HISTORIA COMPLETA DEL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Ayuntamiento-Valencia-Fachada
Ayuntamiento-Valencia-Fachada

EL ayuntamiento de Valencia es Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1962.

La antigua Casa de la Ciudad de Valencia (Ayuntamiento) se encontraba en el lugar que hoy ocupa el jardín del “Palau de la Generalitat”, en la plaza de la Virgen. En 1854, debido al estado ruinoso en que se encontraba se decidió de forma provisional su traslado a la antigua Casa de Enseñanza, en la actual Plaza del Ayuntamiento. La Real Casa de Enseñanza, era una institución creada por el arzobispo Andrés Mayoral en el siglo XVIII. El edificio se construyó entre 1758 y 1763 sobre los terrenos de la extinta Archicofradía de la Sangre. La Casa de Enseñanza era un centro docente para niñas sin recursos.

El actual Ayuntamiento ocupa una manzana de 6.173 m2 y tiene fachadas a cuatro calles: la principal recae a la        Pl. Ayuntamiento, la trasera a la calle Arzobispo Mayoral, la de la izquierda, situada al sur, a la calle Periodista Azzati y la de la derecha, situada al norte, a la calle de la Sangre.

Aunque el traslado a las nuevas dependencias era provisional, ya no se abandonaría este edificio, que fue objeto de una importante transformación iniciada en 1904 y terminada a finales de los años cuarenta. La modificación consistió en ampliar el edificio primitivo dotándole de una nueva y significativa fachada que fue diseñada por los arquitectos Carlos Carbonell y Francisco Mora Berenguer.

El área recayente a la calle Arzobispo Mayoral y la calle de la Sangre, integra aunque con importantes modificaciones lo que fue el Colegio de Enseñanza.

La Real Casa de Enseñanza giraba en torno a un patio claustral de orden toscano en estilo neoclásico formado por tres pisos. Ocho vanos por crujía en los dos primeros pisos y el doble de ventanas en el tercero. Sobre el corredor que rodeaba la cornisa del claustro del primer piso, una barandilla de hierro formaba una galería volada.

Pza del ayuntamiento en el recuerdo
 Pza del ayuntamiento en el recuerdo

Fachada Plaza Ayuntamiento:

Se compone de un cuerpo central coronado por la torre del reloj, y a cada lado y en perfecta simetría, una torre cuadrada, la fachada con ventanas y balcones y en el extremo del mismo una torre circular con cúpula y linterna.

El edificio se compone básicamente de una planta baja y dos pisos, perfectamente delimitados por los balcones y ventanas que asoman a la fachada.

En el cuerpo central encontramos un gran balcón de piedra realizado en 1967 que se apoya en c

ayuntamiento de valencia 1929_
 Ayuntamiento de valencia 1929

cuatro columnas. Diseñado por Francisco Mora y terminado por José L. Testor Gómez. Por debajo de este balcón encontramos una gran puerta adintelada que permite el acceso al edificio. En el primer piso y a la altura del balcón una puerta de madera con arco de medio punto da acceso al balcón. En las enjutas que forma el arco encontramos dos medio relieves en mármol que representan a la “Administración” y a la “Justicia” obras de Mariano Benlliure. En el centro, sobre la cornisa, un grupo de bronce con el escudo municipal sustentado por dos figuras femeninas desnudas que representan a “Las Artes” y a “Las Letras”, conjunto obra también de Mariano Benlliure.

Las torres cuadradas que flanquean este cuerpo central, están formadas por tres cuerpos. El primer cuerpo lo ocupa la planta baja. Una puerta adintelada permite el acceso al interior. El segundo cuerpo lo forma un balcón a la altura del primer piso y una ventana con balcón más pequeño a la altura del segundo piso, éste último formando arco de medio punto. Ambos balcones los flanquean dos grandes columnas corintias con fuste estriado en cuya parte inferior encontramos relieves de amorcillos y cartelas obra de Ricardo Tárrega. En el tecer cuerpo que sobresale sobre la cornisa, destacan dos grandes esculturas de mármol exentas que representan las cuatro virtudes cardinales “La Justicia” y “La Prudencia” obra de Carmelo Vicent y “La Fortaleza” y “La Templanza” obra de Vicente Beltrán. En el centro de estas figuras una ventana con una columna a cada lado asoma a plaza. Corona este cuerpo una balaustrada rematada por pináculos en los extremos y en el centro el escudo de la ciudad en piedra sobre un frontón partido.

Rematando el cuerpo central del edificio está la torre del reloj, formada por tres pisos, en uno de ellos un balcón rematado por un frontón clásico, le sigue el reloj y remata un carillón metálico colocado en 1930.

Los muros de la fachada se componen de un alto zócalo de piedra de mármol y paramento almohadillado en el resto de la planta baja. Tres puertas adinteladas dan paso a oficinas municipales. En el primer piso tres pilastras corintias enmarcan tres espacios ocupados por tres ventanas adinteladas con balcón que terminan en su parte superior en un frontón. Por encima de estas, tres ventanas adinteladas sencillas y más pequeñas ocupan el segundo piso. Sobre la cornisa una balaustrada rematada por pequeños obeliscos en línea con las pilastras.

Las torres cúbicas de los extremos se componen, al igual que el resto del edificio, de planta baja y dos pisos, pero aquí, igual que en las torres cuadradas, encontramos un tercer piso que sobresale por encima de la cornisa. Gran número de balcones y ventanas circundan todo el perímetro de la torre. Éstas se coronan con cúpula de color cobrizo de reflejo metálico rematada por una linterna.

Fachada calle Arzobispo Mayoral:

A la derecha encontramos la portada de la antigua iglesia del colegio. En sus muros podemos ver que prácticamente toda la fachada está ocupada por ventanas con rejas y balcones. La fachada se compone de tres plantas y ático.

En su muro podemos ver una lápida con un busto femenino que tiene una inscripción que dice: A la eminente pedagoga Maria Carbonell y Sánchez, hija predilecta de la ciudad. Valencia Para memoria MCMXV.

En esta fachada una segunda puerta nos lleva a distintas oficinas municipales. El interior recientemente restaurado acoge en algunas de sus oficinas, pinturas al temple en el techo, representando “La Noche” y “El día”, obras de José Brel.

