Sobre la existencia de una ciudad prerromana llamada Tyris, nada se sabe y se pone en duda su existencia.aunque su nombre aparece en un poema del poeta latino Rufo Festo Avieno que la cita en su obra “Oda marítima” en el siglo IV d.C.

Fundación de la ciudad (Época republicana romana)

Casi todos los autores están de acuerdo en que la ciudad de Valencia fue fundada en el 138 antes de Cristo por el cónsul de Hispania Décimo Junio Bruto con el nombre de Valentia Edetanorum, y que sus primeros habitantes debieron ser legionarios itálicos licenciados de las guerras lusitanas.

Después de la caída de la monarquía romana, el poder pasó a ejercerlo el Senado de Roma, que elegía a dos cónsules y que se encargaban del poder ejecutivo mientras el Senado se encargaba del poder legislativo. A este periodo se le llamó Época republicana.

El tiempo de permanencia en la legión era de veinticinco años, pasado este tiempo el soldado era licenciado y se le asignaban tierras en propiedad. Los legionarios tenían prohibido casarse pero era práctica habitual que estos convivieran con mujeres (esclavas o libres) y tuvieran hijos con ellas, por lo que una vez licenciados los soldados se establecían con sus familias en los lugares asignados.

Se ha especulado con la posibilidad de que los fundadores de la ciudad fueran los lusitanos derrotados y que hubieran sido deportados hasta este territorio. Esta hipótesis se ha descartado en base a los nuevos hallazgos entre los cuales se destaca la aparición de monedas acuñadas en Valencia con nombres de magistrados de clara raíz itálica.

Además, el nombre de Valentia, que vendría a significar “valiente”, no parece corresponderse con una población derrotada y deportada, y el hecho de constituirse con el estatus de colonia itálica le daba privilegios sobre otras ciudades como podía ser Sagunto que sólo ostentaba el titulo de aliada y que sin embargo era mucho más antigua y poblada.

Tito Livio nos dice:

“Anno Urbis conditae DCXVI Junius Brutus cónsul in Hispania ist, sub Viriatho militaverunt, agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.”

Cuya traducción podría ser:

En el año 616 de la fundación de Roma, Junio Bruto cónsul en Hispania, a los que habían luchado en tiempos de Viriato, concedió campos y una ciudad a la que se llamó Valentia.

Roma se fundó en el año 753 ac, por tanto el año 616 de la fundación de Roma se corresponde con el 138 ac de nuestro calendario.

El lugar escogido para fundar la ciudad era una isla en medio del río Turia, la única zona apta para el cultivo ya que todos los alrededores eran zonas pantanosas e insalubres. Se dice que desde el Puig hasta Cullera era toda zona de marjales y pantanos y en medio la Albufera, que era veinte veces más grande de lo que es en la actualidad. Por tanto esta zona era la única posible para un asentamiento y tenía además dos ventajas añadidas: se situaba en el camino de la vía Heraclea, más tarde conocida como Vía Augusta, que cruzaba la península desde los Pirineos hasta Cádiz, y en lugar equidistante entre las iberas Arse (Sagunto) y Saetabis (Xátiva), lo cual permitía un cierto control del territorio.

La elección de un lugar tan estratégico para fundar una ciudad abona la hipótesis de que los fundadores no pudieron ser los lusitanos derrotados puesto que estos no serian de fiar. Era necesaria una población fiel a Roma para dominar un territorio todavía no controlado al poder efectivo de Roma.

Se calcula que el número inicial de pobladores de la nueva ciudad alcanzaría los dos mil habitantes y que en principio éstos habitarían en tiendas de campaña y chozas, hasta que fueran construidas las viviendas con adobe y suelo de mortero y cal.

La ciudad de Valencia se configuraba alrededor de dos calles perpendiculares en cuyo centro se situaba el foro, con sus templos, edificios públicos y de administración. Estas calles eran el Cardo (eje norte-sur) y el decumano (eje este-oeste). El Cardo se correspondería con la actual calle Salvador y el Decumano con la calle de Caballeros. El punto de unión de ambas calles se situaba en la actual Plaza de la Almoina y en ese punto se situaba el foro.

