A continuación y cruzando el puente de Serranos vemos las torres del mismo nombre, una de las dos puertas que se conservaron y que anterior mente hemos visto.

Situándonos en la parte posterior de las mismas  tenemos la calle de las Rocas que da nombre a la casa del mismo nombre.

casa de las rocas años 30
                         casa de las rocas años 30

La construcción de la Casa de las Rocas se fija en el siglo XV, concretamente entre 1435 y 1447. Por orden del rey Pedro IV el Ceremonioso se autoriza la construcción de un edificio que pueda albergar las Rocas y todos los elementos usados en la Fiesta del Corpus Christi.

 

La realización de la casa se dilató en el tiempo pues a mitad de construcción tuvo que ampliarse el proyecto original por resultar demasiado pequeña y además no ser del agrado del Consell de la Ciudad. Finalmente en 1447 se dieron por finalizadas las obras.

En el siglo XX fue rehabilitada una antigua casa del siglo XVIII situada en la calle Roteros y que hacía pared con la Casa de las Rocas, por lo que con la unión de ambos edificios se ha habilitado un gran local para la custodia y guarda de las Rocas y su tramoya.  Era, además, la vivienda del capellán de ls Rocas, el cual se encargaba de la custodia de las mismas.El edificio antiguo de La Casa de las Rocas sería restaurado en 1980.

El antiguo edificio es un caserón de dos plantas con un gran y alto patio interior cubierto por una techumbre de vigas de madera. El piso superior tiene una gran balconada corrida de madera que mira al patio inferior. La entrada a la Casa se realiza por una alta puerta adintelada en cuya parte superior encontramos un frontón triangular.

Por su cercanía al Turia, ha sufrido numerosas embestidas de las riadas del río, lo que dió lugar a que la casa sufriera un fuerte deterioro que a día de hoy se ha solucionado. En la actualidad la Casa Museo de Las Rocas se compone de dos edificios, el antiguo y el moderno y en su interior se albergan con meticulosa precisión los grandes carros que forman las Rocas. Cada una de ellas ocupa un lugar determinado, entra y sale de la casa de una forma concreta y en un orden prefijado que hace que todos los elementos que forman la fiesta del Corpus puedan ser guardados en su interior.

Casa de las Rocas
                            Casa de las Rocas

 

Las Rocas

 

Son once estructuras de madera con forma de barco antiguo. Portan grupos escultóricos que aluden a relatos bíblicos o de santos. Diferentes autores datan su origen entre 1373 y 1392. Desde 1417 ya hay registros escritos hablando de las Rocas para la fiesta del Corpus. Van arrastradas por caballerías. También se les conoce como carros triunfales. El nombre de “Rocas” parece venir del lugar donde se guardaban llamada “La casa de las Rocas” que era de adobería y había en ella ciertas piedras cercadas de agua que en ellas chocaba como las olas del mar

Con todo, podríamos fijar la invención de las Rocas en el año 1413, en que la ciudad quiso agasajar a su nuevo rey, elegido en Caspe, Fernando I de Antequera, en su primera visita a Valencia. Para obsequiarle determinó el Consejo que se construyesen tres carros triunfales, grades y majestuosos, simbolizando, el uno, la divisa del Rey, el otro, “Les Set Cadires”, y el tercero “Les Set Edats”. Fueron construidos por Juan Oliver, artífice de mucho nombre en aquel tiempo.

Es muy probable que, habiendo quedado satisfecha la ciudad con aquellos magníficos carros con los que había cortejado a su rey y natural señor, los destinase desde entonces al obsequio del Rey de Reyes en el día de su triunfo eucarístico,  pues en los asientos de los Manuales del Consejo de 1417, ya se habla de Rocas para la fiesta del Corpus, y desde aquella fecha aparecen con frecuencia en los libros de actas acuerdos relacionados con estos carros triunfales.

Así conocemos los nombres de muchas de ellas. Y sabemos que existieron las rocas de El paraíso terrenal, La salutación del ángel, La adoración de los Reyes, San Jerónimo, San Vicente Mártir, San Jorge, Maria del Zebedeo, El infierno, El sepulcro del Redentor, El Apocalipsis, El descendimiento de la Cruz, El juicio final, El sacrificio de Isaac, San Sebastián, La cena del Señor, la Maria del Te Deum, El hijo pródigo, San Juan Bautista, Santa Susana, Santa Elena y otras mas.

Era tal la fama y renombre de nuestras fiestas del Corpus que a presenciarlas acudían reyes, príncipes, infantes y personas de calidad a quienes particularmente llamaba la atención la presencia en ellas de estos artísticos carros. Tanto era así que incluso fuera del jueves del Corpus, salían a veces a la calle las Rocas para dar mayor realce a las solemnidades y recibir el aplauso y la admiración de las gentes.

Roca “Diablera”   Llamada vulgarmente “Diablera”, significa la época en que Valencia se hallada dominada por los musulmanes. El pueblo, siempre observador y perspicaz, le dió este apelativo por las muchas figuras de diablos que llevaba este carro, antes de la renovación de 1867. En un principio se llamaba del “Infern”. Es probable que se construyera en el año 1511. Desde la reforma que se le hizo en 1542, recibió el nombre de Plutón, por la figura principal, en la que todos veían a Lucifer.

Los años se encargaron de deteriorar esta efigie hasta el punto de dejarla inservible, por lo que hubo necesidad de hacerla de nuevo. Y así se hizo en 1815. De ella dice Boix que “es de madera maciza y de no despreciable escultura”.

Sufrió esta roca varias restauraciones a lo largo de los años, entre otras la de 1657, por el pintor Francés Boronat; la de 1702, en que se renovó la estructura del carro; la de Pedro Luís Brú, en 1867; la de 1912, por los artistas Sanchis Arcís y Palau, y la de 1959, por el restaurador artístico municipal, señor Roig D’Alós.

La roca lleva en la actualidad las siguientes inscripciones:

Se construyó en 1511 con la denominación de “Infern”. Se reforma en 1542 con el titulo de “diablera”. Renovada en 1702. Se restaura en 1867 con motivo del segundo centenario de Nuestra Señora de los Desamparados. Restaurada en 1959 después de la riada de 1957”.

En la parte de atrás un perro diabólico con alas sostiene una cartela con una redondilla que dice: Ladre con su rabia el can: arda en el fuego de Plutón: que todo trofeos son en la fiesta del dios Pan.

A ambos lados de la plataforma de la roca lleva cuatro paneles a la derecha y otros tantos a la izquierda con pinturas de quimeras infernales. En el último de la derecha se lee: “Valencia respetando el pasado ofrece recuerdos a los venideros”. En su correspondiente de la izquierda dice: “Recuerdos monumentales de otros tiempos”.

El pedestal que sostiene la figura alada de Plutón es octogonal y en cada una de sus caras se lee el nombre de uno de los siete

pecados capitales. En el de atrás lleva unas serpientes enroscadas. Antes, se leía: “Triunfa del Alcorán la verdad del Evangelio“.

En este carro iba la danza de los “momos” formada por “la Moma” que representa la Virtud, y que vence a los “momos” que son los siete pecados capitales.

Roca de “Sant Miquel”   Se erigió también como la de la Fe en memoria de la Conquista. Pero ésta representa la extirpación del mahometismo de nuestra ciudad, y aquélla, el restablecimiento de la Fe Católica.

El arcángel San Miguel, al que pedimos diariamente lance al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que discurren por el mundo para perdición de las almas, es el Príncipe de las celestiales milicias exaltado en esta triunfal carroza.

El mismo día del Santo Arcángel, 29 de septiembre de 1238, dejó de darse culto en la mezquita mayor. Renovóse en pocos días y, habiéndola purificado y bendecido el arzobispo de Tarragona, don Pedro Albalat, le dio el título —a petición del propio rey Conquistador— de Nuestra Señora en su gloriosa Asunción, y celebró en ella solemnemente la primera misa después de la conquista don Ferrer de Pallarés o de San Martín, arcediano de Tarragona y obispo electo de esta iglesia.

Esta roca, que rinde homenaje al arcángel San Miguel por tan memorable hecho, es la antigua del «Juí Final», construida en 1528, según unos autores, y en 1535, según otros. Se dedicó a San Miguel en 1542.

En la parte anterior hay una escultura que representa a Júpiter y a su lado un águila. Este grupo escultórico se incorporó en 1817. En esta misma fecha se renovó la imagen de San Miguel, figura principal del carro, que en 1959 se consolidó con herrajes adecuados e indumentaria con vestimenta yuxtapuesta a la

primitiva, empleando colas plásticas inalterables para preservarla de la acción corrosiva del tiempo.

El escudo del Arcángel lleva las iniciales Q. S. D. (Quis sicut Deus).

En la parte de atrás de la roca unas inscripciones dan cuenta de los años de construcción, dedicación y restauraciones más notables. Dicen:

“Se construyó en 1598 titulada Juicio Final. Se dedicó a San Miguel en 1542. Se renovó en 1867 con motivo del segundo centenario de Nuestra Señora de los Desamparados. Se restauró después de la riada de 1897. Reducida de altura en 1912. Se restauró en 1959 después de la riada de 1957”.

Y en un medallón se leen los siguientes versos:

“El dragón infernal, rebelde monstruo, forajido, infiel. En este carro triunfal a las invictas plantas de Miguel, a pesar de su anhelo rinde adoración al Pan del Cielo”.

A ambos lados del cuerpo de la Roca lleva unas pinturas con varios atributos: espadas, cruces, cascos, rodelas, alfanjes, banderas, balanza de la justicia, que nos hablan de la lucha y el triunfo de San Miguel. En este carro iba una danza de infieles, a los que el pueblo llamaba indios.