Fachada calle de la Sangre:

Esta fachada se alza sobre un alto zócalo de piedra, seis pilastras suben de arriba a abajo por la fachada acabando en un cornisamiento denticulado. Entre las pilastras hay un balcón, hasta un total de cinco. Los situados sobre las portadas son más grandes que el resto. Un gran tímpano curvo denticulado corona la fachada. En el segundo piso encontramos cinco ventanas. Mientras que en la planta baja encontramos dos portadas y el resto son ventanas.

Una de las puertas es la portada principal de la que fuera Real Casa de Enseñanza. Se trata de una puerta adintelada y en su parte superior el escudo prelacial del Arzobispo y la inscripción REAL CASA DE ENSEÑANZA DE NIÑAS Y COLEGIO DE EDUCANDAS. En la actualidad está cerrada por una verja y tiene la apariencia de una gran ventana. Arriba de la puerta encontramos un segundo cuerpo formado por un balcón en cuya parte superior podemos encontrar la palabra AYUNTAMIENTO, ya que antes de construirse la actual fachada principal, esta puerta era la principal y éste era el balcón de autoridades.

Construcción del Ayuntamiento
  Construcción del Ayuntamiento en 1915

La otra puerta que está en uso como acceso a dependencias municipales, es nada más y nada menos que la portada de la desaparecida iglesia de la Archicofradía de la Sangre, único resto material que nos queda de esta desaparecida iglesia; además de dar nombre a la calle donde nos encontramos.

Esta portada formada por dos cuerpos dispone de una puerta adintelada en su cuerpo inferior, y en su parte superior un balcón. La portada se decora con pilastras jónicas acanaladas.

 

Fachada calle Periodista Azzati:

Dispone de una entrada que da acceso a dependencias municipales en uso. Es la menos interesante de las cuatro fachadas del edificio.

Interior del edificio:

Ya en el interior del edificio entrando por la fachada principal lo primero que llama la atención es la gran escalera de mármol de Italia de estilo neoclásico que accede al piso superior. Es obra de 1924, mientras que la imagen situada en el descansillo de la misma y que representa al Sagrado Corazón de Jesús es de 1941, obra de Ramón Mateu. La obra realizada en mármol se encuentra colocada en una hornacina rematada por un frontón triangular.

El Salón de Fiestas, también llamado de Cristal, fue inaugurado en 1929 por el rey Alfonso XIII. Es una gran sala de 22,60 metros x 10 metros de ancho, que se cubre con una bóveda de cañón con lunetos. Tiene iluminación natural a través de vidrieras de colores y dos grandes lámparas de cristal de Bohemia de las llamadas de araña. En el techo tres plafones ovoides con pinturas al óleo de Salvador Tuset, representando alegorias de la tierra, el cielo y el mar valenciano.

En las paredes laterales encontramos seis arcos, en cuyas enjutas encontramos un total de doce relieves de mármol de desnudos femeninos y masculinos, las cuatro del fondo son obra de Vicente Beltrán, las cuatro de en medio son de Carmelo Vicent y las cuatro más próximas a la entrada son de Enrique Giner. Al fondo de la sala en lugar alto preside el escudo de la ciudad.

El Hemiciclo o Salón de Plenos es una sala de forma semicircular. En el testero a espaldas de la presidencia un cuadro del rey Juan Carlos I de Alex Alemany de 1976 preside la sala. Sobre las puertas que permiten el acceso a la sala y que se encuentran a los lados de la presidencia, hay pinturas art decó con alegorías de Valencia obra de Luís Dubón.

Las columnas y pilastras que decoran esta sala son de granito pulimentado procedente de Alemania con aplicaciones ornamentales de bronce, mientras que las portadas y el testero son de mármol de Italia.

El Museo Histórico Municipal fue inaugurado en 1935 tras una profunda transformación de la que fuera Capilla de Santa Rosa de Lima (Iglesia de la Casa de la Enseñanza).

En sus cuatro salas se exponen obras capitales de la historia de la ciudad y piezas especialmente emblemáticas de la historia foral.   En una de sus salas encontramos pinturas al fresco obra de Ramón Stolz Viciano (Valencia 1902-1958) quien en 1958 pintó una serie de reyes de Valencia para esta sala, ligados al régimen foral valenciano: Jaime I el Conquistador, Pedro I el Grande, Alfonso I el Franco, Jaime II el Justo, Pedro II el Ceremonioso, Juan I el Cazador, Martín I el Humano y Alfonso III el Magnánimo. Además de estos reyes hay dos escenas significativas de la historia valenciana: la historia de Francesc de Vinatea y la figura ecuestre de un justicia del siglo XV correspondiente a la Compañía de Ballesteros del Centenar de la Ploma. El techo es un artesonado de reciente creación realizado en madera siguiendo la tradición mudéjar, obra de José Sanmartín; los motivos heráldicos de las entrecalles están inspiradas en los blasones de los caballeros de la Conquista. Los mismos son obra de Francisco Baró. A esta sala se le denomina Sala de los Fueros o “Sala del Furs”.

La Sala más importantes de este Museo Histórico Municipal es la llamada Sala Foral que corresponde casi íntegramente con lo que fue la iglesia de la casa de Enseñanza, la llamada Capilla de Santa Rosa de Lima. Hablemos un poco de la historia de esta capilla que por si sola forma una sala del Museo.

La capilla de Santa Rosa de Lima o Sala Foral del Museo.

A la derecha de la fachada recayente a la calle Arzobispo Mayoral podemos ver la portada de lo que fue la Iglesia del Colegio. La iglesia hacía pared con la calle Periodista Azzati y recibía el nombre de Capilla de Santa Rosa de Lima.

De esta capilla se conserva “in situ” la portada y elementos estructurales de la misma, como son la bóveda y las pinturas murales que la adornan, obra de José Vergara. El resto de los elementos de la iglesia, pinturas, retablos, imágenes etc. se distribuyeron bien por el propio Ayuntamiento bien en otros museos de titularidad municipal.

En la iglesia se construyó un piso intermedio a la altura del coro, quedando el piso superior como estancia del Museo Histórico Municipal (la llamada Sala Foral) y el piso inferior como sala de exposiciones con entrada por la portada de la iglesia.