La extensión aproximada de la ciudad podría establecerse entre la actual plaza de la Reina y la orilla del río Turia en el eje norte sur, y entre la calle Serranos y la calle Avellanas en el eje este-oeste.

Poco se sabe de la época republicana de la ciudad de Valencia. Se tiene constancia que la ciudad fue arrasada en el año 75 antes de Cristo en el marco de las guerras sertorianas. Se desconoce si la ciudad estaba amurallada en esta época, aunque es de suponer que sí aunque éstas no debieron de ser muy impresionantes. De hecho hay un texto de Salustio que dice que Pompeyo derrotó a Sertorio al pie de las murallas de Valentia. Sin embargo nada se sabe de ellas ni restos han quedado. Tivo Livio al hablar sobre Valentia la cita como un “oppydum” o ciudad fortificada.

Las guerras sertorianas se inscriben en el marco de la guerra civil entre Sila y Mario por hacerse con el control del Senado de Roma. Quinto Sertorio (Nursia 122 ac – Osca 72 ac) sobrino de Mario se hizo fuerte en Hispania con sus legiones. Hay autores que quieren ver en Sertorio el prototipo del primer héroe o caudillo hispano.

Finalizada la guerra civil con la victoria de Sila, éste quiso acabar con la resistencia de Sertorio en Hispania, para ello envió a su general Cneo Pompeyo Magno a derrotarlo, cosa que hizo. Sertorio moriría en Osca, actual Huesca asesinado por sus propios compañeros.

Valentia seria destruida por Pompeyo a causa del apoyo de la ciudad a Sertorio. Se han encontrado restos materiales de la destrucción en las excavaciones de la Almoina; así se han datado restos de un fuerte incendio junto a esqueletos de soldados que habían sido descuartizados (prisioneros) y algunos restos de uso militar como escudos y “pilas” (lanzas de uso común en las legiones romanas).

La ciudad permaneció durante cincuenta años despoblada. En tiempos del emperador Augusto la ciudad fue nuevamente habitada, esta vez por gentes venidas del centro de Italia que se sumaron a los pocos habitantes que permanecían en las tierras entonces despobladas.

La ciudad de Valentia acuñó monedas de bronce, en ellas se ve el primer emblema de la ciudad: un cuerno de la abundancia con frutos y flores (cornucopia) sobre un haz de rayos.

Los restos materiales de la  época republicana que se han encontrado proceden en su mayoría de cerámica de filiación itálica así como ánforas para el transporte de vino y aceite. De esta época en las excavaciones de la Almoina se han encontrados restos de edificios como es un hórreo o granero y unas termas datadas a finales del siglo II ac.

El foro romano republicano e imperial se encontraría bajo el suelo de la actual Plaza de la Virgen, la Almoina (ya excavada), la Basilica de la Virgen de los Desamparados y parte de la Catedral de Valencia.

En los años setenta del pasado siglo XX se colocó una làpida en el suelo de la Plaza de la Virgen con una inscripción escrita en latin bajo el simbolo del cuerno de la abundancia (el cuerno de Amaltea),

Es un texto escrito por el gran investigador de la Valencia romana, José Esteve Ferriol y que parafraseando a Tito Livio dice:

ANNO DCXVI AB URBE CONDITA

CXXXVIII ANTECHRISTUM

  1. IUNIUS BRUTUS CONSUL IN HISPANIA IS QUI SUB VIRIATHO

MILITAVERANT AGROS ET OPPIDUM

DEDIT QUOD VOCATUM EST VALENTIA

SIC XXI SIC PLURIMA SAECULA

FELICITER SENATUS POPULUS

QUE VALENTINUS XXI SAECULO

EXPLETO

“En el año 616 desde la fundación de Roma, el año 138 a C, el cónsul Décimo Junio Bruto, a los que habían luchado en Hispania en tiempos de Viriato dió campos y una ciudad fortificada que se llamó Valencia. Así (han pasado) 21 siglos, así (pasen) muchos siglos más felizmente, el senado y el pueblo valenciano (lo hizo), terminado el siglo 21”.