Roca de la Purísima   Se mandó construir en 1542 con el nombre de “Maria del Te Deum”. Se le trocó este nombre por el de la Purísima Concepción para las suntuosas fiestas que celebró la ciudad en 1665 en honor de la Santísima Virgen, en virtud del rescripto de Alejandro VII, por el que se concedía culto de octava a la pureza inmaculada de María.

Esta carroza representaba así hallarse Valencia en posesión de reconocer el misterio de su Pura Concepción, del que siempre fue entusiasta defensora. Es consolador apreciar, en estas muestras de devoción popular, el deseo de los valencianos de proclamar y defender la virginal pureza de Mara cerca de dos siglos antes de la proclamación dogmática hecha por Pío IX en 1854.

Esta Roca fue restaurada al igual que la del Sacramento y la de San Vicente Ferrer en 1667 por José Caudí con motivo de las fiestas celebradas aquel año por la traslación de la imagen de la Virgen de los Desamparados a su actual capilla, hoy Basílica.

Roca ó carroza del Corpus
                      Roca ó carroza del Corpus

Dos siglos más tarde en 1867 y para conmemorar el II centenario del mismo acontecimiento, volvió a ser restaurada. En 1815 se habían hecho nuevas la imagen de la Inmaculada y la figura de Judith.

Otra restauración hubo de hacérsele luego de la impetuosa riada de 1897, de la que quedó muy mal parada. Se redujo de altura, como todas las otras, en 1912  por la colocación de los cables de los tranvías eléctricos, por cuya razón no salieron las rocas para las fiestas del Corpus de los años 1910 y 1911. Y últimamente en 1959, fue precisa también una restauración a fondo por la riada de 1957.

Las fechas más significativas de la historia de la Roca queda perpetuadas en su mismo basamento donde puede leerse las siguientes inscripciones:

“Se construyó en 1542  titulándose María del Te Deum.   En 1665 se dedicó a la Purísima Concepción.    Renovada en 1867 con motivo del segundo centenario de Nuestra Señora de los Desamparados.    Restaurada después de la riada de 1897.    Se redujo de altura en 1912.    Después de la riada de 1957 se restauró en 1959”.

En el pedestal, debajo de la imagen de la Purísima, brota de la entraña misma de la Roca esta alabanza: “Tota Pulchra est Maria”. En el basamento, parte derecha, de delante a atrás lleva los siguientes símbolos: sol, fuente, puerta del cielo. Y en la parte izquierda, también de delante a atrás: luna, pozo y arca de Noé.

En la parte de atrás de la roca aparece la efigie de Judith con la cabeza de Holofernes sobre una columna y una espada en la mano derecha. En la de delante, una escultura que representa a la emperatriz Santa Elena (madre de Constantino) con la Cruz y un corazón flamigero en la diestra. Tripulaba este carro una danza de   labradorcitos valencianos, compuesta por niños que simbolizaban la inocencia.

Roca de la Fe   Nos recuerda aquel acontecimiento glorioso y para siempre memorable del 9 de octubre de 1238 en que el invicto rey don Jaime I de Aragón entró en Valencia reestableciendo en su capital y reino la religión católica.

Por eso llevaba esta roca una danza de moriscos (el vulgo les llamaba turcos) que, convertidos a nuestra Santa Fe, expresaban con sus saltos y ademanes de regocijo el triunfo de la religión de Jesucristo.

Si bien es verdad que la entrada solemne del Conquistador se verificó el 9 de Octubre – festividad de san Dionisio-, día en que la liturgia del propio diocesano celebra la dedicación de la Santa Iglesia Metropolitana, la capitulación fue firmada por el caudillo

Zaen -el vencedor de Zeyt-Abu-Zeyt- en la alquería de Ruzafa el 28 de septiembre y ésta es la fecha que conmemora este carro triunfal.

El destronado Zeyt, rey moro de Valencia, pidió que se le instruyera en la Religión Católica y recibió el santo bautismo bajo el nombre de Vicente Bellvis.

Esta roca es la antigua de “el paraiso terrenal”, construida en 1542 – hace mas de cuatro siglos – y fue renovada en 1702 para dedicarla a la Fe.

Mas ya antes de esta renovación pasó, sin duda, a simbolizar esta virtud teologal, pues en una inscripción que llevaba la misma roca antes de la restauración de 1867 se decía que la Fe databa de 1674 y que la Roca había sido construida en 1542.

También se leían, entre otros, los siguientes versos:

“Surcando golfos de penas

Viene a dar vida y consuelo

Cargada de pan del cielo “

Delante pueden verse hoy estas inscripciones:

“Se construyó en 1542 con el titulo de Paraiso Terrenal. Se renovó en 1702 dedicándose a la fe”. y debajo entre estos dos epigrafes, lleva un escudo de Valencia.

Detrás dice:

“Fue restaurada en 1867 con motivo del segundo centenario de Nuestra Señora de los Desamparados. Después de la riada de 1897. Reducida de altura en 1912 por el tendido de los cables eléctricos. Restaurada en 1959 con motivo de la riada de 1957”.

En los paneles del cuerpo de la Roca se representa, en preciosos óleos: la Transfiguración del Señor, clavos y corona del espinas, una escena del Gólgota, llaves del cielo, Espíritu Santo, Bautismo

de Jesús, Hostia, espigas, racimos de vid, Jesucristo predicando el Sermón de la Montaña, cruz, libro y áncora.

Lleva la Roca en la parte de atrás una figura que personifica a Valencia con celada y túnica, la cual muestra el escudo de la ciudad y empuña una amplia bandera con una cruz que representa la fe de nuestro pueblo.

Roca San Vicent Ferrer   Se construyó en 1665 con el producto de dos Rocas viejas y aprovechando la que existía desde 1512 bajo la advocación de San Vicente Mártir.

Bellísima la escultura que representa al Santo con la espada flamígera levantada en actitud de defensa y protección, con alas y con el escudo de la ciudad. Tal como, según tradición, se apareció sobre la puerta que existia en la plaza de San Agustín -llamada de San Vicente- en actitud de defender a la ciudad de la peste que se había extendido por Xátiva y amenazaba invadir todo el Reino. Sobre su cabeza en una filacteria podemos leer “Timete Deum” (Temed a Dios), una de las frases extraídas del Apocalipsis y que el santo utilizaba en sus sermones.

Actualmente se puede leer en su parte posterior:

“Se construyó en el año 1512 bajo la advocación de San Vicente Martir. Se transforma en la de San Vicente Ferrer en el año 1665. Se restaura con motivo del segundo centenario de Nuestra Señora de los Desamparados en el año 1867. Después de la riada de 1897.Se redujo de altura en 1912. Se restaura en el año 1959 con motivo del deterioro de la riada de 1957”.

El pedestal lleva cuatro hornacinas con pechina. La de la parte anterior aloja un relieve que representa el escudo de la provincia; la lateral derecha está ocupada por una figura de mujer con espigas y hoz y, abajo, un cuerno de la abundancia; la lateral izquierda, por otra figura femenina con el emblema del comercio y una pala de hornero; en la parte de atrás, un escudo de Valencia.

Sobre el escudo de la provincia de la parte delantera, es decir, a los pies de la efigie de San Vicente, hay un cordero con las L L que simbolizan la lealtad de este pueblo.

En el basamento de la Roca y en su parte derecha lleva, de delante a atrás, los siguientes atributos e inscripciones: dos L L con hojas de laurel; libro y bonete, también con laurel; unas disciplinas; capelo, libro y hojas de acebo; espada laureada, con la inscripción “Es la lengua valenciana, lengua del Espirit Sant, com se veu en este Sant”.

Y en las cartelas de la parte izquierda del basamento; estrella de seis puntas, rodeada en su parte superior en forma de arco por ocho estrellitas pequeñas y, abajo, laurel; estrella de seis puntas, sobre una inscripción que dice “Ángel de la Paz”; una filacteria con la leyenda “Timete Deum et date illi honorem”, un rótulo en el que se lee “Valencia a su patrón“.

En la parte delantera lleva esta roca una escultura de Sansón desquijarando a un león. Representa la fortaleza y el poder sobrenatural de San Vicente Ferrer. El grupo escultórico se hizo de nuevo en 1817.

En el Corpus de 1852, retirábase esta roca después de haber efectuado normalmente su recorrido y, al llegar a la esquina de las calles de Serranos y Roteros se vino abajo la imagen de San Vicente, quedando destrozada. Hubo de renovarla. Y también luego, en 1959, con tal acierto que conserva sus mismos rasgos, su misma serena actitud, su misma apostura y elegancia.

Siempre ha llamado la atención esta escultura del Ángel de la Paz. El cronista Vicente Boix no pudo menos de expresar su admiración y hasta pondera con entusiasmo la magnifica espada de que está armada la mano del Santo.

Tripulaba tradicionalmente este carro una graciosa danza de muchachos, llamado de los holandeses.

 

Roca de la Santísima Trinidad   Representa la creencia del pueblo valenciano en este altísimo misterio. Se erigió el año 1674, siendo regidores don Nicandro Dasio, don Luís LLoris, don Vicente Roig, don Severino Guinart, don Juan Navarro de Casque, don Pedro Jop Peris, racional; don Francisco Llorens, racional; don Joseph Gil, sindico procurador general; don Juan Lop, administrador, y mosén Vicente Madi, capellán de la ciudad y de la Casa de las Rocas; según se leia en las inscripciones que llevaba esta roca.

En lo mas alto de la Roca las figuras de Dios Padre y Dios Hijo y Dios Espiritu Santo en forma de paloma, la Santísima Trinidad. Sufrió muchas transformaciones en el transcurso del tiempo. En 1702 fue renovada por el escultor Francisco Vergara (el Viejo), a quien se deben las figuras de Adán y Eva, que luego restaurará, en 1816, el sucesor de su taller, Vicente Marzo.

En 1855 fue objeto de una defectuosa restauración que obliga algún tiempo después en 1867 a encargar a reputados artistas que le devolvieran su primitivo carácter. Dirigió esta restauración Pedro Luís Bru.

