaba destinada a la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

En junio de 2004 por azar fueron encontradas, cubiertas por la bóveda de Juan Bautista Pérez Castiel, unas pinturas de increíble belleza que han sido datadas en 1474 (siglo XV). Las pinturas representan a doce ángeles tocando instrumentos musicales, y destacan sobre un intenso fondo azul. Son obra de los italianos Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio.

Según los archivos catedralicios, en el año 1469 un incendio fortuito destruyó parte del ábside de la catedral, por lo que en 1474 el entonces arzobispo de Valencia y futuro papa Alejandro VI ordenó a ambos pintores que realizaran las pinturas al fresco que ahora tenemos el placer de observar. Estas pinturas venían a sustituir a la decoración pictórica mural que se quemó y que habían sido realizadas en 1432 por el pintor Miguel Alcañiz activo en Valencia durante la primera mitad del siglo XV.

La bóveda de Pérez Castiel fue desmontada y las pinturas restauradas. Después de un largo periodo de deliberaciones sobre la conveniencia de volver a montar la bóveda y tapar nuevamente las pinturas o dejarlas al descubierto, se ha optado por dejarlas al descubierto, tal y como estuvieron antes de la reforma efectuada por Pérez Castiel en el siglo XVII. Por tanto en la actualidad nos encontramos con una Capilla Mayor de estilo gótico, encapsulada por una decoración barroca a excepción de la bóveda que cuenta con pinturas al fresco renacentistas.

El actual  Retablo Mayor de la Catedral de Valencia, se encuadra en el conjunto de lo que suele denominar ” Retablo con puertas”, y que consiste en un retablo resguardado dentro de un armazón o armario que lo protege. En nuestro caso en el interior del armario sólo se cobija la imagen de la Virgen por haber desaparecido el retablo.

Las primeras noticias que tenemos del Retablo del Altar Mayor de la Catedral de Valencia, hacen referencia a un retablo de plata de estilo gótico, realizado entre 1367 y 1391 por los orfebres Pere Bernés y Berthomeu Coscollá. Este retablo quedó destruido en el incendio de 1469 al que ya hemos hecho referencia. No conocemos su distribución pero seguramente en el centro se encontraría la imagen de la Virgen a la que está dedicada la Catedral.

 Retablo del altar mayor
                    Retablo del altar mayor

Para sustituir al que había quedado destruido, entre 1489 y 1507 se realizó un nuevo retablo en plata para el Altar Mayor realizado por el orfebre Bernabo Thadeo Piero da Pone (natural de Pisa, Italia) ya con un corte renacentista. Fue ayudado en su trabajo por los también orfebres Agustín Nicós (alemán) y los valencianos Juan Nadal, Francisco Cetina y Jaime Castellnou.  Este nuevo retablo renacentista de plata seria fundido en Mallorca en 1812 para acuñar moneda en la guerra contra Napoleón.

En el tiempo que transcurre entre uno y otro retablo, se colocó de manera provisional un retablo en madera, del cual sólo nos queda una tabla en el Museo de la Catedral representando una escena del Tránsito de la Virgen.

Para albergar el nuevo retablo de plata se construyó un gran armario en cuyo interior se guardaba. Lo normal es que las puertas del armario permanecieran cerradas y sólo en grandes ocasiones litúrgicas se abrían y se mostraba al público el retablo de plata. Éste se dividía en tres pisos y tres calles con un total de ocho paneles; y en el centro la imagen de la Virgen. Los paneles de plata hacían referencia a episodios de la vida de Maria: la Natividad, la Adoración de los pastores, la Ascensión, la Visitación, Pentecostés, La Anunciación y la Purificación.

En 1867 se volvió a realizar un nuevo retablo pero esta vez de cobre dorado. Realizado en un estilo neogótico bastante lamentable, fue destruido en el asalto e incendio de la Catedral el 21 de julio de 1936 a comienzos de la Guerra Civil Española. Las trazas de este retablo eran del arquitecto Ramón Jiménez Cros, el modelista Franchini y el fundido y cincelado realizado por el platero Leandro García. En el centro de este retablo se colocó una imagen conocida como la Virgen de Porta-Coeli, llamada así por haber sido tallada con destino a esta Cartuja, por Ignacio Vergara en el siglo XVIII. Desde 1874 esta imagen es la titular de la Capilla Mayor.

Finalizada la Guerra Civil se optó por no realizar más retablos y se colocó en el interior del armario al que hemos hecho referencia la imagen de la Virgen de Portacoeli que era lo único que se salvó del asalto a la Catedral. Así la Virgen de Portacoeli se encuentra sobre un pequeño pedestal sobre un fondo de tela de color blanco. Anteriormente esta tela era de color rojo con bandas negras, por lo que es fácil ver imágenes de la Virgen con ese fondo.

Las grandes puertas que cierran el armario ocupan una superficie de 75 metros cuadrados, están pintadas al óleo y son tan notables, que Felipe II, al verlas, dijo refiriéndose al retablo: “es de plata, pero las puertas son de oro”. Están fechadas entre 1506 y 1510.

Las puertas del retablo del altar fueron pintadas al temple y óleo sobre tabla, por Fernando Yáñez de la Almedina y Fernando de los Llanos, de quienes se dicen fueron colaboradores de Leonardo da Vinci y trajeron de Italia el estilo renacentista que habría de llegar al resto de la península a través de Valencia. Ambos son conocidos como los Hernandos.

Fernando Yáñez nació hacia 1450 en la Almedina, provincia de Ciudad Real, mientras que Fernando de los Llanos nació en Santa María de los Llanos, en la provincia de Cuenca. Trabajaron juntos en las pinturas de la Catedral y a la finalización de los trabajos cada uno de ellos siguió por caminos diferentes.

Son en total seis tablas dobles, es decir pintadas por ambos lados, lo que hace un total de doce pinturas, de 1,94 metros x 2,27 metros cada tabla.  Las pinturas de la parte exterior de las puertas son: Natividad de Jesús y Adoración de los pastores — Ascensión del Señor — Adoración de los Magos — Pentecostés — Resurrección de Jesucristo — Dormición y Asunción de la Virgen Maria. Las pinturas de la puerta interior son: Abrazo de San Joaquín y Santa Ana ante la puerta dorada — Visitación de la Madre de Dios a Santa Isabel — Natividad de Maria — Presentación del Niño Jesús en el Templo — Presentación de la Virgen María en el Templo y por último Descanso en la huida a Egipto.

Las pinturas atribuidas a Yañez de la Almedina son: el abrazo ante la puerta dorada, la presentación de la Virgen, la Visitación, la Dormición, la Natividad de Jesús y la Purificación. El resto se atribuyen a Llanos a excepción de la Ascensión que se cree que trabajaron los dos en ella.

Coro

Después de Guerra Civil, al fondo de la Capilla Mayor se colocó lo que restaba de la sillería del coro de estilo herreriano realizado entre 1594 y 1604 en madera de boj y nogal. Sus autores fueron el tallista Domingo Fernández Ayarza y los milaneses Francisco Maria Longo, Juan Tormo y Jácome Antonio Como. El coro se encontraba antes en el centro de la nave principal, pero en 1943 se trasladó a su actual emplazamiento. Originalmente constaba de 155 sitiales.

Vicente Traver Tomás dispuso el coro en el presbiterio y el Altar Mayor en el centro del crucero. Al retirarse el coro de la nave central, el trascoro neoclásico de mármoles y jaspes fue reutilizado por el arquitecto Vicente Traver que construyó un baldaquino con destino a la Capilla Mayor. En la repristinación de la Catedral realizada a partir de 1974, este baldaquino fue retirado y trasladado a la Iglesia Arciprestal de Liria.

La Girola y el Ábside

Es una de las partes más antiguas de la Catedral, por donde comenzó su construcción en el año 1262. La obra gótica del deambulatorio adopta la forma de tramos pentagonales, hasta un total de cinco. Esta se encuentra en parte, cubierta por la decoración neoclásica del siglo XVIII. Primitivamente permitía contemplar el Altar Mayor a través de los arcos del presbiterio (como en la Iglesia de Santa Catalina), pero estos fueron cegados en la reforma barroca del ábside en el siglo XVII.

La Girola es el espacio destinado a que los fieles puedan deambular a través de las capillas sin interrumpir el culto del Altar Mayor, se encuentra poco difundido en Valencia, observándose únicamente en la Catedral y en la Iglesia de Santa Catalina. La girola cuenta con ocho capillas y tanto ésta como el resto de la iglesia fue recubierta por completo tras la reforma neoclásica que fue proyectada en 1771 por Antonio Gilabert. Tras la última restauración se limpiaron de tales ornamentos algunas partes de la Catedral por lo que hoy podemos apreciar los arcos y muros góticos originales.

En el deambulatorio, frente a la sacristía se encuentran las campanas conocidas como “campanas del rotgle” o rueda de campanas que se utiliza todos los días, así como otras dos campanas pequeñas de avisos, que carecen de inscripciones, y que podrían ser las que trajo el rey conquistador en 1238 para marcar la nueva cultura sonora de los cristianos.

El ábside de planta poligonal, está cubierto por una bóveda gallonada de seis nervios. Tiene cinco ventanales ojivales y se comunica con la girola por dos puertas laterales. Tanto la bóveda como los muros estaban ornamentados con murales encargados a Miguel Alcañiz en 1432, y tras destruirse en un incendio la obra de éste, se encargaron nuevas pinturas a Pablo de San Leocadio y Francisco Pagano en 1472. Estas pinturas fueron cubiertas tras las reformas de 1674. Al exterior una línea de canecillos en forma de rollos recorre todo el perímetro del ábside. Las ventanas ojivales disponen de vidrieras de confección moderna, ya que las originales no han llegado hasta nosotros.

Sacristía Mayor

La sacristía es una de las partes más antiguas de la catedral. Su construcción original de estilo gótico es del siglo XIII. Se encuentra en la esquina derecha al comienzo de la girola en su intersección con el crucero. Es un espacio de planta cuadrada cubierto con bóveda de crucería octopartita que apoya sobre cuatro trompas. Los ocho nervios que la conforman confluyen en una única clave central y se apoyan en ménsulas con decoración historiada. Tiene este espacio un gran ventanal gótico de seis metros de altura que permite la iluminación del interior a través de sus vidrieras.

A su lado se comunica con otra habitación que es la actual Sala Capitular construida por el arquitecto Joaquín Tomás en 1826 en estilo neoclásico y en la que se halla la galería de retratos de todos los prelados que han ocupado la sede catedralicia.

La galería de retratos fue encargo del Patriarca y Arzobispo de Valencia San Juan de Ribera a Joan de Joanes en el siglo XVI. Son retratos ficticios de los obispos y arzobispos de la sede valentina hasta San Juan de Ribera, y están realizados en óleo sobre cuero. A partir de este arzobispo los retratos están realizados por distintos pintores y algunos son fieles al retratado y otros no. Los lienzos actuales lógicamente sí que se corresponden con la imagen real del Arzobispo.

Otra habitación más pequeña, hace las funciones de Sala de Reliquias. En ella se conservan las reliquias que posee la Catedral. Es una habitación de planta poligonal cubierta con bóveda semi-esférica con linterna. Realizada por el arquitecto Joaquín Tomás al mismo tiempo que la Sala Capitular. En el interior de la Sala encontramos tres armarios empotrados en la pared donde se guardan las reliquias y que nunca están expuestas al público. Las puertas que cierran los armarios están pintadas en su parte exterior por el pintor academicista Miguel Parra (1780-1846) y representan a San Luís rey de Francia haciendo donación de la Santa Espina de Cristo a la Catedral, la entrega del Santo Cáliz a la Catedral y la última representa al rey Alfonso el Magnánimo haciendo entrega de la Veracruz y otras reliquias a la Seo valenciana. Hasta el momento en que la Catedral tuvo en custodia el Santo Cáliz, esta espina de la corona de Cristo era la reliquia más importante que poseía la Catedral.

Desde la estancia de paso antes aludida, una escalera facilita el acceso al archivo-biblioteca, que ocupa dos plantas situadas sobre la sacristía antigua y la actual Sala Capitular. Contiene el archivo, legajos, pergaminos, bulas pontificias, documentos reales y notariales, constituciones de la catedral, deliberaciones del capítulo. Cartas, oficios etc. También y en este mismo lugar cabe destacar el archivo de música de la catedral.

Antes de entrar en la sacristía, en el pequeño vestíbulo se advierte en los muros, dos profundos canales labrados en los sillares de las paredes, y que servían para deslizar un rastrillo. Es la denominada por Sanchis Sivera puerta “caladissa” y fue colocada en 1521 ante el peligro que suponía las Guerras de las Germanías. En tiempos pasados se cerraba y quedaba incomunicada la sacristía con el resto del templo. No obstante lo dicho parece ser que la puerta nunca se llegó a usar, la única vez que hubo ocasión de utilizarla se optó por proteger los bienes materiales de la Catedral en uno de los pisos del Miguelete que ofrecía una mejor defensa ante las turbas descontroladas.

En el interior de la sacristía, a media altura, hay un pequeño vano al que sólo se puede subir por una escalera de cuerda. Es la entrada a una cámara secreta (el reconditorio). En esta cámara es donde se depositaban joyas o reliquias en tiempos de revueltas o guerras. El vano, situado a cinco metros de altura, se alcanza forzosamente con una escalera de mano y permite el paso a un aposento de regulares dimensiones (3 x 3 metros), donde se puede estar en pie y que ha sido decorado por un pintor con bellas y dramáticas escenas de la Pasión de Cristo inspiradas en el relato de San Mateo. En la actualidad una escalera fija metálica adosada al muro permite la entrada a este espacio.