Época Imperial romana (Refundación de la ciudad)

Si pocas son las referencias literarias de la época republicana, no le queda a la zaga la denominada época imperial. Sólo los escritores latinos Pomponio Mela (de origen hispano) y Plinio el Viejo la citan; el primero para decir que es “notissima urbis” o ciudad importante.

La época imperial nace con la llegada al poder en Roma de Octavio Augusto (Roma 63 ac – 14 d.C.) o simplemente Augusto. Augusto se proclama emperador en el 27 antes de Cristo (Imperator Caesar Augustus), poniendo orden después de las guerras civiles habidas a la muerte de Julio César. Es la conocida como época Alto Imperial.

Sobre el año 20 antes de Cristo, Valentia volvió a resurgir con la llegada de nuevos colonizadores procedentes de la peninsula itálica. Serán los conocidos como “valentini veterani” o veteranos (soldados licenciados de las legiones). Frente a ellos los “vetere” o ancianos, que son la población ya residente en la zona y que después del colapso de la ciudad se encontraban dispersos por la zona. Juntos, estos dos estamentos levantarían nuevamente la ciudad sobre las cenizas de la anterior; a este proceso algunos autores lo han llamado la refundación de la ciudad.

Con la llegada al poder del emperador Augusto vino la tan deseada paz a tierras hispanas al igual que al resto del imperio (Pax Romana). La ciudad creció y se desarrolló. Como hemos dicho, no hay fuentes escritas que nos describan cómo era la ciudad en ese periodo, por eso hay que acudir a los restos arqueológicos para comprender como vivían los pobladores valentinos.

La ciudad seguía articulándose alrededor de las dos calles principales (el cardo y el decumano) y en el lugar donde se cruzaban ambas calles se levantaba el foro, situado aproximadamente en el lugar que hoy ocupa la plaza de la Almoina, la plaza de la Virgen y la Catedral. Las excavaciones realizadas en la plaza de la Almoina y las lápidas halladas en el siglo XVII en la zona y que se conservan como sillares integrantes de la construcción de la Basilica de la Virgen, así nos lo confirman.

El foro era la zona pública de la ciudad. En él se encontraban los templos (centro religioso), la plaza (centro comercial) y la basílica (centro administrativo y de justicia); alrededor de este foro y de las calles citadas se levantaban las viviendas de los ciudadanos, formando calles de cuadriculas perfectas.

Entre los restos arqueológicos hallados, principalmente en la plaza de la Almoina, se encuentran la curia, la basílica, las termas (siglo II), un acueducto e incluso un puerto fluvial que se situaba cerca de las actuales Torres de Serranos, ya que por aquel entonces el río Turia era navegable para pequeñas embarcaciones.

En aquella época los valentinos adoraban a diversos dioses: Isis, Asclepio, Ninfas, Hércules, Júpiter y la diosa Fortuna; el cristianismo no había germinado todavía en tierras hispanas pero la llegada del Mesías ya se había producido en Palestina y se empezaba a extender por Roma y su imperio.

De esta época tenemos una inscripción que nos habla de la puerta Sucronensis, por lo que podemos afirmar que Valentia era una ciudad amurallada. La puerta Sucronensis hace referencia a la ciudad de Sucro (actual Alzira), ya que esta puerta era la salida natural hacia esta población.

En la zona del actual Palacio de las Cortes se han encontrado los restos bastante bien conservados de una vivienda romana. De su estudio se deduce que la forma de vida no se diferenciaba (salvando las distancias) de la Roma Imperial. La casa romana giraba alrededor de un patio central descubierto (llamado atrio) en cuyo centro un aljibe o alberca permitía recoger el agua de lluvia. Alrededor de este patio se encontraban las distintas habitaciones de la casa, tanto de los propietarios como de los esclavos.