Luego de la riada de 1897 ha de restaurarse de nuevo. En 1912 se reduce de tamaño, como todas las demás Rocas por los artistas Sanchis Arcís y Palau. Es dorada por Gaspar Herrero. Y últimamente, el restaurador artístico municipal, don Luis Roig d’Alós, lleva a cabo una minuciosa y meritisima restauración en 1959.

Delante del basamento, a una y otra parte del mástil del tronco, hay escrito: “Se construyó en 1674. Restaurada en 1702 por Vergara el Viejo. Renovada en 1816. Restaurada en 1867, 2º Centenario de Ntra.Sra. de los Desamparados. Después de la riada de 1897. Reducida de altura en 1912. Restaurada en 1959 después de la riada de 1957”.

A ambos lados del mismo basamento de la carroza hay unos medallones orlados con una estilización de hojas renacentistas, representando escenas bíblicas: la Magdalena a los pies de Jesús, los tres ángeles en la visita a Jacob, la torre de Babel, la creación del hombre, la expulsión de Adán y Eva del Paraiso, Moisés con las tablas de la Ley. Detrás, la Ascensión del Señor. Arriba ya en el pedestal, el Eterno Padre arrojando a Adán del Paraiso.

En la parte anterior de la Roca hay unas figuras que representan a Adán y Eva y tras ellos el ángel que, blandiendo una espada, les

lanza del Paraiso Terrenal. Un manzano nos recuerda el árbol del Bien y del Mal.

En siglos pasados, esta Roca salía siempre la primera, y ante la Casa de la Ciudad, que estaba al comienzo de la calle de Caballeros, como hemos dicho anteriormente paraba y, hecho el silencio, en medio de una singular expectación se representaba sobre su plataforma el “Misteri de Adán i Eva o de la Creació del món” bellísima composición poética del siglo XVI, escrita en lemosín antiguo.

Los personajes, que representaban a los padres del género humano, iban sentados en el foro y, al llegar a la Casa Consistorial, se ponian de pie para representar el misterio.

En el “Misteri de Adam i Eva” tomaban parte los siguientes personajes: “Deu Pare”, “Ángel Cherubí”, “Angel del Llegó” “Adam”, “Eva”, “La serpent” y “la mort”.

En 1825, después de hecho el recorrido, al pasar por la calle de Serranos se cayó toda la testera. Hubo de ser restaurada.

Ha sido restaurada por Doña Pilar Carreras y Doña Maria José Velázquez; restauración que ha finalizado muy recientemente siendo patrocinada por Dragados y Construcciones.

Roca Valencia  Se construyó en el 1855 con motivo del IV centenario de la canonización de San Vicente Ferrer el 29-06-1455 con restos artísticos de la “Sala Daurada” de la antigua Casa de la Ciudad. Se sabe que intervino en su manufactura un escogido equipo de artistas y artesanos bajo la dirección de D. Luis Téllez, Profesor de la Real Academia de San Carlos. La estatua y grupo de alegoría se deben a Don Antonio Marzo, la talla a Don José Puchol, el dorado a Don Benito LLeonart, la carpintería a Don José Gil y Don Ramón Marzo y el sistema rodante al maestro de coches Don Vicente Balader.

Roca ó carroza del Corpus
                      Roca ó carroza del Corpus

Fue restaurada por Pedro Luis Brú en el 1867, con ocasión del segundo centenario de la inauguración de la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados. También en 1959, por el culto catedrático de la Escuela Superior de Bellas Artes, don Luis Roig d’Alós, con motivo de la riada de 1957.

La figura sedente de la matrona que personifica Valencia lleva una corona de laurel en la mano derecha y un estandarte con un sol en la izquierda.

En el pedestal y en su parte anterior se puede leer: “Se construyó con motivo del IV centenario de la canonización de San Vicente Ferrer”. En su parte posterior se lee: “Se restauró en 1867. Restaurada en 1959”.

El pedestal lleva, delante, un escudo de nuestra provincia. A la derecha, uno de la ciudad de Valencia y otro de la abundancia, colocados en diagonal. Y a la izquierda, del mismo modo, los de Castellón de la Plana y Alicante.

En otro lugar puede verse una alegoría -mitra, capelo y libro- que nos habla de San Vicente Ferrer y esta inscripción: “Año 1855”. En las aristas del mismo pedestal, cuatro ángeles estilizados. Remata con coronas reales y cetros.

Roca La Fama   Fue construida en 1899 por la sociedad Lo Rat-Penat y Círculo de Bellas Artes para la notable cabalgata alegórica que la valenciana entidad de “Animadors de les Glòries Valencianes” organizó, con la colaboración de los mejores artistas regionales, para la Feria de Julio de aquel año. Era presidente honorario de “Lo Rat Penat” el excelentísimo señor don Teodoro Llorente; efectivo, don Honorato Berga Garcías, y al frente de la sección de Bellas Artes se encontraba el señor Cebrián Mezquita (don Julio), secundado por prestigiosos elementos, como los señores Plá y Rubio, Ferrer Calatayud, Carbonell, Zapater, Ponce, Sanmartín etc.

Al año siguiente, concretamente para la fiesta del Corpus del 14 de junio de 1900, fue entregado esta Roca o carro triunfal por la sociedad “Lo Rat Penat” al Excelentísimo Ayuntamiento de la Ciudad.

No había tomado posesión de la Alcaldía don José Montesinos Checa -que lo haría el 18 del mismo mes-, pues al pasar al Gobierno Civil de Barcelona en el mes de mayo el que hasta entonces había regido la ciudad, don Juan Dorda Morera, fue nombrado alcalde de Valencia el concejal don Enrique de Alzaga, quien por su delicado estado de salud renunció. Designado el señor Montesinos Checa, tomó posesión, como decimos, después de la fiesta del Corpus.

La figura que representa la Fama en esta Roca es una acertada personificación de la voz pública. Voz pregonera en este caso de las glorias valencianas. Con alas, para extender por todas partes los timbres de esta región privilegiada, y a son de trompeta publicados. En la diestra, el laurel de inmarcesibles victorias. Es dorada, como la esfera que la sustenta, acaso recordando a Ovidio, que la coloca en un palacio de bronce sonoro, en la cumbre de un monte donde se propagan los rumores (Metamorfosis XII, 39-63).

La esfera puede simbolizar el mundo, por aquello de Virgilio que la hace hija de la Tierra (Eneida IVm 173). En esa esfera se apoyan los escudos de las tres provincias del Reino: Alicante, Castellón de la Plana y Valencia.

En la parte delantera de la plataforma de la roca puede verse “lo rat-penat” dentro de una concha perlera. Y en los costados, unos relieves que representan escenas de la gesta de “El Palleter”, de la entrada del Cid en Valencia y de la del Rey don Jaime. Detrás se lee: “Se construyó por Lo Rat-Penat y Círculo de Bellas Artes en 1899. Donada al Excmo.Ayuntamiento en 1900. Reducida de altura en 1912. Restaurada en el año 1959 por deterioro de la riada de 1957”.

Esta Roca, a pesar de ser de las más modernas, en 1957 sufrió mucho más que las otras los efectos de la riada, debido a la poca nobleza de los materiales utilizados en las restauraciones que se iban haciendo. En el doble fondo que lleva la plataforma de este carro (utilizado para colocar antes de 1912 el lastre, por la altura que tenia), se sacaron al desmontarla para realizar su restauración unas dos toneladas de barro. Se reforzó la carrocería con madera adecuada y herraje.

Roca del Patriarca   Construida en 1961 por la Organización Sindical Valenciana con motivo de la canonización del beato Juan de Ribera. Contribuyeron a su realización los sindicatos, gremios, cofradías y hermandades encuadrados en nuestra Delegación Provincial y muy especialmente los artistas y artesanos del Sindicato Provincial de la Madera,  en ejemplar anonimato y deseosos de dejar testimonio perdurable de la alegría y fervoroso entusiasmo con que Valencia acogió la canonización de su entrañable Patriarca Ribera.

El 31 de mayo fue bendecido este monumental carro por el excelentísimo y reverendísimo señor arzobispo, D. Marcelino.Olaechea, tras la lectura en el zaguán del Palacio Arzobispal -por el secretario de la Junta Metropolitana de Canonización, ilustrísimo señor don José Maria Haro- del acta de entrega de la Roca por parte de la Organización Sindical al señor arzobispo. En su construcción, dirigida por el artista don José Justo, se han empleado tres metros y medio cúbicos de caoba del Brasil. Es de estilo Renacimiento y tiene cinco metros de altura.

Preside la roca una devota imagen del santo inspirada en un valioso portapaz de plata del escultor García Mas en el que se representa la figura del Patriarca sosteniendo un viril, portapaz que se conserva en la Rectoral del Colegio del Corpus Christi.

A ambos lados de la carroza aparecen dos grandes relieves de muy acertada ejecución. Uno de ellos ofrece un aspecto de la tradicional procesión del Santísimo Corpus Christi por el claustro del Colegio del Patriarca, el jueves de la octava. El otro recoge el momento de la canonización del Santo por su Santidad Juan XXIII en la basílica vaticana.

Sobre la balaustrada de la plataforma, y fijos a ella, unos artísticos pebeteros de bronce esparcen el humo oloroso del incienso que en ellos se consume, dando al ambiente la seriedad y recogimiento de la función litúrgica. Delante vemos, al centro, el escudo de la Organización Sindical, y a sus lados, el de Alfara del Patriarca, población cuya misma toponimia ya nos habla de su vinculación al Santo, y el de la Eucaristía de la que fue especialmente devotísimo San Juan de Ribera.