Las pinturas, adscritas al gótico lineal (siglo XIV), son sin duda, la única muestra pictórica que nos ha llegado de los inicios de la Catedral valentina. Las pinturas hacen referencia a la Pasión de Cristo y a la Corona de espinas. En el centro sobre el nicho o sagrario de la pared, vemos a dos ángeles portando la corona de espinas, a ambos lados del nicho una escena representa a Jesús atado a la columna mientras es azotado y en el otro lado a Jesús ante Caifás y Pilatos. El nombre de ambos está escrito en el muro sobre un fondo azul estrellado. Como hecho anecdótico podemos decir que la columna a la que está atado Cristo se corresponde con la columna que hay en este espacio, por lo que el pintor utilizó la columna como modelo para su pintura.

Esta cámara se hizo para guardar allí las reliquias que se custodian en la Seo valenciana en caso de peligro evidente por cualquier causa. Una de las primeras reliquias que allí se guardarían fue sin duda la de la espina de la Corona de Nuestro Señor Jesucristo y que fue regalada en 1256 por el rey de Francia, San Luis, al rey de Aragón, Jaime I. Fue el regalo de bodas por el matrimonio del descendiente del rey francés con la hija de Jaime I Isabel de Aragón.

Es asombroso que no se hubiera redescubierto, pero fue posible conocer de nuevo la sala, debido a que durante el incendio y saqueo de la Catedral en la Guerra Civil española, quedó al descubierto el hueco al derribarse la bóveda que lo cubría.

Sobre la puerta de la sacristía encontramos un óleo de 4 metros de altura, obra de José Grassa y que representa la glorificación de los mártires valencianos. José Grassa, natural de Gandia (Valencia), realizó este óleo sobre lino para la beatificación de los mártires valencianos de la Guerra Civil Española en al año 2001. En él podemos ver  la ascensión a la Gloria, representada por Nuestro Señor sentado en un trono de nubes, de los mártires que salen de la ciudad de Valencia simbolizada en sus monumentos más representativos.

El día 11 de marzo de 2001, el Papa Juan Pablo II reconoció solemnemente el martirio del sacerdote José Aparicio Sanz y de otros 232 compañeros mártires que entregaron su vida por la fé en Cristo en Valencia durante la persecución religiosa entre 1936 y 1939. Estos sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, hombres y mujeres, fueron así declarados “beatos”, es decir, bienaventurados, pues, desde la gloria que tienen junto al Señor, pueden interceder por nosotros. Sus nombres fueron elegidos de entre los muchos más que compartieron la misma suerte gloriosa en esa época en la archidiócesis de Valencia.

Además de los sacerdotes diocesanos y de los seglares de Acción Católica y otras asociaciones piadosas, hay representantes de las siguientes órdenes religiosas: Dominicos, Franciscanos, Franciscanos Conventuales, Capuchinos, Capuchinas, Jesuitas, Salesianos, Salesianas, Terciarios Capuchinos, Reparadores, Hermanos de la Salle, Carmelitas de la Caridad (Vedrunas), Servitas, Escolapias, Misioneras Claretianas, Hermanistas de los Ancianos Desamparados y Terciarias Capuchinas.

Obra Nova

Junto a la plaza de la Virgen se encuentra la parte que se conoce como Obra Nova, realizada en 1566 (siglo XVI) en estilo renacentista. Diseñada por Gaspar Gregori e inspirada en el Tratado de Serlio, este conjunto de galerías en la cabecera de la Catedral fue realizado por el cantero Miguel Porcar. A esta arquería también se le conoce como Lonja de los Canónigos, o también Tribuna de los Canónigos. Se trata de una tribuna semicircular de tres alturas, con arcadas abiertas al exterior destinadas a la contemplación de procesiones y actos públicos desde la propia Catedral, sobre todo aquellas que se realizaban en la Plaza de la Virgen.

Consta de tres galerías superpuestas formadas por arcos de medio punto. Los arcos que forman el primer piso se apoyan en pilastras de orden dórico y sus vanos están cegados. El segundo piso se sustenta en pilastras de orden jónico, mientras que la tercera galería se apoya en columnas y permanece descubierta por su parte superior. En el siglo XX se suprimió esta cubierta que cerraba la arquería alta.

Capillas exteriores

En el mismo lugar donde se encuentra la Obra Nova se levanta una capilla cerrada por una verja de hierro. Es la antigua Capilla “dels Tapiners”. Hoy en día se encuentra dedicada a la figura de San Vicente Ferrer desde que fue rehabilitada en el año 2006″.

En su interior una imagen de San Vicente Ferrer, obra del escultor valenciano  Rafael Orellano Iñigo. También encontramos una placa de cerámica con la siguiente inscripción: “La Ciutat de València i la Junta Central Vicentina en honor a Sant Vicent Ferrer. Patró de la Comunitat Valenciana. Sant Valencià Universal”. Valencia 4 de noviembre de 2.006. La imagen de 1,80 metros de altura descansa sobre una peana de piedra y representa al Santo en actitud de bendecir.

La capilla, realizada en el siglo XV, tiene bóveda sexpartita. Durante un periodo de tiempo la capilla alojó la imagen de la Virgen de los Desamparados hasta que en 1667 pasó a la Basílica. Más tarde fue entregada a la Cofradía de San Pedro llamada “dels tapiners”, de donde le viene el nombre. En 1775 dejó de prestar servicio a la Cofradía, utilizándose a partir de entonces para diversos menesteres, entre ellos el sermón del Domingo de Ramos.

Pasos elevados

En este lugar existe un paso elevado de estructura barroca, construido en el 1660 (siglo XVII) que une la Catedral con la Basílica de la Virgen de los Desamparados por encima de la calle Emilio María Aparicio Olmos. Se trata de un gran arco de medio punto sobre el que descansa el paso cubierto y al que se abren tres ventanas rectangulares en cada uno de sus lados.

Otro paso elevado es el que ordena construir el obispo para unir la Catedral y el Palacio Arzobispal por encima de la calle de la Barchilla. Fechado en el siglo XVIII, este paso lo forma un arco de medio punto rebajado, sobre el que se alza un conjunto arquitectónico rematado por un frontón triangular. En el centro del paso elevado y cubierto, un vano adintelado en cada uno de sus lados.

 Pinturas al fresco altar mayor
            Pinturas al fresco altar mayor

Paneles de azulejos

Un poco mas adelante en dirección hacia la plaza de la Almoina, un panel de azulejos (1,20 m. x 1.60 m.) en la pared de la catedral, realizado por Jaume de Scals Aracil en 1955; nos recuerda la conmemoración del V Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer, a quien se le representa pacificando dos familias rivales de Valencia, la familia Vilaragut y la familia de los Centelles.

En el panel podemos ver al fondo una ciudad medieval,  Valencia, identificada por su escudo; sobre ella el Santo Ángel Custodio de la Ciudad. En el centro del retablo San Vicente (Pare Vicent) separando a las dos familias rivales que llevan las espadas en alto. Por debajo una leyenda dice: Vosaltres si voleu rebre lo Sant Esperit que hajau concòrdia uns ab altres, dexant males costums, vicis i rencors a son prosime”.

Criptas, cementerios y fosares

Uno de los aspectos a destacar de la Catedral de Valencia, es que la misma es un gigantesco cementerio. Hay reseñas históricas que nos hablan que en los alrededores de la Catedral, habían numerosos enterramientos que incluso estaban a pie de calle y frecuentemente eran pisoteados por las gentes. Pero no es de estos enterramientos de los que vamos a hablar, sino de aquellos que se encuentran en el interior de la Catedral.

En concreto se sabe. como anteriormente hemos dicho, que la Sala Capitular o Capilla del Santo Cáliz, se pensó entre otras cosas para enterramiento de prelados y canónigos. Pues bien, dicha función la cumplió a la perfección y hoy en día debajo de esta sala se encuentra una cripta o cementerio. La entrada se realiza a traves de una losa de piedra que hay debajo del púlpito de la Capilla. Desgraciadamente cuando se fue a investigar las características de esta cripta, los investigadores se encontraron con que la misma estaba cegada por escombros, no se sabe el motivo. Entre los escombros se encontraron piedras correspondientes a trazas góticas, por lo que se supone que se cegaron en el momento de la reforma del siglo XVIII, o bien los escombros se echaron en ese lugar cuando se construyó otra segunda cripta en la nave central. El caso es que esta cripta permanece hoy sin investigar.

Por último cabe destacar que en lugar preeminente de la Sala Capitular, en el suelo frente al Altar, nos encontramos con la lápida y enterramiento del arzobispo Valeriano Menéndez Conde, fallecido en 1916.

En el año 1563 se fundó una nueva cripta, destinada al cabildo, es el llamado cementerio de los canónigos. Se encuentra situado en la nave central, cerca de donde se encontraba el antiguo coro, y se accede a él por una losa en el suelo sujeta con argollas. Al interior de la cripta se bajaba por una escalera de 22 peldaños.

Y aún tenemos otra tercera cripta, el llamado cementerio de los beneficiados, situado entre el primitivo coro y la puerta principal (bajo la arcada nova), a la izquierda del eje de la nave central. Se accedía por una escalera de 16 peldaños.

Como norma general a los difuntos se les colocaba en nichos adosados a las paredes, y como no podía ser de otra manera el suelo de la Catedral hace de techo de estas criptas. A la existencia de estas criptas o cementerios, hay que sumar  la de los obispos y arzobispos enterrados en las distintas capillas existentes en la Catedral. Es norma todavía en uso que el Deán de la Catedral  le pregunte al nuevo arzobispo cuando es elegido en que lugar de la Catedral quiere ser enterrado. También han sido enterrados en distintos lugares de la Catedral relevantes figuras de la vida valenciana. Por no hacer una lista excesivamente larga de las personalidades enterradas en la Catedral, destacaremos sólo las más conocidas; en la Capilla de San Luís Obispo, los restos de Luís de Anjou o San Luís de Tolosa (1274-1297), en la Capilla de Santo Tomás de Villanueva, él mismo, Miguel Roca Cabanellas que falleció en 1992, Marcelino Olaechea Loizaga y Pérez Bayer, entre otros.

A la altura del presbiterio encontramos el lauda sepulcral y el enterramiento del arzobispo Prudencio Melo y Alcalde que quiso ser enterrado en este lugar, porque quería ser pisado por su fieles, como señal de humildad.

También están enterrados Gregorio Mayans y Ausias March, poeta renacentista de fama universal, aunque de éste se tienen serias dudas de que realmente sus restos figuren en la catedral. Del mismo tenemos la lauda sepulcral a la altura del transepto cerca de la puerta de la Almoina.

Y por último en el testero de la Catedral están enterrados los cuerpos de Fray Andréu Albalat, que en 1262, ordenó la construcción de la Catedral, y también el infante don Alfonso, primer hijo de Jaime I el Conquistador y su esposa Leonor de Castilla. El obispo Albalat fallecido en 1276 sería enterrado provisionalmente en el Monasterio de San Vicente de la Roqueta.

Finalizada la guerra civil española, se decidió la repristiniciación de la Catedral, es decir la devolución de la Catedral a su aspecto gótico original, ya que hasta ese momento su aspecto correspondía a la reforma neoclásica realizada en el siglo XVIII. Uno de los elementos que se incluyó en la reforma fue la colocación de un nuevo suelo en toda la Catedral por parte del arquitecto Vicente Traver Tomás, por lo que la mayor parte de las lápidas que se encontraban en el suelo fueron tapadas, pero permanecen bajo el nuevo suelo.

En este proceso de repristiniciación del templo en 1970 se eliminaron las conocidas como casas de los canónigos que estaban adosadas al muro exterior de la Catedral en la calle Miguelete.

La Catedral y la Guerra Civil

En otro orden de cosas, la Catedral de Valencia fue asaltada e incendiada los días 21 y 23 de julio de 1936, por milicianos republicanos en el inicio de la guerra civil española (1936-1939). Después de estos acontecimientos la iglesia metropolitana fue utilizada durante toda la guerra como almacén de artículos militares. Parte de los lienzos, el vestuario, los ternos, las casullas e imágenes de valor incalculable fueron quemadas o robadas. Parte de la riqueza artística pudo ser salvada gracias a los oficios del entonces Alcalde de la Ciudad que llevó todos los objetos que pudieron ser salvados a almacenes municipales donde quedaron en custodia. Al finalizar la guerra todo este valor patrimonial fue devuelto a la Catedral. Sin embargo hubieron piezas que se quemaron, otras desaparecieron y las que tenia valor material fueron robadas. Entre las piezas que desaparecieron citaremos los siguientes:

Lienzo de la Virgen del Amor Hermoso, obra del italiano Giovanni Battista Salvi (Sassoferrato 1609-Roma 1685). Fue robada el 21 de julio de 1936.

Icono de Santa María.  Se dice que era la imagen que trajo consigo Jaime I en la conquista de Valencia, que donó a la Catedral y fue la primera imagen que presidió el Altar Mayor y de donde recibe su nombre la Catedral, llamada como ya hemos dicho de Santa María. Se trataba de un icono del siglo XIII y permaneció en ese lugar hasta el siglo XV en que fue trasladada a una capilla de la girola. En el siglo XIX fue nuevamente trasladada, esta vez a la Sacristía Mayor, y allí se encontraba cuando fue destruida por el fuego un 21 de julio de 1936.

Uno de los preciados objetos que pudo ser salvado fue el Santo Cáliz de la Última Cena.

Las gárgolas de la Catedral

La Catedral de Valencia no es prodiga en gárgolas; en realidad sin contar las que luce “El Micalet”, sólo hay ocho gárgolas. Cuatro se encuentran en cada uno de los cuatro extremos que forman la nave del transepto, dos en la parte superior de la Puerta del Palau y dos encima de la Puerta de los Apóstoles. Las restantes cuatro se agrupan en la fachada oriental por detrás de las dependencias que rodean por esa parte la girola (a la derecha de la Puerta del Palau). En algún otro punto de la Catedral existe algún canal de desagüe pero no llega a la categoría de denominarla gárgola en el sentido que nosotros la interpretamos.

Las cuatro gárgolas que se encuentran en los extremos de la nave del transepto son muy parecidas entre si, representan a animales con las fauces abiertas por donde sale el agua. Las gárgolas de la fachada del Palau son de traza más sencilla, mientras que a las de la fachada de los Apóstoles dentro de su simplicidad se les ha esculpido las patas, cosa que no ocurre con sus compañeras del Palau.