Las casas estaban realizadas en piedra, la utilización del ladrillo era escasa, los tejados se cubrían con tejas planas rectangulares, las paredes de las habitaciones se adornaban con pinturas murales de vivos colores y los suelos solían estar cubiertos por cal, cerámica triturada, ladrillos romboidales, ladrillos de canto y en las casas más ricas con mosaicos, cuyo máximo exponente en nuestra ciudad es el conocido como mosaico de la Medusa, encontrado en unas excavaciones en la actual calle del Reloj Viejo. El mosaico hoy se encuentra depositado en el Museo de Historia de la Ciudad.

Además las casas se decoraban con pequeñas esculturas de carácter decorativo y otras más pequeñas que correspondían a los dioses familiares.

La actividad económica se basaba principalmente en el comercio y en la elaboración de productos artesanales: estatuaria, fabricación de recipientes metálicos, modelado de esculturas y trabajos artesanos relacionados con la construcción.

A principios del siglo IV, un hecho extraordinario tiene lugar en Valentia, la tortura y muerte de Vicentius, diácono de Valero.. Ambos habían sido traídos a la ciudad desde Caesaraugusta (Zaragoza) para ser juzgados por el cónsul Daciano por el delito de ser cristianos y no rendir culto al emperador Diocleciano (284-305). El 22 de enero de 304, Vicentius moriría torturado en las cárceles valentinas y con él nacería el primer santo de origen hispano: San Vicente Mártir.

Los godos en Hispania (siglos V – VIII)

La historia de la ciudad de Valentia corre pareja con la historia del Imperio Romano. A la época de esplendor imperial siguió un periodo de decadencia paulatina que acabaría con la irrupción en la ciudad de Roma de los bárbaros godos de Alarico en el 410. Para entonces el poder de Roma ya no llegaba a sus ciudades y Valentia se encontraba en un periodo de decadencia e inseguridad, conocido como periodo Bajo Imperial o Tardo Romano. En el año 476 las tribus bárbaras destronan a Rómulo Augüstulo, considerado como el último emperador romano. Es lo que conocemos como la caída del Imperio romano. A la caída  de éste, las tribus bárbaras se expanden por el todo el Imperio romano occidental. En la Hispania romana el control lo ejercen los visigodos desde su capital en Toulouse, aunque este control no es completo ni mucho menos en toda la península. En el 507 Gesaleico es elegido rey de los visigodos y establece la capital de su reino en Barcino (Barcelona).  A Gesaleico lo podemos considerar el primer rey visigodo peninsular, aunque al igual que sus antecesores nunca tuvo el control completo de la península, escapando grandes zonas a su control, por lo que el concepto de rey de Hispania puede ser bastante discutible, aunque al menos nominalmente es el primer rey que establece su capital en territorio peninsular.

Pocas noticias son las que se tienen del periodo godo hispano. La mayoría de las veces son los restos arqueológicos encontrados (enterramientos y cerámica) o noticias referentes a la nueva religión que años atrás se había hecho oficial en el imperio, la religión cristiana. En este periodo ocurre un hecho sorprendente, ante el vacío de poder de las autoridades civiles romanas, el espacio lo ocupa una nueva clase dirigente, la religiosa. Los obispos principalmente serán los encargados de velar no sólo por la ortodoxia religiosa, sino que asumirán un poder temporal que marcará el devenir de los siglos futuros.

Es de suponer que desde que comenzó la decadencia del imperio romano, el control sobre las provincias desaparece, Hispania y Valentia en particular entraría en un estado de apatía y pobreza generalizado. Las familias adineradas huyen al campo y la gente humilde se convierte en más humilde todavía. La llegada de los godos no supone un cambio cualitativo en la vida hispana y en el quehacer diario de la población hispano-romana. La nueva nobleza goda es escasa en número en comparación con los hispano-romanos. De todas maneras el control de la peninsula no es efectivo, en Galicia los suevos controlan su territorio y durante años los bizantinos del imperio romano oriental controlan la zona sureste peninsular. Al parecer, Valentia  no llega a ser ocupada por los bizantinos de Belisario.

En cuanto a Valentia se refiere, la época goda es parca en noticias. El rey godo Leovigildo (572-576) destierra a su hijo Hermenegildo que se había hecho católico (los godos eran arrianos) a Valentia, por lo que podemos entender que en ese periodo la ciudad de Valentia estaba firmemente controlada por los godos arrianos que ejercían su control desde su capital Toledo.