Otros escudos evocadores exornan la Roca. Estos son:

Juan XXIII, pontífice que la canoniza en la festividad de la Santísima Trinidad de 1960. El 12 de junio. Burjassot, donde tantas temporadas pasó en su castillo-palacio, hoy Colegio Mayor Universitario Juan de Ribera. Salamanca, ciudad de sus años de estudiante en la famosa Universidad, a la que se trasladó en 1544. Sabadell, que nos evoca uno de los milagros que figuraron en el proceso de su canonización. Es allí en Sabadell, donde José Arenas Franch cura de una tuberculosis pulmonar bilateral por intercesión del Patriarca. Y al otro lado, los de: El Excelentísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Valencia, Dr. D. Marcelino Olaechea y Loizaga, que gobierna la diócesis valentina en los días de la canonización del beato Juan de Ribera. Bocairente, tuvo aquí una memorable intervención. Por rivalidades entre familias corrió la sangre en la iglesia. Hubo de retirarse de ella el Santísimo Sacramento. El Patriarca, que se encontraba lejos del lugar, se presenta en Bocairent. Nevaba. Era el mes de enero. Se conmovieron los feligreses viendo a su amado pastor. Cortó viejos rencores y renació la paz. En recuerdo de aquella visita se desprende una riquísima capa pluvial y la regala a la parroquia. Puçol, donde tantas veces moró en su señorial residencia, dando ejemplo con sus virtudes y edificando con su sola presencia a todos. Torrent, lugar escogido para realizar otro de los milagros que le han encumbrado al honor de los altares. El niño José Cabanes Silla recobra milagrosamente la salud por intercesión del santo Patriarca.

En la parte posterior hay un libro abierto en el que se lee: “Constituciones de la Capilla del Colegio y Seminario del Corpus Christi”. Y sobre él, una reproducción del famoso “dragó”. Debajo de esto un escudito de la Organización Sindical encabeza las palabras siguientes: “La Organización Sindical Valenciana, con sus sindicatos, gremios, cofradías y hermandades, al ofrecer esta Roca, construida por sus artesanos en memoria de la canonización de San Juan de Ribera (12 junio 1960), deja con ello constancia de su devoción al patriarca. Valencia a 31 de mayo de 1961.

Ostenta igualmente la Roca en lugares destacados los escudos de: Sevilla, ciudad natal del patriarca. Nació en 1532. Fueron sus padres don Pedro Enriquez y Afan de Ribera Portocarrero y doña Teresa de los Pinelos. Badajoz, contaba 30 años de edad cuando Pio IV le puso al frente de la diócesis de Badajoz. Fue ejemplar obispo de esta sede desde 1562 a 1568. Año en el que San Pio V le cofirió el patriarcado de Antioquia y fue elegido Arzobispo de Valencia. En el arco que cubre la imagen del santo figuran en la parte delantera el escudo del Colegio de Corpus Christi que él fundó y en la de atrás el de Valencia.

A excepción de esta Roca, todas las anteriores fueron restauradas por Roig d’Alós durante los años 1958 y 1959, imponiéndose una nueva restauración a corto plazo.

Roca “Mare de Déu dels Desamparats”   De estilo barroco, es de la de más reciente factura, construida en 1995 con motivo de la Conmemoración del V Centenario de la Advocación “Mare de Deu dels Desamparats”, por concesión del Rey Fernando el Católico. Patrocinada por el Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia y la Sociedad de Agricultores de la Vega de Valencia.

La hermosa talla de la Virgen, está inspirada en la imagen que actualmente se encuentra en la Capilla del Capitulet. Se levanta sobre un templete sostenido por ocho columnas salomónicas. Los medallones han sido pintados por Álex Alemany con escenas alusivas a la presencia maternal y amparadora de la Virgen a sus hijos valencianos, desde la constitución de la Cofradía fundada por el Padre Jofré, a nuestros días.

Roca del Santo Cáliz   Construida a iniciativa de la Asociación “Amics del Corpus de la Ciudad de Valencia” y con las aportaciones de distintas instituciones, empresas y particulares desfiló por primera vez en la procesión del Corpus del año 2.001.

Sus características generales son similares a las de las Rocas ya existentes, pero cuenta con una decoración innovadora, 33 “socarrats” la circundan, representando parte de los personajes bíblicos de la Procesión, además de la reproducción de la Santa Cena de Juan de Juanes. El remate de la Roca lo constituye la copia exacta del Santo Cáliz que se venera en la Catedral de Valencia. En su frente el escudo de la ciudad sostenido por dos Ángeles, siguiendo la estela del escudo que también podemos ver en la Lonja de los Mercaderes. En la parte posterior de la Roca cuatro cartelas, dos de ellas con la fecha de entrega de la Roca a la ciudad de Valencia, y la otra con la relación de artesanos participantes en su construcción.

De las otras dos cartelas, destacar aquella que dice que la Roca del Santo Cáliz fue bendecida por el papa Juan Pablo II el 25 de abril de 2.001.

Els Misteris

Los “misteris” son pequeñas representaciones de teatro (de alredededor de quince minutos). Su intención es didáctica; enseñar a la gente mediante una representación visual de diversas escenas de la Biblia. Su antigüedad se suele datar en el siglo XV.

Reconocen los eruditos del tema que la Festividad del Corpus fue una de las fiestas más cuidadas de los Jurados Valencianos, y entre uno de los muchos y variados cuidados figuraba el de procurar la representación de “entremesos” o “Misteris”. La clasificación que antaño hacían de los mismos es ciertamente curiosa, pues los había “ordinaris” y “extraordinaris” y, a su vez, estos podían ser de “a peu” (a pie) o “damunt de les Roques” (encima de las rocas).

La relación de los “misteris” de que se tiene noticia es numerosísima, sin embargo solamente tres de ellos han llegado hasta nosotros, el de “Adam i Eva” (Adán y Eva), el de Sant Cristófol i Peregrins” (San Cristóbal y los peregrinos) y el del “Rey Herodes o de la “Degollá” . Estos “misteris” no son realmente unos autos sacramentales y se suponen escritos en el siglo XV y principios del XVI, siendo siempre representados en lengua valenciana. Algunos de estos “misteris” tenían partes cantadas, de las que tan sólo nos han llegado pequeños fragmentos de los mismos.

El de “Adam i Eva” que se ejecutaba delante de la Casa de la Ciudad, antiguamente situada en la entrada de la calle Caballeros, se representaba en la plataforma de la histórica Roca del “Paraiso Terrenal” o en la de la “Santísima Trinidad”, momentos antes de salir la Procesión.

Los otros dos “misteris” instalaban la escena en medio de la vía pública, acordonados por el compacto circulo que hacía la gente y acompañados siempre de la música de la dulzaina y el tabalet, dejando oír la tonada típica que se emplea en estos actos.

El más antiguo es el de “Sant Cristófol i Peregrins” y su sencillez delata, como asevera un historiador y glosa un cronista, su antigüedad, año 1449 en que en un acta de los Jurados de la Ciudad se le menciona. El Misteri del “Rey Herodes” data, al parecer del siglo XVI y sin duda es el más ameno de los tres, aunque carezca de música que los otros dos sí tienen. Termina el “misteri” con un bando mandado publicar por el rey Herodes, en el que se convoca a todas las mujeres a que acudan con sus hijos menores de dos años y, por un anacronismo burlesco, se cita en particular a las mujeres de gran número de pueblos del antiguo Reino de Valencia. Este bando, o mejor dicho esta “Cridá” o “Pregó” del Trompeta de Herodes, es un fragmento de poesía festiva destinado a regocijar al público y a preparar la “estampida” de la hoy poco temida “Degollá”, en que los Sicarios de Herodes atacan indiscriminadamente a la multitud blandiendo inofensivos “carxots” entre la algazara y diversión general.

El último año del siglo XIX se suprimieron las representaciones, quedando el año 1904 como excepción. Retornarón en 1940 siguiendo sucesivas apariciones y desapariciones. En 1977, 1978 y 1979 fueron representados por el Grupo Infantil “Tots” bajo la dirección de Vicent García Giner. En 1980 los fueron por el Grupo “Teatro Nou”. En ningún caso sobre las Rocas o a pie de ellas. Desde 1984 son representadas por el “Grup de Teatre d’Amics del Corpus”.

Destaca la sencillez de las representaciones, la casi nula tramoya y decorados y la voluntad de los integrantes del grupo de teatro que año tras año mantienen la tradición histórica “dels misteris”. Todos los personajes son representados por niños y niñas y su aparente sencillez no es más que la continuidad histórica de las representaciones, donde el mensaje es lo que cuenta frente a la representación material que es secundaria.

Celebración

En la fiesta del Corpus se pueden distinguir tres partes a saber:

  1. “Traslado de las Rocas”
  2. “Procesión de la mañana o Cabalgata del Convite”
  3. “Procesión de la tarde o Procesión del Corpus”

 

Traslado de las Rocas

Se efectúa la antevíspera del Corpus (viernes).

Al amancecer las Rocas se van sacando “a mano” de su “Casa”, sita en la calle llamada de las Rocas, y se colocan en las Alameditas de los Serranos junto a las Torres de Serranos. La operación es bastante complicada, si se tiene en cuenta el volumen de las Rocas y la estrechez de la calle.

Al atardecer tiene lugar “el traslado de les Roques”. Desde las Torres de Serranos y a lo largo de la calle Serranos y calle Caballeros, se van llevando las Rocas hasta la Plaza de la Virgen donde quedarán expuestas.

En primer lugar hay que decir que el traslado, como tal pudiera entenderse en un principio no es una procesión continua donde las figuras del Corpus y las Rocas son trasladadas en procesión, ni mucho menos. En primer lugar se trasladan las figuras pequeñas (La Tarasca, el Drac, la Cuca Fera y las .Aguilas) a mano y a pie sin un especial orden ni concierto.

En segundo lugar se trasladan las Rocas, primero la Roca Diablera y la del Santo Cáliz que son llevadas a mano por los miembros de la Agrupación de Amigos del Corpus.