La portada de la iglesia (fachada c/Arzobispo Mayoral) que hoy día hace de entrada a la sala de exposiciones, se compone de dos cuerpos. El cuerpo inferior lo compone una puerta adintelada con batientes de planchas de latón dorado con burilados de estilo rococó, mientras que el cuerpo superior está formada por una ventana adintelada que servía para dar luz al antiguo coro, rodeada por dos pilastras acanaladas de orden jónico adornadas con volutas. Sobre el conjunto un frontón triangular adornado con bolas en las vertientes.

El interior de la iglesia disponía de ocho altares laterales, presbiterio y coro que tuvieron que ser desmontados por la reforma efectuada. Las ocho pinturas de los altares fueron desmontadas y han pasado a ocupar una de las salas del Museo de la Ciudad (Palacio del Marqués de Campo), estas obras son ocho lienzos de 3,30 metros x 1,92 metros, pintados por José Vergara (algunos autores se los atribuyen a Luís Planes). Los ocho lienzos son:

  • Desposorios místicos de Santa Catalina
  • Martirio de Santa Lucia
  • Presentación de la Virgen en el Templo
  • Inmaculada y San Miguel Arcángel
  • San Francisco de Sales dando la Regla a Santa Juana Francisca Fremiot
  • Desposorios de San José y la Virgen
  • Calvario

El altar del presbiterio se componía de un retablo de orden corintio, de madera dorada y en el centro una imagen de Santa Rosa de Lima entre Ángeles. En los extremos dos imágenes de madera policromada de San Andrés Apóstol y Santo Tomás de Villanueva, obra todo de Ignacio Vergara.

La bóveda de la iglesia que ahora forma parte de una de las salas del Museo Histórico Municipal (Sala Foral) está formada por una bóveda de cañón con lunetos y la bóveda vaída del presbiterio con las pinturas al fresco de José Vergara.

El testero de lo que fue la iglesia, lo forma un simulado ventanal ovalado, lo flanquean figuras alegóricas de “la disciplina” con libros y azotes, además de un eros niño, y “la religión” (con libro y una lucerna) acompañada de una grulla, simbolo de la vigilancia.

La bóveda vaida se decora con una pintura de Santa Rosa de Lima arrodillada a los pies de la Virgen con un grupo de educandas del colegio. En la bóveda vemos a Dios Padre, El Espíritu Santo y un grupo de ángeles todos rodeados por nubes en un mundo celestial, se trata de la glorificación de Santa Rosa de Lima.

En este conjunto una balaustrada pintada al fresco bajo la cual, y en cada uno de los ángulos de la bóveda aparecen cuatro alegorias con sus correspondientes cartelas:

  • El piadoso cielo (anciano con un corazón en la mano)
  • La educación espiritual (mujer con un libro y un sol)
  • La perfecta enseñanza (mujer con cesta de labores y los azotes)
  • El beneficio común (joven con una cornucopia)

En la bóveda de cañón de lo que fue la nave de la iglesia, dividida en tramos por los lunetos, encontramos en cada centro un óvalo pintado al fresco:

  • Aparición de Cristo abrazado a la cruz a Santa Rosa de Lima
  • Santa Rosa de Lima coronando al Niño Jesús
  • La Virgen y el Niño Jesús bendiciendo a Santa Rosa de Lima
  • Desvanecimiento de Santa Rosa de Lima al aparecérsele la Virgen
  • Desposorio mistico de Santa Rosa de Lima con el Niño Jesús, en presencia de la Virgen

En las diversas salas encontramos como parte del Museo Histórico Municipal los siguientes elementos:

  • El Plano de Valencia (1704) del Padre Tosca
  • Códice del Llibre dels Furs, 124 páginas escritas en valenciano y que abarca desde 1329 a 1797 sobre una vitrina neogótica
  • El denominado “Penó de la Conquesta” que fue izado en la torre de Ali Bufat de la puerta de Bab al-Sakhar, el 28 de septiembre de 1238
  • La Real Senyera de Valencia (1545)
  • La llave árabe de la ciudad, una de las que abría las puertas de la ciudad
  • La espada y el escudo del rey Jaime I
  • Busto del rey Jaime I obra de Agapito Vallmitjana Barbany
  • Òleo de Jeronimo Jacinto de Espinosa titulado Los jurados de Valencia arrodillados ante la Purisima, obra de 1662 y que siempre estuvo situado en el Pabellón del Consulado de la Lonja hasta su emplazamiento en este museo en el año 2006.
  • Imagen en madera policromada de San Vicente Mártir

Distribuido por distintos lugares del Ayuntamiento encontramos muebles, imágenes, cuadros y elementos muebles de gran valor que forman parte de la historia de Valencia.

Interior del ayuntamiento
 Interior del ayuntamiento

EL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

(Antecedentes. Historia – Estado actual)

 El 9 de Octubre tiene un significado especial para los valencianos, ya que en dicha jornada de cada año la Ciudad de Valencia celebra tradicionalmente la en­trada de Jaime I de Aragón -la fecha exacta corres­ponde a 9 de Octubre de 1238. aunque la rendición de la ciudad al Conquistador tuvo lugar la víspera de San Miguel de dicho mes y año- dato que es tenido como punto de arranque de la creación del municipio valen­ciano, configurado como tal según los moldes usua­les de la Baja Edad Media.

Desde los primeros momentos. el Rey Conquistador -como después sus sucesores- procuró que el poder municipal se constituyese en verdadero repre­sentante de la vida ciudadana en todos cuantos aspec­tos pudiera abarcar la misma. Buena prueba de ello es que poco tiempo después de conquistada la Ciudad al poderío musulmán podemos contemplar ya la crea­ción de cargos municipales junto a otros que, por el tiempo, tendrían pleno desarrollo tanto en la Ciutat como en el Regne recién constituido.

Entre los cargos principales de la Ciudad -que ser­viría de modelo al resto de villas y lugares que integra­ron el nuevo estado- encontramos el Justicia, los Jurats (que en principio fueron 4 y a partir de 1321 serian definitivamente 6), Racional, Mustaçat, que con los representantes de las parroquias y els oficis, for­marían el Consell General de la Cíutat, alto organismo consultivo que iría configurándose definitivamente con el tiempo, y afianzándose en su papel rector.