En las excavaciones realizadas en La Almoina se ha podido encontrar el ábside de lo que se considera la catedral visigoda valentina construida a finales del siglo VI o principios del VII. La ciudad tenia obispo propio y así consta en algunas actas y concilios donde los obispos firman como titulares de la diócesis de Valentia, dependiente de Toledo. El obispo más conocido de este momento es Justiniano cuya firma aparece en un sínodo del año 546 (siglo VI). Junto a la Catedral visigoda se ha encontrado un mausoleo, tal vez del propio Justiniano, que formaba conjunto con ella y que se considera estaba construida sobre el lugar del martirio de San Vicente Mártir. Es la conocida en la actualidad como Cripta de San Vicente.

Otro hecho remarcable del que nos habla la arqueología es la existencia ya en esta época del complejo monástico de San Vicente de la Roqueta. La tradición nos cuenta que en este monasterio estuvo sepultado San Vicente Mártir. Es importante este hecho porque ello nos proporciona la certeza de que podemos encontrarnos con el conjunto religioso más antiguo de la ciudad. La libertad de culto cristiano en el imperio romano se estableció con Contastino en el año 306 por lo que no será como mínimo hasta esta fecha cuando se construya el complejo de La Roqueta para que pueda albergar los restos del santo mártir.

Otro apunte arqueológico a tener en cuenta es la excavación durante estos últimos años de una casa rural perteneciente a algún miembro de la nobleza goda. Es interesante porque en líneas generales los godos sólo nos han dejado construcciones de tipo religioso y los edificios de uso civil e incluso palatino es bastante escaso. La casa situada en el Plá de Nadal en la localidad de Ribarroja está fechada en el siglo VII, un periodo en el que se considera que la peninsula ya estaba bajo control godo en su totalidad.

Época musulmana (siglos VIII – XIII)

En el 711 los godos del rey Rodrigo (Roderico) son vencidos en el río Guadalete de forma indiscutible, dejando la peninsula completamente libre ante el avance de los musulmanes. Podemos decir que a día de hoy se desconoce el lugar donde tuvo lugar la batalla pues aunque se cita el río Guadalete éste no es el que nosotros conocemos en la actualidad. También es interesante aunque sólo sea a titulo de anécdota que el cadáver del rey Rodrigo nunca se encontró y hay leyendas que dicen que escapó a Portugal y allí murió años después.

Por lo que respecta a la ciudad de Valencia, se sabe que en el año 714 los musulmanes de Tarik ya ocupaban la ciudad.Su gobernador godo, Arescio, había pactado con los musulmanes la entrega de la ciudad a cambio de condiciones de paz ventajosas, cosa normal en la época y bastante frecuente. El pacto entre ambos contendientes fue respetado y en Valencia se quedó prácticamente la totalidad de la población hispano-romana que formaba el núcleo principal de la población. La clase dirigente goda fue sustituida por la musulmana y estos godos desaparecieron como un azucarillo o sencillamente se integraron en el mundo musulmán porque abrazar la fe de los vencedores les permitía mantener muchos de sus privilegios

Una característica muy importante a saber es que la población autóctona hispano-romana bien pronto se fusionó con los musulmanes que en número reducido habitaban la zona y que además no traían mujeres consigo, por lo que los matrimonios mixtos se convirtió en algo frecuente y es de suponer que en poco espacio de tiempo sólo debió quedar un pequeño grupo de mozárabes o cristianos en una ciudad completamente musulmana.