A continuación se trasladan dos Rocas esta vez tiradas por caballos, a las que precede una pareja de la Policía Local a caballo.

Encima de las Rocas un grupo de “dolçainers i tabalets” tocan sus instrumentos.

Una vez colocadas las dos Rocas en la plaza de La Virgen, vuelven los caballos y los músicos al lugar donde se encuentran el resto de las Rocas, y se enganchan dos más, repitiéndose la misma operación, así hasta el traslado de las once Rocas.

A medida que van llegando las Rocas a la Plaza de la Virgen, van siendo colocadas, manualmente ante la fachada de la Basílica.

Procesión de la mañana o Cabalgata del Convite (domingo)

 La “Cabalgata” o “Convite” posee menos antigüedad que la Procesión y desde el año 1516 del que ya se tiene noticia de su existencia, tal cabalgata ha tenido múltiples altibajos, hasta el extremo de haberse suprimido en numerosas ocasiones. Constituia una invitación que hacían los Jurados de la Ciudad, por medio del “Capella de les Roques”, a las autoridades y al pueblo llano para que asistiesen a la Solemne Procesión del Corpus Christi. Desde hace más de una década ha sido recuperada de la que se efectuaba a finales del siglo XVIII.

El desarrollo de la cabalgata suele ser el siguiente:

A las 9 horas de la mañana, repique de campanas, desde la Torre del Micalet de la fiesta del Corpus.

A las 12 horas de la mañana se efectuarán volteos de campanas, desde el Miguelete, correspondientes a la festividad del Corpus.

A las 12 horas comienza la cabalgata que también se le denomina de la “Degollá” con el siguiente recorrido: Plaza de Manises, calle Caballeros, Plaza de la Reina, calle Cavillers, calle Avellanas, Plaza Almoina finaliza en el Palau.   Abre la cabalgata la Policía Municipal Montada con uniforme de gala seguida por “Les Banderoles”, y tras éstos “Els Nanos”, tres parejas de cabezudos que bailan a los sones y ritmo del Tabalet y la Dulzaina. Danza diferenciada en dos partes, la primera binaria, tranquila y ceremonial y la segunda ternaria, más animada que se denomina “fandanguet” y que coinciden con la parte final de la “Xaquera Vella” Fue recuperado esta danza por J.M.Baselga y desde 1977 se interpreta con todo rigor coreografico.  Sigue “El Capellá de les Roques” que antiguamente los representaba el Capellán de la Casa de la Ciudad. Va montado en un caballo que porta una gualdrapa de terciopelo negro con los escudos de la ciudad bordados en plata. Es el “Capellá de les Roques” la figura más representativa de la Cabalgata siendo el encargado de “convidar” al pueblo valenciano a la Procesión. Este personaje representa a la Iglesia.

Tras este personaje sigue las danzas “Moma y los Momos”. “La Moma i els Momos” representación de la Virtud y los siete pecados capitales, que en la danza significa la lucha, y al final el triunfo de aquella sobre éstos. La Virtud o “La Moma” personaje central de la danza y que es representada por un hombre, figura como una mujer vestida de blanco y con la faz cubierta totalmente por un pañuelo, asimismo blanco. Los “Momos” llevan un vestido de color amarillo y negro y se cubren con un pintoresco gorro que intenta representar a un dragón. Se trata pues de una danza didáctico-religiosa de gran contenido simbólico y que mejor cuadra dentro del entorno religioso de la Festividad del Corpus Christi. La Moma lleva una corona de flores naturales y un cetro con el escudo de la ciudad. Esta fechada su salida ya en 1355.

En la danza los siete “momos” identificados como los pecados capitales y vestidos con antifaz negro y un traje diabólico, bailan en torno a la Moma con unos palos. Realizan un vistoso baile de bastones que concluye cuando se rinden ante la virtud que encarna la Moma.

Sobre esta danza escribió en 1941 el culto escritor y eximio periodista José Ombuena -en un folleto editado por el Excelentísimo Ayuntamiento- unos párrafos tan precisos y ajustados y con tal galanura expuestos que no podemos resistir la tentación de transcribirlos:

“El ball de la Moma, efectuado sobre la música primaria de tambor y dulzaina, es una danza simbólica, según tradición, del asedio de la Virtud por siete Pecados.

Los atavios no pueden ser más arbitrarios, sin ninguna alusión al tema de la danza. “La Moma”, único personaje femenino, cubre su cara con un antifaz y en torno a ella forman cerco siete personajes masculinos que blanden flexibles varitas, rendidas después ante la “Moma” cuando con un gesto ésta quiere representar el triunfo de la Virtud”.

Siguen las danzas: “Caballets”, “La Magrana”, “Arquets”, “Pastorets”, “Betes de Sueca”, Guerrera de Titagües”. Se han recuperado dos danzas más: la de “Els Llauradors” y la de “Els Turcs”.

 “El caballets” problablemente se inspira en las evoluciones y ornamentos ecuestres realizados desde la Edad Media en commemoraciones y homenajes. Esta danza la ejecutan los niños vestidos de moritos, indumentaria evocadora de los turcos o árabes que figuran en el séquito de los Reyes de Oriente con la significación que hasta los infieles hacen testimonio de su adoración al Santísimo Sacramento. Cada uno de estos danzantes lleva un caballo de cartón que da nombre a este grupo. Ocho son los danzarines y parece ser que el origen de este baile se remonta al año 1615.

 “La Magrana” los danzantes que van vestidos de calabreses, representan en la realidad a los judíos, que al acabar la danza cuando se abre la granada, rinden acatamiento a la Eucaristía. La danza es una de las muchas versiones de los bailes de cintas, de los que existen ejemplos en diversas localidades valencianas.

 “Els Arquets” Componen este grupo los niños ejecutantes de la danza también denominada “Las Polonesas”. La significación popular de “Els Arquets” es en razón de arcos florales que se utlilizan para conseguir diversos efectos coreográficos. La introducción de esta danza data del año 1846 y simboliza la alegría por la participación de los labradores en la festividad del Corpus.

 “Els Pastorets” la presencia de este grupo parece unida a la representación del Misteri del “Rey Herodes” y sus danzantes, también en número de ocho, ejecutan graciosamente este sencillo pero bellísimo baile.

  Siguen después los personajes de los Misteris de “Sant Cristofol i Peregrins” y de “Adam i Eva”. En el primero figuran San Cristóbal, Niño Jesús, Ermitaño y una pareja de Romeros con su padre. En el segundo están el Padre Dios, Angel Querubín, Ángel “del Llegó”, Adán, Eva, la Serpiente y la Muerte.

 Continúa el Misteri del Rey Herodes: vulgo del Portalet o de la “Degollá”. Los componentes del Misteri son los siguientes: el rey Melchor, el rey Gaspar, el rey Baltasar, tres pajes, el rey Herodes, dos caballeros, “Mare de Deu de la Burreta”, San José, el Ángel, cuatro Didas, tres segadores, una “spigadora”, tres sabios, tres sargentos de la guardia herodiana, un trompeta y un alguacil.    Cerrando el Misteri, la famosísima “Degollá” que quiere simbolizar a la guardia herodiana, ejecutora de la orden del tetrarca de degollar a todos los niños de Belén menores de dos años. Esta especie de comparsa fue el principal elementos desestabilizador en cuanto a apariciones o desapariciones de la Cabalgata según el grado educativo de los sicarios de Herodes y el mayor o menor grado de susceptibilidad de espectadores y jerarcas ciudadanos. Es, sin discusión, el grupo que mayor atención acapara de la Cabalgata y es normal que así suceda ante la aparición de una cincuentena de individuos con demoníaco aspecto, de mascarada faz, tocados con coronas de “Pampols”, vistiendo sayón de arpillera con siniestros dibujos, ceñidor de cuerda y con un macuto repleto de caramelos y un antiguo “carxot” de pergamino. Su creación data del siglo XVII y tiene un carácter bufo. Recuerda la degollación de los niños inocentes a manos de los soldados de Herodes

“La Poala” Los miembros de la “Degollá” a su paso por la calle Caballeros y Avellanas son regados con cubos de agua desde los balcones. La broma es devuelta y contraatacan con un “chapuzón” al más despistado.

 Cierran la cabalgata los timbaleros de la ciudad, los Heraldos y la Senyera.

Tanto la música de “Les Dancetes” como la tonada de la “Degollá” esta instrumentada por “tabalets i Dolçaines” que dirige magistralmente Juanito Blasco e hijo.

Procesión de la tarde o Procesión del Corpus (domingo)

El itinerario es el habitual en las últimas décadas, que no difiere mucho del de la primera Procesión del Corpus Christi de la Ciudad de Valencia en el año 1355: Puerta de los Apóstoles de la Catedral, Plaza de la Virgen, Caballeros, Tros Alt, Bolsería, Mercado, María Cristina, San Vicente, Plaza de la Reina, Mar, Avellanas, Plaza de la Almoina y la Catedral.

A las 16,30 horas, comienza la procesión, abre el cortejo la Guardia Municipal montada con uniforme de gala.

Desfilan las once “Roques” arrastradas por caballos enjaezados con lujo al estilo valenciano, y que son conducidos por “llauradors” ataviados con el blusón negro. Finaliza el recorrido con la vistosa “Pujà” al final de la calle Avellanas, donde se celebran improvisadas competiciones de tiro y arrastre. Tras las Rocas se procede a la “Enramà”, en la que carros lanzan la murta por el recorrido procesional.

El orden de las Rocas es el siguiente: La Diablera, Sant Miquel, La Fé, Sant Vicent Ferrer, La Purísima, Valencia, La Fama, El Patriarca, Virgen de los Desamparados, La Santísima Trinidad y el Santo Cáliz.