Esa misión rectora y su consolidación institucional requerían un lugar apropiado donde poder estar debi­damente los negocios de la Ciudad referidos al bien común. Convencido de esta necesidad. el rey Conque­ridor, estando en Xátiva, en plena campaña conquista­dora, concedía el 21 de mayo de 1239 als habitadors de Valencia unas casas situadas delante de la Mezquita Mayor (sobre cuyo solar se erigiría posteriormente la catedral cristiana) para que viviese en ellas el Curia o Justicia, y para que allí se pudiera litigar y construir la prisión pública. De este modo quedaba constituida la que según las diferentes épocas y circunstancias se ha conocido por Casa de la Ciutat, Casa del Poble. Casa Consistorial y Ayuntamiento.

En ese lugar, materializada su situación topográfica en pleno corazón de la ciudad antigua -romana pri­mero, visigótica después y más tarde musulmana-. en lo que hoy conocemos por plaza de la Almoina que ha recibido también el nombre de Santa María Llenya, Fruita, Oficialitat y Canonges…), muy próxima al Palacio Arzobispal, estuvo la que se considera como primera Casa de la Ciutat.

 

En 1311, ya en tiempos de Jaime II. establecida la necesaria cohesión entre los cuerpos consultivos del poder judicial y el gubernativo en el ya citado Consell de la Ciutat. se iniciaron los trámites para la adquisición de unas casas -según atestigua un interesan­tísimo pergamino guardado en nuestro Archivo Muni­cipal- y proyectos para la construcción de un nuevo edificio destinado a albergar la magistratura munici­pal. al comienzo del Carrer Major de Sant Nicolau, o dels cavallers en el lugar que ocupan actualmente los jardincillos situados junto al Palau de la Generalitat, construcción cuya traza inicial gótica sufrió con el tiempo diversas transformaciones -sobre todo a partir de 1585, en que un voraz incendio la destruyó casi por completo- y fue atesorando en su interior y en su exterior, ya plenamente renacentista desde fina­les del siglo XVI. riquezas artísticas de todo tipo. La culminación de este edificio en su primera etapa cons­tructiva permitió que el primer consejo a celebrar en la sala de la Cort pudiera tener lugar en 27 de octubre de 1342. En 1376 fue ampliada su capacidad con la adición de lo Cambra del Consell Secret, y sucesivas obras realizadas en 1421; en 1517, los Jurats, Racional y Sindic, acordaban construir la capilla. El año 1585 señala como se ha dicho, el final de la primera época -la gótica- de este venerable monumento y el comienzo de su etapa renacentista y moderna.

En la calle aún hoy denominada “dels Ferros de la Ciutat”; (que también se denominó “de los barres” y de la presó”, esquina a la de Cavallers, existieron durante siglos unas barreras de dicho metal que impedían el paso de carros y caballerías, y solamente se quitaban una vez al año, con el fin de que pudiera entrar la processó de l’Angel Custodi de la Cíutat por la puerta recayente a aquella calle. También en esta esquina y en la de la Generalitat y casas fronteras pero en la calle de Caballeros, entonces de considerable estrechez, había sendas argollas de hierro que servían para sus­tentar las cadenas -hoy conservadas en el Archivo Municipal de Valencia  que se colocaban para impedir el tránsito

rodado durante la celebración de sitiades o reuniones del Consell General en la sala o Consis­torio así llamado.

Salon de cristal
 Salón de cristal

En 1311, ya en tiempos de Jaime II. establecida la necesaria cohesión entre los cuerpos consultivos del poder judicial y el gubernativo en el ya citado Consell de la Ciutat. se iniciaron los trámites para la adquisición de unas casas -según atestigua un interesan­tísimo pergamino guardado en nuestro Archivo Muni­cipal- y proyectos para la construcción de un nuevo edificio destinado a albergar la magistratura munici­pal. al comienzo del Carrer Major de Sant Nicolau, o dels cavallers en el lugar que ocupan actualmente los jardincillos situados junto al Palau de la Generalitat, construcción cuya traza inicial gótica sufrió con el tiempo diversas transformaciones -sobre todo a partir de 1585, en que un voraz incendio la destruyó casi por completo- y fue atesorando en su interior y en su exterior, ya plenamente renacentista desde fina­les del siglo XVI. riquezas artísticas de todo tipo. La culminación de este edificio en su primera etapa cons­tructiva permitió que el primer consejo a celebrar en la sala de la Cort pudiera tener lugar en 27 de octubre de 1342. En 1376 fue ampliada su capacidad con la adición de lo Cambra del Consell Secret, y sucesivas obras realizadas en 1421; en 1517, los Jurats, Racional y Sindic, acordaban construir la capilla. El año 1585 señala como se ha dicho, el final de la primera época -la gótica- de este venerable monumento y el comienzo de su etapa renacentista y moderna.

En la calle aún hoy denominada “dels Ferros de la Ciutat”; (que también se denominó “de los barres” y de la presó”, esquina a la de Cavallers, existieron durante siglos unas barreras de dicho metal que impedían el paso de carros y caballerías, y solamente se quitaban una vez al año, con el fin de que pudiera entrar la processó de l’Angel Custodi de la Cíutat por la puerta recayente a aquella calle. También en esta esquina y en la de la Generalitat y casas fronteras pero en la calle de Caballeros, entonces de considerable estrechez, había sendas argollas de hierro que servían para sus­tentar las cadenas -hoy conservadas en el Archivo Municipal de Valencia  que se colocaban para impedir el tránsito

rodado durante la celebración de sitiades o reuniones del Consell General en la sala o Consis­torio así llamado.