Durante el periodo musulmán Valencia recibe dos denominaciones, parece ser que la ciudad era llamada Medina al-Turab (ciudad de la arena), mientras que el término Balansiya hacía referencia al territorio que ocupaba la Taifa musulmana (Taifa de Balansiya). Al final prevaleció la denominación de Balansiya para referirse también a la ciudad. Desde el siglo VIII hasta el XI la ciudad de Balansiya, pasa sin pena ni gloria por la historia peninsular. El territorio se islamiza, las costumbres cambian, son levantadas mezquitas y la riqueza de la huerta de Valencia va en aumento, pero sin que ello implique una notoriedad particular en la historia española. De este periodo un tanto falto de noticias, destaca el hecho que entre el año 778 y 779 el emir de Córdoba, Abderraman I tuvo que venir a Balansiya a sofocar una rebelión. Por estas fechas un ejército sirio abasí, contrario a la dinastía omeya que gobernaba en Córdoba, entra en la peninsula y se hace fuerte en la zona levantina. Abd-al Rahman I intervine militarmente y derroca al ejército sirio. Se dice incluso que la ciudad quedó desierta. Se especula con la posibilidad de que en estas fechas fuera escondido o trasladado el cuerpo de San Vicente Mártir que se encontraba sepultado en el Monasterio de San Vicente de la Roqueta.

Un hijo del Emir de Córdoba Abd-al Rahman I, Abd Al-lah al Balansí. gobernador de la ciudad, construiría una “munya” o casa de recreo a la que llamó Ruzafa, en recuerdo de otra casa de campo de la que había disfrutado en su Córdoba natal siendo niño. La “munya” se situaba en el actual barrio de Ruzafa, pero sin que se haya podido determinar el lugar exacto. Se cree que esta debía estar situada aproximadamente entre el actual mercado de Ruzafa y la Iglesia de San Valero y San Vicente Mártir.

Al Andalus o la España musulmana era regida desde su capital Córdoba, primero por emires independientes de Damasco, dinastía fundada por Abd-al Rahman I y alcanzó su máximo esplendor con r un Califa de nombre Abderraman III. Su sucesor fue un titere en manos de su general en jefe, un personaje temido en todo el mundo cristiano y que llevaba el sobrenombre de Almanzor, que para más señas había nacido en la peninsula. A la muerte de este personaje en el 1002 el poderoso y unitario Califato de Córdoba se deshace y nacen los reinos de Taifas. Uno de ellos, el de Balansiya, será de los más influyentes e importantes en el mundo musulmán.

Entre el 1016 y el 1017, ya con el Califato desmembrado, Balansiya está gobernada por dos eunucos puestos en el poder años atrás por Almanzor  como hombres de su confianza. Son Mubarak y Mudaffar que gobiernan la ciudad de una forma despótica, por lo que a la muerte del primero de ellos de forma accidental (se dice que cayó del caballo al pasar por el puente de acceso a la ciudad y del golpe se mató), el pueblo se subleva y asesinan a Mudaffar. Se hace con el poder en el 1019 el señor de Tortosa, Labib, que por azares del destino tendrá que gobernar con el rey de Denia, Abu i Yaysh Muyahid. Disensiones entre ambos llevan a Labib a volverse a Tortosa y dejar el poder en manos de Muyahid que, como es de esperar, ejercerá el poder de forma tiránica.

En el año 1021 la suerte de Balansiya cambia, para entonces la poderosa facción de los amiris (partidarios del difunto Almanzor) aupan al poder a uno de sus nietos, Abd al Aziz ben Abd ar Rahman al Nasir ben Abí Amir, conocido simplemente como Abd al Aziz. Con tan sólo 15 años se convierte en el considerado como primer rey de la Taifa musulmana de Balansiya. Su largo periodo de reinado de más de 40 años llevará a la ciudad a uno de los momentos más gloriosos de su historia. Abd al Aziz nació en el 1007 y moriría en el 1060.

Uno de los mayores logros de este rey es la construcción de un nuevo recinto amurallado que amplía considerablemente el existente hasta ese momento, englobando los nuevos arrabales formados fuera de la ciudad. La construcción de esta nueva muralla es uno de los hitos fundamentales de la historia de Balansiya, ya que la configuración de la ciudad musulmana permanecerá inalterable hasta prácticamente el siglo XIV en que es construido un nuevo recinto amurallado. Ésta será la ciudad que vean los ojos del Cid y sus huestes y ësta es la ciudad que conquistará el rey Jaime I en 1238.