A las 17,30 horas desfile de las danzas por el itinerario de la procesión, protagonizadas por el baile de los “Gegants” que nacieron en el siglo XVI (1589) a imagen de los de Toledo y bailan junto a los “Nanos” una antiquísima danza al compás de la Dolçaina i el Tabalet”. En el año 2002 se incorporan dos nuevos gigantes (Carmeleta y Vicentico) regalados por la Falla de Na Jordana, Desde 1588 los gegants que en principio eran cuatro parejas simbolizan la adhesión a la Eucaristia de los cuatro continentes entonces conocidos. También existen tres parejas de “nanos” o cabezudos para significar que altos y bajos adoraban al Señor por igual.

Los nombres de los “gegants” son los siguientes: Rei en Jaume, Na Violant d’Hongria, Jueu, Jueva, Moro y Mora; a las cuatro parejas habituales del Corpus de Casa Insa, que representan a los cuatro continentes, Europa, Asia, América y África, aunque a los primeros se les conoce como Español y Españoleta. A estos se suman los de la “colla del Rei Barbut de Castelló” (Tragapinyols, Arrancapins, Tomba-tossals, Bufanúvols y Cágueme) y los dos de la Fiesta de los Niños de San Vicente, el Rey y la Reina, hasta un total de 23.

Siguen las danzas que ya se interpretaron por la mañana, “La Moma y los Momos”, “La Magrana”, “Caballets”, “LLauradors”, “Turcs” se uniran a la Moma.

“Gegants del Corpus”
                          “Gegants del Corpus”

 La procesión propiamente dicha comienza a las 19 horas con el volteo de campanas con el toque especial de la festividad desde la torre del Miguelete. Cubren la salida de la procesión una escuadra del Ejército de Tierra. La procesión es el principal motivo de la fiesta y tiene un carácter más solemne. Abre la procesión la “senyera” flanqueada por “Les Banderoles” o Estandartes. Son portadas por tres Reyes de Armas vestidos con cotas de seda y gorgueras, testa coronada, pelucas y barbas blancas.

Siguen la Cruz Arzobispal de la Catedral y Candeleros.

Detrás, las parroquias de San Isidoro, San Lucas y Santa Lucía, San José de Calasanz, La Milagrosa, San Vicente Mártir, Santa María Goretti, Nuestra Señora del Remedio, San Raimundo de Peñafort y Nuestra Señora del Puig. El gremio de carpinteros figura intercalado

A continuación desfilan los personajes del Antiguo Testamento por el siguiente orden:

 Arcángel San Miguel con dos Almas, el arcángel con espada flamígera y gran escudo, lleva a un lado un Alma en pena -con oscura túnica- y al otro lado un Alma en gracia -con túnica clara-.

Noé, llamado por el pueblo “El Agüelo Colomet”, con la paloma que volvió del arca en una mano y el cayado simbolo de su ancianidad en la otra.

Abraham e Isaac, el primero con un sable de fuego y el segundo con un haz de leña a la espalda. Son imagen profética de Eucaristía por el sacrificio de la antigua ley.

Melquisedec, gran sacerdote de la antigua ley, con pan y una cántara de vino, símbolos del sacrificio eucaristico.

La Escalera de Jacob, con dos porteadores, con significación de la subida del patriarca a los cielos.

 Jacob y sus doce hijos, conocidos por el pueblo como “Els Blanchs” y que representan a las doce tribus de Israel, fueron insertos por primera vez en el año 1797 costeados por el Gremio de Sogueros, son Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. La singularidad de estos personajes radica en que, tanto sus vestiduras como los distintos simbolos que portan, son totalmente blancos, ya que, al parecer, fueron tomados de los trece patriarcas que figuran en la iglesia de los Santos Juanes.

Moisés y Aarón, el primero con las Tablas de la Ley y el segundo con un cetro, ambos protagonistas del Éxodo y espectadores del milagro del maná, simbolo eucarístico.

La serpiente de bronce, es una alegoría del Viejo Testamento, relativa a un pasaje del reinado de Moisés (Números). La Serpiente, sobre una especie de cruz, es portada por una levita.

Los Levitas, representadps por cuatro ayudantes de los sacerdotes judaicos. Una pareja lleva los panes de la proposición hechos de flor de harina y levadura, la otra pareja maneja incensarios para el culto del Tabernáculo de la Alianza. Todo ello constituye un símbolo profético de la Eucaristía.

  El Arca de la Alianza es llevada por ocho sacerdotes de la antigua ley. Era ésta una caja de madera guarnecida de oro (la procesional llevan en su parte superior dos querubines). Al principio sólo llevaban las Tablas de la Ley, posteriormente se colocó en ella cierta cantidad de maná y la vara de Aarón.

Los siete ángeles, supuestamente figuras del Apocalipsis de San Juan. En el siglo XVIII se conocía ya la ejecución de una danza de tales ángeles que evolucionaban delante del altar del sacrificio tras el gremio de molineros. En la actualidad se les reconoce por su careta blanca y cabeza teñida por corona de flores. Portan instrumentos musicales.

El altar del sacrificio, llevado por ocho judíos, es también conocido por el Candelabro de Oro de los siete brazos, cuyas luces debían de permanecer encendidas todas las noches. Además del candelabro hay sobre el altar un cordero y un cuchillo para el sacrificio.

Los exploradores de la tierra prometida, representan a Gedeón y Caleb; el primero, de la tribu de Manasés, era un hombre escogido por Dios para liberar a Israel del yugo de los madianitas. El segundo era compañero de Josué en la exploración y reconocimiento del país de Canaán. Los dos recibieron el premio de entrar en la Tierra Prometida.

Los porteadores representan la escena de los israelitas que llegaron a Cadesberne, límite de la tierra del país. A los cuarenta dias volvieron los emisarios trayendo riquísimos frutos, entre ellos un sarmiento de vid con un racimo tan grande que necesitaba dos hombres para transportarlo.

Josué, conocido por el pueblo como “qui pará el Sol”. Jefe de las tribus de Israel, con un sol en la mano izquierda y un sable en la derecha con que apunta a aquél, es un recuerdo de la batalla de Gabaón, en la que detuvo el curso del sol. Su forma de evolucionar es singularísima, con tres pasos y acción, una y otra vez, durante todo el recorrido.

Sansón, representado con un león al brazo, posee una curiosa simbología con el tema eucaristíco. El león, después de muerto, tenía un panal de miel en la boca del que Sansón tomó alimento.

Saúl, simbolo de la justicia, lleva corona como rey y va armado con escudo y lanza.

David y los musicos ciegos de Israel, representados por cuatro ciegos vestidos con albas que van pulsando la cítara, el arpa y otros antiguos instrumentos,conducidos por sus correspondientes lazarillos. Con ellos, el Rey David, que tañia el arta delante del Arca Santa en la traslación de la casa de Abinadad a la Obedón.

Salomón y la reina de Saba, símbolo de la sabiduría, porta Salomón real corona, un cetro en la mano izquierda y una bola del mundo en la derecha. Tras él va la Reina de Saba con símbolos regios.

Elías con el Ángel y Jezabel, Elías con el Ángel del desierto de Hored y su perseguidora la reina Jezabel, poseen con el ofrecimiento del Ángel de pan y vino, una determinada simbología eucarística.

Los Profetas Mayores, se incorporaron relacionándolos con diversas profecías premonitorias del Santo Sacrificio. Su representación es: Daniel, con una cabeza de dragón en las manos, Jeremías, con una cadena en la mano derecha y unos pergaminos en la izquierda. Isaías, con unos pergaminos en su mano izquierda y unas tenazas en la derecha. Ezequiel, con unos pergaminos en su mano izquierda y una esfera en la derecha.

Las Matronas, hasta hace unos años salían solamente cuatro, simbolizando a las cuatro virtudes cardinales. Pero a través de la historia de la Procesión, se reagruparon todas las conocidas llegándose al número de nueve, y que son Celia o Seilam, símbolo de la Prudencia, era la única hija de Jefte, caudillo de Israel. Lleva un pandero en las manos y evoca la prudencia con que reconoció el voto de su padre que la llevaba a la muerte. Jabel, símbolo de la Justicia, era una mujer judía, esposa de Haber Cineo, pariente de Moisés, y que porta la cabeza del general enemigo Sísara atravesada con un clavo, así como el martillo con que lo hincó. Judith, simbolo de la templanza, lleva en la mano derecha un alfanje desenvainado y en la izquierda la cabeza del soberbio caudillo sirio Holofernes, al que decapitó tras resistirse a la seducción del mismo. Ruth, simbolo de la fortaleza, identificada por llevar un manojo de espigas en las manos, está considerada como imagen del afrontamiento de adversidades. Débora, juez de Israel, con espada y escudo. Rebeca, sencilla pastora con cayado y una cesta. Esther, reina de Persia, con corona y un cetro en la mano izquierda. Raquel, heroína israelita, con un cántaro en la mano derecha. Abigail, valerosa hebrea, con una serpiente en las manos. Los profetas menores, al igual que los mayores, con simbología de premonición del sacrificio. Llevan diversos elementos alegóricos; panes para el sacrificio, pergaminos de sus escrituras, cántaros de vino, etc. Destaca la figura de Jonás con la ballena. Son estos doce profetas: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.

-El primero con cota azul, alas blancas y un estandarte en la mano derecha, conduce al segundo de la otra mano, un joven con un pez. Se nos da a entender la providencia divina que destina a uno de sus ministros para que nos acompañe y defienda. A estos personajes del Antiguo Testamento le siguen las parroquias: Nuestra Señora del Carmen, San Juan Bosco, Santiago Apóstol, San Pascual Bailón, San Antonio Abad, Nuestra Señora del Socorro, San Francisco de Borja, Cristo Rey, Buen Pastor, Santo Angel Custodio y “Gremi de Sucrers”.