La primera gárgola es la archiconocida como mujer que sostiene sus dos grandes pechos, lo cual es algo más que evidente; la mujer de aspecto viejo lleva un tocado en la cabeza.

La segunda gárgola representa a un hombre joven con un sombrero en la cabeza cuya interpretación no llegamos a comprender.

La tercera gárgola representa a un hombre que lleva una corta capa sobre los hombros.

La cuarta y última es un hombre mayor que parece abrazar algún tipo de animal sobre su pecho, bien en actitud de protección o con intención de devorarlo.

 Detalles de la imposta
                         Detalles de la imposta

El reloj de sol

Un elemento bastante desconocido por pasar muy desapercibido es el reloj de sol que junto a la puerta de los Apóstoles (a la derecha) marcaría las horas si es que no hubiera perdido la numeración horaria con el paso del tiempo. Del mismo sólo nos queda su puntero vertical (llamado nomón), que nos recuerda día a día que el reloj de sol estaba allí situado.

Las terrazas de la Catedral

La cubrición exterior de la Catedral se realiza mediante terrazas planas. En el siglo XVIII se cubrieron con una cubierta a doble vertiente, pero en las reformas de repristinización del siglo XX fueron eliminadas por un doble motivo; uno de ellos que no era un elemento original del templo y el segundo y más importante porque el peso de las mismas ponía en peligro la estabilidad del templo. En la actualidad por tanto se han recuperado su forma original de terrazas planas ligeramente inclinadas para permitir el desagüe del agua de lluvia.

catedral de valencia. terrazas
              catedral de valencia. terrazas

El acceso a las terrazas se realiza a través de la Capilla de San Dionisio y Santa Margarita. En esta capilla una puerta abierta en el muro permite el acceso tanto a la Obra Nova como a las terrazas. El acceso se realiza a través de una escalera de caracol realizada en 1505 por Pere Compte, aunque éste no llegó a finalizarla. Al exterior se visualiza esta escalera de caracol mediante una pequeña torre de planta cuadrangular que acaba en una estructura piramidal o pináculo con decoración gótica acabada en aguja. Esta torre visualmente se encuentra sobre la Puerta de los Apóstoles y la Obra Nova. La torre tiene dos puertas, la primera permite el acceso a las terrazas del ábside y a la Obra Nova, y la segunda situada un piso por encima permite el acceso a las terrazas de las naves de la Catedral. En el interior de la torre, la escalera de caracol acaba en una cúpula sexpartita que apoya en ménsulas con figuración humana.

A destacar las espléndidas vistas que desde las terrazas podemos contemplar de la Plaza de la Virgen y de Zaragoza, así como de las cúpulas de las capillas laterales y edificios de los alrededores de la Catedral. Todo un gozo para los sentidos.

En las obras realizadas en la terraza, apareció un capitel abandonado y que no corresponde a ninguna de las etapas constructivas de la Catedral, por lo que se ha dejado “in situ” a falta de mejor ubicación.

Museo Catedralicio-Diocesano

El actual museo de la Catedral de Valencia fue creado en el año 1966 por el arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea. Anteriormente habían existido el “Museo de Antigüedades” o “Museo Diocesano Valentino” fundado por el arzobispo Andrés Mayoral en 1761 e instalado en las dependencias del Palacio Arzobispal. El mismo desapareció durante la invasión francesa de 1808.

Posteriormente en el año 1922 el cardenal Enrique Reig Casanova, constituyó el “Museo Arqueológico Diocesano” también en el Palacio Arzobispal con fondos de la diócesis de Valencia y de la propia Catedral pero éste también desapareció a raíz de la Guerra Civil de 1936.

En 1954 se creó el Museo Catedralicio y en 1966 el arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea dispuso que el Museo Catedralicio pasara a ser también Museo Diocesano. Para ello se construyó un nuevo edificio adosado a la Catedral y con una única entrada por el interior de la Catedral. La entrada al Museo se realiza a traves de una puerta existente en la Capilla del Santo Cáliz y tiene su salida por otra puerta que se abre en la capilla de San Francisco de Borja, por donde se vuelve a acceder al interior de la Catedral.

En el interior del museo podemos encontrar las esculturas originales de la Puerta de los Apóstoles, un relieve en madera policromada del Tránsito de la Virgen (siglo XV), un busto relicario de San Pedro en plata, diversos relieves de madera procedentes del desaparecido órgano de la catedral y que fue quemado durante la guerra civil de 1936, la tabla de los improperios de Vicente Macip, dos tablas también de Vicente Macip, una de ellas representando a San Vicente Mártir y la otra a San Vicente Ferrer, así como diversos fragmentos de retablos y finalmente la Custodia de la Catedral, entre otras obras de arte, además de varias maquetas en madera de la catedral, en sus diversas fases de construcción. Es interesante destacar la  pequeña colección de lienzos de grandes maestros de la escuela valenciana.

 

La Custodia

En el interior del Museo de la Catedral se encuentra la Custodia procesional de la ciudad, llamada “De los Pobres” por haberla sufragado en su mayor parte los devotos y fieles. El arzobispo Marcelino Olaechea la bendijo el 11 de junio de 1952 después de que el orfebre Francisco Pajarón Suay, la iniciara en 1942, con la ayuda de orfebres, tallistas, carpinteros, herreros y esmaltadores, quedando acabada en 1955.

Custodia de la catedral
                   Custodia de la catedral

La Catedral había poseído anteriormente dos magníficas custodias procesionales, una realizada en 1442 en plata dorada y adornos de pedrería por el célebre platero valenciano Juan de Castellnou, perdida en 1812 al fundirla en Mallorca para convertirla en moneda para financiar la resistencia contra Napoleón, y otra, de las llamadas de sol, de estilo barroco, desaparecida en el saqueo de la Catedral de 1936.

La actual Custodia está formada por tres cuerpos que se levantan sobre un basamento donde figura la inscripción dedicada a la Custodia de Cristo, los escudos de Valencia y los de los arciprestazgos de la ciudad, así como diferentes serafines, que pronuncian alabanzas a Jesucristo.

Las imágenes de los Patriarcas, los Profetas y de los Apóstoles están en el primer cuerpo en cuatro casilicios dobles en las esquinas o chaflanes junto con los distintos santos valencianos, entre otros elementos.

El segundo cuerpo tiene forma octogonal y tiene varias figuras de santos valencianos pero en esta ocasión están presididos por la figura de la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, ángeles y representaciones de varias escenas del Nuevo Testamento.

Es octogonal también el tercer cuerpo del templete pero en está ocasión tiene un remate en forma de cúpula, parecida a un templete renacentista. En el arco central está la figura de Cristo Resucitado y otras figuras del cristianismo.

En su conjunto, con la custodia y las andas de plata, tiene 48 escudos de las principales familias de la nobleza valenciana alternadas por 71 campanillas; es la mayor obra de orfebrería del siglo XX de todo el mundo. La Custodia mide 4,02 metros y 2,26 metros de diámetro y es la más grande de la cristiandad, superando a la de Toledo que mide la midad y uno de diámetro. Pesa más de 600 kilos sin contar el pedestal móvil. Lleva 159 imágenes, 44 relieves con escenas bíblicas y los 48 escudos de familias nobles del Reino de Valencia.

El jesuita Antonio de León impulsó en 1942 la construcción de la Custodia actual, de diseño neobarroco. El orfebre Francisco Pajarón, utilizó 13 años en acabar la obra, según diseño del arquitecto diocesano Vicente Traver.

El orfebre y sus ayudantes utilizaron casi 535.668 horas de trabajo, se invirtieron 11 kilómetros de soldadura, unos 35.787 tornillos y la cantidad de piezas que se trabajaron por separado pasó de 20.000

Los fieles y devotos de Valencia aportaron sus donativos, la mayoría en objetos de plata, oro y joyas, empleándose unos 600 kilos de plata, 5 kilos de oro y unos 750 gramos de platino.

La custodia tiene como finalidad contener la forma consagrada, que es el pan cambiado substancialmente en el cuerpo de Cristo resucitado en la celebración de la Eucaristía, como efecto de las palabras de Jesús: “Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo entregado por vosotros” y la invocación del Espíritu Santo.

En la procesión que se hace en la tarde de la solemnidad del santísimo cuerpo y sangre de Cristo (domingo siguiente a la Trinidad, comienzos de junio), esta custodia recorre las calles de Valencia bajo una lluvia de pétalos de flores y rodeada de la adoración del pueblo cristiano.

Visita por el interior de la Catedral

  • Capilla de San Sebastián
  • Capilla de la Virgen del Rosario
  • Capilla del Beato Gaspar de Bono
  • Capilla de San Miguel Arcángel
  • Capilla de la Virgen del Puig
  • Capilla de Santa Catalina de Alejandría
  • Capilla de San Pedro Apóstol
  • Capilla de San Rafael Arcángel
  • Capilla de San Francisco de Asís
  • Capilla de San Francisco de Borja
  • Capilla del Cristo de la Buena Muerte
  • Capilla de San Antonio de Padua
  • Capilla de San José
  • Capilla de San Jaime
  • Capilla de la Inmaculada Concepción
  • Capilla de Santo Tomás de Villanueva
  • Capilla de la Virgen del Pilar
  • Capilla de San Vicente Ferrer
  • Capilla de Santo Domingo de Guzmán
  • Capilla de los mártires valencianos
  • Capilla de San Luís Obispo
  • Capilla de la Beata Josefa Naval Girbes
  • Capilla de San Dionisio y Santa Margarita
  • Capilla de San Vicente Mártir
  • Capilla de San Pascual Bailón
  • Capilla de la Resurrección
  • Capilla de la Santísima Trinidad
  • Capilla de San Agustín
  • Órgano

Entrando por la Puerta de los Hierros, a nuestra izquierda, encontramos la pila bautismal y sobre la pila bautismal, un óleo sobre tabla de Vicente Macip, representando el bautismo de Cristo en el río Jordán, por Juan el Bautista. Obra pintada en 1535. Asisten al acto cuatro doctores de la iglesia (San Gregorio y San Agustín a la izquierda y San Ambrosio y San Jerónimo a la derecha) y el donante del cuadro, el venerable Juan Bautista Agnesio, que señala las páginas del Antiguo Testamento (1480-1553). Desde el cielo, el Padre eterno envía al Espíritu Santo sobre el Hijo y proclama en una filacteria: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”.

En el lado lado derecho de la puerta un cuadro con una escena del Descendimiento de Cristo, óleo del toledano Blas del Prado (1545-1592), pintado en el año 1581 y procedente de la Parroquia de San Pedro de Madrid.

Según entramos empezamos por nuestra derecha y nos encontramos con las siguientes capillas:

Capilla de San Sebastián.  San Sebastián era un oficial de la guardia del emperador Diocleciano. Acusado de ser cristiano fue condenado a morir asaetado por sus compañeros. Recogido con vida por los cristianos y una vez curado por Santa Irene, se presentó ante el emperador para acusarlo por su injusticia con los cristianos, siendo entonces azotado hasta la muerte. Se le llama por eso el “doble mártir”. Fue muy venerado como patrono de la peste.

Se trata de una capilla de estilo neoclásico (siglo XVIII) obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.

En el Altar central encontramos un óleo realizado en 1616 por Pedro de Orrente (Murcia 1580 – Valencia 1645) que lleva por título “Martirio de San Sebastián”. Se trata de una de las pinturas más importantes de la Catedral, sigue el estilo tenebrista de Bassano y Caravaggio.

Sobre el altar podemos encontrar un óleo sobre metal de 1941, obra de Vicente Gay, que representa a la Virgen del Perpetuo Socorro. Se trata de la imagen clásica de la Virgen del Perpetuo Socorro, que es una variante moderna, realizada en Italia del icono mariano llamado “del terrible socorro” y también “Virgen de la Pasión”, porque el Niño Jesús parece asustado por los ángeles que muestran los instrumentos de la pasión: la cruz, la corona de espinas, la lanza y la caña con la esponja. La Madre muestra el semblante triste, porque conoce los vaticinios de la muerte de su divino Hijo. La devoción a este titulo mariano fue difundida, junto con esta imagen, por la orden de los redentoristas, a partir de la iglesia de San Alfonso Maria de Ligorio en Roma, donde está la imagen original. Los rasgos más hieraticos del icono oriental se han ido haciendo más naturales en las versiones modernas de occidente.

En el lado izquierdo de la capilla encontramos el sepulcro del caballero de la Orden de Montesa don Diego de Covarrubias, muerto en 1607, y en el lado derecho el sepulcro de doña María Diez de Covarrubias, esposa del anterior.

En el suelo ante la verja, tumba de mosén Gregorio Ridaura (1641-1704), beneficiado de la Catedral.

Siguiendo nuestro recorrido, a la derecha nos encontramos con el Pasillo de acceso a la Capilla del Santo Cáliz.

La entrada a la Capilla del Santo Cáliz arranca de un pasillo realizado en 1496 por Pere Compte y Asensi Fos en estilo gótico florido. Este pasillo une el interior de la Catedral con la Sala Capitular y está formado por dos tramos abovedados. El primer tramo, corto y de planta cuadrangular se cubre con una bóveda de crucería en cuya clave central destaca la faz de Cristo. Este tramo es de menor altura que su compañero que le sigue. El segundo tramo de planta rectangular se cubre con bóveda estrellada formada por nervios unidos en ocho claves historiadas más la central, con el resultado de una bóveda estrellada de ocho puntas con terceletes.

La portada de acceso a la Capilla del Santo Cáliz, se encuentra situada al final de este corto pasillo, es obra de Pere Balaguer, de 1424, realizada en piedra y en estilo gótico con arcos apuntados. Formada por arquivoltas apuntadas y molduradas, gablete con frondas, florón en la parte superior y pináculos en los flancos. En la parte superior de la portada un gran rosetón cegado con una imagen de la Virgen y dos ángeles turiferarios (portadores de incienso). Las puertas de madera y hierro son obra del “fuster” Luís Amorós de 1488.