Por desgracia para Valencia, aquel histórico monu­mento que fue testigo de los momentos más brillantes de nuestra gloriosa época foral, desapareció entre 1854 y 1860 víctima de la incuria y el abandono del mismo pueblo que durante siglos había ido acumulan­do obras de arte, tanto en sus elementos constructi­vos, como en su múltiple decoración. Algunos de estos especimenes representativos -los menos lamenta­blemente- del pasado esplendor de la Valencia gremial y artesana pasaron a formar parte de los fondos histórico/artísticos del Ayuntamiento, o han servido para decorar o rehacer otro tipo de monumen­tos. Como ejemplos de aquel pasado esplendor, que todavía pueden ser contemplados, tenemos el famoso teginat de la Cambra Daurada de la antigua Casa de la Ciutat, hoy colocado en el piso alto del Consolat de la Lonja, en cuyo lugar se encuentra también el cuadro de Espinosa en el que están representados la Inmaculada Concepción teniendo a sus lados en actitud reveren­cial a los Jurats, Racional, Sindic y Escrivá con vesti­dos propios del siglo XVII ya que el cuadro data de 1662; o la hermosa verja de hierro forjado que separa el Salón Columnario de la Lonja y la Capilla de la misma; los restos de la Sala existentes en paneles conserva­dos en el Archivo Municipal: la “roca Valencia”, cons­truida en 1855 con materiales góticos y renacentistas procedentes del antiguo Ayuntamiento. etc. Y entre las obras de arte muebles procedentes de la desaparecida Casa de la Ciutat, hoy conservados en el Archivo Muni­cipal, podemos citar el original Arcángel San Miguel, de corcho y cartón. de tamaño menor que el natural; el Plano del Padre Tosca. dibujado en 1704 sobre papel entelado; el gigantesco retrato de Jaime I, pintado por Alzamora, que lleva en sus chinelas los nombres de los Jurats de 1604 año en que fue pintada la imagen del monarca; la hermosa tabla del “Juicio final”, proce­dente de un retablo flamenco del siglo XV; la gloriosa Senyera de Valencia; el Penó de la Conquesta; la espada del Conqueridor; el relicario de Sant Jordi sobre el que juraban los representantes municipales; las llaves antiguas de la Ciudad, etc. Y para no alargar la lista con citas demasiado prolijas, el riquísimo conjunto de nuestro Archivo Municipal, único en su género por su valor real y afectivo. al que las valio­sísimas, series documentales de los Manuals de Consells y Libros Capitulares. Aveïnaments, Protocols i Notals, Sotsobrería de Murs i Valls, Taula, Llotja Nova, Lletres Missives, Claveries, Quitament, Crides, y un larguísimo

etcétera en el que deben destacarse los privilegis y documentos gremiales, valioso cúmulo de materiales escritos que confieren una primerísima categoría a Valencia en el orden socio-cultural y ciuda­dano.

Todo esto, y mucho más se custodiaba reveren­temente -y se custodia con idéntica reverencia en la actualidad, aunque en lugar diferente- en aquel viejo edificio que durante más de cinco siglos permaneció en pie a pesar de múltiples circunstancias que aten­taron contra su integridad en diversas ocasiones. como los incendios ocurridos en 1423 y 1585. Sin embargo, lo que la pujanza mercantil y cultural de la Valencia foral pudo crear y mantener. no pudieron o no supieron sostenerlo los valencianos de los siglos XVIII y XIX..

A mediados del novecientos y en vista del estado cada vez más precario de la construcción, los munícipes se plantearon la necesidad de un forzoso traslado y la búsqueda de un acomodo digno, o que. al menos, pudiera con el tiempo llegar a contar con la prestancia que el Ayuntamiento de Valencia merecía. Ese fue el motivo de fijarse en el edificio de la Casa de Enseñanza, institución fundada a mediados del siglo XVIII por el arzobispo Andrés Mayoral. para cuyo normal  funcionamiento  había  mandado construir el prelado valentino una edificación neoclásica en la calle de Renglons.

Pero si la necesidad de contar con un edificio idóneo para albergar las oficinas municipales y demás depen­dencias destinadas a los cargos políticos era un motivo poderoso, no lo era menos que el centro vital de la Valencia del ochocientos iba desplazándose poco a poco del que hasta entonces había venido siendo el tradicional desde la Baja Edad Media. en función de los cambios políticos y económicos que el desarrollo urbano exigía. A ello contribuía. en buena parte. la ins­talación de la estación de ferrocarril. que motivó. en 1851, el derribo de la antigua muralla que circuía la ciudad desde 1356-. en lo que fuera jardín y cemen­terio del convento de los franciscanos, con la consi­guiente revalorización de la Plaza de San Francisco o de la Libertad, amplio espacio que una vez urbanizado convenientemente, ha ostentado las posteriores deno­minaciones de Plaza de Emilio Castelar, del Caudillo y del País Valenciano y últimamente, Plaza del Ayuntamiento.

Ayuntamiento de Valencia bombardeado durante la Guerra Civil.
Ayuntamiento de Valencia bombardeado durante la Guerra Civil.

Una simple ojeada a las cuatro fachadas que pre­senta la actual Casa Consistorial valenciana servirá para que advirtamos prontamente que no sólo son dife­rentes entre sí, sino que, además, presentan diversas épocas y estilos de construcción en las estructuras que constituyen las cuatro porciones principales del actual edificio. A éstas cuatro porciones del conjunto actual cuya planta adopta la forma de un trapezoide de unos 4.500 metros cuadrados, vamos a referirnos con el fin de dar una idea lo más aproximada posible del ayuntamiento de Valencia, etapas constructivas, y principales períodos de readaptación.

Como se dijo anteriormente, a mediados del siglo XIX la Corporación Municipal valenciana se planteó la necesidad de disponer de un local adecuado que constituyese su sede oficial, dado el estado ruinoso en que se encontraba el edificio que durante siglos había albergado a la primera institución ciudadana. Y se pensó en la Real Casa de Enseñanza.No debió ser muy ortodoxa la “ocupación” de esta institución pedagógica cuando el historiador Martínez Aloy refiere que “los ediles de aquel tiempo, poco amantes de tradiciones y curiosidades retrospectivas cuidáronse más de adquirir sin dinero una casa ajena que de reparar costosamente la propia. Puestos los ojos en la Casa de Enseñanza, trasladaron a ella sus oficinas en 1854, no sin artificios burocráticos, hasta dejar allí establecida, contra viento y marea, la municipalidad valenciana…” Sin embargo los vientos y mareas no fueron pocos, pues en 1876, a más de veinte años de distancia de la fecha últimamente señalada, el Marqués de Cruilles exclamaba: “Caésenos de dolor la pluma de la mano cuando al encabezar estos renglones nos vemos en la precisión tristísima de decir que no existe el edificio que en el orden civil debía ser el primero de todos los de la ciudad: la casa consistorial de su Ayuntamiento, que trataremos bajo el epígrafe de la Corporación, por no encontrarla como edificio”.

Lo cierto es que la ocupación de la Casa de Enseñanza, aunque parcial, fue un hecho desde 1854 y no cesó hasta 1934 en que el Ayuntamiento de Valencia consi­guió el pleno y absoluto dominio del edificio en 25 de septiembre de dicho año.