El Angel Custodio de la Ciudad de Valencia, con cota, tunicela, peluca blanca y corona, porta en la mano derecha una espada y en la izquierda el escudo del antiguo Reino. Representa la presencia de la ciudad de Valencia en la procesión del Corpus Christi.

  Heraldos, representados por “vegueros” con cota y tunicela roja y amarilla, son asímismo, testigos de la presencia de la Ciudad en este desfile procesional. Son portadores de sendos escudos en su brazos izquierdos, escudos con las armas de la ciudad y sus protocolarios títulos de Ilustre, Egregia, Fiel, Magnifica, Coronada, Insigne y dos veces Leal. Las varas que llevan en sus manos diestras servían antaño para señalar o descubrir las cabezas de los espectadores que no lo hacían al paso de la Custodia. Dichas varas son de Benjuí (especial arbusto) y en su parte posterior ostenta el escudo de la Ciudad. Abren paso a otro simbolo de la ciudad: “La Senyera”, máximo símbolo de la Ciudad y del Reino de Valencia, que desde hace varios años reafirma la presencia de la Ciudad de Valencia en la Procesión. Es portada por cinco valencianos ataviados con “Brusa”. A la senyera le precede los timbaleros del Ayuntamiento de Valencia que tocan pasajes del himno de la Comunitat.

La Banda Municipal cierra la representación de la Ciudad a nivel de imagen ya que detrás de la Custodia figura la representación oficial municipal y autonómica.

A continuación desfilan los personajes del Nuevo Testamento en este orden:

Simeón y la Profetisa Ana, anunciadores de la figura del Mesías, están representados por dos ancianos con cayado.

San Juan Bautista, está representado por un niño con un cordero, portando, asímismo, un estandarte con la leyenda “Agnus Dei”. Su simbología eucarística es el señalamiento de Jesús como el cordero de Dios.

Los Apóstoles, suelen ir en dos hileras y simbolizan el respeto de la Santa Iglesia Católica y Apostólica al Sacramento del Amor. Ellos son Simón Cananeo, con un serrucho (en su martirio fue aserrado vertical y horizontalmente); Mateo, con un libro en su calidad de evangelista; Judas Tadeo, con un hacha o alabarda alusoria a su martirio; Andrés, con una cruz en aspa o peces en su mano izquierda por su martirio o profesión; Simón Pedro, con una gran llave como potestad de su iglesia; Juan, con una copa y una serpiente (milagro de su envenenamiento); Tomás, con una lanza alusión a su martirio; Bartolomé, con un cuchillo acorde con su martirio; Santiago el Mayor, con un bordón de peregrino por su largo e itinerante apostolado; Santiago el Menor, con una maza, machacado tras su lapidación; Felipe, con su cruz de asta larga, se le martirizó cabeza abajo; Pablo, con una espada pues asi fue decapitado. Este último sustituye a Judas Iscariote.

Los evangelistas, son representados por:

 San Juan Evangelista, con un libro en la mano izquierda y una palma dorada en la derecha, y le acompaña el Ángel de Patmos, con cabeza ceñida de flores y palma muy adornada. Son los misteriosos animales de la visión de Ezequiel, y antiguamente llevaban grandes cabezas, como “els nanos”, y el pueblo estableció pronto las correspondientes analogías bautizandoles con curiosos sobrenombres.

San Mateo, lleva un ángel porque su evangelio comienza con la genealogía humana de Cristo. Recibió el alias de “L’Ángel Bobo”, quizás por la expresión que poseía la encartonada representación.

San Marcos, llevando una cabeza de león, porque se adentró en el hogar habitual del rey de la selva, “Voz que clama en el desierto”. Recibió este evangelista el mote de “La Mula”, posiblemente por la equina apariencia del león.

San Lucas, con una cabeza de buey como identificación, porque su primera página nombra el templo de la antigua ley donde se sacrificaban bueyes. El apodo “El Bou” era lógico.

San Juan, con una cabeza de águila, porque desde la primera palabra de su evangelio se eleva a la más alta contemplación, tal y como reza la inscripción de la cinta del Águila Grande.

Continúa la procesión con las Águilas que suelen desfilar en el centro de las parroquias que van a continuación, y van escoltadas por soldados de Roma e Hispania. Son tres, todas ellas escamadas de oropel, con flores en la corona. Las dos pequeñas parecen significar la unión de la iglesia de Roma y España, de ahí las iniciales R y E que figuran en su torso. El Águila Grande hace clara referencia a San Juan Evangelista, litúrgicamente conocido por el Águila de Patmos. Lleva una paloma en el pico, y de ala a ala y sostenida también por el pico, porta una cinta con la inscripción “In principio erta verbum et verbum erat apud Deum” con que comienza su Evangelio. Data la actual Águila Grande, que va sobre un artilugio mecánico, del año 1979, las dos Águilas pequeñas son del año 1990.

Las parroquias que siguen son San Miguel y San Sebastian, San Valero y San Vicente, Santísima Cruz, Nuestra Señora del Pilar, Santa Mónica, San Nicolás, San Esteban, Santo Tomás Apóstol, Santos Juanes, San Agustín, San Andrés, San Martín y San Juan y San Vicente. Van intercaladas el Gremio de Horneros y el Gremio de Maestros Sastres y Modistas.

Els Misteris integrados por los personajes que los representan y con el siguiente orden:

 >>> Misteri del Rey Herodes: Rey Melchor, Rey Gaspar, Rey Baltasar, sus tres pajes, dos caballeros, “Mare de Deu de la Burreta”, San José, el Ángel, tres sabios, cuatro Didas, tres segadores, una “Espigoladora”, tres sargentos hebreos, un trompeta, un alguacil, el Rey Herodes y su Degollá.

>>> Misteri de Sant Cristófol i Peregrins: San Cristóbal, Niño Jesús, ermitaño, romero, romera y padre de los romeros.

>>> Misteri de Adam i Eva: Padre Dios, ángel querubín, ángel del “Llegó”, Adán, Eva, la serpiente y la muerte.

>>> Los Santos Eucaristícos, con simbologia posterior al Antiguo Testamento.

>>> Santa Margalida, desfila con la “Cuca Fera”, una gran tortuga que representa, según la leyenda al demonio dominado por la Santa. La simbologia de esta “Cuca” así como la leyenda de la Santa, han sido de gran tradición en la zona mediterránea.

>>> San Jordi y Santa Marta, desfilan con sus respectivos símbolos, “el Drac” y “la Tarasca”. “El Drac” o dragón alado y “la Tarasca” o dragón de grandes fauces que habitaba en las cercanías del Rodáno, proceden de las leyendas atribuidas a ambas santas.

>>> Santa Maria Egipciaca y Santa Inés de Benigánim, con clara significación eucarística.

La barca de San Nicolás, barca construida en Artes Plásticas Guaita y que sale en procesión por primera vez en el año 2.006. San Nicolás es patrón de los navegantes. Se dice que en una ocasión unos marineros se encontraban en una tempestad en medio del mar e invocaron a San Nicolás. El santo se apareció en la barca y ordenó a la tormenta que amainase y así pudieron salvarse los marineros.

 El Gigante San Cristóbal, figura que salió por primera vez en 2.005 y que sustituye a la que fue quemada durante la Guerra Civil de 1936.

Desfilan seguidamente:

– Colegio Imperial de Niños de San Vicente Ferrer

– M.I. Sres. Capitulares de la Colegiata de San Bartolomé.

– Cuerpo de Bomberos.

– Seguidores de la Virgen de los Desamparados.

– Escolanía y Capellanes de la Real Basilica.

– Niños y Niñas de Primera Comunión.

– Cámara Agraria de Valencia.

– Cofradía del Santo Cáliz.

– Junta Diocesana de Acción Católica.

– Adoración Nocturna.

  Siguen “Els Cirialots”, son 26 reyes, vestidos con túnicas blancas, barbas y pelucas de crin del mismo color, corona dorada en la cabeza y un tahalí de terciopelo rojo carmesí. El cirial que porta cada uno pesa en la actualidad 15 Kg., su longitud de 2,65 metros y un diámetro de 17 cm. En su mayor parte es de madera pintada en blanco, llevando en el comienzo de su tercio superior el escudo de la ciudad. La bujía de cera mide unos 35 cm., y su diámetro es de 15 cm.

El origen de los “cirialots”, se remonta al año 1382, en que se acordó por los Jurados Valencianos que fuesen a la Procesión del Corpus doce prohombres de la ciudad, acompañando al Santísimo con grandes blandones de cera. En 1395 se aumentaron a 12 ciriales más, quedando en 24 que simbolizan a los ancianos que refiere San Juan Evangelista en el Apocalipsis adorando al cordero sin mancha. El pueblo no tardó en nominarlos como “Los Ancianos” y posteriormente como “Els Cirialots”. En 1546, reinando Juan II de Aragón, y con motivo de la Exaltación del Misterio de la Purísima Concepción, se añadieron dos ciriales más, siendo desde entonces 26 los que desfilan.

Siguen a “Els Cirialots”, Invitados militares y civiles, Jurats de Sant Vicent  y Junta Central Vicentina. Órdenes religiosas, Tintinábulo y Umbela, Ilmos. Sres. Invitados interpolados con Sres. Beneficiados, Excmos. Invitados con Sres. Capitulares, Ministro Pertiguero de la Seo, revestido con túnica de damasco negro y bordón para el despeje, con funciones de ayudar a la organización del desfile procesional; Perrero de la Seo, revestido de túnica de damasco rojo y bordón, que auxilia al ministro pertiguero, incensarios. Ejercito, un piquete del Cuartel General de la Fuerza de Maniobra escolta a la Custodia durante la procesión.

Para finalizar La Custodia, flanqueada por los mancebos, seis varones jóvenes con vestiduras del siglo XVI de terciopelo y seda en colores rojo y blanco que portan espigas plateadas y racimos de uva, asímismo plateados, significando el Sacrificio de Cristo bajo las dos especies.