En este pasillo podemos encontrar dos pequeñas capillas, una de ellas dedicada a San Miguel Arcángel y otra actualmente vacía pues se dedica a venta de recuerdos para turistas. Enfrente de esta capilla encontramos una puerta que permite el acceso a la contigua capilla de San Pedro visible desde el interior de la Catedral. En la parte superior de esta puerta encontramos los atributos pontificales de San Pedro (las llaves y la tiara).

En el pasillo encontramos cinco sepulcros góticos de piedra: uno del canónigo Baltasar de Ballester (siglo XIII), del canónigo Pedro de Orriols, del canónigo Matías Mercader y otro de la familia Mercader, pero sobre todo destaca el sarcófago del obispo Vidal de Blanes que fue el que mandó edificar la Sala Capitular, hoy del Santo Cáliz. De cualquier manera y para los amantes de las curiosidades podemos decir que el sepulcro del obispo Vidal de Blanes, no es que este vacío, en realidad es un bloque de piedra monolítico y sobre él la tapa donde figura la efigie del obispo; por tanto nunca han podido conservar los restos del obispo este sarcófago, y en definitiva se desconoce el lugar de reposo de los restos de Vidal de Blanes, a pesar de saberse con certeza que está enterrado en la Catedral.

Además en este pasillo podemos encontrar un Cristo Crucificado tallado en yeso y cartón piedra imitando la madera, obra de José Maria Bayarri Hurtado (siglo XX). A destacar que la cruz del Cristo, tiene añadidos en ambos brazos y pies con el fin de hacer más grande la cruz, lo delata el distinto tono de color de la pintura. En marzo de 2.010 este Cristo ha sido prestado a la Parroquia de los Mártires Valencianos para que presida el Altar Mayor de la Iglesia y por lo tanto su emplazamiento se encuentra vacío en la actualidad. Este Cristo presidió de manera provisional el Altar Mayor entre 1976 a 1981.

En la pared debajo de donde se encontraba el Cristo, un fresco traspasado a lienzo que corresponde a una Adoración de los pastores, obra de 1472 del napolitano Francesco Pagano y de Paolo de San Leocadio, esta obra era uno de los frescos que realizaron estos pintores para demostrar su maestría y poder ganar el concurso para pintar el presbiterio de la Catedral.

Junto a éste, un lienzo bocaporte representando a San Miguel y San Pedro Pascual, obra de 1781 del valenciano Vicente López Portaña.

Capilla venta de recuerdos (Siglo XVI). Destaca esta capilla no por su contenido, sino por su arquitectura. De estilo gótico, destaca su bóveda nevada en cuya clave encontramos un relieve de la Virgen María con el Niño. Los nervios descansan en ménsulas con decoración figurada. En la actualidad es utilizada para la venta de recuerdos.

Capilla de San Miguel Arcángel ,de comienzos del siglo XVI y tradición gótica, el arco de acceso descansa sobre ménsulas que se apoyan en el muro. Éstas tienen unas curiosas representaciones de animales monstruosos luchando entre si.

El retablo de San Miguel atribuido al “Maestro de Cabanes” es considerado ahora una obra temprana de Vicente Macip, pintado a la manera del “Maestro de Artes” y con influencia de Pablo de San Leocadio. Si bien las pinturas muestran el tránsito al Renacimiento, tiene la estructura clásica de los retablos de los siglos XIV y XV. Es interesante comparar esta obra con el “Bautismo de Cristo” en esta catedral, obra de madurez de Vicente Macip, influido por Sebastiano del Piombo.

Dividido en tres calles, lleva en la central al titular San Miguel Arcángel vestido como general de los ejércitos celestiales, como tal vence a Satanás y defiende a las almas en el juicio después de la muerte (peso de las almas). Sobre el fino dosel está la coronación de la Virgen por la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Las dos calles laterales llevan cuatro escenas de la vida de Jesucristo (de arriba a abajo y de izquierda a derecha), Anunciación de María, Nacimiento y Adoración de los pastores, Adoración de los Magos y Resurrección.

El guardapolvo o polvera lleva en lo alto a Cristo glorioso (Pantocrator) y a sus lados dos vírgenes mártires, Santa Lucía y Santa Catalina, dos santos médicos, San Cosme y San Damián y en los laterales San Sebastián, el Ángel Custodio del Reino de Valencia, Santiago Apóstol como peregrino y San Onofre ermitaño.

En la predela o banco sobre el altar están San Francisco de Asís, la Virgen María, Cristo en el sepulcro (muerto y resucitado), San Juan Evangelista y San Juan Bautista.

Este retablo estaba en el antiguo Museo Arqueológico Diocesano. Ha sido recientemente restaurado pero se ha dejado un testigo -junto a la cabeza de Cristo resucitado- que muestra como fue dañado en el incendio del museo en el año 1936.

Llegado a este lugar podemos visitar la Capilla del Santo Cáliz y posteriormente desandar el pasillo por el que hemos entrado para volver a la nave lateral y seguir nuestro recorrido por el interior de la Catedral.

 

Capilla de San Pedro Apóstol siglos XVII y XVIII. De planta cuadrada, se cubre con cúpula semiesférica y linterna. Remodelada en estilo barroco entre 1696 y 1703 por Juan Bautista Pérez Castiel, autor también de la decoración de la Capilla Mayor. Los estucos con decoración vegetal y figurada son obra de Antonio Aliprandi de Milán. Desde su construcción fue la sede de la parroquia de San Pedro, ahora extinguida.

Hasta la cornisa estuvo decorada con frescos de Antonio Palomino (Bujalance 1655 – Madrid 1726), enmarcados por medallones de estuco, con escenas relativas a la vida de San Pedro, estas pinturas, muy dañadas en la Guerra Civil de 1936, están tapadas por una tapicería. En las pechinas se conservan restos de las representaciones de las cuatro virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza), obra del sacerdote y pintor Vicente Victoria (1650-1712), canónigo de la Colegiata de Xátiva.

El lugar que ocupaba el retablo está presidido por un crucifijo, talla moderna de madera sin decorar y por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús esculpida y decorada por el escultor-imaginero afincado en Valencia José Maria Ponsoda Bravo (Barcelona 1882 – Valencia 1963).

Los seis grandes lienzos pintados por Nicolás Falcó a comienzos del siglo XVI formaban las puertas que protegían el órgano renacentista de la catedral y representan los momentos principales de la vida de la Virgen María en relación con los misterios salvadores de Jesucristo que se celebran en el año litúrgico: La Anunciación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los pastores, la Epifanía y la Adoración de los Magos de Oriente, la Resurrección del Señor, la Ascensión al Cielo y finalmente, Pentecostés con la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos en torno a María. Están pintados con una capa ligera de óleo sobre lienzo y por eso se llaman “sargas”.

En la actualidad la capilla se usa para celebrar el Sacramento del Bautismo. Esta capilla que durante muchos años permaneció cerrada y usada como almacén, fue abierta con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en junio de 2.006.

La reja que cierra la capilla es la única de la Catedral que es original del siglo XV, el resto desaparecieron en la reforma neoclásica de finales del siglo XVIII. Realizada en 1467 por el “manya” Joan POns Aloy, tiene la particularidad de disponer de dos puertas a los laterales en lugar de una central que suele ser lo habitual.

Capilla de San Francisco de Borja.  Se trata de una obra de estilo neoclásico de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez, del siglo XVIII.

Francisco de Borja (Gandia 1510-Roma 1572), era duque de Gandia y Marqués de LLombay, era de la familia de los papas valencianos Calixto III (Alfonso de Borja) y Alejandro VI (Rodrigo de Borja). Carlos V le encargó llevar a Granada el cuerpo de la emperatriz Isabel. La vista del cadáver le inspiró la idea de “no servir a un Señor que se le pudiese morir”. A la muerte de su esposa (1546), resolvió ingresar en la Compañía de Jesús, recién fundada por San Ignacio de Loyola. Ordenado sacerdote en Roma en 1551, y como tercer general de los jesuitas (1565), promovió las misiones y los centros de enseñanza, como la universidad gregoriana de Roma.

En el Altar central de la capilla hay una  pintura de San Francisco de Borja ante el cadáver de la emperatriz Isabel, óleo de Mariano Salvador Maella (1739-1819), pintado en el año 1787. Vestido de caballero de la orden de Santiago, levanta el paño que cubre el rostro y las manos de la difunta y siente la llamada de Dios para abandonar las vanidades del mundo.

Sobre el altar central: estuco, ingreso de San Francisco en la Compañía de Jesús. Madera pintada. Escudo de la familia Borja.

Estatuas sobre el altar central: Estucos, alegorías de la Oración (con los brazos cruzados) y la Penitencia (con un azote y una cruz), realizadas por José Esteve Bonet.

En el lado izquierdo de la capilla cuadro de San Francisco de Borja despidiéndose de sus familiares en su palacio de Gandia para ingresar en la compañía de Jesús, óleo de Francisco de Goya y en el lado derecho, San Francisco de Borja asistiendo a un moribundo impenitente. San Francisco, ya jesuita, observa la sangre de Cristo que protege al pecador de los demonios que esperan llevarse su alma, óleos de Francisco de Goya (Fuendetodos 1746 – Burdeos 1828). Pintados ambos en el año 1788 por encargo de la duquesa de Benavente esposa a su vez del duque de Osuna.

En las pechinas de la cúpula: estucos con alegorías de La Templanza, La Fortaleza, La Corrección y La Justicia recta.

Capilla de San José.  Obra neoclásica del siglo XVIII, de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez. Anteriormente la capilla estuvo dedicada a San Miguel Arcángel y San Pedro Pascual.

En el Altar Central encontramos una imagen de madera policromada de San José con el Niño en brazos, obra de José Maria Ponsoda Bravo (1882-1963). Sobre el Altar Central, estuco de Cristo protegiendo a la Iglesia. Estatuas sobre al altar central: alegorías de la Fortaleza (con el casco y una columna) y de la Caridad (rodeada de niños), obras de José Esteve Bonet.

En el lado izquierdo, San Miguel Arcángel, imagen de madera policromada obra de Francisco Sanchis (1740-1791), en el lado derecho imagen de San Pedro Pascual con hábito de canónigo del siglo XVIII, imagen de madera policromada realizada por Francisco Sanchis.

En las pechinas de la cúpula, estucos con alegorías de San José: el cepillo, la vara florida, la sierra y la escuadra de carpintero.

En el suelo, tumba del arzobispo Simón López García (1824-1831) y del cardenal Agustín García-Gastó Vicente, fallecido en Roma en mayo de 2011 y arzobispo de Valencia entre 1992 y 2009.

El arcángel San Miguel es protector de la Iglesia, se le representa como príncipe de los ejércitos celestiales y venciendo a Satanás.

San Pedro Pascual, de familia cristiana mozárabe, nació en Valencia poco antes de que fuera conquistada la ciudad por Jaime I. Perteneció al clero de esta Catedral y a la orden de la Merced. Obispo en Jaén, fue apresado por los musulmanes y llevado a Granada, donde estuvo cautivo cuatro años hasta su martirio en el año 1300.

Capilla de Santo Tomás de Villanueva de estilo neoclásico y como todas las anteriores obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez, siglo XVIII.

En el altar central, busto relicario con el cráneo de Santo Tomás de Villanueva y urna con los huesos del santo. Busto relicario en plata realizado por José Esteve Bonet en 1781.

Sobre el altar central, estuco del martirio de San Blas (anterior titular de esta capilla) obra de José Esteve Bonet (1741-1802). Estatuas sobre el altar central: alegorías de la Misericordia (con un ramo de roble) y el santo Celo (con una disciplina), estucos de José Esteve Bonet.

En el lado izquierdo de la capilla, altar de San Juan de Ribera, óleo de Rafael Montesinos (fallecido en 1877), y en el lado derecho San Felipe Neri, (Florencia 1515-Roma 1595) óleo anónimo del siglo XVIII.

En las pechinas de la cúpula, estucos con las alegorías de la Oración, la Doctrina, la Humildad y la Penitencia, de José Esteve Bonet realizados en 1780.

En el suelo, tumbas de los arzobispos Veremundo Arías Texeiro (1815-1824), Marcelino Olaechea y Loizaga (1946-1966), Miguel Roca Cabanellas (1978-1992) y del canónigo Francisco Pérez Bayer (1711-1794).

También encontramos la lápida sepulcral de la primera sepultura de Santo Tomás de Villanueva donada por don Jacobo y don Mauro Cardells Galea a la Santa Iglesia Catedral de Valencia, ya que por azares del destino la tenían en propiedad.

Santo Tomás de Villanueva, cuyos padres vivieron en Villanueva de los Infantes, nació en Fuenllana (1486). Religioso agustino y profesor de la universidad de Alcalá, Arzobispo de Valencia, reformó las costumbres relajadas de la diócesis, fundó el Colegio de la Presentación para aspirantes al sacerdocio y sobresalió por su caridad, pobreza, prudencia y celo pastoral. Murió en Valencia en 1555.

San Juan de Ribera (Sevilla 1533-Valencia 1611), fue patriarca de Antioquia y Arzobispo de Valencia. Aplicó las reformas del Concilio de Trento y fundó el Colegio del Corpus Christi (llamado el Patriarca) para fomentar el culto a la Eucaristía.

Ahora nos encontramos en el brazo este del crucero, cuya salida se corresponde con la Puerta del Palau. Las cuatro capillas que encontramos en este lugar y las correspondientes al lado opuesto del transepto, se caracterizan por su escasa profundidad y por haber sido abiertas en la reforma neoclásica del siglo XVIII.

Nos encontramos con la Capilla de Santo Domingo de Guzmán, de estilo neoclásico, siglo XVIII, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

En el centro del retablo Santo Domingo de Guzmán, presbítero, óleo sobre lienzo de Pedro de las Cuevas (siglo XVII)

En el ático del retablo: Santa Bárbara, Virgen y Mártir, antigua titular de la capilla. El lienzo es de autor desconocido.

Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega (Burgos) en el año 1170, fundó la orden de los predicadores (dominicos), dedicada preferentemente a la difusión y defensa de la fé católica. Murió en Bolonia (Italia) en el año 1221.

Santa Bárbara, virgen y mártir de Nicomedia, muerta en el 235. Según la leyenda, se hizo construir una torre con tres ventanas como simbolo de la Trinidad. Su propio padre la entregó al tribunal y la ejecutó, cayendo fulminado por un rayo poco después. Es patrona de la artillería y contra las tormentas.

Capilla de la Beata Josefa Naval Girbés, capilla de estilo neoclásico del siglo XVIII, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.

En el ático del retablo, una pintura de la Asunción de la Virgen de autor desconocido.

En el centro del retablo la Beata Josefa Naval Girbés, virgen seglar, óleo sobre lienzo de Juan Ribera Berenguer (2001).

Josefa Naval nació en Algemesí (Valencia) el 11 de diciembre de 1820 y murió en la misma localidad el 24 de febrero de 1893. Desde su juventud consagró su virginidad el Señor para servir a la iglesia representada en su parroquia y bajo la dirección espiritual de sus sacerdotes. Llevó una vida profundamente piadosa, devoción que supo transmitir a sus vecinos, dejando una profunda huella espiritual que se concretó en muchas vocaciones religiosas y sacerdotales. Hizo mucho por la promoción humana y cristiana de las jóvenes, enseñándoles diversos oficios y elevando su dignidad social. En Algemesí y su comarca se le sigue recordando como “la señora Pepa”. Fue beatificada por Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1983, y es la primera fiel seglar de Valencia elevada a los altares.

En el suelo, lauda sepulcral de Ausias March, poeta valenciano del siglo XV. Ausias March nació en Valencia en el año 1397, fue hombre de armas y señor de Beniarjó. Entre sus obras destacan los poemas de amor, sus “Cants de mort” y el “Cant espiritual”. Su obra muestra la influencia provenzal y del renacimiento italiano. Sus poesías se tradujeron a varias lenguas, entre ellas el castellano entre 1539 y 1579, teniendo una gran influencia entre los poetas del renacimiento español. Murió en Valencia en 1459. La losa sepulcral fue colocada en 1950 por la Sociedad “Lo Rat Penat” y el Ayuntamiento de Valencia y va rodeada de un verso del propio poeta que dice asi: “Jo sóc aquest qui en la mort delit prenc, puix que no tolc la causa per què em ve” (Yo soy este quien disfrutó de la muerte, porque no rehuyó la causa por la que me viene).

Junto a la puerta óleo sobre lienzo del valenciano José Vergara (1726-1799), que representa el martirio de San Erasmo. José Vergara lo regaló a la Catedral en el año 1790, junto con el martirio de San Vicente colocado en el otro lado de la puerta. San Erasmo fue obispo de Antioquia en Siria. Fue mártir en la persecución de Diocleciano a comienzos del siglo IV.

Le sigue la Capilla de San Pascual Bailón como las anteriores de estilo neoclásico, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez siglo XVIII

En el centro del retablo: San Pascual Bailón, religioso, pintura reciente. San Pascual Bailón nació en Torrehermosa en el 1540 donde era pastor. Ingresó en la orden de los frailes menores (franciscanos), y sobresalió por su devoción a la Virgen María y por su amor a la Eucaristía. Murió en Villarreal de los Infantes (Castellón) en el año 1592. El Papa León XIII lo declaró patrono de las Asociaciones y Congresos eucarísticos en el 1897.

En el ático del retablo: San Cristóbal, de autor desconocido.

La última capilla del crucero antes de entrar en la girola es la Capilla de San Agustín de estilo neoclásico siglo XVIII, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

En el centro de retablo, San Agustín obispo y doctor de la iglesia, copia reducida (1970) del original de Claudio Coello (1642-1693) que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.

San Agustín nació en Tegaste de Numidia (actual Túnez) en el año 354. Después de llevar un vida ligera e ideológicamente turbulenta, recibió el bautismo en Milán de las manos de San Ambrosio durante la vigilia pascual del año 387. Después de la muerte de su madre, Santa Mónica, en Ostia en el año 387, que pidió mucho por su conversión, volvió a Afrecha y abrazó la vida monástica, fue ordenado presbítero y, finalmente obispo de Hipona. Murió en el año 430 cuando su ciudad episcopal estaba siendo atacada por los vándalos. Escribió muchas obras entre ellas las Confesiones, la Ciudad de Dios y comentarios a las Sagradas Escrituras. Es llamado el “doctor de la gracia”.

El ático del retablo Santa Teresa de Jesús obra de José Camarón Bonanat.

Santa Teresa nació en Ávila en el año 1515. A los dieciocho años entró en la orden del Carmelo, que luego reformó a partir del año 1562. Murió en Alba de Tormes en 1582. Sus escritos misticos le merecieron el titulo de doctora de la iglesia.

En el suelo, tumba del valenciano Gregorio Mayans y Siscar, erudito valenciano nacido en Oliva en el 1699. Junto a él también estan enterrados algunos de sus familiares. Gregorio Mayans es un hombre de la Ilustración Española del siglo XVIII. Catedrático en Valencia y director de la Biblioteca Real. Mantuvo correspondencia con los principales sabios y eruditos de su tiempo. Editó a los autores clásicos y destacó en la critica histórica y literaria. Abogó especialmente por una radical reforma de los estudios de derecho, gramática y teología.

Llegados a este punto podemos observar sobre la puerta, que como hemos dicho se corresponde con la puerta del Palau, una vidriera con rostros humanos. Es una vidriera conmemorativa del 700 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral en el año 1262, siendo obispo fray Andréu de Albalat, cuyo sello está en la cima del vitral, junto con el del Arzobispo Marcelino Olaechea, en cuyo pontificado se realizó la vidriera en el año 1962. Las cabezas representan los matrimonios esculpidos como canecillos en la cornisa de la puerta románica del Palau. Son parejas ligadas a la historia de la repoblación de Valencia, después de su conquista en el siglo XIII por el rey don Jaime I, o quizás sean los donantes del mencionado portal románico.

Continuamos por la girola, y la primera puerta a nuestra derecha, se corresponde con la sacristía, y a continuación las ocho capillas de la girola:

Capilla de la Virgen del Rosario de estilo neoclásico, siglo XVIII. Obra de los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.

Con anterioridad se ha encontrado bajo la advocación del Santo Bulto de Jesús y de la Virgen de Lourdes.

En centro del retablo la Virgen del Rosario, imagen de madera policromada del siglo XVII. En las paredes de la capilla, urnas sepulcrales, la de la izquierda es el sepulcro de Berenguer Guillem de Entenza, tío del rey don Jaime I el conquistador, muerto en 1227 antes de la reconquista de Valencia. Adornado con pequeños escudos con las armas reales de Aragón. A la derecha el sepulcro de Berenguer de Blanes, gobernador de Valencia, fallecido en 1413. Ostenta cuatro escudos decorados con cruces rodeadas de seis veneras (conchas de peregrino).

Además dos lienzos de José Camarón (siglo XVIII) del antiguo trascoro: La Virgen entrega el Rosario a Santo Domingo de Guzmán y otro lienzo dedicado a San José.

Capilla de la Virgen del Puig también de estilo neoclásico, del siglo XVIII, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez. Esta capilla desde su creación en el siglo XIII siempre ha estado bajo la titularidad de la Virgen del Puig.

En el centro de retablo, Nuestra Señora de los Ángeles del Puig, óleo de Agustín de Ridaura, discípulo de Francisco Ribalta, siglo XVII. En la base del marco, relieve representando una vista panorámica de la Valencia del siglo XVIII, del escultor valenciano José Cotanda (1758-1802).

En el ático del retablo: cuerno de la abundancia, símbolo romano de la ciudad de Valencia. Óleo sobre lienzo de autor desconocido. Siglo XVIII.

Sobre el altar, nicho con la estatua yacente (trance místico) de San Francisco Javier, atribuida al escultor Ignacio Vergara. Siglo XVIII.

San Francisco Javier, jesuita y apóstol de Oriente, de noble familia Navarra, fue uno de los primeros discípulos de San Ignacio de Loyola. Murió en el Japón en el 1552, y su cuerpo se conserva en la ciudad india de Goa. Este tipo de estatua yacente, semejante a la de santa María Magdalena en la capilla contigua de San Rafael, es característica del estilo barroco italiano y representa el ensueño o trance místico del santo representado como peregrino del Evangelio.

En las paredes: San Anselmo y San Hugo de Lincoln, obispos cartujos, óleos sobre tabla de Francisco Rivalita del siglo XVII.

En la pared izquierda de la capilla: urna sepulcral posiblemente de don Josep Jofré, señor de Pardines. Decorado con cuatro flores de lis (azucenas).

Cuando las tropas cristianas asentadas en El Puig, pequeña montaña al norte de Valencia, preparaban la conquista de Valencia en el año 1237, se halló en aquel lugar un relieve de piedra representando a la Madre de Dios, de estilo bizantino. El hallazgo dió tales ánimos a las huestes del rey don Jaime I el Conquistador que vencieron en desigual combate, en los mismos campos del Puig, llamado desde entonces de Santa María, a las tropas musulmanas, y luego se adueñaron de Valencia. El rey cristiano atribuyó la conquista al favor de la Santísima Virgen; por eso la proclamó patrona del nuevo reino cristiano de Valencia y, de inmediato, hizo levantar en aquel lugar un santuario que encomendó a los religiosos de la Orden de la Merced. Desde entonces el Monasterio del Puig de Santa Maria ha sido centro de peregrinaciones y corazón de las tierras valencianas. La imagen de Santa María fue coronada canónicamente el 9 de octubre (aniversario de la conquista de Valencia) del año 1954.

Capilla de San Rafael Arcángel,  de estilo neoclásico, obra de los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez (siglo XVIII). Con anterioridad se ha dedicado a la beata Catalina Tomás y en origen a la “Almoyna de Santa Lucia”. Se encontraba bajo el patronato de la familia Romeu.

En el centro del retablo, San Rafael arcángel, acompañado por el joven Tobías, imagen de madera policromada de José Ponsoda (1882-1963). Durante los años posteriores a 1939, este afamado escultor valenciano hizo para la Catedral, además de la imagen de este altar, las de la Inmaculada Concepción y de San José (en sus capillas) y de Cristo crucificado (capilla de San Pedro).

En el ático del retablo, martirio de San Andrés apóstol, óleo sobre tabla del siglo XVII, de autor desconocido.

Sobre el altar, nicho con la estatua yacente (trance místico) de Santa María Magdalena, atribuida a la escuela de Ignacio Vergara del siglo XVIII.

En los laterales, lienzos de José Camarón del siglo XVIII: Santo Tomás de Aquino con una coronación de Espinas y de Luís Planes (siglo XVIII): San Mateo y San Joaquín con la Virgen niña.

San Rafael es uno de los cuatro arcángeles, con Miguel, Gabriel y Uriel. Su nombre significa en hebreo “medicina de Dios”. El libro de Tobías (Antiguo Testamento) cuenta que guió al joven Tobías para ir a buscar esposa, y luego le hizo pescar un pez con cuya hiel curó luego la ceguera de su padre.

Maria Magdalena la santa “mirófora” o portadora de perfumes, fue la primera que vio a Jesús resucitado cuando fue al sepulcro para embalsamar su cuerpo. Según la tradición, expió su vida anterior de pecadora viviendo en soledad y haciendo penitencia. La imagen yacente la representa en trance místico, contemplando la cruz, con el vaso de ungüento, el libro (signo de la vida contemplativa) y las disciplinas o azotes (signo de mortificación) y la cruz.

San Andrés hermano de San Pedro, fue crucificado en Patrás (Grecia).

Capilla del Cristo de la Buena Muerte, de estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos: Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

Con anterioridad a su actual denominación ha estado dedicada a San Dimas (el buen ladrón) y antes a la Pasión de la imagen.

En el centro del retablo, Cristo crucificado, escultura de madera policromada atribuida a Alonso Cano o a Juan Muñoz, estilo barroco castellano del siglo XVII. Procede de la desamortización del monasterio agustino de Nuestra Señora del Socorro (el Socós).

El Cristo tiene como fondo un Calvario, representando a Santa María, madre de Jesús y San Juan el discípulo amado, junto a la cruz. Pintura sobre tabla atribuida por unos a Baccio Bandinelli (siglos XV-XVI) o a un anónimo maestro de Alzira. Estilo renacimiento manierista. Felipe Garín lo atribuye a Vicente Macip.

En el ático del retablo: La Virgen de Montserrat, óleo sobre lienzo del siglo XVII o XVIII de autor desconocido.

Como reseña el evangelio según San Juan, Cáp. 19, 25-27

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofas y Maria Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella, al discípulo a quien amaba, dijo a la madre, Mujer, ahi tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo. Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.

En las paredes de la capilla, urnas sepulcrales. La de la izquierda, sepulcro del tercer obispo de Valencia, fray Andrés de Albalat O.P. (dominico), que puso la primera piedra de la catedral en el año 1262. Falleció en Viterbo (Italia) en 1276. Sobre el sepulcro está pintada la figura yacente del prelado y las insignias heráldicas de la familia de los Albalat. La de la derecha, sepulcro del caballero mosén Jaume Castellar (Jaime Castelló), sepultado aquí en el año 1431. Escudos con el castillo, emblema de los Castellar.

En la pared: Cristo atado a la columna, óleo sobre lienzo anónimo del siglo XVII.

Sobre un alto pedestal imagen de la Virgen de Lourdes en cuyo nimbo proclama “Yo soy la Inmaculada Concepción”.