El viejo caserón, como se ha dicho, fue una funda­ción del arzobispo Andrés Mayoral, que regía la dióce­sis valentina en 1758. En este año y con el fin de dar tra­bajo a los obreros del Arte Mayor de la Seda, que atra­vesaban un período de crisis económica,comenzó a levantarse el edificio que fue destinado a enseñanza de niñas, el piso segundo para “donzelles de distinguit naiximent” y los bajos y el piso principal para la ense­ñanza gratuita de niñas pobres.

Su edificación, dentro del estilo academicista propio de su tiempo, abarcó unos ocho años, y comprendía un rectángulo más o menos  “regular” cuyos lados mayores estaban delimi­tados por la calle de Renglons (hoy Arzobispo Mayoral, en honor del fundador) y las dependencias occiden­tales del antiguo convento de San Francisco, que presentaban una línea un tanto quebrada y sinuosa; los dos lados menores recaían a la calle de la Sangre, que incluía en su recinto la iglesia de dicha advocación, y a la de la Llonganissa (que también ha llevado los nombres de Pouet, Parada, Juan Lorenzo. Periodista Azzati, Falangista Esteve y, de nuevo. Azzati).

Un amplio claustro interior -cuyo trazado subsiste en su mayor parte. Aunque con readaptaciones en sus arcos cerrados- con jardín, ocupaba la parte “central” de la planta mayor del edificio.

Ayuntamiento interior

En la fachada recayente a la calle de Renglons se consiguió un armónico conjunto severo y uniforme. en el que destacan las tres plantas principales de la construcción, más una superior de menor altura. Cinco puertas en la planta baja y numerosas ventanas enrejadas constituyen otros tantos vanos que confieren al edificio por esta parte una sen­sación de seguridad un tanto recargada de hierros; todo el paramento superior está protegido por una sencilla cornisa saliente, voladizo, que corre de una a otra esquina del edificio. Una de las puertas a que se ha hecho mención, la más meridional, que es a la vez la más amplia y de mayor belleza, servía de acceso a la iglesia de Santa Rosa, templo que sirvió de capilla a las educandas durante los siglos XVI II y XIX, y ocupó la mayor parte de la primitiva construcción recayente a la calle de la Llonganissa, vía pública que contempla la fachada más sencilla y elemental de todas. Esta igle­sia y sus dependencias anejas sufrió una profunda transformación durante la Segunda República y actual­mente alborga el Archivo Municipal, el Museo depen­diente del mismo y las Salas de Exposiciones; la bóveda del antiguo templo ofrece hermosos frescos de José Vergara. que representan escenas de la vida de la santa limeña.

A pesar de que la mayor parte del edificio que venimos describiendo ocupaba las calles antes cita­das, la entrada principal del mismo recaía a la calle de la Sangre, y allí es todavía perfectamente localizable la palabra “Ayuntamiento” sobrepuesta a la bella porta­da -hoy con el hueco enrejado- en la que campea la leyenda de “REAL CASA GRATUITA DE NIÑAS Y COLEGIO DE EDUCANDAS”, así como el escudo del FUNDADOR. Esta parte del edificio estuvo ocupada antiguamente por el Hospital de la Reina -así llamado por su fundadora, la reina Constanza, esposa de Pedro I de Valencia y III de Aragón-, más tarde transformado en posada, y posteriormente, en el siglo XV, en iglesia dedicada a la Santísima Sangre por la cofradía de su nombre (de ahí que la calle recibiera también con el tiempo las denominaciones de “Hospital de la Reina”

Parador de la Sang y Cofradía de la Sang). Incluida su área dentro de la Fundación Mayoral, a partir de 1762, Fue reedificada y abierta al culto de nuevo en 1766 -ya que estaba cerrada desde mucho antes-, limitándose el fundador o respetar el antiguo trazado del templo, cuya figura de pretendida cruz latina discurría en sentido perpendicular a la calle de la Sangre, y tenía su acceso por la puerta más hacia el Este, de las cuatro que contaba el edificio.

La fachada recayente a esta última calle no ha sufrido alteraciones notables en su aspecto externo, si se exceptúa el cambio de las pesadas rejas, por balcones en 1867, con motivo del segundo centenario de la traslación de la Virgen de los Desamparados a su nueva Capilla, ya que las cuatro portadas principales conservan su trazado primitivo aunque sólo una de ellas sea accesible actualmente – precisamente el de la antigua iglesia- con una artística puerta recubierta de latón burilado.

El interior de esta parte del edificio es el que mayor transformación ha sufrido en su conjunto, ya que entre 1942 -fecha de la adquisición definitiva por el Ayuntamiento- y 1950 se llevaron a cabo las obras nece­sarias para el derribo total de lo que quedaba del templo de la Sangre y se construyó el amplio patio acristalado de la Casa Consistorial, cambiando totalmente la distribución y fines del antiguo solar.

Descritas las tres porciones mayores -y también más antiguas en su trazado y usos de nuestro Ayunta­miento- queda solamente hablar de la parte más moderna, que es precisamente la más conocida por los valencianos y por cuantos nos visitan, ya que su estampa externa y prestancia interior la convierten en uno de los monumentos más característicos de la Ciudad.

Ya se ha dicho anteriormente que la Corporación Municipal valenciana comenzó la ocupación de deter­minadas dependencias de la Casa de Enseñanza en 1854, de una manera forzada y con cierto carácter de provisionalidad.   Para comprender, al menos en parte, los motivos- o la pretendida fuerza- que pudiera tener el Ayuntamiento, a mediados del siglo del siglo XIX para proceder a ocupar parcialmente este edificio -aparte los ya adu­cidos de imperiosa necesidad por ruina casi total de la Casa de la Ciutat, y el desplazamiento lento, pero firme, del centro vital ciudadano -hemos de retrocede un tanto a los años que siguieron a la muerte del Arzobispo Mayoral. ocurrida en 1769, ya que Carlos III nombraba en 1772 una Junta para regir y administrar la “Casa de Enseñanza”.  Junta de la que formaban parte -además del Arzobispo de la Diócesis, el “Subcolec­tor de Espolios y un Canónigo- el Corregidor, un Regidor del Ayuntamiento y el Contador principal del Ejército. Tal vez por inducción de algunos miembros de la Junta, o por la misma urgencia del caso, como ya se ha dicho, lo cierto es que, a solicitud del Alcalde de Valencia. el Gobernador autorizó en 19 de mayo de 1854 el traslado de las oficinas municipales a la “Casa de Enseñanza”,  “hasta que fuera necesario”, siendo la primera en trasladarse la Secretaría General el 24 de dicho mes y año, según consta en el Libro de Actas correspondiente.