 Tras la Custodia: Ilmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Valencia, sus Obispos, Autoridades Civiles (Alcalde/sa y Presidente de la Generalitat y Militares, Banda Militar y piquete que cierra la procesión.

Desde el Miguelete se suceden a lo largo del día los diversos toques de campanas. Vuelo del mediodía: A las 12.00 horas y 12.30 horas voltearán las once campanas de la Catedral. Es el único momento en el año. En el resto de las festividades litúrgicas suenan sólo las cinco grandes.

“EL ROLLO DEL CORPUS”

 

“El Rollo del Corpus”, es una recreación escénica de la festividad cuyo autor se desconoce. Y ello porque por primera vez se ha conseguido datar el llamado rollo, de más de 30 metros de extensión. Miguel Ángel Catalá (director de los museos municipales) ha datado que la obra se hizo bien en 1824 ó en 1825 coincidiendo con la toma de posesión del arzobispo de Valencia, Simeón López. Hay elementos con bastantes indicios de probabilidad como los grabados de estampitas de la época y las imágenes de otros apartados del rollo, como los del piquete militar que eran recortables de época. De su autor poco se sabe pero si precisó que fue un aficionado asistente a la procesión y la recreó muy bien.

El rollo del Corpus no es el único documento gráfico existente en el Archivo Histórico Municipal. A él se suma el llamado Álbum del Corpus, un cuaderno de acuarelas que dibujó y coloreó el monje Francisco Tarín Juaneda y donó al consistorio en 1913. La descripción gráfica la hizo en su retiro de la Cartuja de Miraflores de Burgos, después de ingresar en la Orden de San Bruno. El álbum ha tenido varias ediciones. Una partió de la iniciativa privada en 1978 y después se editó como anexo y complemento del libro “La Festa del Corpus”, del periodista Baltasar Bueno en 1998. Tarín lo cuenta y refleja con minucioso detalle una procesión de finales del XIX o principios del XX. El profesor de Historia Medieval de la Facultad de Valencia, Rafael Narbona, explicaba que “Tarín Juaneda recrea la procesión vista por él de niño en Valencia”.

El Corpus también ha sido protagonista de dos capítulos en el libro “Memorias de la Ciudad” de Narbona, editado desde la Oficina de Publicaciones. En el segundo Narbona apunta con motivo de la recuperación de la fiesta que “más bien es una antologización de su pasado sin dotarla de verdadera especificidad y la cabalgata aparece esclerotizada en su esencia”. Y eso lo afirma, según él, porque “en la procesión y cabalgata actual existe una mezcolanza de la festividad. Tiene menos que ser la religiosidad propia y más bien la fiesta. No existen unos actos propios de un siglo, de la Contrarreforma ó de la Ilustración sino una mezcla de distintas épocas fundidas en ese momento. Se ha querido más bien una recuperación de la identidad. Es destacable el hecho de que los nuevos “jurats” aparecían en público a los 10 dias de tomar posesión y la fiesta tenía lugar a los 60 después de Pascua”.

BAILES Y DANZAS

 

Se trabaja para recuperar los “seises”

La danza de los seises, cantada y bailada tradicionalmente por infantillos, va a ser recuperada y reincorporada a las fiestas del Corpus valenciano, de las que fueron eliminadas durante los años de la Guerra de la Independencia, porque al prelado que gobernaba en aquellos años la Diócesis no les gustaban los cánticos y danzas de aquellos niños, que semejaban ángeles, ya que, a juicio del eclesiástico, restaban atención y devoción a la Eucaristia.

En 1569, Juan de Ribera fue nombrado arzobispo de Valencia. Impulsó la devoción eucarística y fundó el Real Colegio de Corpus Christi para que la Eucaristia tuviera en la Diócesis un digno monumento, donde en la octava de Corpus se celebra hermosa fiesta en su honor.

Juan de Ribera introdujo en las fiestas del Corpus valenciano autos sacramentales, piezas teatrales con profundo contenido eucarístico. A Juan de Timoneda le encargó algunas de ellas. También solemnizó la celebración mandando incorporar a los actos eucarísticos numerosos cánticos.

Se creé que por ser sevillano y proceder de la sede andaluza, Juan de Ribera se trajo para nuestro Corpus las danzas eucarísticas que los seises, los infantillos, bailaban en la Catedral de Sevilla en dicha solemnidad.

Ha sido algo normal y lógico que elementos de las fiestas de Corpus de una ciudad pasarán a otra, con cuya incorporación se pretendía hacer más dignas y solemnes las celebraciones.

Un ejemplo lo encontramos en los “nanos i gegants” que no son otra cosa que la traducción y adaptación de los gigantes y cabezudos castellanos, de la procesión del Corpus de Toledo, con sus propios vestidos, pasos y danzas, a la procesión de Valencia, donde bailan al son del “tabal i la dolçaina”.

No obstante, lo más probable es que estos seises o infantillos ya estuvieran desde tiempos godos en la Catedral de Valencia, participando en la liturgia de los ritos visigóticos y mozárabes, dado que es de ese tiempo el origen de la tradición del “Cant de la Sibila”.

Está documentado que en el año 1604 estas danzas fueron bailadas con motivo del traslado del Santísimo desde la Catedral deValencia a la recién inaugurada y bendecida iglesia del Real Colegio del Corpus Christi, acto al que asistió el rey Felipe III, gran amigo del patriarca Ribera.

Las danzas las bailaban cuatro niños, no seis como en Toledo y Sevilla, que semejaban ángeles, en el bello claustro del Real Colegio, al paso de la procesión de la octava del Corpus y ante el altar mayor del templo, estando expuesto el Santísimo Sacramento en la custodia.

El propio prelado, que sí se encontró aquí ya la institución de los seises se dedicó a potenciarla, escribió las letras que se cantan por los infantes bailando en la procesión del Corpus en el Real Colegio de Corpus Christi. Juan de Ribera consideraba a la danza como un elemento artistico al servicio de la liturgia.

Constan en el archivo del Real Colegio de Corpus Christi recibos de los salarios que se pagaba a los maestros de danza o baile que enseñaban a los infantillos para las fiestas del Corpus.

Entre los compositores que escribieron partituras para ser danzadas por estos niños se encuentra Juan Bautista Comes quien en 1609 compuso una de ellas.

Los niños que danzaban vestían albas primorosas, ceñidor con franjas de oro, medias de seda encarnadas atadas con cintas y lazos, chapines o sandalias blancas, cabelleras rizadas por la mitad, a usanza nazarena, y coronas de flores.

El primer baile tenía lugar en el plano del presbiterio, al comienzo de la procesión y en presencia del virrey y demás autoridades, igualmente el último. Los restantes, en el claustro y sobre un tablado alfombrado.

Estas danzas fueron bailadas por los niños en  el Corpus hasta principios del siglo XIX, en que desaparecieron, a causa de dos hechos: los avatares de la invasión francesa y guerra de la independencia pero, sobre todo, la decisión de un arzobispo que veía estas danzas irreverentes, que distraían al personal que acudía a la procesión y no ayudaba al recogimiento y devoción.

Ahora, el Ayuntamiento de Valencia, a través de la Concejalia de Ferias y Fiestas, con la inestimable ayuda de la Federación de Folklore de la Comunidad Valenciana, que preside Manuel Camarasa, trabaja en la recuperación de la danza de los seises, para incorporarla de nuevo a las fiestas del Corpus.

Para ello están en contacto con el Ayuntamiento de Sevilla, patrocinador histórico de los seises de aquella Catedral y ciudad, para investigar la posible relación o procedencia de los seises valencianos de los sevillanos, al tiempo que sigue la línea de investigación propia de su existencia en Valencia mucho antes y su posible vinculación a los de Toledo. Es de sobra sabido que los tres grandes Corpus españoles, que destacan por su pompa, barroquismo, belleza y solemnidad, son los de Toledo, Sevilla y Valencia.

Independientemente de lo que resultara de esta interesante investigación, la recuperación de la danza de los seises rescatará para la memoria histórica de los valencianos y su Corpus una de su más singulares y hermosas danzas.

Lo ideal es que volviera a su marco histórico, la iglesia y claustro del Real Colegio de Corpus Christi, pero, al menos, bienvenida sea la procesión de Corpus -el aparato festivo por antonomasia de la ciudad a traves de su historia- y volvieran a bailar los infantillos ante el Santísimo expuesto antes y al final de la procesión.

La danza de los seises ha pertenecido a las celebraciones de los otros dos grandes Corpus españoles: el de Sevilla y el de Toledo. Los seises eran acólitos o monaguillos, de cuya existencia y activa participación en los actos litúrgicos ya se tiene constancia en la iglesia católica de los periodos visigótico y mozárabe.

Es en la catedral de Toledo donde aparecen primeramente datados. De allí fueron exportados a Sevilla, problablemente por el rey Fernando, santo después.

Los infantillos eran un coro infantil o escolanía, escolares o manguillos que cantaban en las catedrales, quienes eran educados en escuela propia que dependía de la Catedral. En las funciones litúrgicas cantaban villancicos y motetes, acompañados de castañuela y bailaban danzas ingenuas ante el Santísimo, cuentan los historiadores.

Estos infantillos cantaban y bailaban en otros acontecimientos litúrgicos y de religiosidad popular que eran celebrados en ciudades y pueblos, como el “Cant de la Sibila”, que aún se conserva en tradiciones religiosas muy bien conservadas y revitalizadas de ciudades como Valencia y Gandia.

Igual puede predicarse de la “Dansa dels pastorets”, interpretada históricamente por estos infantillos, la que encontramos en las procesiones de Corpus de muchos pueblos valencianos. O el “Cant de la Carchofa”, que conserva el sabor, la estructura y la puesta en escena de los infantillos y su función dentro de los actos religiosos.