El buen ladrón, óleo sobre tabla, obra de Miguel Esteve siglo XVI. Presidió esta capilla desde 1745 hasta 1916. Según el evangelio de San Lucas (23, 42-43), invocó a Jesús desde la cruz en el Calvario “Jesús acuérdate de mi cuando llegues a tu reino” y el Señor le contestó: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. En el fondo del cuadro se describe la leyenda del buen ladrón (San Dimas) según el evangelio apócrifo de Nicodemo. Cuando la Sagrada Familia huyó a Egipto, les defendió de sus compañeros bandidos y les protegió. Volvería a encontrar a Jesús treinta años después, crucificado junto a él. Restaurada esta pintura se reintegró a esta capilla el 4 de abril del 2000.

Capilla de San Jaime Apóstol, como las anteriores obra neoclásica del siglo XVIII de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Por esta capilla comenzaron en 1262 las obras de construcción de la Catedral.

En el centro del retablo, San Jaime (Santiago el Mayor) ayudando a los cristianos en la batalla de Clavijo, óleo sobre lienzo de Evaristo Muñoz (1684-1737) del siglo XVIII.

En el ático del retablo, la Asunción de la Virgen, óleo sobre tabla del siglo XVII o XVIII, de autor desconocido. La mayor parte de las pinturas de los áticos de los retablos proceden de retablos góticos anteriores a la reforma neoclásica del siglo XVIII.

En las paredes de la capilla, a la de la izquierda, parte escultórica del sepulcro del tercer obispo de Valencia, fray Andrés de Albalat O.P. que colocó aquí la primera piedra de la catedral. Sería el complemento del sepulcro que se halla en la capilla contigua (Cristo de la Buena Muerte) desmontado en el siglo XVIII.

A la derecha bajo un arcosolio del siglo XIII, urna sepulcral con los restos del primogénito del rey Jaime I el Conquistador, don Alfonso de Aragón fallecido en 1260 en Calatayud y los de su esposa Constanza. En el frontal escudos con las armas reales de Aragón. Los restos fueron trasladados hasta esta Catedral desde el Monasterio de Veruela. No obstante hay autores que dudan que este traslado se produjera y avanzan la hipótesis de que los restos de la urna corresponda a otro miembro de la familia real aragonesa.

Junto al sepulcro se ha colocado una reproducción de la lápida fundacional de la Catedral que ya hemos tenido ocasión de comentar y que desapareció en el siglo XVIII.

Como reseñan los evangelios, San Jaime, llamado también Santiago, y San Juan, pescadores, hijos de Zebedeo, fueron llamados por Jesús en las orillas del lago de Galilea. El Señor los llamó, por su vehemencia, “Los hijos del Trueno”. San Jaime fue el primer apóstol en morir como mártir de Cristo, en Jerusalén. Según la tradición, predicó el evangelio en España, donde fue animado por una aparición de la Virgen María en Zaragoza y, después del martirio, sus discípulos trajeron su cuerpo a Galicia donde es venerado su sepulcro en la ciudad de Santiago de Compostela, meta del camino de Santiago, que recorre toda Europa central. Durante la reconquista de España, los cristianos, especialmente navarros, gallegos, leoneses y castellanos, tuvieron a Santiago como santo protector, y así se cuenta que el rey Ramiro I en el año 844, tuvo una batalla en el lugar riojano de Clavijo, en la que venció a los musulmanes con la ayuda de una aparición del Apóstol montado sobre un caballo blanco como lo representa el cuadro de esta capilla. Se trata de una tradición posterior a la verdadera batalla que tuvo lugar en Albelda (La Rioja) sin que los datos históricos mencionen la aparición de Santiago.

Capilla de la Virgen del Pilar, de estilo gótico siglo XIII, suprimida la decoración neoclásica del siglo XVIII. Arquitecto Arnau Vidal, primer maestro de obras de la Catedral. En origen bajo la advocación de San Cosme y San Damián y posteriormente a Santa Catalina Mártir, en la actualidad a la Virgen del Pilar.

Retablo del siglo XVIII, en su centro imagen de la Virgen del Pilar, de madera policromada y autor desconocido. Ocupa este lugar desde 1939.

Sobre el altar: San Fernando rey de Castilla y León, escultura de S.Agudo, tallada en el año 1956.

En el ático del retablo, San Juan Bautista, pintura sobre tabla, resto de un retablo del siglo XV de autor desconocido.

A la izquierda, sepulcro gótico de don Raimundo Gastón, obispo de Valencia desde 1312 a 1348, redescubierta en diciembre del 2003 en la capilla de San José y enterrado en ella desde el siglo XVIII.

En las paredes, Pentecostés y Milagros de San Andrés, pinturas sobre tabla de Juan de Borgoña siglos XV y XVI.

Según la tradición la Virgen María, antes de su transito al cielo, se apareció al apóstol San Jaime, a orillas del Ebro, para reconfortarlo en su misión cuando se encontraba muy desanimado en Zaragoza, por la falta de respuesta a su mensaje evangélico. Nuestra Señora le dejó entonces como señal un pilar o columna que es venerado en la Basílica de su mismo nombre en Zaragoza.

Fernando III el Santo nació en Valparaíso (Zamora) en 1201. Rey de Castilla desde 1217 y de León desde 1230, era primo hermano del rey Jaime I el Conquistador. Inició las catedrales de León y Burgos y conquistó a los musulmanes las ciudades de Jaén, Córdoba, Sevilla y Cadiz. Reprimió la herejía albigense. Murió en Sevilla en el año 1252.

La reforma neoclásica de la catedral

El 1 de septiembre de 1774, siendo arzobispo de Valencia, don Francisco Fabián y Fuero, se inició una total renovación del templo para ocultar su primitiva traza gótica con un revestimiento de estilo inspirado en los cánones greco-romanos y renacentistas, conforme a las normas académicas del siglo XVIII. Dirigieron las obras los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Se construyeron de nueva planta las capillas de las naves laterales, los arcos ojivales se transformaron en otros de medio punto, se cubrieron las pilastras góticas con columnas corintias y los muros con estucos y dorados. Sólo quedaron a la vista los nervios góticos de la crucería de las bóvedas. De todo ello es buena muestra el conjunto de la girola, restaurada en 1998.

En el año 1961, bajo la dirección del arquitecto Juan Segura del Lago se comenzó la recuperación del estilo gótico primitivo de la Catedral, suprimiéndose los tejados a doble vertiente y retornando a la cubierta primitiva de terrazas; supresión de la decoración neoclásica del cimborio, y devolución del estilo gótico original a las naves y bóvedas del templo. En estos trabajos colaboraron Fernando Chueca Goitia (1911-2004) y Luís Gay Ramos (1912-1996). Este proceso de devolución a sus orígenes góticos originales se le ha llamado repristinización de la Catedral.

A destacar que este proceso de repristinización no se pudo llevar a cabo en las capillas laterales, por la sencilla razón que las capillas góticas originales fueron demolidas para construir las capillas neoclásicas de nueva planta.

Capilla de San Jacinto María Castañeda y de los mártires valencianos del siglo XX, de estilo neoclásico siglo XVIII, obras  de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. En origen se encontraba bajo la advocación de San Andrés y Santa Catalina y posteriormente de Nuestra Señora de la Peste. En la actualidad dedicada al beato Jacinto María Castañeda. El patronato de la capilla la ostentaba la familia Esplugues.

Centro del retablo: Martirio de San Jacinto María Castañeda, presbítero, y de San Vicente Liern, religioso, óleo sobre lienzo de autor desconocido.

Sobre el altar: Virgen de los Dolores, óleo sobre tabla atribuido a José Vergara en el siglo XVIII.

Ático del retablo: San Gabriel arcángel, óleo sobre tabla de autor desconocido fechado en el siglo XVI. Se trata del fragmento de un retablo.  El arcángel Gabriel, cuyo nombre significa “Fortaleza de Dios” anunció a la irgen maría que sería la Madre del Salvador.

Laterales: Beato José Aparicio Sanz presbítero en Enguera y 232 compañeros mártires sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares asesinados en la Guerra Civil de 1936. Óleos sobre lienzo de Ernesto García Lledó (2001).

Bajo el altar de esta capilla encontramos una urna que contiene las reliquias de estos mártires, urna realizada en los talleres de los Hermanos Piró (2001).

Muro derecho de la capilla: Urna sepulcral del canónigo arcediano Pedro Esplugues (siglo XIV).

Entre esta capilla y la que le sigue se encuentra una pequeña sala que era el antiguo vestuario canonical.

San Jacinto María Castañeda, nació en Xátiva (Valencia) a mediados del siglo XVIII. Entró muy joven en el convento setabense de la Orden de Predicadores (dominicos). Pidió ser enviado a las regiones más remotas de Asia y fue incorporado a la provincia del Santísimo Rosario en las islas Filipinas. Predicando el evangelio en China fue detenido y procesado, sufriendo el martirio con el hermano de Orden Vicente Liern, a la edad de treinta años. El Papa san Pio X lo beatificó junto con el mencionado Vicente y otros seis compañeros de la orden de Santo Domingo. El Papa Juan Pablo II declaró santos a estos mártires, canonizándoles el 19 de junio de 1988.

El beato José Aparicio Sanz, párroco de Enguera (Valencia), fue martirizado en Valencia el 29 de diciembre de 1936. Encabeza la lista de 233 mártires de la persecución religiosa (1936-1939), entre otros muchos más que derramaron su sangre por Cristo en la archidiócesis de Valencia. Fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II el 11 de marzo del 2001.

Capilla de San Dionisio y Santa Margarita. Estilo gótico del siglo XIII. Obra de Arnau Vidal. Antigua capilla de san Antonio Abad repristinada en el año 1961. Antiguamente estuvo bajo el patronazgo de la familia Catalá de Valeriola.

Retablo de san Dionisio y santa Margarita: Temple y óleo sobre tabla de Vicente Macip (finales del siglo XV). Procedente de la iglesia de San Juan del Hospital.

Tabla central: San Dionisio, obispo y mártir y santa Margarita virgen y mártir. Laterales: Adoración de los Magos, Ascensión del Señor, Pentecostés y Tránsito de la Virgen. Sobre la tabla central Aparición de Jesús resucitado a la Virgen María, acompañado de los justos del Antiguo Testamento que ha salvado en su descenso al lugar de los muertos. En los guardapolvos: santos, San Sebastián, San Pedro mártir, Santa Isabel, San Cristóbal, Santos Cosme y Damián, San Miguel y Ángel Custodio del reino de Valencia. Además de La Trinidad, Cristo imagen del Padre y el Espíritu Santo. En la Predela: Escenas de la Pasión, oración de Jesús en el huerto, flagelación, camino del Calvario y descendimiento. En el centro Cristo varón de dolores puesto en el sepulcro. En la cimera del retablo: Cristo en la Cruz.

Lápidas sepulcrales del obispo don Raimón Despont muerto en 1312, del arzobispo don Andrés Mayoral, muerto en 1769, del arzobispo De los Cameros, muerto en 1676 y el arzobispo Ximenez del Río, muerto en 1800. En el muro derecho lápida memorial de don Gilberto Carroz de Centelles, muerto en 1700 y el sepulcro de los Catalá de Valeriola, adornado con el escudo familiar. San Dionisio, primer obispo de París (siglo III) y Santa Margarita virgen y mártir del siglo III.

A destacar que a las capillas de la Virgen del Pilar y la de los santos Dionisio y Margarita, se les ha retirado su reforma neoclásica y se han dejado en su estilo gótico original, mientras que en el resto de las capillas se ha mantenido la reforma neoclásica del siglo XVIII. Esto se ha hecho a propósito con el fin de que el espectador pueda comprobar el modelo gótico original del siglo XIII de las capillas y los cambios sufridos con la reforma neoclásica del XVIII.

 

 Capilla de la Resurrección

En la parte del trasaltar, nos encontramos con la Capilla de la Resurrección, (llamada popularmente La Coveta) obra de 1510 en alabastro traslúcido, cerrada por un magnífico pórtico de alabastro de tres arcos. La capilla fue donada por el papa Alejandro VI en memoria de su tío el papa Calixto III de la familia Borja.

El diseño de la capilla se adapta perfectamente a la forma poligonal de la girola y es una clara representación del arte renacentista en la ciudad de Valencia. Formado por tres arcos, el central muy rebajado y los laterales formados por arcos de medio punto, se articulan por columnas de orden compuesto y entablamento, y permiten mostrar un interesante repertorio decorativo de formas italianizantes, formado por águilas con las alas desplegadas, grutescos y motivos varios de inspiración renacentista. En los extremos de la baranda superior dos pequeñas figurillas rematan la capilla.

El pórtico posiblemente sigue los diseños de Yáñez de la Almedina (como los marcos de las puertas del Retablo Mayor y los muebles del órgano), y es una de las primeras y mejores muestras del “estilo romano” o renacentista en España.

En ella, como más importante, destacaremos: un bellísimo altorrelieve de la Resurrección del Señor en piedra alabastrina pulida y abrillantada de estilo renacimiento, realizada a expensas del obispo cardenal  Rodrigo de Borja, futuro Papa Alejandro VI, y atribuido sucesivamente a Damián Forment, Berruguete, Bartolomé Ordóñez y otros, pero finalmente se ha documentado como de Gregorio de Biguerny. Fue colocado en este lugar a principios del siglo XVI para honrar la memoria de Calixto III. Conserva restos de policromía y del dorado que lo decoraban en su aspecto primitivo.

En el centro del relieve vemos la figura de Cristo Resucitado saliendo del sepulcro acompañado de varios ángeles, mientras que varias figuras que representan a los guardias gesticulan asustadas y otros personajes no identificados se agitan de forma violenta. La incorporación de todos estos personajes parece ser que tiene la clara intención de dar una sensación de movimiento y profundidad a la escena, dotándola de un dramatismo que sea percibido por el espectador.

En esta capilla se encuentra expuesto el brazo incorrupto de San Vicente Mártir, que fue donado a la catedral en 1970. San Vicente Mártir, diacono de Zaragoza, fue martirizado en Valencia hacia el año 304. Su culto se difundió con rapidez en la Iglesia Universal y su figura fue tenida por la de “el santo más representativo de España”.