Tras la epidemia colérica del 54, en 18 de diciembre, el gobernador civil accedía a la petición del Ayunta­miento de ocupar la planta baja y el piso principal -pasando las clases generales de las niñas al segun­do piso- disponiéndose igualmente la incomunica­ción de la escalera que por el claustro accedía desde la Iglesia de Santa Rosa a las habitaciones de las maes­tras, así como idéntica incomunicación de la entrada por la calle de Renglons. De febrero de 1855 a agosto de 1856 se instalaba definitivamente, el Ayuntamiento -primero la contaduría de hipotecas, después el Ar­chivo y por fin todos los demás, dependencias- en el piso principal y la planta baja recayente a la calle de la Sangre.

Hay que añadir que, por otra parte, y al margen de esta ocupación, la Casa de Enseñanza albergó también la Escuela Industrial de 1855 a 1865 -en los bajos reca­yentes a la calle de Renglons, junto a la Sala de Asilo y la Iglesia de Santa Rosa-; a la Escuela Normal de Maestras, a partir de 1864 y a la de Maestros desde 1871. Y no andaría excesivamente segura la Corpora­ción Municipal en cuanto a ubicación definitiva del Ayuntamiento cuando por los años 1858 a 1862 acari­ció la idea de adquirir el Palau de la Ceneralitat y en 1875 acordó iniciar un proyecto de Casa Consistorial en los solares del exconvento de Santa Tecla o en el también exconvento de San Francisco, entonces de­tentado por el ejército como cuartel de caballería. Si bien y tal vez como medida cautelar había solicitado y obtenido previamente, en 1863, las rentas de la Casa Enseñanza, enclavada como se sabe, junto a los solares de San Francisco. Circunstancia esta última que motivó encontradas interpretaciones y disputas de tipo legal entre el Ayuntamiento por una parte y el

esta­mento eclesiástico, por otra, como ya las hubo desde los comienzos de la “ocupación”, en  1854, generando incluso artículos opúsculos relativos a esta delicada cuestión. Uno de los más completos fue el luminosos y documentado informe elevado al Ayuntamiento por el Concejal Vicente Calabuig, en 1897, que mereció el premio de su edición por la propia Corporación Muni­cipal.

Archivo y Museo Histórico Municipal
Archivo y Museo Histórico Municipal

Con todo y dadas las circunstancias, el Ayuntamiento no sólo pretendió cada vez más el dominio absoluto sobre el edificio –como el célebre caso de petición de cesión total hecha al Gobierno de la nación en 1890­ por el Alcalde Salas Quiroga- sino que, al mismo tiempo, reiteraba las peticiones en Madrid para la adquisición de ”los solares” de San Francisco, con el fin de conse­guir la posesión completa de la manzana de edificios situados entre las calles tantas veces aludidas y lo que entonces se llamaban “Jardines de San Francisco”, inaugurados en 1872 -un año después de que se insti­tuyese la famosa Fira de Juliol y tres de que los Conce­jales cambiasen el distintivo de la medalla emblemá­tica por el flamante fajín representativo-. Epidemias, revoluciones y guerras retrasarían el final deseado. Y la enajenación de los solares del antiguo monasterio no se obtendría, hasta finales del XIX, basando el Ayun­tamiento de Valencia su petición en las leyes de 1 y 9 de junio de 1869, y de 10 le enero de 1879.

El comienzo del siglo XX y la posesión del solar de los franciscanos libre de toda servidumbre marcan un nuevo rumbo para el Ayuntamiento de Valencia. En 1905 comienza a gestarse lo que con el tiempo sería la plaza de Castelar, entonces reducida a Jardines de San Francisco   -que en este año toman un nuevo impulso, al ser el Ayuntamiento dueño absoluto de los antiguos solares- iniciados ya, como se dijo, en 1872. El Archivo Municipal conserva entre sus valiosos docu­mentos uno de los últimos planos -precisamente de 1905-  del edificio antes de la reforma definitiva a que se vería sometido a partir del siguiente año. Porque es 1906, y no en 1915 como se ha dicho por error y repetido constantemente por quienes prefieren adornarse con plumas ajenas, sin llegar al esfuerzo que supone la investigación, es en 1906, repetimos, cuando se iniciaron las obras de lo que sería el nuevo y actual edificio del Ayuntamiento de Valencia.

Hemos de recurrir una vez más al Archivo Municipal para encontrar documentos reveladores que sirven para dilucidar la cuestión del comienzo y continuación de las obras. Se trata del expediente del “Proyecto de  Fachada para las Casas Consistoriales recayentes a los Solares de San Francisco”‘ que comienza con un edificio dirigido al Alcalde en 19 de Octubre de 1905 y firmado por los arquitectos Carlos Carbonell y Francisco Mora. El expediente citado se complementa con una voluminosa carpeta donde se incluyen planos, pliegos de condiciones, presupuestos. etc.

Percatado el Ayuntamiento de la utilidad, conveniencia y oportunidad del trabajo presentado por los Sres. Mora y Carbonell aprobaba el proyecto en 30 de Octubre de 1905 y lo remitía al Arquitecto Mayor “para proceder a la tasación, valoración, pliego de condiciones, información pública”  y demás trámites burocráticos (las fechas finales del resto de los documentos acaban en abril de 1908), y el día 30 de junio de 1906 el Alcalde D. José Sanchis Bergón procedía a colocar “la primera piedra de la nueva Casa Consistorial”, según reza el acta correspondiente, firmada por Alcalde, Secretario y todos los Concejales asistentes al acto.

El propio 1906 veía comenzar las obras que con diversos altibajos ya no se interrumpirían – -aunque no siempre con la celeridad deseada-  hasta 1936. Un nuevo documento,

éste no de los  Arquitectos sino de la Intervención de Fondos Municipales, nos detalla por años, y hasta por meses, la “relación de las cantidades satisfechas por obras de la fachada de la Casa Ayuntamiento desde el 8 de agosto de 1906 al 6 de diciembre de 1922”, con el correspondiente número de los libramientos.