A la muerte de Abd al Aziz le sucede Abd al-Malid y a éste Abu Bakr que fallecería en 1085. Le sucede en el poder Al-Qadir rey de Toledo. Por esta época la taifa de Toledo toma el control de la taifa valenciana, ello traería consigo las constantes injerencias de otros reinos peninsulares. Al Qadir.,rey de Toledo pero tributario de Castilla y de su rey Alfonso VI, ejerce nominalmente el poder pero en la práctica es el rey castellano quien hace y deschace en la sombra. Por esta época surge también la figura de Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid Campeador) quien unas veces en nombre del rey castellano, otras veces en nombre del rey musulmán de Zaragoza y la mayoría de las veces por cuenta propia, cobra parias (impuestos) tanto al rey valenciano como a los de otras taifas vecinas (Denia, Albarracín, Alpuente, etc.).

En el 1086 los almorávides (tribus norteafricanas integristas) entran en la peninsula para ayudar a los reinos musulmanes del sur que sufren la presión cristiana procedente del norte. Esto traerá consecuencias en Balansiya. A la ya inestable situación por las injerencias castellanas, zaragozanas y cidianas hay que sumar la injerencia almorávide. Los habitantes de Balansiya verán en ellos unos salvadores que les libre de tantos tiranos. El rey Al-Qadir, protegido del Cil Campeador, es asesinado por el cadí Ibh Yayfaf, que se proclama gobernador en nombre de los almorávides que procedentes del sur se acercan a Balansiya. El Cid  monta en cólera y asedia duramente  a la ciudad que se rinde en el año 1094. Los almorávides no logran llegar a tiempo de evitar la caída de la ciudad en manos castellanas y la sitian, pero son derrotados por el Cid en la conocida como batalla de Cuarte 1094).. El Cid muere en 1099 y Doña Jumena, su esposa, le sucede hasta 1102 en que las fuerzas cristianas tienen que retirarse de la ciudad amenazada por nuevos ofefuerzos de musulmunes recién llegados del norte de África.

Antes de retirarse hacia Burgos loscastellanos incendian la ciudad y la mezquita mayor como por otra parte era cosa habitual en la época. La ciudad será gobernada hasta 1145 por gobernadores almorávides controlados desde Marraquesh. Se abre un corto periodo de paz aunque no exenta de injerencias políticas entre los propios musulmanes y enfrentamientos entre las distintas facciones internas.

En el 1172 las tribus almohades del Sahara entran en la peninsula teóricamente con el fin de restaurar la ortodoxia musulmana que se había relajado en exceso, incluso entre los almorávides. El control pasa de manos almorávides a manos almohades. En este periodo cabe destacar la figura de Zayd Abu Zayd, considerado como el último rey almohade de la Valencia musulmana.. Zayd Abu Zayd había nacido en Baeza en torno al 1195 y falleció sobre el 1268. En 1225 se hace tributario del rey aragonés Jaime I y lucha junto a él  para ensanchar su patrimonio personal a costa de sus enemigos políticos. En 1229  es derrocado por Zayyan ibn Mardanish (Onda? – Túnez 1270) que se proclama rey de Valencia. Abu Zayd pide ayuda al rey de Aragón Jaime I el Conquistador para recuperar el territorio. El rey aragonés comienza la conquista de Shark Andalus (el oriente peninsular) y en 1238, tras cinco de meses de asedio, Ibn Zayyan rinde la ciudad de Valencia a Jaime I el Conquistador, Valencia ya nunca más volverá a manos musulmanas. Otra historia, otra cultura, otra religión, otra manera de entender la vida entra en juego en la historia de España.  Con Jaime I se creará el Reino de Valencia sustituto de ese antiguo reino de taifas conocido como Balansiya.

Abu Zayd se convierte al cristianismo en 1236, tomando el nombre de Vicente Bellvís y casándose incluso con una dama noble cristiana. Sus restos junto con los de sus hijos se encontraban según la tradición en el Convento de San Francisco de nuestra ciudad. Con la demolición del convento sus restos pasaron al Monasterio de la Puridad donde reposan en la actualidad.