Su basílica sepulcral (San Vicente de la Roqueta), situada extramuros de la ciudad de Valencia, era muy visitada; pero, durante la dominación musulmana, las sagradas reliquias del Santo desaparecieron, escondidas o dispersas. Hacia el año 1104 el entonces Obispo de Valencia marchó en peregrinación a Tierra Santa, y llevó consigo el brazo izquierdo del Santo Patrón. Al dicho prelado le sobrevino inesperadamente la muerte en Bari (Italia), y allí quedaron sus despojos mortales y cuanto él llevaba en la valija.

Don Pedro Zampieri, de Vigonovo (Venecia), trajo de nuevo a Valencia el brazo de San Vicente y, como último poseedor del mismo, lo regaló, junto con el artístico relicario que lo contiene a esta Santa Iglesia Catedral, en el año 1970. El relicario es obra en bronce plateada del italiano Giancarlo Fecchio.

En la parte superior de la capilla de la resurrección encontramos el  trasaltar: que fue reconstruido en el siglo XVIII en la reforma neoclásica de la Catedral, contiene elementos anteriores y es un monumento a la Sagrada Eucaristía.

En la puerta del Sagrario: Cristo Salvador en la Última Cena (Cristo Eucarístico), pintura sobre tabla de Vicente Macip realizada hacia 1525. Estilo renacimiento. Por encima de ella “La Última Cena”, óleo sobre lienzo. Escuela de Ribalta. Siglo XVII. Estilo barroco.

En el coronamiento: Un ángel lleva pan al profeta Elías, obra de Luís Antonio Planes del siglo XVIII. Estilo neoclásico.

Relieve con alegoría de la Trinidad sobre el Cordero Místico (Cristo sacrificado y viviente en la Eucaristía), reposando sobre el libro de los siete sellos, según la visión del libro del Apocalipsis.

A los lados del sagrario: pinturas murales representando motivos eucarísticos, el jarro de vino y la mesa con los panes de la proposición y relieves de estuco con espigas y racimos de uvas.

Frente a la Capilla de la Resurrección y en la misma girola, se sitúa la Virgen del Coro o “Verge de la Cadira” (silla en valenciano), imagen de piedra alabastrina policromada y dorada a tamaño natural, del siglo XV. En esta imagen Nuestra Señora aparece sentada sobre un rico trono; sobre la cabeza luce una corona y azucenas de plata en una de sus manos. Realizada en 1458 por escultor y platero valenciano Joan Castellnou. La silla de la imagen es del siglo XVIII. La obra fue colocada en este lugar durante la reforma neoclásica del templo ocurrida en el siglo XVIII y procede del antiguo trascoro de la Catedral. Además Joan Castellnou sería el autor de la Custodia de oro de la Catedral, que desaparecería al ser fundida en 1812.

La imagen del Niño Jesús descansa sobre la pierna izquierda de la Virgen. Con su mano derecha en actitud de bendecir y en la izquierda sostiene la bola del mundo.

Existe la costumbre de invocar a la Santísima Virgen en vísperas del parto; y por ello, muchas futuras madres rezan ante esta imagen y dan nueve vueltas a la Catedral, en recuerdo de los nueves meses en los que Santa María esperó el nacimiento de su Hijo Jesucristo. En la sacristía se puede pedir la estampa con la oración para estos casos. Sobre esta costumbre de que las embarazadas den nueve vueltas a la Catedral, hay que situarse en el trasfondo de la época y en las circunstancias de las mujeres en ese momento. Hoy es bien sabido que los médicos recomiendan a las mujeres embarazadas que caminen para permitir que el feto se sitúe en posición adecuada para el parto. En el siglo XV los médicos ya se dieron cuenta de lo bueno que era andar, por eso y dado que en aquella época las mujeres trabajaban hasta el último momento de dar a luz, encontraron la excusa perfecta para obligar a las mujeres a andar y nada mejor que dar nueve vueltas a la Catedral y encomendarse a la Virgen.

Órgano En los muros inmediatos a esta capilla encontramos el órgano de la Catedral. Formado por algunas tallas renacentistas salidas de la mano de Luís Muñoz sobre planos de Fernando Yáñez de la Almedina. Son diez relieves (cinco a cada lado) en madera oscura en su color natural que representan a ángeles cantores o llevando instrumentos musicales. Y decimos algunas tallas porque el órgano de la Catedral, sufrió importantes daños en la Guerra Civil lo que obligó a su desmontaje y a reconstruir un nuevo órgano mucho mas pequeño que fue éste; situado en el Altar Mayor. Parte de los pedazos que lograron salvarse se encuentran en el Museo de la Catedral y otra parte se utilizaron para este nuevo órgano.

En realidad hay que decir que la Catedral disponía de dos órganos situados a ambos lados del coro que se encontraba en el centro de la nave central. Ambos casi idénticos fueron realizados en el siglo XVI por Pedro Andrés Teixidor y Diego Ortiz, ambos organistas de la Catedral. Después de la guerra civil tanto los órganos como el coro tuvieron que ser desmontados, eliminados de su emplazamiento original y sus distintos elementos reaprovechados en la misma Catedral.

. Las tallas de madera son de puro estilo renacimiento diseñadas entre 1510 y 1513 por Fernando Yáñez de la Almedina, discípulo de Leonardo da Vinci y pintor de algunas tablas junto con Fernando de los Llanos de las puertas del Retablo Mayor. Es obra en madera ejecutada por el tallista valenciano Luis Muñoz. La maquinaria, tubos, teclados etc. del órgano son posteriores a 1939 y no tienen interés artístico.

Avanzamos al brazo oeste de la nave del transepto que da salida a la Puerta de los Apóstoles y a la Plaza de la Virgen.

A nuestra derecha en el arranque de la girola podemos ver una puerta que da acceso al vestuario de canónigos. Sobre la puerta del vestuario, Cristo coronado de espinas, lienzo de Vicente Inglés (siglo XVIII). El vestuario de canónigos está formado por una antesala y el vestuario canonical propiamente dicho. El vestuario de canónicos ocupa parte de la Capilla que estuvo dedicada a la Virgen de los Desamparados. En las claves de la bóveda aún se pueden ver algunos restos con simbología de la Cofradía de la Virgen de los Desamparados. La antesala se cubre con bóveda de crucería con terceletes y claves historiadas.

Siguiendo el orden de la visita, a nuestra izquierda vemos el púlpito gótico de San Vicente Ferrer. Es uno de los púlpitos góticos del siglo XIV que existían en la catedral. Se le llama de San Vicente Ferrer, pues debió hablar al pueblo desde él en alguna de las ocasiones en que predicó en esta Catedral, en la que además en la antigua aula capitular, ahora capilla del Santo Cáliz, enseñó Teología. Sobre el púlpito, óleo sobre tabla de San Vicente Ferrer, obra del pintor Adolfo Ferrer Amblar (1982), copia del original que se conserva en el Museo de Bellas Artes.

También podemos observar a nuestra derecha el rosetón gótico con la estrella de David, encima de la puerta. Es obra del siglo XIV, muestra el trazado de la estrella de David con la cruz en su centro.

En el lado izquierdo encontramos un óleo sobre lienzo del valenciano Vicente Inglés (muerto en Valencia en 1821) que representa a San Pedro liberado por un ángel. En el lado derecho otro óleo del mismo autor representando el Martirio de San Bartolomé. Ambos cuadros fueron regalados por el pintor en el año 1791. San Bartolomé fue martirizado en Armenia y San Pedro fue liberado por un ángel de su prisión en Jerusalén, conforme se relata en los Hechos de los Apóstoles.

Junto al cuadro una lápida conmemorativa de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en 2006.

.En este lado de la nave del transepto podemos ver pintadas en las paredes, distintos escudos heráldicos.

Capilla del Beato Gaspar de Bono, de estilo neoclásico, del siglo XVIII. Obra de los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

Centro de retablo: Beato Gaspar de Bono, presbítero, óleo sobre lienzo, obra de la escuela valenciana de pintura del siglo XVIII.

Ático del retablo: San Francisco de Paula, ermitaño, fundador de los Mínimos, óleo sobre lienzo de la escuela valenciana del siglo XVIII. San Francisco de Paula murió en Tours en el año 1507.

Gaspar de Bono nació en Valencia. Fue mercader y soldado antes de entrar en la orden de los Mínimos en el Convento de San Sebastián de su ciudad natal, desde donde destacó en la confesión, la predicación y la caridad. Fue provincial de su orden. Falleció el 14 de julio de 1604. Sus reliquias se conservan en la Iglesia de San Nicolás de Valencia.

Capilla de Santa Catalina de Alejandría, de estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

Centro del retablo: Santa Catalina, virgen y mártir, óleo sobre lienzo de Vicente Salvador y Gómez (siglo XVII), discípulo de Jerónimo Jacinto de Espinosa (Cocentaina 1600-Valencia 1680).

Santa Catalina nació en Alejandría (Egipto) de familia noble. Sufrió varios tormentos y contradijo públicamente los errores de los filósofos páganos. Antiguamente era patrona de los estudiantes y profesores de Filosofía. Es patrona de relojeros a causa de la rueda dentada (rueda catalina) con que la torturaron. Fue decapitada por orden del emperador Majencio en el año 307.

Ático del retablo: San Nicolás, obispo, óleo sobre lienzo de autor desconocido. San Nicolás fue obispo de Mira (Turquía) en el siglo IV. Sus reliquias fueron trasladadas a Bari (Italia) en el año 1087.

 Capilla de San Francisco de Asís, de estilo neoclásico del siglo XVIII, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

Centro del retablo: San Francisco de Asís confortado por un ángel, óleo sobre lienzo de José Camarón (Segorbe 1731-Valencia 1803).

Ático del retablo: San Francisco de Asís recibiendo los estigmas de la pasión de Jesús, lienzo atribuido a José Camarón Bonanat. (Siglo XVIII)

San Francisco nació en Asís (Italia) en el año 1182. Renunció a su patrimonio y a su familia, para dedicarse libremente a Dios, abrazando a la “dama pobreza” con quien se desposó. Dió sabias reglas a los que le siguieron, con el nombre de Hermanos Menores (franciscanos). Inició una orden de monjas y una sociedad de seglares penitentes (Orden Tercera). Inició la tradición de los “Belenes” de Navidad e influyó en la vida religiosa y cultural de la baja edad media. Murió en Asís en 1226.

Capilla de San Antonio de Padua de estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

Centro del retablo: San Antonio de Padua, presbítero, imagen de madera policromada, obra de Vicente Marco (1907).

Ático del retablo: Martirio de San Lorenzo, diácono, óleo sobre lienzo de autor desconocido.

San Antonio nació en Lisboa hacia el año 1195 y fue bautizado con el nombre de Fernando. Al contemplar los despojos de los primeros mártires franciscanos de Marruecos, siendo canónigo regular, se sintió movido a entrar en la Orden de frailes menores (franciscanos), cambiando su nombre por Antonio. Fue profesor de Teología y misionero popular en Italia y Francia. Después de haber predicado una Cuaresma, agotado, murió en Padua (Italia) el 13 de junio de 1231. fue canonizado muy pronto y declarado posteriormente Doctor de la Iglesia.

San Lorenzo, diácono de la iglesia de Roma, fue mártir en la persecución de Valeriano, cuatro días después que su Obispo, el papa San Sixto. fue ejecutado el 10 de agosto.

 Capilla de la Inmaculada Concepción .Ya en la nave lateral del evangelio, nos encontramos con la Capilla de la Inmaculada Concepción. Es obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez, de estilo neoclásico del siglo XVIII.

Altar central: La Inmaculada Concepción imagen de madera policromada de José Maria Ponsoda (1882-1963).

Sobre el altar central: Estuco de San Pascual Bailón, por José Esteve Bonet (1741-1802). Estatuas sobre el altar central: Figuras alegóricas de la Castidad de la Virgen María (Judith) y de su victoria sobre Satanás (Jahel). Estucos de José Esteve Bonet.

En el lado izquierdo, San Luís Bertrán, copia del original de Zariñena del siglo XVII que se conserva en el Museo del Patriarca. San Luís Bertrán (Valencia 1526-1581), dominico es patrono de Colombia.

En el lado derecho, Beata Josefa María de Santa Inés de Beniganim, óleo de Carlos Giner Vidal (1834-1917). La beata Josefa María de Santa Inés (Benigánim – Valencia 1625-1696), religiosa Agustina descalza.

Pechinas de la cúpula: Estucos, títulos de la Virgen María, Elegida como el sol y Rosa de Jericó, Hermosa como la luna. Cinamomo aromático y Espejo sin mancha, obras de José Esteve Bonet.

En el pavimento: tumbas de los arzobispos Salvador y Barrera (1917-1919), García y Abellá (1848-1860), Company y Soler (1800-1813) y del cardenal Herrero y Espinosa de los Monteros (1898-1903).

Capilla de San Vicente Ferrer. Antiguamente Capilla de Todos los Santos. De estilo neoclásico. Siglo XVIII. Autores Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Cúpula elíptica.

En el Altar central: Aparición de la Virgen a San Vicente Ferrer, óleo de Vicente Inglés (muerto en Valencia en 1821).

Capilla de San Vicente Ferrer
                    Capilla de San Vicente Ferrer

Imagen procesional de San Vicente Ferrer, de madera plateada, obra de Francisco Eva (1606).

Sobre el altar central: Estuco, San Vicente Ferrer en la Iglesia del cielo.

Estatuas sobre el altar central: figuras alegóricas de la Elocuencia (con la mano extendida) y de la Templanza (aguando el vino).

Lado izquierdo: San Vicente convierte a unos judíos, lienzo de Vicente Inglés. Lado derecho: Resurrección de una difunta por San Vicente, óleo de Vicente Inglés.

Pechinas de la cúpula: Estucos, escenas de la vida de San Vicente, bautizo, curación milagrosa en Avignon, muerte en Vannes y apoteosis del santo.