Todo le cual viene a destruir las citas erróneas que se han dado sobre la confección del proyecto y el comienzo de las obras que a partir de estos momentos suelen denominarse, con bastante frecuencia “de la nueva fachada de la Casa Consistorial y enlace con el viejo edificio.

En 1921 se iniciaba un voluminoso expediente encaminado a trasladar el Archivo Municipal y adecuar las dependencias contiguas a la Iglesia de Santa Rosa, con el fin de que el Archivo Histórico, el Moderno y la Biblioteca -iniciada años antes con los legados de os beneméritos valencianos Juan Churat, y Saurí. Salvador Sastre y José Enrique Serrano Morales -dispusieran de  locales apropiados. Sin embargo, las de­seadas obras de adaptación de esta zona no tendrían lugar hasta finales de 1933, concluyendo definitivamente en 31 de diciembre de 1935. fecha en que queda­ban configuradas las dependencias del Archivo tal como hoy las conocemos.

Por su parte. las obras del nuevo cuerpo del edificio continuaron. como se ha dicho, creándose una “Comisión de Mejoras” que velaba por la culminación de los trabajos. Como hitos de referencia podemos citar los realizados para el “enlace con el viejo edificio”, escalera principal, nuevos locales para oficinas, comienzo del nuevo Salón de Sesiones y Salón de Fiestas (1925-1927); -cogiendo para su construcción, gran parte del jardín de la Casa de Enseñanza-; proyecto y ejecución de pinturas en el Salón de Fiestas (1927-28), cuya adju­dicación a Salvador Tuset promovió un largo litigio entre el Ayuntamiento y los pintores Ricardo Verde y Ramón Stolz; pavimentación del Salón de Fiestas y cristaleras (1928-29), instalación de ascensor eléctrico y mármoles en el arco del estrado del Consistorio t1929); columnas de mármol en los vestíbulos (1929-30) y culminación de nueva fachada (1930) concurso e instalación del reloj carillón (1929-1933), etc. En 25 de Sep­tiembre de 1934, como se ha dicho anteriormente, el Ayuntamiento adquirió el pleno dominio de la Casa Enseñanza, por decreto del Gobierno y previa constitución de 375.000 pesetas en Títulos de la Deuda. Entre 1939 y 1943 eran reconstruidas la parte alta de la escalera principal y claraboyas situadas sobre la misma destruidas a causa de los bombardeos  sufridos durante la Guerra Civil. En 21 de mayo de 1942, el Ayuntamiento adquiría de la Archicofradía de la Sangre, por 700.000.- Ptas., el solar que ocupó aquella iglesia recayente a la calle de la Sangre, concursándose a partir de 1946 las obras para la construcción del nuevo Patio Acristalado, en dicho lugar, que duraron hasta 1953. En 1944-45 se colocaban las nuevas vidrieras emplomadas del Salón de Fiestas. En 1958-59 se cons­truía el garaje, ocupando la zona restante del antiguo jardín. Por último en 1970 se acaba la instalación del nuevo balcón central -ya que antes sólo existía la gran portada con balconcillo- de piedra, según pro­yecto de Román Giménez, con artesonado de Emilio Rieta.

Todas estas etapas, jalonadas por el cuidado constante y la visión artística de Francisco Mora Berenguer -que todavía redactó, en 1958 un nuevo proyecto para levantar una nueva planta al edificio y añadirle el balcón central de piedra-, dieron como resultado la “nueva fachada”, el soberbio ejemplar arquitectónico que constituye uno de los monumentos más impor­tantes y característicos de la Ciudad. Trazada toda ella en piedra de sillería, fue concebida con un estilo que se acomodase al neoclasicismo y sencillez ‘dórica” de la Casa de Enseñanza aunque con características plena­mente modernas. La parte central es la más importante y monumental de esta fachada, y está configurada por una gran portada -ante la cual se construyó posteriormente un amplio balcón, como se dijo- con altorre­lieves de Mariano Benlliure, sobre la cual descansa un cuerpo con ventanales y columnas, y por encima un frontis central con el Escudo de la Ciudad entre dos esculturas de Mariano Benlliure, y una alta torre-carillón de 50 m. de altura que culmina en un campanil de hierro. A ambos lados de la portada central, dos cuerpos salientes con dos esbeltas colum­nas cada una de ellas, sobre las que descansan cuatro grandes esculturas adosadas, en mármol blanco, originales de Carmelo Vicent y Vicent Beltrán, que representan las virtudes cardinales. El resto de esta monu­mental y bella fachada lo forman dos paramentos horizontales a uno y otro lado del cuerpo central, con afanes simétricos, en cuyos extremos dos torreones con cúpulas apuntadas y tejas doradas de cerámica, contribuyen a resaltar la armoniosa perspectiva arquitectónica del monumento.

Pero si la parte exterior de este complejo artístico más reciente goza de merecida reputación, no van a la zaga del mismo los majestuosos interiores de la Casa Consistorial Tal, por ejemplo la amplia escalera prin­cipal de mármol italiano, sobre la que destaca una artística claraboya en cuyos cristales están represen- todas las armas de la Ciudad. O el lujoso Salón de Fiestas con valiosos mármoles, dorados y bronces be­llísimos, lámparas y valiosísimos sillones con las ya aludidas pinturas de Tuset en los tres óvalos de las bóvedas, sobre lienzo, que representan, el Aire, el Mar y la Tierra de Valencia, y los relieves en las enjutas de las arcadas laterales, de Coret (las dos primeras de la derecha), de Carmelo Vicent (las cuatro siguientes, de este mismo lado), de Enrique Giner (las dos primeras de la izquierda) y Vicente Beltrán (las cuatro últimas). Dignos de ser destacados son, también, el Salón de Sesiones o Consistorio, en forma de hemiciclo,  con pinturas de Dubón, y el gran Patio Acristalado, al que ya se hizo mención, así como la espaciosa “Sala de la Chimenea” y el “Salón Pompeyano”, de estilo imperio francés. El resto, como es habitual en este tipo de insti­tuciones públicas, está destinado a albergar las diversas dependencias oficiales  y administrativas del edificio: Alcaldía.

Secretaria General, Intervención, Depositaria, Oficinas y despachos.
Archivo y Museo Histórico Municipal
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