El escudo del tímpano en el frontón del altar pertenece a la familia Fernández de Córdova.

San Vicente Ferrer nació en Valencia en el año 1350 y fue bautizado en la Iglesia de San Esteban. Miembro de la orden de los predicadores (dominicos) enseño filosofía y teología en esta ciudad, en la actual capilla del Santo Cáliz de la catedral. Como predicador recorrió muchas regiones de España y de Europa, tanto en la defensa de la verdadera fé y de la unidad de la iglesia, como en favor de la paz entre los pueblos y la reforma de las costumbres. Murió en Vannes (Bretaña francesa) el 5 de abril de 1419 y allí se conservan sus reliquias. Es patrono de la Comunidad Autónoma de Valencia.

Anexa a la Capilla de San Vicente Ferrer y oculta a la vista del público se encuentra la conocida como Capilla del Penitenciario. Construida en el siglo XIV en estilo gótico, es una de las estancias más antiguas de la Catedral. Se cubre con bóveda de crucería. En su interior encontramos la tumba del obispo de Valencia Jazperto de Botonach (1276-1288). En la clave central de la bóveda figuran las armas del obispo Ramón Despont (1289-1312).

Capilla de San Luís, Obispo. Estilo neoclásico. Siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.

Altar central: Relicario de San Luís, Obispo de Toulouse, plata sobredorada.

Sobre el altar central: Estuco, la glorificación de San Luís contemplada por un fraile por José Cotanda (1758-1802).

San Luís era sobrino de otro San Luís, rey de Francia, e hijo de Calos II de Nápoles y Sicilia, conde de Provenza. Estuvo preso siete años en Barcelona en lugar de su padre, renunció al trono y siguió a San Francisco de Asís. Designado obispo de Toulouse (Francia), murió en Marsella a los veintitrés años (19 de abril de 1297). Cuando Alfonso V el Magnánimo saqueó Marsella, en 1417, trajo a Valencia los restos del santo Patrono de Provenza, junto con las cadenas que cerraban el puerto de Marsella (están en la capilla del Santo Cáliz).

Estatuas sobre el altar central: alegorías de la Caridad (con una tórtola) y la Humildad (llevando una pelota y con una corona a sus pies) de José Cotanda.

Lado izquierdo: Dos lienzos, San Antonio Abad y La Sagrada familia huye a Egipto, óleos del valenciano Vicente López Portaña (1772-1850).

San Antonio Abad, fue monje en Egipto en el siglo III. José y María con el Niño Jesús huyen a Egipto, para escapar de la persecución del rey Herodes, estos lienzos estaban en el altar de la actual Capilla de San Dionisio y Santa Margarita.

Lado derecho: Virgen de Guadalupe, óleo del mejicano José de Ibarra, copiado de la original en el año 1747.

Pechinas de la cúpula: Estucos, Voto de castidad y vida penitente de San Luís, Anunciación y Traslado de la casa de la Virgen a Loreto, de José Cotanda.

En el pavimento: tumba del arzobispo Joaquín López Sicilia (1823-1835).

Capilla de San Vicente Mártir, de estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.

Altar central: imagen de San Vicente, diácono y mártir. Madera plateada, escultor José Esteve Bonet (1741-1802) realizada en 1798.

Sobre el altar central: Estuco, Apoteosis de San Vicente Mártir de José Esteve. Estatuas sobre el altar central: alegorías de la Fé (con la cruz y el libro) y la Fortaleza (con las armas y el león a sus pies). Estucos de José Esteve.

En el lado izquierdo, imagen de Jesús en la Pasión (Ecce homo) y en el lado derecho la Virgen del LLuch y los santos patronos de Alzira, Bernardo, María y Gracia de R. Granell (1969).

Pechinas de la cúpula: Estucos de José Cotanda (1758-1802) con escenas del martirio de San Vicente. Al exterior la cúpula de media naranja se cubre con tejas vidriadas de color azul.

San Vicente Mártir era diácono del obispo de Zaragoza, San Valero. Durante la persecución del emperador Diocleciano, ambos fueron traídos a Valencia, y aquí Vicente fue torturado hasta la muerte, un 22 de enero del 304, mientras que San Valero era desterrado. Es patrono principal de la diócesis y de la ciudad de Valencia. En la girola de esta catedral se venera el brazo izquierdo de este santo.

 Capilla de la Santísima Trinidad de estilo gótico, siglo XV. Arquitectos Francesc Baldomar y Pere Compte.

Altar central: La Santísima Trinidad, óleo de Luís Antonio Planes (1745-1821).

Ático del retablo: San Joaquín y la Virgen María, de Luís Antonio Planes. Predela del retablo: Anunciación, San José y Santa Ana de Luís Antonio Planes.

En el lado izquierdo: sepulcro del cardenal arzobispo Mariano Barrio muerto en 1876 y que participó en el Concilio Vaticano I.

Bocaporte del altar de Santo Tomás de Villanueva, óleo de José Vergara, pintado en 1791.

En el lado derecho: Sepulcro del arzobispo Martín de Ayala, muerto en 1566, realizado en mármol italiano. Participó en el Concilio de Trento.

La Santísima Trinidad es el misterio central de la fé cristiana. Creemos en un sólo Dios, cuya unidad subsiste en tres personas; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Se atribuye al Padre la creación del mundo, al Hijo la redención y al Espíritu Santo la santificación de los hombres.

Arcada Nova (siglo XV)

En este lugar, concretamente en el espacio llamado Arcada Nova, encontraremos la puerta de acceso al Miguelete, y estaremos nuevamente situados en la puerta por donde hemos entrado, en la Puerta de los Hierros que da acceso a la Plaza de la Reina.

Este espacio llamado Arcada Nova, es obra de Francesc Baldomar (magister fabrice sedis), maestro de obras de la Seo y fue comenzada en enero de 1460 y terminada en 1480 por Pere Compte. Al fallecimiento de Baldomar le sucedería en 1476 su discípulo Pere Compte (autor de la Lonja de los Mercaderes de Valencia).

Este espacio lo que hace es alargar la catedral, uniendo definitivamente los pies de la catedral a la Torre del Miguelete y a la Sala Capitular, que hasta entonces estaban exentas. Es por tanto un nuevo tramo que sigue los cánones de las tres restantes. Es de destacar en los muros laterales la disposición de las ventanas denominadas en “esviaje” o en ángulo oblicuo y que permite una mayor iluminación de la nave central.

Uno de los aspectos más desconocidos, es que hasta el momento de construirse este cuarto tramo o Arcada Nova, la fachada de acceso a la Catedral por los pies se encontraba en este lugar. De esta fachada y su destino poco se conoce; parece ser que se trataba de una fachada formada por tres portadas, una por cada nave y que fue desmontada en 1468 para construir precisamente este espacio. De la nueva portada que se construyó y antes de que se construyera la actual Puerta de los Hierros, tampoco se sabe muchas cosas aunque se cree que debía ser una puerta de escasa entidad arquitectónica y que motivaría que en el siglo XVIII se decidiera construir una nueva, acorde con la categoría de la Seo.

El siguiente paso, puede ser avanzar por la nave central, hasta llegar al crucero, y observar desde abajo el impresionante cimborio y el Altar Mayor, encontrándonos en la parte más sagrada de la Catedral. Otras dos opciones son subir al Miguelete o visitar la Capilla del Santo Cáliz.

Los artistas

Antoni Dalmau.  Aunque conocido como maestro de cantería, su verdadera especialidad era la de tallista. Activo en Valencia entre 1435 y 1453. Se le supone de origen valenciano, nacido hacia 1410 o 1415. Casó con Na Francescha el 12 de noviembre de 1442. Falleció en nuestra ciudad el 14 de abril de 1453. Fue maestro de obras de la Catedral entre 1441 y 1453 sustituyendo a Martí Lloret. Quiso ser enterrado en el cementerio de la parroquia de San Esteban (Sant Esteve) donde reposaban su padre y dos de sus hijos.

Dalmau es conocido principalmente por la realización de la mazoneria o arquitectura del trascoro de la Catedral y por su intervención en la construcción del Monasterio de la Trinidad de nuestra ciudad y el sepulcro de la reina María de Castilla, esposa del Magnánimo.

Antonio Gilabert Fornés.  Arquitecto nacido en Pedreguer (Alicante) en 1716 y fallecido en Valencia en 1792. Elegido director general de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Además de las obras de reforma de la Catedral de Valencia, trabajó en la Iglesia de las Escuelas Pías de Valencia (1767-1771), en la celda de San Luís Bertran y en la Capilla de San Vicente Ferrer del Convento de Santo Domingo, el retablo del Monasterio de la Zaidia, en la antigua Aduana de Valencia y en la Iglesia Arciprestal de San Juan Bautista de Callosa d’En Sarriá.

Fernando de los Llanos pintor manchego que vivió entre los siglos XIV y XV. Fue discípulo de Leonardo y a su vuelta de Italia, se encargó, junto a Yañez, del retablo de la Catedral de Valencia. Su pintura se caracteriza por la pesadez de los cuerpos y el uso de pocos colores. Otras obras suyas se encuentran en la Iglesia de Montserrat de Orihuela.

Fernando Yañez Nació en Almedina provincia de Ciudad Real, hacia 1460 y murió en 1550. Trabajó en Valencia, aunque todavía joven viajo a Italia donde fue discípulo de Leonardo da Vinci. En 1506 fue contratado por la Catedral de Valencia para pintar, junto con Llanos, el retablo. Este es una obra capital del Renacimiento español. También realizó la Anunciación, del Colegio del Patriarca. Desde 1531 trabajó en la Catedral de Cuenca.

Francesc Baldomar Pocas cosas se sabe de este cantero medieval. Su lugar de nacimiento se desconoce pero sabemos que falleció en nuestra ciudad probablemente en 1476.

Estuvo en activo entre 1425 y 1476 fecha de su fallecimiento. En 1425 trabaja en las obras del Puerto de Valencia y en 1440 en la construcción de la Capilla de Santa María de los Inocentes dependiente del Hospital General. Entre 1442 y 1451 es maestro de obras del Palacio del Real. Entre 1439 y 1463 construye la Capilla Real del Convento de Santo Domingo, obra maestra de la arquitectura medieval valenciana. Entre 1441 y 1460 trabaja en la construcción de las Torres de Quart y entre 1458 y 1476 es maestro de obras de la Catedral de Valencia (magister fabrice sedis). En la Catedral es recordado por la construcción de la conocida como Arcada Nova.

Tuvo como discípulo a Pere Compte y fue creador junto con éste del Gremio de Canteros.

Sanchis Sivera en su obra “La Catedral de Valencia” nos cuenta algunas anécdotas protagonizadas por Francesc Baldomar.

La primera de ellas, aquella en que sus gafas le fueron arrebatadas para aparecer posteriormente llenas de mierda, por lo que Baldomar elevó protesta ante el Cabildo: “son estades preses les seues ulleres e empastrades de merda”.

La venganza de Baldomar para con sus colaboradores consistió en llenar de orina las calabazas de vino “les carabacetes del vi.” de donde bebían los picapedreros que trabajaban en las obras.

 

La venganza final de los picapedreros consistió en subir el borrico propiedad de Baldomar a lo alto del Micalet. Lo subieron a palos por la escalera de caracol y allí lo abandonaron. A la mañana siguiente, cuando Baldomar vio a su animal en lo alto del Micalet montó en cólera, pero de nada sirvieron sus protestas. De todos es sabido lo difícil que es hacer subir a un borrico por unas escaleras, pero imposible que un animal de pezuña pueda bajar escaleras y menos tan estrechas y empinadas, por lo que se hizo necesario bajarlo por el aire con ayuda de una grúa. Los gastos de la bajada tuvo que pagarlos de su propio bolsillo Baldomar, ya que hubo que contratar a una colla de marineros que con ayuda de maromas y poleas bajaron al animal.

Francesco Pagano Junto con Paolo de San Leocadio, fue el realizador de las pinturas de la bóveda de la Capilla Mayor. Está acreditada su estancia en Valencia durante el periodo que duró el trabajo encargado, después desaparece de los libros de obras, por lo que se supone, que volvió a Italia.

Francisco Vergara el Mayor

Gaspar Gregori Arquitecto y escultor valenciano que vivió en el siglo XVI. Su actividad es conocida entre 1563 y 1566, etapa en la que realizó parte del artesonado del Salon de Cortes de la Diputación Provincial de Valencia y la Obra Nova de la Catedral.

José Maria Ponsoda Bravo Nacido en Barcelona en 1882 y fallecido en Valencia en 1963. En 1900 se traslada a Valencia y colabora en el taller de Damián Pastor y Julia. Establece un taller propio donde realiza numerosas obras con destino a Valencia y Murcia principalmente. Colaboran con él escultores de la talla de Carmelo Vicent o José Maria Rausell. Recibió la medalla “pro Ecclesia e Pontifice” por su gran labor de escultor de imágenes religiosas.

Juan Bautista Pérez Castiel

Konrad Rudolf escultor alemán autor de la Puerta barroca de la Catedral de Valencia, conocida como “dels ferros”. Se encuentra influido por la obra de Bernini

Luís Antonio Planes (1742-1821). Pintor. Hijo del pintor Tomás Planes y discípulo de Camarón y Collado. Ocupó la dirección de las Academias de San Carlos de Valencia y de la de San Fernando de Madrid. Realizó algunos frescos para el convento de Jesús de Valencia, para las iglesias de Cheste, de Buñol y para el monasterio de Porta Coeli.

Paolo de San Leocadio Nacido en Reggio Emilia (Italia) en 1445 y fallecido en Valencia en 1520. Junto con Francesco Pagano fue el realizador de las pinturas de la bóveda de la Capilla Mayor. Llegó a Valencia el 19 de junio de 1472, estuvo casado tres veces, la última con la valenciana Isabel López de Perona. Uno de sus hijos habido de su segunda esposa, Felip Pau de San Leocadio también fue pintor.